Capítulo 01: El encuentro.
Era una hermosa mañana de verano, los rayos de sol matinal comenzaban a cubrir la ciudad, los habitantes iniciaban sus actividades dando una cálida bienvenida a un nuevo día. Mientras que en una imponente mansión en el barrio más opulento de París se desarrollaba una disputa familiar que rompía el silencio del vestíbulo.
- Padre, he sido un alumno sobresaliente en chino, esgrima y con el piano, no he desatendido mis labores como modelo–argumentaba el joven de ojos esmeralda. –Sólo te pido que me dejes estar con mis amigos un día, es más sólo unas horas.
- Adrien, aún eres joven y no entiendes la importancia de estar rodeado de las personas correctas. –Decía el adulto con su típica expresión seria y el porte rígido.
- Sólo es una invitación a un parque de diversiones, no es como si la humanidad dependiera de eso.
- ¿Crees que esos chicos están a la altura de compartir la presencia de un Agreste? No digas insensateces Adrien. Retírate o llegarás tarde a la escuela.
El joven tomó su mochila con un gesto de frustración evidente, se dirigió a las puertas de la limosina que lo esperaba para dar inicio a sus labores diarias. Quería gritar, salir huyendo de esa casa que asfixiaba y que le quitaba las ganas de amanecer a un nuevo día.
Lo único que lo mantenía cuerdo eran sus actividades como héroe, ser el salvador de París en aquel traje felino con su identidad cubierta por el antifaz y el poder del Miraculous hacía más emocionante su vida tan monótona de la cual no podía siquiera tomar una decisión. A veces se reprochaba por desear que alguien dejara que cualquier sentimiento negativo albergara su corazón y cayera en las manos del villano Hawkmoth. Pues así podría verla, a esa chica con traje rojo y puntos negros, esa heroína inteligente y valiente que no ocultaba sus seguridad y temple ante las adversidades, ella hacía que todo fuera tan fácil.
Habían pasado seis meses desde que aceptó su labor, como él se autonombró, Chat Noir el mismo tiempo que había asistido al Colegio, su vida había cambiado después de tanto dolor ante la desaparición de su madre.
No había duda, ese año había dejado sus secuelas, pero no se dejaría vencer. Él protegería la ciudad y trataría de convencer a su padre que no todo eran relaciones por interés como la que permitía tener con la hija del alcalde, Chloé Burgeois. No era una mala chica, sólo estaba demasiado mimada por su padre para evitar que ella pensara en la falta que hacía su madre en su vida. Adrien estaba feliz de convivir con alguien de su edad cuando era niño, al no estar rodeado de profesores e institutrices, se sentía como lo que era, un niño de seis años; mientras estuviera con Chloé y su amada madre, Charlotte Agreste; antes no se sentía tan asfixiado.
Mientras el chico estaba inmerso en sus pensamientos y era dirigido hacia la escuela. En aquella mansión ocurriría un cambio, aún estaba la duda si beneficiaría o afectaría la vida pacífica de los ciudadanos de París.
- Estas siendo un poco blando con él. Si sigues así dentro de poco no te tendrá respeto.
Una figura masculina se dibujó en la escalera, era un joven de cabello rubio un poco largo y ojos azules que apenas eran visibles por los lentes que tenía. Vestía un traje de color gris y un pañuelo de seda alrededor del cuello.
- No me informaron de tu regreso, -Volteó Gabriel Agreste dirigiéndose a su interlocutor -¿cómo entraste y cuánto te quedaras?
- Llegué a las 5 a.m. y hasta donde sabía esta también es mi casa, aún conservo las llaves. Si no te avisé de mi retorno fue porque no es una visita de cortesía. –Dijo aquél joven, bajando las escaleras. –Voy a tomar el lugar que me corresponde dentro de la empresa, para eso estuviste preparándome todo este tiempo. ¿No es así?
- Félix, ansiaba que regresaras con esa determinación. Serás un perfecto ejemplo para Adrien de cómo se deben hacer las cosas. Ve a la oficina, comenzaras el día de hoy.
- Espero que me disculpes, pero aún tengo jet lag, hasta hace unas horas estaba en Australia. Necesito dormir un poco.
- Claro, le diré a Nathalie que te envíe los documentos de la compañía para que los revises y te actualices en el negocio.
- ¿Me permitirías tener una charla con Adrien? No me agrada en lo mínimo el cambio de carácter que está teniendo, yo iré por él al colegio.
- Está bien, cancelaré sus clases para que tengas suficiente tiempo y lo hagas reaccionar.
- Gracias. Ya es tiempo que se dé cuenta que es un Agreste y debe comportarse como tal.
Mientras que en la Mansión Agreste se estaba decidiendo el futuro de Adrien. Una chica de cabello azabache seguía dormida mientras que la alarma de su celular sonaba avisando que ya era tarde para llegar a la escuela.
- ¡Marinette, despierta! ¡Llegarás tarde a la escuela!... ¡otra vez! –Decía una pequeña criatura roja mientras saltaba sobre el cuerpo de la chica.
- Tikki, estuve patrullando hasta tarde. Déjame dormir. –Marinette se acomodó de nuevo en la cama y se cubrió con las mantas.
- Marinette, eres la presidenta de la clase se supone que debes poner el ejemplo y ser puntual.
- Bueno, haré un decreto: todas las chicas que hayan patrullado después de medianoche para proteger la ciudad de akumas, tienen derecho de llegar a medio día.
- Marinette, ¡llegó Alya! –Gritó Sabine Cheng.
En cuanto escuchó la voz de su madre, Marinette se levantó. Recordaba que ese día Nathalie, la asistente del Sr. Agreste, iría a la escuela para llevarse los diseños de moda futurista que había hecho como proyecto de la escuela, los cuales habían caído en el interés de Gabriel Agreste y quería examinarlos a detalle porque los que más le agradaran los llevaría puestos Adrien en el próximo número de la revista STYLE.
- ¡Rayos Tikki! ¡¿Por qué no me despertaste antes?! Es el día más importante de mi vida como diseñadora y el amor de mi vida lucirá mis diseños. ¿Cómo tendré hijos con él si mi suegro no me acepta primero en la familia?
- Ay Marinette, mejor apresúrate o Alya se molestará por hacerla esperar tanto.
- ¡¿Cómo es posible que la escuela está cruzando la calle y siempre llego tarde?!
Marinette se arregló lo más rápido que pudo y comenzó a meter con cuidado los diseños a sobres, algunos incluso los había pasado a tela y los guardaba en portatrajes. Mientras que una chica de cabello castaño entró en la habitación de la azabache.
- ¿Apenas estas empaquetándolos? Marinette no tienes noción del tiempo. Llegaremos súper tarde ¡y la escuela está cruzando la calle!
- ¡Lo sé, no me regañes!
Se despidieron de los padres de la azabache y salieron corriendo cargando los paquetes para llegar a la escuela, aún estaban a tiempo antes que la profesora llegara al salón de clases - Oye viejo, ¿qué te dijo tu papá sobre nuestra salida?
–Preguntaba Nino a Adrien mientras entraban al salón de clases.
- Creo que ya conocemos la respuesta Nino. Mi padre jamás me dejará ir con ustedes.
- Vamos viejo, las chicas están emocionadas. No puedes quedarles mal. ¿quieres que trate de hablar con él? Otra vez.
- No, temo que sea grosero contigo. Volveré a preguntarle, aunque creo que la respuesta será la misma.
En ese momento Marinette y Alya entraban al salón, cargando los sobres y portatrajes. Marinette tropezó pero Adrien en un movimiento rápido sostuvo a la chica antes de caer.
- Gra-gracias Adrien. –Dijo Marinette
- Deberías tener más cuidado no es la primera vez que caes es mis brazos.
Marinette sólo sintió como toda la sangre le subía a la cabeza, apenas había dejado de tartamudear y decir incoherencia cuando le dirigía la palabra, pero esa frase pondría nerviosa a cualquiera y en esa posición sólo aumentaba su sonrojo.
- Adrilindo… ¿es cierto que vas a ir al parque de diversiones? ¿Quieres que le diga a mi papi que cierre el lugar sólo para nosotros dos?
Entro Chloé al salón seguida de Sabrina que cargaba las cosas de la rubia. En ese instante Marinette agradeció la interrupción de la chica, pues no sabía cómo debía actuar, se alejó de Adrien lo más rápido que pudo y recogió las sobres que afortunadamente no se habían abierto, de lo contrario las hojas se habría ensuciado y no se la entregaría así al gran diseñador Gabriel Agreste.
- Oye Marinette que estas recogiendo, ¿tu dignidad? No puedes recoger algo que jamás has tenido. –Dijo la rubia mientras se miraba las uñas.
- Si no estuviera tan cansada te respondería Chloé, pero hoy dejaré que hables todo lo que quieras. –Le contestó la pelinegra mientras ponía las cajas sobre su escritorio. –No vale la pena seguirte el juego.
- Te crees mucho, solo porque el señor Agreste tuvo piedad de tus dibujos patéticos. Agradece que no puse mi esfuerzo en ese proyectucho escolar de lo contrario te hubiera ganado con tan sólo tronar los dedos.
- Pero si es lo que siempre haces Chloé tronar los dedos para que alguien más haga tu trabajo y luego pedirle al alcalde que le pague. –Dijo Alya.
A Adrien le dolía que Chloé actuara así, pues si mostrará su verdadero yo, sería tan linda y agradable ante sus compañeros como lo era Marinette, pero para la rubia, actuar de forma egoísta y egocéntrica le permitía alejar a las personas y que no la lastimaran. En ese instante entró Nathalie en el salón.
- Disculpen, ¿señorita Marinette? vengo a recoger los diseños del proyecto.
- Ah, si, son estos. ¿Quiere que la ayude a bajarlos? –Pregunto Marinette
- No será necesario. –Contesto Nathalie. –La nueva diseñadora asistente del Sr. Agreste analizara sus propuestas antes de presentárselas a mi jefe. Por cierto joven Adrien su horario esta cancelado para el día de hoy. Espere instrucciones de su padre.
- ¿Qué? ¿Por qué mi padre cancelaría las clases de esgrima? –Pregunto Adrien.
- Esa información no me fue proporcionada. Espere a que terminen las clases.
Esas fueron las últimas palabras de Nathalie antes de dejar el salón, dándole paso a la profesora que pidió a los alumnos que tomaran asiento y así dio inició al horario escolar. Las clase siguieron una a una, a Adrien le preocupaba que le esperaba al terminar el Colegio, una decisión tan sorpresiva no era típica de su padre.
Cuando por fin terminó la última clase. Adrien salió de la escuela junto a Nino, mientras que Alya y Marinette los seguían de cerca. En la acera que estaba frente a la escuela, estaba estacionado un Lamborghini Centenario negro. Cuando Adrien bajo el último escalón seguía platicando con Nino quien no podía quitar la vista de aquél auto.
- Wow, ya viste eso hermano. Ese auto es único en su clase, jamás había visto algo tan hermoso.
Adrien volteó e ignoró el auto, su atención estaba centrada por completo en el chico que estaba recargado en el Lamborghini; un chico de cabellos rubios alborotados, llevaba puestas unas gafas de sol, vestía pantalones de mezclilla, una camisa rayada con los puños remangados y un chaleco gris.
- Dime que esto no es una alucinación cruel. –Dijo Adrien con tono de incredulidad.
- Sólo me fui un tiempo y ya me tratas de alucinación, Adrien no he cambiado tanto. –El chico se quitó las gafas de sol dejando ver sus ojos azules. – ¿De esta forma me recibes?
Adrien dejó caer su mochila para correr lo más rápido que pudo en dirección a aquél chico. Abrazándolo lo más fuerte que podía. El chico correspondió el abrazo quedándose así un rato.
- Félix, ¿Por qué tardaste tanto? Me prometiste que regresarías pero te tardaste tanto que pensé que nunca volverías.
- Pues lamento informarte, que esta vez me quedaré de forma indefinida, mi viaje por el mundo ya terminó. Es hora de hacer tu vida imposible. –Dijo Félix volviendo a abrazar a Adrien.
Marinette, Alya y Nino sólo observaban la conmovedora escena, aunque morían de curiosidad por saber la identidad de aquél chico.
- Quiero presentarte a mis amigos. –Adrien tomó del brazo a Félix y lo llevó hasta donde estaba el trío. –Chicos quiero presentarles a una persona muy importante. Él es Félix, mi hermano mayor.
- ¡¿HERMANO?! –exclamó el trío.
Félix sonrió al ver la expresión de los amigos de su hermano, pero esa sonrisa de difuminó inmediatamente al ver a la chica de coletas y cabello negro. No podía ser posible, esa chica no pasaba de los dieciséis años pero era idéntica, tenía los mismos hermosos ojos azules, su cabello era más corto, vestía diferente a los recuerdos que quedaban en su memoria.
- ¿Bridgette? –preguntó Félix dirigiéndose a la chica de coletas.
- No, Fel. Ella es Marinette, es una excelente diseñadora de moda, la chica a su izquierda es Alya aspirante a reportera y a la derecha esta Nino, mi mejor amigo y el mejor DJ que he escuchado. –mencionó Adrien mientras los señalaba.
- Jaja los siento Marinette, me recordaste a alguien. Gracias chicos, por cuidar a mi hermano. –dijo Félix tratando de cambiar el tema. – Espero que no les moleste que me lo lleve, quiero ponerme al corriente con él.
- Pero Fél, Nathalie me dijo que debía esperar órdenes de papá.
- Ay Adrien, yo le pedí que cancelará tu horario para que nos dejara conversar. Eres un poco lento hermanito. Recoge tus cosas y vámonos.
Félix y Adrien subieron al auto y se fueron. El trío no tuvo tiempo de reaccionar, ninguno sabía que Adrien tenía un hermano mayor, incluso Marinette que juraba saber todo acerca del ojiverde se sorprendió ante tal declaración. Terminaron despidiéndose y cada uno se dirigió a su casa.
La criatura que se escondía en el bolso de Marinette, reconoció la figura y la voz del chico de orbes azules, no podía creer que esas circunstancias fueran posibles.
- Jamás me imaginé que volvería a toparme contigo Félix. –Pensó Tikki, temiendo por la actual LadyBug –No volverás a lastimar a otra portadora de mi Miraculous.
