Capítulo 1: Derrota.
El astro rey se retiraba poco a poco tras una lomita verde musgo, y bajo la agonía matutina, un solitario guerrero buscaba con paciente paso un lugar para dormir.
El día se le había ido solo en andaduras sin eventualidad alguna, o al menos eso creyó. El guerrero caminaba por senderos rurales y alcanzo a oír entre los arbustos y sentir en el entorno la acechanza, impropia de las fieras, pero si típica de los bandoleros.
Y no se equivocó.
Al paso le salieron cuatro hombres armados con machetes, y con voces fuertonas le exigieron entregar todo lo que anduviera de valor; el guerrero no se inmuto.
Los delincuentes exigieron una segunda vez, pero el guerrero se limitó a dejar su bolsa en el suelo mientras adoptaba una postura defensiva. Los ladrones lo tomaron a chiste ¿Qué tan loco se debería estar para enfrentar cuatro hombres armados contra uno desarmado? Entonces sucedió, uno de los hombres inicio el ataque entre risas burlonas, dando rápidos y descontrolados zarpazos con su filosa arma, el guerrero se limitaba a esquivar, moviéndose de derecha a izquierda por varios minutos, hasta que el atacante se detuvo respirando agitadamente, incrédulo de estar frente a alguien con reflejos de rayo, entonces la impulsividad se apodero de el y retomo el ataque con más agresividad pero con más pesadez, desliz que aprovecho el guerrero para apartarse de la trayectoria de un corte vertical y plantar un puñetazo en el mentón de su agresor; tan fuerte fue que quedó tendido en el acto.
Los tres delincuentes restantes quienes se habían limitado a observar, quedaron atónitos al ver al más agresivo del cuarteto, tumbado de un solo golpe, entonces comprendieron que no debían tomarlo a la ligera y decidieron atacar los tres al mismo tiempo.
Al ver que se abalanzaban sobre el, dio un salto tan alto que quedo detrás de uno de los agresores, el delincuente que apenas iba a girar, sintió que la cabeza se le fue de lado, por el impacto de una patada, los otros dos sin preocuparse por el estado de su compañero continuaron su frenesí, el guerrero se deslizaba entre el filo de las hojas, hasta que noqueo al tercero con un rodillazo que le saco el aire de un silbido y le desorbito los ojos; un agresor quedo solamente, pero al ver a su compañero desvanecerse, se le erizo la piel, aventó el machete y pego tal carrera que se perdió en los montes en un instante.
El guerrero no celebro su victoria, se limitó a suspirar, cerró los ojos y los abrió al ratito, como queriendo apagar su sistema de defensa, ajusto una cinta roja que adornaba su desordenada cabellera, recogió su bolsa y reanudo su marcha.
El viento erizaba agresivo las ramas y arbustos, mientras el cielo pintado de sangre acentuaba el terror. En este ambiente de pesadilla el guerrero se encontraba solo, con sus sentidos ariscos y sus puños levantados. De pronto vio una sombra reptar entre la arboleda, pero así como la vio, así desapareció, luego la sombra se brincó a una rama, pero cuando quiso enfocarla, desapareció, varias veces paso esto, la sombra brincaba de puesto en puesto sin que el guerrero lograra enfocarla totalmente, entonces cansado de sentirse burlado, decidió destruir los árboles, con esa técnica tan prominente que se le inculco desde la infancia, pero antes de hacerlo, escucho.
- Lo que tú te empeñas en despreciar, otros pueden tomarlo como suyo, recuérdalo Ryu.
Con una exclamación casi ahogada Ryu despertó de la pesadilla, el canto de los pájaros le regresaron la realidad, mientras que las láminas de luz le dieron una idea de la hora que era, luego por mero impulso llevo sus manos a su rostro; al tiempo que recreaba la pesadilla para darle una interpretación adecuada, y lo hizo, llego la conclusión, que era una alerta que aquello que se ha empeñado en controlar se había alborotado.
Ryu era sereno, solitario y por ende autosuficiente, pero a veces deseaba la guía del maestro Gouken o por lo menos (aunque fuera egoísta e impropio desearlo) tener a alguien en su misma situación.
Mientras estas cosas agobiaban al errante Ryu, lejos, lejos de allí, una entusiasta joven luchaba también, pero no contra asaltantes, no contra inexplicables pesadillas, sino contra la pasmada voz de un maestro de inglés, el "tac, tac" raspado de la tiza sobre el pizarrón y la pesadez del desvelo.
- Sakura, Sakura… Escuchaba apenitas como susurro de conciencia.
Sakura logro reaccionar y levantar la cabeza que estaba a punto de estrellar contra el pupitre.
- ¿Otra vez te quedaste entrenando hasta tarde?
- Hasta las 4 de la mañana.
- No tienes remedio.
El susurro de conciencia pertenecía a Kei Chitose, compañera de salón y su mejor amiga.
- Te ves terrible, así no disfrutaras el concierto de hoy.
- No te preocupes, para esa hora estaré totalmente fresca.
¡Señorita Kasugano!
El cuchicheo se cortó de un solo.
Sakura se puso de pie enseguida, se tragó el bostezo con todo y letargo y contesto "presente" por mero impulso.
Sus compañeros enfocaron su atención a la abochornada Sakura, mientras su maestro, un hombrecito monótono de lentes finitos, le ordeno leer y traducir todo lo que había escrito en el pizarrón. Sakura completo el mandato correctamente, pese a que la modorra le dificulto discernir entre toda esa blanca caligrafía.
Entonces, obligado a ser imparcial, el maestro se guardó la reprenda con un gruñido y prosiguió la clase, no sin antes advertirle con la mirada a no dormirse de nuevo.
Sakura se sentó, dejo escapar un suspiro de alivio, luego le sonrió a su mejor amiga al tiempo que hazo el símbolo de paz y amor en pos de su salvación; Kei negó con la cabeza y rodo los ojos.
Estas cosas eran las que vivía la admiradora número uno de Ryu, una vida de simpleza y normalidad donde las horas brincaban de asignatura en asignatura, entre platicas y trivialidades juveniles, y al terminar la escuela se las arreglaba para ajustar sus deberes escolares y el entrenamiento, entrenamiento que a veces era supervisado por su "maestro" Dan Hibiki único poseedor de las invencibles artes Saikyō (según palabras del mismo Dan)
Una vida que se mantenía inamovible siempre y cuando los de Shadaloo o cualquier loco se le antojara hacer algún revoltijo, solo allí cambiaba, solo allí tenía la oportunidad de medir su potencial y más aún, de verlo, al que consideraba un verdadero maestro.
Eran las 18:30 y el día acababa de irse, y Sakura tenía planes, iría a un concierto de Rock con su mejor amiga, quien debía estarla esperando en el parque.
Entonces se despidió de su madre y reprendió a su hermano por su irremediable vicio con los videojuegos. A punto estaba de pegar carrera cuando escucho de la radio del vecino inquietantes noticias acerca de un repentino repunte de delitos en determinadas zonas de la ciudad y que tenía a muchos con el alma en la mano. Sakura hubiera puesto más cuidado a la nota sino fuera porque tenía la hora acordada encima, además, sabía que ese canal tenía fama de amarillista, pero ojala hubiera prestado más atención.
Ojala.
Llego al lugar acordado justo a tiempo, medio agitada medio contenta; Kei quien esperaba pacientemente en uno de los columpios, se levantó al verla, luego espero que recuperara el aliento antes de apresurarla.
Las luces del parque se habían encendido ya, y el viento veranero remolineaba hojas caídas y erizaba un poquito la piel, se sentía tranquilito, con toque de romanticismo y al final del parque se tenía que bajar un graderío que deslindaba la calle principal. Pero, en la tranquilidad se esconde el peligro, siluetas criminales se escondían entre las zonas menos iluminadas buscando presas fáciles; Sakura y Kei, fueron apuntadas como esas presas.
A punto estaban las jóvenes de bajar las gradas cuando atrás de ellas dos delincuentes les salieron con navaja y cadenas en mano y sin escatimar palabras soeces les exigieron sus pertenencias y algo... mas.
Kei se aferró al brazo de su amiga buscando instintivamente seguridad, por instinto protector Sakura la puso tras ella.
- Dales lo que quieran – Suplico Kei.
- Hemos esperado esto por meses, no dejare que se salgan con la suya.
Los sujetos subestimaron la valentía de Sakura riendo a carcajadas, pero ella no estaba jugando. Lo supieron cuando uno de ellos sintió el puño de Sakura romperle la nariz, el delincuente retrocedió lagrimeando de dolor; su compañero maldijo a la chica y le salto encima con cadena y navaja. El sujeto tomo su cadena como arma principal que manipulaba tal cual un látigo, Sakura se agachaba para esquivar la trayectoria circular o se hacía de lado cuando el golpe era vertical. Varios minutos se pasó en este vaivén agresivo, hasta que Sakura logro memorizar la mecánica de su oponente, así que aprovecho el segundo exacto que el sujeto tardaba en alzar la cadena, para enterrar su puño en el estómago de su enemigo que lo obligo a agacharse, cosa que aprovecho para golpearlo en la sien.
Mientras Sakura propinaba senda paliza, el otro sujeto furtivamente se acerco a Kei quien estaba distraída llamando infructuosamente a la policía. Sakura se detuvo de presto al escuchar el grito, entonces vio con espanto e impotencia a su amiga apresada en las garras del criminal con una navaja apuntándole al cuello.
- No hagas nada estúpido recogeremos sus bolsos y nos largaremos – Dijo mientras retrocedía hacia el barandal de seguridad.
Sakura no tuvo opción.
El delincuente ordeno a su vapuleado compañero que recogiera los bolsos que habían quedado aventados; una vez que tenían lo que querían, sucedió lo impensable, el tipo aventó a Kei por el barandal del muro.
Mientras Sakura corrió a auxiliar a su amiga, los agresores aprovecharon para huir con el botín y las caras reventadas.
Sakura bajo a puros saltos, y se quedó de piedra por unos segundos al ver un hilo de sangre que sobresalía del cabello desparramado, luego se acurruco a la par de ella, pidiéndole desesperadamente que resistiera, pidiendo al cielo la llegada de un médico.
Ese día Sakura vapuleó a dos antisociales fácilmente, pero había perdido; ese día conoció una derrota que implicaba algo más que a ella misma.
Notas de la autora:
¿Ningún review o favoritos? Algo decepcionante pero esperable, puesto que de Street figther es poco lo que se escribe, aun así hare los respectivos comentarios:
Primero decirles desde ya que el fic no será muy extenso.
Segundo. Quizá sea un poco repetitivo el hecho que ambos personajes vivieron lo mismo pero ligeramente cambiado, la razón de esto es que deseaba acentuar la experiencia de Ryu en contraparte de Sakura, además que esto último es el detonante para lo que sigue de la trama
Tercero. Creo que con este capítulo pueden darse una idea global de lo que se viene, sin embargo vuelvo a recalcar: NO ES un fic romántico, tampoco voy a dar insinuaciones ni nada, el género es acción casi en su totalidad, digo esto por los personajes principales que aparecen y por el hecho que algunos suelen "shipear" con ellos, así que NO.
Por último y más importante (si alguna alma se digna en leer esto) espero que sea de su agrado.
Saludos cordiales.
