Eternal Sunshine.
Por Alisse.
II. Peer Pressure.
Una vez que habían solucionado todo el tema del Conde Vértigo y los matones, sus mentores los habían llevado a Mount Justice. No habían deseado darles demasiadas explicaciones de su actuar, pero los chicos sospechaban que era simplemente porque no deseaban que anduvieran por las calles, sin supervisión y quizás haciendo alguna travesura. Por supuesto que la sola mención de travesuras hacía que Speedy finalmente hiciera una mueca, pensando que tenía 16 años, por lo que se consideraba lo suficientemente maduro como para tomar las cosas en serio.
Todo el problema era su pequeño compañero. Robin era un gran luchador, un genio del aire con las acrobacias y bastante maduro para su edad, pero todo eso no quitaba que siguiera siendo un niño y que fuera experto en meterse en problemas. Aún recordaba con algo de gracia el rostro de Kaldur la primera vez que se habían reunido… si bien de castigo tuvieron que limpiar la cueva por cerca de dos semanas, tenía que reconocer que había valido la pena.
Llevaban cerca de una hora sentados en la cocina de la cueva, comiendo tranquilamente, ambos más callados de lo que a Speedy le hubiera gustado. ¿La razón? Robin parecía muy concentrado en sus pensamientos y, para Roy, eso podía significar sólo dos cosas: trataba de solucionar algún tipo de problema o estaba pensando en alguna broma para algún pobre miembro de la Liga de la Justicia. Roy aún no se decidía cuál de los dos casos era peor.
-¿Estás bien?- le preguntó el pelirrojo, cansado del silencio. Era demasiado extraño sentarse con Robin y no tener una conversación constante, al chico le gustaba demasiado estar hablando de cualquier cosa que se le ocurriera.
-¿Eh? Sí…- contestó Robin, distraído –Sólo… estaba pensando en ese chico que nos encontramos hoy.
-¿El velocista?- preguntó Roy, el otro asintió, en silencio -¿Qué pasa con él?
-¿No te interesa saber quién es él?- le dijo Robin, incrédulo –¿Qué tiene que ver con Flash? Porque no puedes negar que estaba huyendo cuando le dijimos que en cualquier momento llegaba con nosotros.
-Sí, me causa curiosidad- asintió Roy –Pero creo que tendremos que esperar a que Flash vuelva para tener respuestas- Robin lo quedó mirando y el otro sonrió un poco –Traté de sacarle a Ollie lo que ocurría, pero no logré ninguna respuesta, de hecho, me ignoró completamente. Si deseamos alguna respuesta, tenemos que esperar que Flash vuelva a la montaña.
Robin asintió, sabiendo que su amigo tenía razón. Si Roy no había logrado sacarle nada a su mentor, el que él le preguntara a Batman era realmente tiempo perdido. Además, si ellos desearan que él y Roy conocieran del tema, simplemente se lo hubieran contado en algún momento.
El chico estaba tan distraído que no escuchó cuando la voz computarizada anunció la llegada del hombre de rojo. Roy, llamando la atención de su amigo, le dio un golpecito en el hombro y después salió corriendo, al encuentro con Flash. Robin, después de unos momentos, salió tras él, comprendiendo lo que ocurría. Encontraron a Flash sentado a la mesa de la cocina, mirada perdida y, por la expresión lastimera que tenía, se dieron cuenta casi de inmediato que no había tenido éxito en su búsqueda.
Después de mirarse levemente, ambos se adelantaron unos pasos, decididos a hablar con él.
-¿Tío Barry?
La voz de Robin pareció sacar de sus pensamientos al velocista, que después de unos momentos quedó viendo a los otros dos fijamente.
-¿Encontraste al chico?- preguntó Roy, después de unos momentos.
-Eh… no…- esta vez Barry bajó la mirada, pensativo –No pude encontrarlo…
Ambos chicos volvieron a mirarse, notando perfectamente cómo Barry volvía a caer en sus pensamientos. Esta vez, ambos se sentaron a cada lado del rubio, llamando su atención de esa manera.
-¿Ocurre algo?- preguntó Barry, dándose cuenta que había algo extraño en los chicos. Por algunos momentos pensó que estaba siendo víctima de una de las famosas bromas de Robin (que, aunque Batman no deseaba admitirlo, lo ponían bastante orgulloso de su protegé)
-Hum… queremos saber sobre ese chico…- dijo Robin, sin estar seguro de expresarse bien. Se dio cuenta que era un tema bastante delicado cuando vio que Barry bajaba los ojos -¿Lo conoces? ¿Quién es?
Barry los quedó viendo unos momentos, como si estuviera evaluando si debía contarle la historia o no. Robin se dedicó a poner la expresión más inocente que conocía, esperando que fuera suficiente para que Barry se decidiera a contarles lo que había ocurrido con ese chico. Después de lo que parecieron unos momentos eternos, Barry suspiró, asintiendo.
-Su nombre es Wally, Wally West- Es sobrino mío… hum… legalmente. Su padre es hermano mayor de mi esposa, Iris. Wally vivía con sus padres en Blue Valley y siempre tuvo problemas con ellos, especialmente con Rudolph, por lo que cualquier excusa posible era suficiente para ir a visitar a Iris, pasaba algunas temporadas con nosotros. Iris y él siempre se llevaron muy bien, todo el cariño que Wally no recibía de su madre, Iris se lo daba con creces.
-¿Y cómo se llevaba contigo?- lo interrumpió Robin, curioso.
-Bien, muy bien. Era difícil que fuera de otra manera, considerando que el cuarto de visitas de la casa era llamado "el cuarto de Wally"
-¿Y qué ocurrió?- preguntó Roy, cruzándose de brazos –Hasta ahora, pareciera que el chico tenía una vida bastante normal.
-Bueno… Wally se dio cuenta que yo era Flash…
-¡Tío Barry!- los ojos verdes del niño estaban abiertos completamente, notándose perfectamente la admiración que sentía por el hombre que estaba en frente suyo. Si anteriormente sentía cariño y respeto por Barry, cuando se dio cuenta que éste era Flash, pues… esa admiración creció más del doble.
-Wally…- Barry trataba por todos los medios bajarle el perfil al asunto, pero todo empeoraba cuando recordaba que Flash siempre había sido el ídolo de Wally -¿Es necesario que te diga que esto es un secreto?
-Claro que no, no se lo contaré a nadie- replicó el chico, aún sonriendo tontamente por su descubrimiento -¡Eres Flash!- Barry hizo ojos al cielo, sonriendo levemente. ¿Qué otra razón podía esperar de un chico como Wally? –No puedo creerlo…
-En ese caso ya sabes de dónde saco todas las historias que te cuento sobre Flash y los demás superhéroes- dijo Barry, acariciando la cabeza del chico, que soltó una pequeña risita.
-¡Tío!- Wally quedó mirando al hombre con la expresión de haber hecho un gran descubrimiento -¿Necesitas un compañero? ¿Te imaginas…?
La alarma se encendió en la cabeza de Barry. No, eso del compañero estaba completamente descartado, ni siquiera deseaba el planteamiento del tema.
-No, Wally, es muy peligroso- dijo Barry, pero sus palabras no lograron el efecto deseado. El niño parecía cada vez más animado.
-¡Sería genial! ¡Yo podría…!
-¡Wally!- el tono de voz fue lo bastante fuerte como para detener la lengua del niño y que por fin le pusiera atención –Escúchame con atención: no deseo un compañero, si otros quieren tomar la responsabilidad, está bien, problema de ellos, pero yo no deseo a un niño por ahí tomándose todo como un juego.
-Pero…
-Pero nada, está fuera de discusión y no quiero hablar más del asunto, ¿entendido?
Si bien Barry se arrepintió un poco de sus palabras al ver el rostro de desilusión de Wally, continuaba pensando que era pensando en lo mejor para su pequeño sobrino.
-¿Cómo fue que obtuvo tus poderes, entonces?- preguntó Robin –Si tú no deseabas que él fuera tu compañero…
-Wally volvió a su casa después de la discusión- continuó Barry –Lo que yo no sabía era que, junto con enterarse que era Flash, también consiguió la fórmula para recrear el accidente que me dio los poderes.
-¿Cómo es eso?- Roy frunció el cejo -¿Quieres decir que fue capaz de recrear el experimento?
-Sí, eso mismo- suspiró Barry y sonrió al ver la sorpresa que tenían los rostros de los otros dos –El chico siempre tuvo facilidad para la ciencia, y era algo que yo también lo apoyaba porque también me gusta.
-¿Cuántos años tenía?- preguntó Roy.
-Diez años- contestó Barry, notando perfectamente la mirada de sorpresa de los dos chicos.
-¿Qué ocurrió después de eso?- preguntó Robin, en un intento de volver al tema.
-Estuvo una semana hospitalizado- Barry suspiró, recordando aquellos complicados días –Sus padres sólo pensaban que fue un accidente, pero Iris y yo sabíamos realmente qué era lo que buscaba. En un comienzo pensamos que el experimento no había resultado, pero para la gravedad de las quemaduras que sufrió, se curó rápido y días después de volver a su casa, manifestó su velocidad.
Barry se quedó en silencio, sin querer rememorando aquella noche en que Wally llegó a la casa, feliz porque había descubierto que su experimento sí había dado resultado.
-¿Y, qué más?- apuró Robin, sacándolo de sus pensamientos.
-Esa noche… Wally volvió a pedirme ser mi compañero- continuó Barry, ambos chicos notando en su voz algo parecido a arrepentimiento –Yo estaba tan molesto con toda la situación, que no quise escucharlo y me negué a sus peticiones.
No deseo tener esa responsabilidad conmigo, le había dicho esa noche a Wally, esperando así que su sobrino comprendiera que no estaba dispuesto a cambiar de opinión.
-Pero… ya tenía sus poderes, ¿qué sacaba con negarse a entrenarlo?- dijo Robin, algo confundido por la actitud de Barry, que se encogió de hombros.
-La verdad es que en esos momentos no lo pensé de esa manera- contestó el otro –Simplemente no deseaba ceder.
¿Piensas que todo esto se trata sólo de un juego y que por ello los chicos que puedan se involucran?
Aquella noche no había dejado que hablara, simplemente él se había descargado. Quizás en muchas de sus palabras estaban aquellas que hubiera gustado decirle a Batman o a Green Arrow cuando se enteró que ellos habían optado por tener de compañeros a niños. Según él los niños debían estar jugando, no combatiendo el crimen con lunáticos y delincuentes.
-¿Y qué ocurrió al final?- preguntó Roy.
No quiero tener la responsabilidad de cuidar a un chico que ni siquiera es de mi familia.
Barry reconocía que esa frase había estado fuera de contexto y no negaba que a penas lo había dicho, se arrepintió. Sobre todo después de ver la expresión en el rostro de su sobrino. Lo malo fue que el niño salió corriendo inmediatamente y, a pesar que lo buscó durante un rato (incluso fue a su casa), no lo encontró.
-Wally se fue a su casa, dejó de insistir en que deseaba ser mi compañero- contestó Barry, ignorando la extrañeza de la expresión de Robin –Al día siguiente, durante la tarde, su madre llamó a la casa preguntando si lo habíamos visto. Durante la noche había escapado de su casa.
-¿Por qué?- preguntó Roy -¿Por la discusión que los dos tuvieron?
-No, claro que no- contestó Barry, rápidamente –Según sus padres me dijeron, cuando llegó a su casa les contó lo que había hecho. No conozco los detalles, pero ellos no lo tomaron bien, al contrario, creo que discutieron. Wally escapó una vez que ellos se habían dormido.
-¿Por qué demoraron tanto en comunicarse contigo?- preguntó Robin.
-Hum… eso es algo que no discutiré con ustedes- contestó Barry, frunciendo el ceño y poniéndose de pie -¿Quedó satisfecha su curiosidad? No tengo deseos de seguir hablando del tema.
-¿Hace cuánto escapó?- preguntó Robin.
-Tres años… hoy ha sido la primera noticia que hemos tenido sobre él desde ese día- Barry se quedó unos momentos en silencio –Bueno, chicos, volveré a casa, Iris debe estar preocupada.
Sin decir ninguna otra palabra, Barry se fue. Roy y Robin se quedaron mirando unos momentos, pensativos.
Minutos más tarde, Barry Allen entraba a su casa. Se encontró con su esposa viendo la televisión, específicamente las noticias y el hombre pudo ver que estaban pasando lo que había ocurrido esa tarde en Star. A penas sintió la puerta, Iris volteó a mirarlo.
-Barry…- comenzó a decir ella, pero fue interrumpida por Barry, que sabía perfectamente qué era lo que iba a decirle.
-Sí, era él- dijo, con voz seria –No pude verlo, pero por la descripción que Robin y Speedy me dieron, no tengo demasiadas dudas.
-¡Oh, no puedo creerlo!- Iris se puso de pie rápidamente, avanzando hacia él –Supongo que lo van a buscar, ¿cierto?
-Claro, por ello no te preocupes- replicó Barry, sonriendo levemente –Oliver y La Liga seguirán al pendiente de lo que ocurra en Star, me avisarán en caso que descubran algo.
Si bien Barry sabía que encontrar a Wally era un paso, ¿qué ocurriría después con ellos? Toda aquella confianza que tenían hace años, ya no existía.
Una vez que habían cenado, Irene y Wally habían llevado a Linda a su casa. Ambos caminaban por la calle cuando ella lo quedó viendo.
-Wally- comenzó Irene –Quiero hacerte una pregunta y deseo que me respondas, no que te vayas por las ramas.
-Depende…- contestó Wally, intuyendo hacia dónde iba la pregunta.
-No te pases de listo- replicó Irene –En el caso que tú tío sabe que estás aquí, supongo que se pondrá a buscarte.
-… Quizás…- murmuró Wally, intentando de cierta manera que ella pensara que no le daba mayor importancia al asunto, por supuesto que a ella no la engañó.
-¿Por qué mejor te comunicas con él y ya?- propuso ella, dándose cuenta que el otro la miraba feo -¿Qué? Te están buscando, Wally, quizás qué tecnología tienen a su disposición para hacerlo.
-No exageres…
-Sí, como sea- Irene hizo ojos al cielo –Lo que te digo es que si un día Flash llega por la puerta y dice que quiere llevarte con él, no me voy a negar.
-Sí, seguro- replicó Wally, soltando una risita y adelantándose unos pasos, ya habían llegado a la casa e iba a abrir la puerta.
-¡En serio!- replicó Irene –No te darás cuenta y tendrás a Flash al frente y dispuesto a castigarte.
-Si Flash viniera, estoy seguro que no lo dejarías entrar a la casa- contestó Wally -¡Buenas noches, Irene!
-Buenas noches, Wally- murmuró la otra, sonriendo levemente. A pesar de todo lo que le había dicho, sabía que el chico tenía razón.
En pocos minutos Wally estuvo listo para dormir. En la tranquilidad de su cama, pensaba en lo que Irene le había dicho hacía un rato; no era la primera vez que ella le pedía que hablara con Flash, pero él no lo deseaba, no aún, que no había logrado nada por sí mismo. Habían muchas cosas de su poder que aún no comprendía,
Un suave cuchicheo llamó su atención, se sentó en la cama y encendió la luz del velador, mirando a su alrededor.
-… Wa… y…- escuchó y frunció el ceño, levantándose -… ally… ¿es… ahí?
Siguió la voz durante algunos momentos, buscando su origen. Llegó al polerón que utilizó durante la tarde y, después de buscar por unos momentos, encontró algo que no conocía.
-¿Qué es esto…?- murmuró, mirando atentamente lo que parecía ser un simple botón, aunque de botón no tenía nada.
-¿Wally?- escuchó, esta vez más claro.
-¿Quién es?- preguntó Wally.
-Robin, obvio- dijo la voz, soltando una pequeña risita.
Hey!
¿Cómo están? He aquí una segunda actualización del fic. No tengo mucho que decir, sólo pedir disculpas por la demora en la actualización y agradecer a aquellos que siguen el fic.
Nos leemos.
