Subieron las escaleras en silencio, ambos estaban molestos; pero no significaba que no siguieran trabajando juntos. Bajo el cuarto de Bugs la leyenda de ¨recamara de Sam Bigotes¨ pintaba tan bien como un letrero escrito por un niño de 5 años.

Abrieron para encontrarse un acto extraño. Su huésped utilizando los finos y sedosos guantes del conejo; recorriéndose con ellos y saboreando internamente su textura.

Daffy más que Bugs, se molestó ante esto.

-¿Eh? ¡Que rayos!- sintió la presencia de ambos. -¿Cómo es que estos traviesos llegaron a mis manos? Váyanse, váyanse guantes lindos y suaves.- se deshizo de ellos cerrando la puerta del armario. -¿Qué hay de nuevo, amigos?-

-Sam debemos hablar, simplemente no hay espacio para 4 en esta casa.-

-No podía estar más de acuerdo, por eso mande a Eslutrania a empacar esta mañana… bla bla.-

¿Y a quien le importaba como era aquella mujer si toda la noche permanecieron asustados por su causa? Abrazado uno con el otro sobre el sillón, asqueados por el escándalo que tenían en la habitación que alguna vez fue de ellos.

Deseando no haber escuchado aquello jamás.

El pato reparó en que el gruñón estaba contando un sueño, para dirigirle una mirada cansada a su novio y asi salir ambos de allí.

Lo que nunca supieron, es que el pervertido enano continuó acariciando los guantes del grisáceo al verlo salir de la habitación.

000000000000000000

El más alto intentó tomar de la mano al pato en el pasillo, pero este respondió soltándose de un modo agresivo. No lo culpaba, estaba incluso tan frustrado como él; y la verdad es que debió escuchar a Daffy con mas interés cuando le advirtió sobre los vecinos.

Ahora estaba allí en la cocina, sin saber que hacer o como arreglar la situación en la que no solo era él un afectado, si no también su pareja.

Le miró entrar discutiendo, hablándole supuestamente del trato que tenia que tener con los vecinos y de cuantas veces se lo había advertido antes; pero vale que es Daffy Duck y las cosas que le dicen muy pocas veces entran en su cabeza. Estaba ignorando completamente a Bugs, aun cuando este le estuviese dando la razón.

-… Pero ¿sabes algo?- continuó.

-Tenías razón.-

-Yo tenia… ¿Qué dijiste?-

-Que tenias razón.- se le acercó mucho, quizá demasiado al rostro.

Por supuesto que le arrancó un suspiro sincero al menor.

-He soñado tanto tiempo con este momento. Simplemente no puede ser mejor que esto…-

-Y… necesito tu ayuda.- otro suspiro por parte de su pareja.

-Y acaba de mejorar aun más.-

Recargado en la mesa por el asombro recibió un beso en su pico, corto pero bastante convincente.

0000000000000

Y en la sala se encontraba el parasito, haciendo ejercicio sobre el televisor, sudando como si no hubiese mañana y como no, lo suficientemente distraído como para no reparar en el sabotaje que le estaban tendiendo.

-Daffy, es tu principal habilidad, ahuyentar a la gente. Úsala.- se apoyó en el hombro del pato.

-Bueno, el no se va a ir mientras le guste estar aquí. Debemos hacer que le agrade tanto que quiera mudarse.- explicó.

-¿Pero como?-

-Hay que llenar nuestro hogar con pleitos incesantes, resentimiento. ¡Y con tanta tensión que nadie soporte vivir aquí! Eso es lo que hicieron mis padres.-

-¿Dices que debemos fingir que estamos peleando?-

-Eso digo exactamente.-

Bajo una sonrisa complacida se dejó regañar.

-¿¡Cuántas veces debo decirte que pongas tus platos sucios en la lavavajillas!?-

-¿Enserio? ¿Ese es el mejor pleito fingido que puedes inventar?-

-Oh disculpa, olvidé que eras el rey en la tierra de los pleitos fingidos.-

-Ni siquiera tendríamos que fingir un pleito ¡Si no nos hubieras metido en este lio!-

-¡Bueno, en parte es culpa tuya también!-

-¿Mía? ¿Yo que hice?-

-Recuerdo específicamente oírte rezar para que lloviera hace dos días.-

-¿! Quééé!?-

-¡No te hagas el tonto conmigo! Te escuché quejarte de que el aire seco estaba exacerbando tu eccema.-

Daffy suspiro fuertemente, con una mezcla de asombro y coraje. Se sentía nervioso, hasta avergonzado. Pero para empezar, eso lo hizo en la ducha; y al menos de que un travieso conejo le estuviese espiando, no tenía porque saberlo.

-Primero que nada, no es eccema, es soriasis; que es una parte sección de la piel mucho menos seria. Y en segunda, las plegarias de un hombre son cosa suya y no deberías estar oyendo…-

-¡Ya basta! ¡Ya basta! ¡Ya!- sintió una presión en su pecho, ese enano lo estaba empujando.

Le frunció el ceño a Bugs, que fue quien supuestamente comenzó.

-No pueden pelearse, él significa todo para ti y tú lo sabes.- ¿Eso era un sonrojo grisáceo?

-Y él significa todo para ti y tú lo sabes.- presionó varias veces en su plumaje, hasta que cayó en cuenta de que el enano tenía razón. Ese instante pudo haber sido perfecto para abrazar y pedirle perdón a cierto conejo que…

-Y yo significo todo para ustedes dos y todos lo sabemos. ¿Esta muy claro? Ustedes me necesitan aquí para mantenerlos a todos juntos. Ahora somos como familia, ¡como hermanos! O padres… no, hermanos. Un abrazo.- jaló a la pareja hasta abrazarlos por debajo de sus sudados brazos, trayendo con esto la falta de oxigeno para ambos. –Nunca jamás me iré de aquí. Nunca, nunca, jamás. Jamás me iré. Jamás.-

Un trueno sacó a los más jóvenes de su horrendo trance.

00000000000000000

-Bueno, eso no funcionó.- comentó el más alto, puesto de pie.

-Mmm, la operación traslado de huésped esta a punto de entrar a la fase dos.-

Hablo cómodamente con malicia, desde su sillón.

-¡Bajen la voz!- chilló el tercero.

-Que bien. No queremos despertar al dormilón sueño ligero.-

-O sí queremos.- preguntó Daffy, con algo en mente.

-.-.-.-.-.-

Así fue como terminaron rodeados de gente extraña que por conveniencia invitaron al escándalo de aquella noche.

-Suban la música. Entre mas alta mejor.- pidió el pato. –Y vamos a perder a un indeseable huésped en…-

Escondidos, tanto el como su novio detrás de una pared, esperaron bajo la cuenta regresiva para ver al gruñón salir enfurecido de su cuarto de alojamiento.

Bajo quejándose, dándole esperanzas tanto a Bugs como a Daffy. Sin embargo, al ver el karaoke no dudo en unirse a la fiesta; pidiendo la canción más ridícula y romántica de la disquera; por supuesto que para dedicársela a sus dos compañeros de vivienda.

De no haber sido por la tenue luz de la noche, hubieran brillado en rojo mas que cualquier luz en la casa, toda la gente viéndolos de aquella forma burlona; la invasión del espacio personal por parte del bigotudo. Hasta la más simple mirada seria un detonante para el manojo de pena que estaban pasando por culpa del pelirrojo.

Lo único que optaron por hacer fue quedar en silencio, con el gesto hecho un poema e intercambiando miradas de pánico. De hecho, de no haber sido por los meros invitados; se hubiesen tomado de la mano en busca de seguridad.

Ese viejo empezaba a asustar.

Terminando no hicieron mas que fruncir el ceño apenados.

-Hora de la fase tres.-

00000000000000

Daffy se adentró en la jaula del invitado, con una lámpara en mano, y fingida preocupación en la otra.

-Sam Bigotes, despierta.-

-¿Ay que pasa?- se giró sobre los dos colchones.

-Hay un fantasma en la casa.-

-¿Un fantasma?-

-Sí, un fantasma. Y es un fantasma muy enojado.-

El silencio ahogó la habitación.

-Dije, que es un fantasma muy enojado.-

Su conejo comenzó a soltar alaridos desde el pasillo.

-Uy cielos, se oye enojado.- salió del cuarto seguido de Daffy, quien contuvo una risa al ver a Bugs bajo una patética sabana blanca.

-Vamos Bugs, no es momento de jugar con las sabanas, hay un fantasma en nuestra casa.-

Con ambos de las manos se dirigió hasta la salida, donde afuera la lluvia les aguardaba.

-Aquí estarán a salvo, en el frío y la lluvia.- concluyó Sam dejando atónita a la pareja.

-¿¡Qué!?- chilló Daffy, pero la única respuesta que tuvo fue la puerta azotándose contra el marco.

Por supuesto, los había dejado afuera.

-¡Eche el cerrojo, el maldito fantasma no se escapara!-

Y preocupados, el ave y el roedor, corrieron a la ventana al ver como su invitado pateaba cosas aquí y allá; gritaba mientras quebraba vidrios y cuadros. La televisión y una lámpara de mesa no fueron la excepción.

El tiempo y la resignación les orilló a dormirse en la acera, así tan insalubre bajo la tormenta. El brazo del emplumado cubría a Bugs inconscientemente, porque era él aquel mas cerca del agua; y este ultimo dormía incomodo por los problemas que ocasionaba su cruel vecino.

Fue por eso que ambos se despertaron en el efímero instante en el cual se abrió la puerta.

-¡Despierten muchachos, ya amaneció!- los aludidos se enfocaron en desperezarse. –Ya lo atrape, me tarde toda la noche pero aquí adentro, me parece que esta su fantasma… es eso o solo un frasco lleno de aire.-

El pato le arrebató el bote groseramente, harto siquiera de tener que escuchar su rocosa voz.

-¡Tonto no había fantasmas! ¡Te dijimos eso solo para que te largaras!- confesó.

-Ay, hermano.- se dirigió a Bugs. – ¿Es verdad lo que el otro hermano me dijo?-

-Es cierto viejo, ya no puedes quedarte con nosotros.-

-Mmm, entiendo la indirecta.- masculló.

-No lo creo, te hemos hecho muchas.-

-De acuerdo, no necesitan decírmelo dos veces.-

-Pues al parecer, hay que decírtelo como mil veces.- soltó Daffy con el ceño fruncido.

-Soy un mal invitado. Siempre lo he sido. Si me das la mano te tomo el pie, si me dices un secreto lo pongo en línea.- Bugs agradeció no haberle comentado nada de su relación. –Si me dices que bajo ninguna circunstancia mire tu tercer cajón, hasta guardo tu tercer cajón aquí. Aquí tienes.-

Y devolvió a Daffy, un cajón de cómoda con hojas y fotografías adentro, su novio quiso husmear, pero el sonrojado pato solo lo pegó más contra su pecho.

-Supongo que debo volver a mi fría, obscura y solitaria casa; porque no tengo familia.- lloriqueando, arrastró su maleta bajo dos escoltas de mirada.

-Se que voy a arrepentirme después.- comenzó el conejo, al ver a su vecino llorar.

-¿Estas loco?-

-Loco sí. Desalmado, no…- lo tomo por los hombros en señal de disculpa por lo que iba a hacer. -¡Vamos, vuelve adentro. Puedes quedarte!-

Recibió una mirada de disgusto por parte de su pato, la cual decidió ignorar.

-Lo-Lo dicen… ¿enserio?-

Fue aquí donde la cordura de esta historia fue tirada fuertemente por los rayos de sol que alumbraron el cielo. La tormenta había dado su fin.

Los pájaros cantaron sobre el cielo y los paneles solares que el viejo agrio había instalado se encendieron, dándole pasó a la energía alternativa nuevamente,

-WOOOHOOO ¡He vuelto a la normalidad! Adiós dientes de conejo y cara de pico. ¡Yo no necesito a nadie!- corrió cual plaga fumigada hacia su casa y se encerró en la misma.

-Espero que hayas aprendido tu lección acerca de hablar con los vecinos.- se cruzó de brazos molesto, dispuesto a atormentar al conejo toda su vida por esa sola decisión.

-Daffy, dejar que se quedara con nosotros fue lo correcto. Y si tuviera que volver a hacerlo, lo haría.-

Manos en la cintura, nubes en el cielo.

Las lluvias volvieron y, los paneles bajaron trayéndole sorpresa a la joven pareja.

-¡Hermanitos!- chilló Sam, saliendo de su guarida.

-¡Rápido, entra a la casa y cierra con llave!- ordenó Bugs luego de emprender carrera al interior.

-Al menos, espero que esta vez entiendas, Bugsy.- refunfuño el pato.

-Ni que lo digas. Ven, ayúdame a limpiar el cuarto, esta noche dormiremos ahí.-

Se dispusieron a subir las escaleras, de la mano, ahora que todo había terminado.

-Sí claro, como si fuese a haber…- abrieron la puerta del cuarto, y vaya que si gritaron.

De hecho, el desastre que el gruñón dejo alcanzó para que todo el vecindario entero pensara mal de aquellos looneys. Desgarrarse la garganta de esa manera no era apropiado para ninguno de los dos.

0000000000000000

Daffy inspeccionó el bote vació vacilando.

-No puedo creer que ese tonto haya creído que hubiera un fantasma aquí.-

El mayor apenas si adivinó verlo.

-Jajaja, sí, que tonto… Uy.-

-¿Qué?-

-Ese es el frasco que estaba lleno de pulgas…-

El pato arrojo el bote al suelo para rascarse junto con al conejo, y por que no, rascarlo también a él.


Así fue como debió ser siempre UwU si es que de casualidad han llegado hasta aquí, les doy las gracias por leer, esperando que dejen un fav/follow/review o algo! c:

See ya'