Sin Henry por la próxima semana, se vuelve a la rutina, y tal vez suena a chiste retorcido que Regina comience a traer a Zelena a la oficina para ayudarla a ordenar expedientes y lamer sobres, una plétora de lo mundano, pero Regina lo considera "hacer algo productivo" y entonces ella también. Esta bastante lejos de monos voladores y complots malvados, y debe de ser "bueno", como ellos lo definen aquí.

Pero se está sofocando, la verdad. Sí, es mejor que estar encerrada en una celda, pero añora la existencia fuera de cualquier ámbito en que Regina este, y sin chispa alguna de magia en su ser, se siente como si realmente fuera a desaparecer por completo. Sí, Regina es dolorosamente amable, sí, Henry es una alegría inesperada, pero sabe que ellos son las contadas excepciones, y cambiar es un prospecto aterrador, y ella no ha tenido esa chance desde, bueno, Glinda.

Parece aterrador vivir.

-Tenemos invitados a cenar esta noche- Regina suelta casualmente mientras revisa el último de sus documentos y lo firma. Zelena se paraliza frente al gabinete de expedientes, los papeles ordenados por área de trabajo todavía en sus manos, pero se recupera lo suficientemente rápido para que Regina no lo note.

-¿Y ahora vas a decir "Compórtate, Zelena"?- Dice, la fachada levantada nuevamente -"No causes problemas, Zelena, toma una galleta por tu buena conducta".

Regina bufa, divertida -Tal vez te sientas identificada con Stitch a nivel emocional pero no eres un perro. Todavía no has mordido a nadie.

-Todavía- Murmura Zelena, chequeando dos, hasta tres veces si puso las carpetas en los lugares correctos antes de cerrar el gabinete y girarse hacia Regina -¿Quién viene? ¿Y de quién fue la idea, en fin?

-Snow, David, Emma, el bebé y Henry. Más Robin y Roland- Regina tiene una sonrisa que tontamente se agranda a medida que transcurre la lista. Zelena rueda los ojos -Y la idea fue mía. Pensé que podríamos celebrar el tiempo de paz, todos juntos.

-Oh, maravilloso, las personas que amenacé con destruir de alguna forma todas en una sola mesa. Buena idea de celebración, hermana.

-Sí ¿Verdad?- Regina acomoda su escritorio y comienza a ponerse la chaqueta -Si te hace sentir mejor, yo he tratado de acabar con los primeros tres en múltiples ocasiones. Lo superan, eventualmente.

Quiere creerle. De verdad quiere hacerlo, pero cuando incluso la sonrisa tranquilizadora de Regina muere frente a la incertidumbre de sus ojos, Zelena no sabe que puede.

Acábala.

-Pero no Rumple- Dice Zelena mientras caminan hacia el auto de Regina -Es por eso que no va a cenar con nosotros. Porque me matará apenas me vea.

Regina no responde hasta que ambas han subido al auto y el motor está en marcha. Su voz es baja y áspera y Zelena puede ver ese gruñido mientras pone el auto en movimiento -Él no está invitado.


Los primeros en llegar son los Locksley... Hood? Quién sabe... y Zelena tiene que apartar la vista cuando Regina y Robin se cierran para saludarse el uno al otro con besos (Porque tal vez su piel se siente fría y tal vez ella ha estado reprimiendo una carencia que nadie en particular puede llenar).

Roland la mira fijamente con curiosidad, con el dedo índice entre su labio y dientes inferiores mientras pone los platos en la mesa, y algo así como culpa le pesa en el pecho y en la boca del estómago, y mientras más la mira más enervante se vuelve. Se siente silenciosamente aliviada cuando Robin lo alza con entusiasmo en sus brazos, pero entonces ahora los dos están tratando de interactuar con ella.

-Hey, Roland, está es Zelena. Di hola, vamos- Roland agita la mano que no está en su boca y la sonrisa de Regina se esta poniendo estúpida otra vez.

Zelena trata de esbozar una cara amigable, pero era mucho más fácil de hacer cuando trataba de esconder maldad detrás en vez de miedo.

Pero ellos se lo tragan.

-Necesito ir a buscar tenedores- Ella se excusa y se mete en la cocina.

Y mientras más se aleja, menos quiere volver. Localiza la caja de los cubiertos y la agarra pero realmente comienza a temblar, haciendo que las cucharas y los tenedores tintineen y tiene que soltarla porque si no la va a tirar y luego llora porque no puede tener una maldita cena y no puede tener tantos ojos escrutándola y calculando cuanto ha cambiado según cuan civilizada (cuan asustada) puede comportarse.

Regina entra y Zelena se voltea inmediatamente hacia ella, viendo toda la felicidad desvanecerse en preocupación -Quizás debería cenar arriba.

-¿Por qué? ¿Cuál es el problema?

-No creo estar lista para esta humillación.

Sus manos cubren sus ojos en un intento de atrapar las obstinadas lágrimas cuando Regina las remueve gentilmente, pasa suavemente un pañuelo de papel por su cara húmeda. El primer impulso de Zelena es alejarla, pero no lo hace. No quiere hacerlo. Su toque es reconfortante y genuino y delicado y ella no sabe si quiere que alguien más vea esta clase de vulnerabilidad.

-Escucha- Regina dice con calma -Henry vendrá pronto. Él te va a sonreír y te va a llamar Tía Z y le va a contar a todo el mundo historias de como él y Emma masacraron cientos de zombies en Dead Rising 3. El bebé hará algún balbuceo y ni siquiera sabrá que estás ahí. Snow y David dirán algo completamente idiota, eso garantizado. Es solo una cuestión de quién lo hará primero, acerca de qué, y cuántas veces, y luego cuando acabe la cena nos podremos reír a sus espaldas- Los ojos de Zelena ya no están mojados -¿Suena bien?

Asiente.

Regina coloca sus manos sobre sus antebrazos y sonríe -Un corazón resiliente. No soy la única que lo tiene ¿De acuerto?

Zelena se ha quedado sin palabras, porque ahora está atando los cabos entre lo que Regina tiene y como Regina es y tal vez, tal vez, tal vez. Si puede seguir los pasos que ella le está indicando, puede tener las mismas cosas sin tener que quitárselas a ella.

-Gracias, hermana.

Ambas escuchan la puerta principal abrirse y los pesados, crecidos pasos de Henry y su voz, feliz y resonante.

-Vamos a sacar esas papas del horno. Tú puedes servir la pasta.


No es tan tortuoso como ella había pensado, no. Solo es mucho más insidioso.

Regina toma su lugar en la cabecera de la mesa, Zelena a su derecha. Cuando Henry se sienta a su lado ella puede notar la respiración de Emma Swan entrecortarse, quien sentada directamente al frente de ella la mira incomoda, con Robin a su lado, que tiene a Roland brincando sobre su regazo. Al lado de Henry está David. Al lado de Emma, Snow.

El bebé (A quien decidieron llamar Neal, fantàstico, doble efecto) está acunado en los brazos de Snow White. Zelena nota la forma en que lo sostiene más cerca. más apretadamente, cada vez que hace contacto visual con ella, y al fin y al cabo, supone que no la puede culpar por estar asustada, aunque sea un poquito.

David trata de serenar la atmósfera del evento con una sonrisa ladeada y una risa -Si esta en una simple cena familiar no puedo imaginar como serán Navidad y Año nuevo.

Todos se ríen con conocimiento de causa, aún cuando ese conocimiento es mayor para algunos y más escaso para otros.

-Chicos ¿Sabían que la tía Zelena es realmente buena para los trucos con cartas?- menciona Henry cuando se instala un periodo de silencio excepto por el golpeteo de tenedores en los platos.

Zelena de verdad se ruboriza, porque ahora todos a excepción de Regina y los Locksley le están dirigiendo esa mirada nerviosa porque Dios no permita que ella pase tiempo con su pequeño niño maravilla que, bueno, ella estranguló un poco al principio pero eso quedó en el pasado ¿Verdad?

-Tengo un par de trucos bajo la manga, supongo- Responde ella con un intento tambaleante de risa.

-Apuesto a que sí- Dice Emma bruscamente, sin levantar la vista de su plato. Regina le da una mirada de desaprobación.

-Emma- La silencia Snow, y Robin comienza a contar sobre la primera vez que jugó poker en The Rabbit Hole sin saber ninguna de las reglas para disipar la tensión, y esta se desvanece de todos lados excepto de la mandíbula de Emma.

Zelena deduce que es porque ella le dio a Walsh, propició las circunstancias para la muerte de Baelfire, y que estuvo así de cerca de herir a Henry, y que si no fuera por ella, si no fuera por todo esto, todavía podría estar feliz con Henry en nueva York.

Eso tendría bastante sentido para ella, pero luego Emma también mira a Regina y Robin con una mezcla de furia y tristeza. Así que la verdad Zelena ya no la mira más. No es su asunto.

Zelena se mete lo último que le queda de pasta a la boca y luego pasa a ocuparse de las papas al horno. Permanece civilizada, genuinamente ríe con los chistes de Henry, se las arregla para mantener una extraña pero decente charla con David sobre ovejas. Snow observa, y Zelena no sabe si la curvatura hacia arriba en su boca es genuina o defensiva, pero sigue adelante e ignora la creciente sensación de que ella es simultáneamente el elefante en la habitación y aún así, tan, pero tan, pequeña.

Y cuando la cena ha acabado, se siente feliz de desaparecer.

-Zelena- Snow la atrapa antes de que pueda salir hacia el vestíbulo. No está aferrando al pequeño Neal como antes -De verdad deseo que formes parte de esta familia.

La radiante sonrisa que rápidamente se instala en el rostro de Zelena es porque está intentando con muy mucha fuerza no sacarla a carcajadas por la puerta delantera -Gracias, Snow White.

Tal vez contiene esa risa para cuando llega arriba y a su cuarto. Tal vez cuando esta sola otra vez, cuando la puerta se cierra y ya no puede más oír sus voces, nada sale realmente de su boca.


El confort de una cara lavada, un cabello suelto, pijamas, y su cama basta para que se relaje. Se recuesta en silencio, tomando la soledad como tiempo para respirar. Y luego Regina entra sin golpear, se tira boca abajo a su lado en el colchón y deja que sus pies cuelguen del final de la cama.

Zelena suspira -Ya estamos demasiado grandes para fiestas de pijamas.

Regina levanta la cabeza y la sostiene apoyada sobre el codo -¿Quieres un poco de vino?

-Ahora si nos entendemos.

Se prepara para levantarse, pero luego se detiene -¿No podría solo...?

Zelena hace un gesto indiferente con la mano, porque a quién le importa después de esta noche. Entonces, una molesta nube de humo violeta después, Regina está sentada y ofreciéndole una copa de vino.

-¿Y esto a qué se debe?- Toma un sorbo y si no estuviera tan cansada estaría agregando el buen vino a su lista de cosas que Regina tiene que le molestan.

Regina hace su bebida oscilar un poco dentro del vaso, con cuidado de no derramar -Me imaginé que te gustaría una recompensa por soportar todo eso.

-No podrías recompensarme lo suficiente- Zelena murmura, el vaso a mitad de camino hacia su boca -No fue un desastre. Estoy bien.

Regina la mira de cerca por un momento, porque solo le cree a medias, y se ve arrepentida. Zelena comienza a ponerse más y más agitada porque necesita dejar de verse tan arrepentida.

-¿Soy yo la única que piensa que Snow podría haberle puesto un mejor nombre a su hijo?- Dice cambiando de tema.

-Neal. Ni siquiera era su verdadero nombre- masculla Regina - Aún así es mejor de lo que originalmente iba a llamarle.

-¿Que era...?- Esta esperando para reírse, ambas están de alguna manera esperando para reírse, pero entonces...

-Leopold- Se escucha más apesadumbrado de lo que Regina probablemente quería. Y ahora está haciendo fondo blanco con su vaso de vino.

Ahora no es el momento. Acaban de tener la cena más extraña de sus vidas y apenas la semana pasada estaban revolcándose la una a la otra por el suelo, una con la intención de matar y la otra con la intención de parar, así que ahora no es el momento pero Regina lo dice igual.

-Cuando me observabas en el Bosque Encantado- Hace una pausa, aclara la garganta. Su visión desenfocada -¿Viste...?

No es necesario que complete la frase para que Zelena sepa de lo que está hablando. Ella recuerda el visible nudo en su garganta y el destello de pánico en sus ojos mientras una mano arrugada la conducía a los aposentos. Como ese destello se transformó lentamente en vacío.

-Sí.

Regina exhala una risa triste, pasando su dedo por el borde de su copa vacía -Apuesto que pensaste que lo merecía entonces- Dice bajo.

El vino le ha caído pesado a Zelena, mezclándose con la culpa y la ira que realmente nunca antes sintió cuando confrontada con esta proeza de la vida Real de Regina.

-En ese momento lo vi como un sacrificio necesario- Contesta de igual forma, y ve que le arde a Regina en las esquinas de los ojos.

-Ya veo.

-Pero si yo hubiera estado en tu lugar- Comienza, la voz retumbando apenas, y lo que dice después les recuerda a ambas a Regina en el auto hablando sobre Rumple -Lo hubiera matado antes.

Y luego mira a Regina y Regina la está mirando a ella, y ella cree que en cualquier momento ambas van a llorar. Pero en vez de eso Regina estira el brazo para dejar su copa en la mesa de noche y se vuelve a recostar sobre su estómago.

-Tengo una lista mental de todas las cosas estúpidas que salieron de la boca de los Charming esta noche. Estoy bastante segura de que tú tienes las mismas.

La sonrisa de Zelena hace juego con la de su hermana. -No vas a creer lo que Snow White tuvo la audacia de decirme hace rato.