Bueno...el primer capítulo que más que nada nos introduce a la historia en si. Espero no se aburan mucho.
Disclaimer: Todos los personajes son de S.M. Aclar que tomé ciertas partes del libro de Crepúsculo así que para los que no lo hayan leído podría ser SPOILER.
Disfruten ^3^
COMIENZO
Había llegado hacía unos días de Phoenix. Allá vivía con mi madre y su nuevo esposo Phil, pero dado que éstos se portaban como adolescentes en su primer cita preferí darles espacio decidiendo mudarme con mi padre a Forks. Charlie, el jefe de policía del pueblo.
Tenemos gran parecido ya que ambos somos muy poco habladores, además de que me heredó sus ojos color chocolate. Mi madre dice que soy hermosa por mi cabello color caoba pero lo dudo ya que mi tono de piel es mi blanco, casi enfermizo y mi cabello es muy común y corriente como para sentirme la gran cosa. Mi estatura es baja para una chica de 16 años, mido un metro sesenta y cinco centímetros aproximadamente.
Después del largo viaje que realicé para llegar a mi nuevo hogar, desempaqué mis cosas que no eran muchas y me puse en el computador de segunda mano con el módem engrapado al suelo hasta la toma del teléfono más cercano. La verdad odiaba utilizar internet en Forks pues el módem era demasiado arcaico y tenía un servicio gratuito muy inferior al de Phoenix, por lo que mientras empezaba a conectarse decidí bajar a servirme un tazón de cereal puesto que ya era lo suficientemente tarde como para cenar algo.
Comencé comiendo despacio, masticando cada bocado con lentitud mientras saboreaba el sabor de las hojuelas en mi boca. Al terminar lavé el plato y la cuchara, los sequé y los guardé. Arrastré los pies escaleras arriba y me volví a situar frente a la pantalla. Quise buscar algo sobre Forks y su escuela pero la verdad es que no encontré mucho aparte de enterarme que la matrícula de estudiantes de la escuela era de sólo trescientos cincuenta y siete; ahora trescientos cincuenta y ocho.
Exasperada presioné el botón de encendido sin esperar a cerrar correctamente el sistema operativo. Me levanté fatigosamente de la silla y me dirigí a mi cama. Tomé el reloj del buró café claro que se encontraba justo a mi lado y lo programé para que la alarma sonara a las 6 a.m.
Tan cansada estaba que sólo me recosté sobre la cama y me hice ovillo bajo las cobijas mientras me felicitaba internamente por ya tener puesta mi pijama, aunque ésta fuera una camisa con agujeros por doquier y unos pants viejos y grises. Cerré mis ojos lentamente y me sumí en la inconsciencia dejándome llevar por los brazos de Morfeo.
El despertador sonó estrepitosamente por lo que dirigí mi mano a tientas hasta poder apagarlo. Me levanté aún con los ojos cerrados y caminé a ciegas hasta el interruptor de la luz y lo encendí. Froté mis ojos con el dorso de la mano y los abrí lentamente para acostumbrarme a la luz.
Hoy sería mi primer día de clases en una nueva escuela, en Forks, Washington, el lugar más nublado y lluvioso de todos por lo que tendría que comenzar con mi preparación.
Me acerqué a mi tocador y tomé mi neceser para dirigirme al baño y darme una ducha. Abrí la llave del agua caliente mientras me despojaba de mis ropas, después las coloqué en el cesto y me metí bajo el chorro de agua hirviente para que el calor destensara mis músculos y me relajara. Cuando pasé suficiente tiempo en la ducha como para que todo el baño se nublara en su totalidad, cerré la llave y me enrollé una gran toalla blanca. Tomé otra toalla más pequeña y la enrollé en mi cabello para secarlo cuidadosamente.
Caminé con cuidado hacia mi habitación y abrí la primera gaveta del tocador para buscar mi ropa interior. Después de ponerme los interiores y demás busqué mis skinny jeans negros, una blusa blanca de algodón con manga larga y unos calcetines blancos para vestirme. Después en el closet busqué una camisa de franela a cuadros como de leñador de color gris con blanco y negro, mis converse negros desgastados y sucios y un cinturón para terminar y de paso acomodar los pantalones en su lugar. Até las agujetas de mis zapatos con máxima precisión para no cometer imprudencias en un descuido y luego me acerqué nuevamente al tocador.
Tomé el cepillo que ahí se encontraba y lo pasé rápidamente por mi cabello aún húmedo, conteniendo los gritos de dolor por los numerosos nudos que mi cabello tenía, al terminar tomé mi mochila y bajé a trompicones las escaleras.
Abrí el refrigerador con prisas para sacar el jugo de naranja y una barra de cereal de la alacena la cual mastiqué rápidamente tomando sorbos del cartón de jugo directamente del empaque y terminando lo guardé todo otra vez en su lugar.
Subí nuevamente y me lavé los dientes meticulosamente. Corrí escaleras abajo, tomé mi mochila, las llaves de la casa y me puse el impermeable antes de abrir la puerta. El frío exterior me recibió bruscamente abrumándome un segundo. Con prisa me dirigí a mi nueva y destartalada camioneta, obsequio de Charlie por mi llegada. Entré a la cabina y encendí la calefacción de inmediato.
Según Charlie el "cacharro" funcionaba a las mil maravillas, pero al menos tenía posibilidades como apodo. Introduje la llave en el contacto y la giré para encender el vehículo; el estruendo del motor me sobresaltó con su estrepitoso rugido.
A punto de encaminarme a la escuela pensé en la situación. Cursaría primero de preparatoria y tendría que relacionarme con gente de mi edad. Pero yo no podía congeniar ni con ellos ni con nadie. Punto. Erea un bicho raro y antisocial que jamás encajaría.
Y peor aún, antes de venir mi madre llamó para explicar mi situación de curso de Ciencias en Phoenix pues allá estaba un curso avanzado en la materia, lo que me indicaba que no estaría en esa clase con personas de mi edad. Genial pensé.
Ojalá y me arrolle un tren fantasma para no ir a clases.
Éste fue el primer capítulo. Gracias a los que han leído. :3
Dejen review si quieren, gracias.
Adiós...Jassy ^3^
