Muchas gracias a todos los que me dejaron reviews. Os aclaro que todo lo que salga entre comillas son los pensamientos, creo que esta basntante claro.
Disclaimer: todos los personajes de Harry Potter pertenecen a Rowling.
CAPÍTULO 2
Por fin llegó Nochebuena. Todos se vistieron elegantemente y bajaron a cenar. La situación no había mejorado mucho, Ron apenas intercambiaba frases con Hermione y Harry tenía que hacer auténticos malabares para poder estar con los dos.
- Guau Hermione estás preciosa - exclamó Harry.
- Gracias. Llevaba un bonito vestido negro de tirantes con pequeños bordados que brillaban cuando se movía.
- Sí, no está mal - farfulló Ron.
- Vosotros también estáis muy guapos. ¿Nos vamos?
Cuando llegaron al comedor se encontraron con una gran mesa redonda que ocupaba el centro. Los profesores ya estaban allí, se les veía muy risueños, menos a Snape, se le notaba que la Navidad era una época que no lo entusiasmaba demasiado. Estaba luchando por ponerse uno de esos gorritos de fiesta pero o estaba mal hecho o su cabeza era demasiado grande. Agotado de tanta lucha lo dejó disimuladamente al lado de la profesora McGonagall mientras le quitaba el suyo.
Los tres amigos se sentaron entre unos alumnos de Ravenclaw y compañeros de Gryffindor.
- Por favor - dijo levantándose el director Dumbledore - ahora que parece que estamos todos...
- ¡Un momento! - era Neville que venía corriendo, llegó jadeando y rojo como un tomate. Se sentó al lado de Ron.
- Bien ahora que sí parece que estamos todos me gustaría desearos una feliz noche y una feliz Navidad. Espero que el recuerdo de las Navidades pasadas en Hogwarts no se borre nunca de vuestras mentes. Y ahora… - Golpeó la copa y las bandejas se llenaron de comida. Había de todo lo imaginable. A Ron casi se le salen los ojos de las órbitas. Todos empezaron a comer y a charlar animadamente. Hermione notó como la observaban levantó la cabeza y a su izquierda cinco sitios mas allá descubrió a Draco... - ''Esta guapísimo'' pensó, llevaba un pantalón de pinzas negro y una camisa blanca. No pudo evitar sonreír como una tonta mientras éste le guiñaba un ojo.
- Hermione, te vas a volver bizca - dijo Ron con un tono muy desagradable.
- ¿Por qué no te atragantas y me libras de tu presencia Ron? - el chico le sacó la lengua y siguió comiendo.
- Oye ¿qué estas mirando? - preguntó Pansy a Draco.
- Nada, a ese estúpido de Weasley, apuesto lo que quieras a que en su vida ha comido como lo esta haciendo ahora…
Pansy rió por lo bajito - tienes razón ese pobretón, oye Draco, me preguntaba si te gustaría ir mañana a dar un paseo por el lago - dijo poniéndose colorada.
- No, lo siento es que tengo un montón de tarea sin acabar y las clases van a empezar pronto, otro día – respondió sin apenas mover un músculo de la cara.
Hermione intentaba agudizar el oído para ver que estaban hablando los dos Slytherin y para saber porque Pansy estaba tan pegada a él. "Pero ¿qué pretende esa?" Pensaba mientras agarraba con furia el tenedor...
- Herm... te vas a cargar el tenedor - observó Harry.
- Es verdad - dijo mirando el torcido tenedor - mierda ahora no puedo ponerlo bien - masculló mientras luchaba por ponerlo recto.
''¿Qué es eso?'' Pensó Dracó mientras empezaba a ponerse colorado. Algo le estaba frotando la pierna. Miró a Pansy que reía con una cara de idiota que no se aguantaba.
- Eh... Pansy, eso es mi pierna...
- Ya lo sé... ¿no te gusta?
- Si quisiera que alguien se restregara contra mi pierna, me compraría un gato, seguramente lo haría mucho mejor que tú.
Pansy se puso seria, paró de hacer piececitos y se retiró enfadada de la mesa en el momento en que se oía un gran ruido al otro lado. La profesora Sprout se había caído de la silla y los demás profesores trataban de ponerla de pie.
- Demasiado champagne querida - gorgoteó alegremente Dumbledore.
- Bien - dijo Harry - creo que es el momento de que nos vayamos antes de que esto se degrade más. No quiero ver a los profesores borrachos.
- ¡Yo tampoco! - exclamó Ron.
oOoooooooooooooooooooooooooooooOo
La mañana de Navidad se levantó despejada y solariega. Hermione se levantó y abrió todos sus regalos. Ya solo quedaba abrir el de Harry.
- Oh... ¡que pulsera más bonita! - era de cuentas de colores que brillaban alegremente.
- Vaya y este ¿de quien será? - Se preguntó mientras se disponía a abrirlo. Era un libro. Las brujas de Salem: su verdadera historia. Ron se había acordado. Muy contenta cogió los regalos para sus amigos y bajó a la sala común.
- ¡Feliz Navidad Hermione! - exclamó Harry alegre. Llevaba un jersey negro con una H gigante marca de Molly, la madre de Ron. Se adelanto a dar un beso a Hermione.
- ¡Feliz navidad Ron! – le deseó Hermione.
Ron emitió una especie de gruñido - a ti también.
- Toma Harry, esto es para ti - dijo mientras le tendía su regalo – y esto Ron, es para ti - dijo mientras se ponía colorada - y gracias por tu regalo, me ha encantado.
- No hay de que, lo había comprado hace mucho y ya no lo podía descambiar - farfulló mientras desenvolvía el regalo.- ¡Hala! Es un abono para ver los partidos de los Chudley Cannons. Gracias - y justo antes de lanzarse al cuello de Hermione recordó su traición y le extendió la mano.
Hermione le dirigió una mirada suplicante pero le estrechó la mano. Que cabezota era.
- Muchas gracias Hermione, me va a ser muy útil - dijo Harry mientas sostenía en alto un manual de quidditch con las mejores jugadas de la historia.
- Bueno chicos, voy a subir a cambiarme y enseguida vamos a desayunar.
En el momento en que entraba en la habitación una lechuza gris se coló por la ventana y depositó una carta en la cama. Era de Malfoy
Querida Hermione.
Feliz Navidad. Anoche estabas preciosa, tuve que agarrarme a la mesa para no lanzarme a tus brazos. Necesito verte ya. Podemos vernos esta noche a las 22.00 en el aula abandonada del segundo piso. La que esta al lado de la cristalera. Mándame la respuesta.
D.M
Hermione acercó la carta a su rostro, olía a él. Le contestó en un trocito de pergamino que iría a la cita.
- ¿Cómo haré para llegar a la clase?. – Hermione comenzó a hablar consigo misma - seguro que Filch está haciendo la ronda y además seguro que la señora Norris le acompaña... ¿y si me descubren?
Era ya de noche y en la sala común de Gryffindor Harry estaba realmente emocionado "le voy a ganar, le voy a ganar, solo tengo que comerle el caballo y será jaque mate". Ron no prestaba atención al ajedrez mágico, mientras Harry babeaba ante la posibilidad de ganarle por primera vez en su vida.
- ¿Qué hace Hermione?, Dios, Malfoy la ha trastornado mas de lo que yo pensaba – dijo mientras observaba a la chica.
Hermione estaba como atontada, sentada en un sillón, observando casi sin pestañear el reloj, contando los minutos, absorbiendo cada segundo que pasaba y que la separaban ya un poco menos de "su rubio". Entonces levantó la vista y le vió. La silueta de Ron estaba recortada contra las llamas de la chimenea, no sabía muy bien donde terminaba su pelo y donde empezaba el fuego. "¿Por qué me mira tanto?"
''Por qué no paro de mirarla?'' Pensó - Harry te estoy viendo... lo siento, te como el alfil, jaque mate.
- Noooo... te tenía, ya te tenía... - gemía Harry tirándose del pelo -
¡¡quiero la revancha!! - exclamó mientras se levantaba y le apuntaba con el dedo.
En la cabeza de Hermione las miles de dudas le estaban destrozando los nervios "me voy a volver loca. ¿Le pido
la capa invisible a Harry? Pero entonces me preguntaran para que... y no quiero que Ron se entere, paso. Filch me va a pillar, con la suerte que tengo...''
El reloj comenzó a sonar."Las 9.30" se sobresalto Hermione. ''Bueno si me levanto despacito quizás no se enteren de que me voy''.
- ¿Dónde vas Herm? - preguntó Harry.
- A dar una vuelta, me aburro como una ostra.
- ¿Tu te crees que yo me chupo el dedo? - espetó Ron irónico.
Hermione encogió los hombros - no tengo que darte explicaciones - y salió por el retrato.
- Harry, vamos a seguirla.
- No
- Sí
- No
- ¿Por qué no?
- Porque no Ron, eso no está bien - contestó Harry fastidiado.
- Pero si es para vigilar... tsk por si aparece Filch...
- ¿Tu te crees que yo me chupo el dedo? - dijo Harry imitando la voz de Ron.
- Que te den.
oOoooooooooooooooooooooooooooooOo
Hacia frío en los pasillos del inmenso castillo, Hermione castañeteaba sus dientes sin poder reprimirse. No llevaba nada de abrigo.
- Seré tonta, con la emoción me ido con lo puesto.
Lo puesto era unos pantalones de pana rojos y una chaqueta blanca de la que sobresalía una camiseta del mismo color.Llegó a un gran corredor donde estaban la mayoría de las aulas, parecía desierto por era muy largo y le daba miedo atravesarlo.
- Valor Hermione - susurró para darse animo a sí misma - eres una Gryffindor y los Gryffindor no tienen miedo.
Comenzó a caminar, casi de puntillas, sabia que el despacho de Filch no quedaba muy lejos. Solo escuchaba su respiración acelerada. De repente se frenó en seco, había oído algo. Su corazón comenzó a bombear frenéticamente. Agudizó el oído... nada.
- Tranquila Herm – intentó darse ánimo. Siguió caminando, inconsciente de ello, aceleró sus pasos al final del pasillo, entonces se paró otra vez, sí que había oído algo, giró lentamente la cabeza, estaba allí, a pocos metros de ella, se quedó paralizada escuchando, definitivamente había algo, emitía un ruido extraño, como un fru fru. Sin pensárselo se metió en un aula vacía y se escondió detrás de la puerta. Los ruidos se acercaron.''Dios me va a estallar el corazón!'' Pensó. El fru fru se paró delante de la clase. Hermione oyó como si alguien olfateara el aire.
- Qué demonios - susurró una desagradable voz.
''Snape!!... es Snape, por favor que no entre, por favor ...'' Imploraba la chica mientras se aplastaba contra la pared.
Snape escudriñó la oscuridad con cierto recelo, sonrió débilmente y se alejó. Hermione estuvo un bueno rato en tensión, sin atreverse casi a respirar, esperando, cuando paso algo de tiempo que a ella le pareció una eternidad, apartó la puerta de su cara y se escurrió hábilmente por el hueco que quedaba entre ella y la puerta.
- Uff, se marchó menos mal - respiró aliviada mientras se retiraba el sudor de la frente - ¿qué haría a estas horas por aquí?
- Eso mismo podría preguntarle yo señorita Granger - gruñó Snape.
- AAAAAhh - chilló Hermione llevándose la mano al pecho - que susto me ha dado.
- ¿Tan desagradable le parezco, Granger?.
- No, no profesor - tartamudeó. ''El muy capullo'' pensó, ''ha estado aquí fuera todo el rato esperando a que saliera''.
Snape sonrió maliciosamente adivinándola el pensamiento - así que la alumna más brillante de Hogwarts - dijo esto con algo de retintín - caminando por los pasillos de noche y fuera del horario establecido, tal vez el director Dumbledore debería enterarse de esto.
Hermione miró suplicante a Snape, tenía ganas de matarlo - estamos de vacaciones - gimió.
- No me mire así Granger, ni vacaciones ni porras, ha infringido una norma del colegio. Mañana vaya a mi despacho a primera hora para enterarse del castigo. ¿Con quién se iba a citar?
- Con nadie - contestó nerviosa.
- ¿Seguro? Si descubro que me miente el castigo será el doble.
- Con nadie profesor, seguro - se reafirmó.
- Bien ahora márchese por donde ha venido y que sea la última vez que la veo por aquí a estas horas.
- De acuerdo profesor - dijo. Se giró sobre sí misma y se disponía a irse cuando...
- Señorita Granger, 50 puntos menos para Gryffindor. Y tenga cuidado no la vaya a descubrir Filch.
- 50 puntos, pero que... - giró la cabeza y allí estaba Snape, mirándola diveson una sonrisa burlona en sus ojos.
- Capullo - farfulló. ''Bueno podía haber sido peor. Podía haberme llevado a ver a Dumbledore. ¿Estará perdiendo facultades?''.
Cuando llegó a la torre de su casa deseó con todas sus fuerzas que Ron no estuviera allí, pero ahí estaba.
- Vaya, que pronto has vuelto¿qué ha pasado? - preguntó Harry.
- Filch te ha pillado, lo sabía, eres taaan torpe - rió Ron.
- No fue Filch, fue Snape - gruñó Hermione enfadada.
- ¿Snape? Juajuajuajau. Hermione ahora si que la has cagado.
- Cállate Ron, eres un asqueroso.
- Te lo mereces por ir por ahí a estas horas al encuentro de tu asquerosa serpiente.
- ¡Eres un imbécil Ron!.
- ¡Y tu una sucia traidora!
- ¡Y tu un celoso de mierda!
Harry los miraba discutir como si estuviera viendo un partido de tenis... ''ays...'' pensó...''que estrés... - ¡¡¡BASTA!!! - chilló.
Los dos pararon en seco de discutir y lo miraron incrédulos.
- ¡Estoy hasta las narices de vosotros¡Estoy deseando que se acaben las vacaciones para que esto se llene de gente y poder perderos de vista un buen rato! - y diciendo esto se largó camino hacía su dormitorio.
- Mira lo que has hecho - susurró Ron.
- ¿Lo que he hecho? Pero que cara tienes...
Los dos se quedaron un rato en silencio..
- ¿Y qué castigo te ha puesto el grasiento ese?
- No lo sé mañana tengo que ir a su despacho.
- Bueno, lo siento por ti... pero jamás aceptaré que estés con Malfoy.
- ¿Por qué Ron, no quieres que sea feliz? - preguntó Hermione.
Los ojos castaños de la chica se clavaban en él como puñales.
- Claro que quiero que seas feliz... pero con él no.
- ¿Entonces con quién?
Ron no contestó, en su lugar se puso rojo como un tomate y se fue corriendo por las escaleras. Hermione lo observó hasta que desapareció.
- Ron... - susurró apenada. - Mierda.
Se dirigió hacia su cuarto. Se desvistió sin ganas y se puso su pijama. Cogió un cepillo y se peinó delante del espejo del baño. Una idea le vino a la mente.
- ¡Merlín Draco¿Habrá pensado que le he dado plantón¿Estará esperando todavía? - miró su reloj, eran las 11.
Efectivamente lejos de allí, en el aula del segundo piso Malfoy seguía esperando.
- Se acabó, me voy, Hermione no viene ya. ¿Qué habrá pasado? Me dijo que vendría. - la cara de Draco se volvió hosca y huraña, se sacó las manos de los bolsillos y se puso a caminar.
- Seguro que le ha pasado algo, tal vez Filch la ha descubierto - sus fríos ojos se entornaron - o tal vez ese cabeza rajada de Potter y el pobretón la convencieron para que no viniera.
Malfoy solo encontraba una pega a Hermione, sus amigos. Eran como dos granos en el culo. No se separaban de ella ni un momento, además sabía que jamás aceptarían que Hermione estuviera con él. O quizás... era como decía su padre... "Draco, no podemos fiarnos de los sangre sucia, jamás te mezcles con esa chusma. Un Malfoy no puede rebajarse a su nivel" Draco apretó los puños acordándose de su padre. Le odiaba tanto, nunca se interesó por lo que él pensaba o por lo que él realmente quería. Con él era solo ordeno y mando, y encima quería cambiarlo de colegio y él no tenía ni voz ni voto.
- Estoy harto de que manejen mi vida - gruñó mientras entraba en las mazmorras.
oOooooooooooooooooooooooooooooooOo
Un ruido espantoso despertó a Hermione.
- Agg... el maldito despertador... estoy en vacaciones quiero dormir. Un momento, tengo que ir al despacho de Snape... noo - se cubrió la cara con la almohada y empezó a patalear - no quierooo.
Se tuvo que tirar literalmente de la cama. Cogió ropa limpia, una falda vaquera larga y una camiseta muy extravagante de estas que tienen distintos dibujos por delante y por detrás y se metió en el baño. La ducha la despertó del todo, el agua caliente resbalaba por su cara proporcionándola un agradable masaje. Podría quedarse así toda su vida, era maravilloso. Se lavó su rebelde cabello y salió de la ducha enrollándose una toalla roja. Mientras se secaba mirándose al espejo pensó que tendría que hablar con Draco para explicar el plantón de ayer, pero antes tenía que ir a ver a Snape y como tardara más iba a llegar tarde así que apenas le dió tiempo a vestirse y a darse un poco de poción alisadora en el pelo y salir pitando.
Bajó rápidamente las escaleras de la torre, el pelo mojado le goteaba por la espalda y la estaba empapando la camiseta. "Me voy a resfriar" Así que cogió su túnica de invierno y se la puso encima.
Era un día gris, lo pudo comprobar mientras atravesaba el claustro camino de las mazmorras donde estaba Snape maquinando que castigo ponerla.
- Adelante - dijo una voz fría.
- Buenos días profesor.
- Buenos días Granger, llega tarde.
- Lo siento es que me dormí.
- Ya, pues procure no volver a dormirse.
''Y ahora viene'' pensó Hermione.
- 5 puntos menos para Gryffindor por llegar tarde a una cita con un profesor. Bien, he estado pensando mucho en su castigo.
''Seguro que ha estado toda la noche pensando como hacerme la vida imposible'' dijo Hermione para sus adentros.
- Y he decidido que si me dice con quien había quedado se lo rebajaré a la mitad.
''Y dale...'' Pensaba - no había quedado con nadie profesor.
- No me mienta - exclamó Snape golpeando la mesa - se cree que soy tonto? Sé muy bien que iba a encontrase con alguien, un chico me atrevería a decir, pero ¿con quien?, no hay muchos ahora en Hogwarts - sonrió maliciosamente mientras su mente funcionaba a mil por hora buscando al enamorado de la muchacha.
- Profesor - Hermione tragó saliva - no quede con nadie, es que no podía dormir y decidí salir a dar una vuelta.
- Está bien como quiera, su castigo será durante un mes. Tiene que venir todos los días después de clase a limpiar el aula de pociones, y al estilo muggle claro. Ahora puede irse.
- Pero... un mes
- Puede irse he dicho.
Hermione se levantó como un resorte de la silla muy enfadada - es un amargado - masculló mientras salía de la clase pensando que no la oiría.
Pero Snape la oyó y se quedo mirándola pensativo.
El cabello de Hermione seguía mojado porque al tenerlo muy largo y espeso tardaba mucho en secarse. Estornudó. El viento se colaba en los pasillos y tenia más frío que antes. Miró el reloj, ya era la hora de desayunar, un poco pronto. Fue a la biblioteca y cogió un grueso libro de la historia de Hogwarts para entretenerse leyendo mientras la gente llegara. Cuando entró en el gran comedor sintió que el calor la invadía el cuerpo. Los profesores ya estaban allí desayunando plácidamente. Incluso Snape estaba allí. A Hermione le dieron ganas de hacerle un gesto obsceno. Se sentó en la mesa de Gryffindor y al poco rato llegaron Ron y Harry acompañados de Neville.
- Buenos días Hermione - saludó alegre este ultimo.
- Buenos días Neville, Harry, Ron.
- Buenas - sonrío Harry, parecía que se le había pasado el rebote.
- Hola - murmuró Ron mientras se ponía rojo. Recordaba la conversación de la noche anterior "entonces con quien?".
- ¿Qué es eso? - preguntó Neville extasiado.
- Son crepes - contestó Hermione - están muy buenos.
- ¿Qué te ha dicho Snape? – preguntó Ron con interés.
- Me ha castigado un mes a limpiar la mazmorra de pociones después de las clases, y al estilo muggle, por supuesto.
- ¡Que cerdo1 - exclamo Ron - tampoco fue para tanto lo que hiciste.
Hermione se alegró de que Ron la defendiera. Estaba a punto de decirle algo cuando lo vió.
Draco acababa de hacer acto de presencia en el salón. Caminaba con las manos en los bolsillos, de una manera muy sexy. Tenía el pelo mojado y los cabellos le caían sin ningún orden por su frente. Hermione sintió que empezaba a babear. Entonces fue cuando se fijó en su rostro. Algo andaba mal. Sus ojos parecían opacos y más fríos que nunca, unas ojeras profundas surcaban sus párpados. Entonces la joven sintió miedo. Realmente no conocía a Draco y la única vez que había estado con él fue cuando pasaron la noche juntos y desde ese momento no se habían visto a solas. Recorrió con la vista el camino hasta que Draco se sentó.
Draco había pasado una noche horrible. Apenas había dormido, los nervios le destrozaban por dentro. Pensaba en su padre, Voldemort, en los mortífagos y tenía miedo. ¿Miedo¿Cómo era posible? Draco Malfoy jamás sentía miedo, era capaz de controlar sus emociones. Antes no le importaba el futuro que tenía preparado su padre, ser mortífago parecía lo más razonable del mundo, pero ya no. Cuando al fin reconoció sus sentimientos hacia Hermione, una sangre sucia, todo su mundo se fue abajo y todas las enseñanzas recibidas carecían de sentido. No quería formar parte de ese mundo y eso lo angustiaba. Estaba además el tema del traslado de colegio. Hogwarts era el único lugar que consideraba como su hogar y se sentía protegido. Si salía de allí estaría a merced de su padre y sus intenciones, que podía hacer¿huir? Un Malfoy nunca huye. ''Un Malfoy nunca se enamora tampoco de una sangre sucia y mírate ahora, loquito perdido por una''. Se encontraba totalmente perdido, la tierra desaparecía a sus pies. Levantó la cabeza del plato. Ahí estaba ella, mirándole, interrogándole con sus hermosos ojos. Que ganas tenia de abrazarla, de enterrarse en su pecho y llorar como un niño.Hermione pareció captar sus pensamientos y se levantó de la mesa haciéndole un gesto para que saliera.
- Harry ¿me dejas el libro en mi habitación por favor?, tengo que ir a hacer una cosa.
- Claro.
La muchacha salió con paso firme por la puerta y se dirigió al hall. Al rato apareció Draco.
- Hola - dijo éste en tono distante.
- Hola - contestó Hermione. No sabía que hacer, ni como comportarse con él. - ¿Damos un paseo?
Salieron fuera. Costaba trabajo caminar por la nieve. Hacia frío, Hermione se ajusto su túnica al cuello. Caminaron un buen rato sin hablarse. Miraba a Draco de reojo, tenía contraídos los labios en un gesto de preocupación. Llegaron a la orilla del lago y se detuvieron.
- Hermione - habló por primera vez Draco - ¿qué te paso ayer?
- Oh, bueno tuve un pequeño problemilla. Snape me descubrió, me escondí pero no sirvió de nada.
- Pensé que te habías echado atrás con la cita - dijo en tono frío.
- ¿Por qué pensaste eso? - preguntó incrédula.
- No lo sé, últimamente mi cabeza no anda muy bien.
Hermione se mordió el labio. Draco se veía tan indefenso y triste. Era increíble como una persona que parecía tan frío y cruel podía de repente verse así. Draco tenía la vista perdida en el lago. Su pérfil de mármol blanco se recortaba contra las grises nubes que empezaban a encapotar el cielo. Hermione alargó su mano y le rozó con el dorso la mejilla.
- Draco - dijo dulcemente - ¿qué te preocupa?
Draco salió de su estado de sopor, la mano de caliente de Hermione le hizo estremecerse, como si una chispa se encendiera en su alma.
- Hermione... yo..- y a continuación se derrumbó. Se abrazó a ella con fuerza y hundió su rostro en su cuello.
Hermione se quedo helada. Al final reaccionó y le abrazó fuertemente.
- ¿Draco qué?
Éste se abrazó a ella con más fuerza. ¿Cuánto tiempo permanecieron así? Al fin Draco levantó la cabeza. Tenía los ojos rojos y el mentón le temblaba ligeramente.
- Te necesito tanto Hermione, no quiero separarme de ti nunca. - Y seguido la cogió la cara entre sus manos y la besó. La besó con pasión, con desesperación, como si temiera que ésta pudiese desvanecerse delante de sus ojos como en un mal sueño.
Hermione notó que él la necesitaba así que recibió sus labios y se dejó hacer. Sus lenguas se encontraron, se acariciaron, bailaron al compás del viento. Las respiraciones se hacían más cortantes, más fuertes. Hermione notó como sus pies se elevaban, su mente volaba ya muy lejos de allí. Draco le soltó la cara y le rodeó la cintura atrayéndola hacia él. Ella rodeó su cuello con los brazos. No quedaba un solo cm de sus cuerpos que no estuviera unido. Draco bajó a su cuello y lo mordió con fuerza. Hermione soltó un gemido. La oscura pasión de Draco la arrastraba sin remedio más allá del control de su cuerpo, pero ese no era un buen lugar para ello.
- Draco - susurró al oído - te quiero. - En ese momento el chico se detuvo para mirarla a los ojos. - Te amo, solo quiero que lo sepas y que siempre será así.
- Yo... también te quiero - otra vez se lo había confesado. ¿Cómo esa chica le inspiraba esos maravillosos sentimientos que llevaban tanto tiempo escondidos? No lo entendía, no entendía nada.
- ¿Por qué no me cuentas que te pasa? - dijo mientras se sentaba en el suelo y le tendía la mano.
Draco la agarró y se sentó muy cerca de ella. - Es por mi padre, por mi, mi vida, mi futuro - y le confesó sus miedos, sus dudas, todo lo que llevaba tanto tiempo escondiendo a los demás y lo increíble fue que las palabras le salían solas y que después de hacerlo un gran peso se liberó de su alma.
- No te preocupes, nadie puede obligarte a ser mortífago, podemos contárselo a Dumbledore.
- ¡A Dumbledore! Estás loca, meterían a mi padre en Azkaban y yo sería hombre muerto.
Hermione se mordió el labio - no sé, ya buscaremos la forma - y levantándose se sentó entre sus piernas apoyando su espalda en el pecho del chico. Éste sonrió, con este gesto podía oler el pelo de Hermione, el aroma de su piel. La beso dulcemente en el nacimiento del cuello y la rodeo con sus fuertes brazos. Después de un buen rato Draco se revolvió incómodo - No sé tu, pero yo tengo el trasero totalmente helado y mojado - rió.
- Yo también, vamos o nos congelaremos.
Se levantaron, se dieron la mano y se dirigieron hacia el castillo.
No se dieron cuenta de que alguien los observaba. Entre los matorrales una mata roja sobresalía. Ron se moría, había estado allí todo el tiempo. Los celos le corrían por las venas.
- Agáchate más tonto, nos van a ver - gruñó alguien.
Ron se llevó un susto de muerte al oír la voz. Giró y se encontró con Pansy Parkinson, estaba muy pálida - ¿qué haces aquí?
Pansy le miró inexpresivamente - quería verlo con mis propios ojos.
Ron comprendió, Pansy era la eterna enamorada de Malfoy.
- ¿Parece que llegamos tarde, eh Weasley?
Ron asintió con la cabeza
- Será mejor que sigamos su ejemplo y nos metamos en el castillo. Hace frío - dijo mientras intentaba controlar sus lágrimas delante del chico.
- De acuerdo, vamos.
Al llegar al castillo Hermione soltó la mano de Draco.
- Bueno... eh...
Draco la miró interrogante - ¿te avergüenzas de mi Granger?
- No seas tonto Malfoy. Es que creí que no querías que nos vieran juntos.
- Pues creías mal, me importa una mierda lo que piense todo el mundo - contestó con amargura y a continuación la besó en los labios - así que no te separes de mí nunca¿me oyes pequeña?
- Captado - dijo Hermione riéndose - por cierto no te conté, Snape me castigó, además le mentí, le dije que no había quedado con nadie pero él no me creyó, esta loco por descubrir con quien quede así que si nos ve juntos...
- Bah, correré el riesgo - sonrió seductoramente.
- Oye, y si alguien escribe a tu padre diciéndole que estas saliendo conmigo - preguntó Hermione asustada.
Malfoy frunció el entrecejo, no había pensado en eso. Sería horrible.
- Mierda, pues retiro lo anterior, tendremos que tener cuidado.
Hermione asintió - Ok vamos a cambiarnos de ropa y nos vemos luego en la biblioteca, ahí no hay nadie
- Te veo luego – se despidió el chico poniendo rumbo a las mazmorras.
Al llegar al hall Ron miró a Pansy y le dijo - no merece la pena Pansy, no te amargues.
- No me amargo Weasley - respondió en tono desagradable - bueno - mientras miraba el suelo - tu tampoco ¿vale? - Y se fue camino a su casa.
Por la noche al calor del fuego de Gryffindor Hermione se volvió a reunir con sus amigos.
- ¿Dónde has estado todo el día Herm? No te hemos visto el pelo.
- Oh... estuve en la biblioteca estudiando Harry.
- Si estudiando¿estudiando qué¿Anatomía¿Qué tienes en el cuello? - preguntó Ron.
La chica se llevó instintivamente la mano a una zona con aspecto de moratón.
- Nada
- Pues el que nada no se ahoga, - rió Harry divertido para quitarle
peso al asunto.
- Claro que es algo - dijo Ron mirando a Harry. - es una chupetón como una catedral.
Hermione se puso colorada. Harry miró a Ron, las venas de su cuello empezaron a hincharse
- ¡¡Ese Malf..!! - comenzó a gritar Ron
- Ohps... - interrumpió Harry - hora de dormir Ron vamos - le agarró del brazo y tiró de él hacia las escaleras.
- Pero que no me interrumpas¡que no tengo sueño!
Hermione los vió desaparecer aliviada.
- ¿Pero se puede saber qué haces? – protestó Ron enfadado mientras se soltaba del brazo de Harry una vez que ya llegaron a la habitación.
- Mira Ron, creo que ya está bien, deja de chillar a Hermione a todas horas.
- Claro para ti es muy fácil decir eso, tu no estas enamorado de ella.
- ¿Qué has dicho? – preguntó Harry con los ojos muy abiertos.
Ron comenzó a bajar la voz y a poner cara de cordero degollado.
- Los seguí esta mañana - susurró apenado - estaban ahí, besándose como locos, me entraron unas ganas de matarlo Harry, tu no lo entiendes, es algo superior a mis fuerzas. Siempre pensé que Hermione y yo acabaríamos juntos.
- A veces las cosas no salen como pensamos.
- Pero esto no es justo.
Harry puso la mano en el hombro de su amigo para reconfortarle - venga Ron, lo mejor es lo dejes correr.
- ¿Qué lo deje correr?, Dime¿tu has olvidado ya a Cho?.
Harry se puso rojo hasta las orejas.
- ¿Eso qué significa?
- Significa que quizás sí lo haya hecho.
Si!! Lo hice! Elimine a Cho Chang porque aborrezco a esa mujer, antes no me caía tan mal, simplemente no me caía, pero desde que leí el 5º libro, por favor que alguien la mate ¡y de paso a Rowling también¿Como pudo matar a Sirius? T.T
Neferura
