CAPITULO 1
Una alfombra de verde musgo se vio repentinamente teñida de gris por unas ávidas cenizas. Los tres hombres corrían rápidamente alrededor del enorme dragón verde que luchaba por zafarse de las fuertes cadenas con las que había sido sujetada sus patas.
El animal hacia gala de su fuerza e inteligencia, dando uno que otro golpe a cualquiera que se acercara lo suficiente.
Gaspar Rus, un atlético chico de larga cabellera negra y ojos rasgados y Eugene Dumitru, un muchacho fornido de cabello castaño y ojos azules intentaban con su varita mantener las cadenas clavadas en el rocoso suelo para que el dragón no se moviera.
- ¡¡No dejen que se mueva!!.- grito Draco Malfoy al tiempo que dejaba de ayudar a los otros dos magos y tomaba su escoba.- ¡Voy a subir para hablar con él!.
- ¡Vamos, apúrate!.- grito Gaspar.
- ¡Sin tu varita no podremos retenerlo mucho tiempo!.- dijo Eugene con la cara roja por el esfuerzo.
Draco tomo vuelo e hizo unas cuantas volteretas para evitar las lenguas de fuego que emanaba el dragón. El chico mantuvo una distancia considerable entre él y la criatura.
Los ojos grises del chico se clavaron fijamente en los del dragón y este comenzó a hablar.
- "Morpock, déjate de juegos. Tienes que regresar al campamento.".- dijo Draco en lengua extraña.
- "Ningún humano me va a obligar regresar a ese lugar. Mis ancestros eran libres.".- dijo el dragón verde.
- "Solo hay un camino a elegir, Morpock. No nos obligues a que podamos lastimarte."- dijo el chico con el cejo fruncido.
- "¿Quién me someterá ?. No has de ser tu, aunque hables la lengua de los dragones no te hace como nosotros. Solo eres un débil humano.".- dijo el dragón lanzando llamaradas.
Draco volteo a mirar a los otros dos hombres que estaban abajo.- ¡AHORA!.
La varita de Draco junto con la de los otros dos magos brillaron con intensidad. El dragón se retorcía en el aire envolviéndose en una luz. Una caja transparente y dorada cubrió al animal asentándolo suavemente en el suelo.
- "Humanos... solo son... unos patéticos humanos."- dijo el dragón pegando sus patas en la caja.
- Odio a estos animales cuando están pasando por la 'adolescencia'.- dijo Eugene secándose el sudor de su frente.
- Estoy de acuerdo.- Gaspar se inclino apoyándose en sus rodillas para respirar mejor.
Draco bajo de su escoba y se acerco al dragón con una sonrisa burlona.
- "Es la tercera vez que te atrapamos Morpock".- El chico se paro frente al dragón mientras se hacia atrás algunos mechones de su cabello.- "Si vuelves intentar escaparte del campamento, nuevamente nos tendrás frente a ti."
El dragón Morpock lanzo unas pequeñas lenguas de fuego pero sin hacer ningún daño a los magos. La celda era a prueba de fuego.
- Bien chicos, es hora de llevarlo al campamento de regreso.- dijo dirigiéndose a los demás.
Los tres magos levantaron en el aire con su varita la caja dorada y esta se desvaneció. Cada uno de ellos monto una escoba y emprendieron el vuelo de regreso.
Draco Malfoy estaba transformado en un atlético joven. Su porte aristocrática y arrogante seguía siendo la misma a pesar de los años. El color de sus ojos eran mas grises que nunca pareciendo dos bloques de hielo. Sus cabellos rubios platinados caían libremente por la frente del chico mientras que su piel permanecía pálida a pesar de los intensos rayos del sol.
El era Jefe de la Brigada de Cazadores de Dragones. Su carácter enérgico y decidido lo había llevado a convertirse en el mejor del campamento. Era desconfiado y directo en sus palabras.
Nadie sabia mas que lo necesario sobre la vida del Slytherin. El chico a pesar de sus habilidades, que siempre lo mantenían rodeado de personas, era solitario.
No había una sola persona que conociera el oscuro laberinto de su mente, el chico parecía mantenerse en una burbuja que hacia incrementar mas su soledad.
Solo algunos cuantos habían logrado captar, en algunas ocasiones, un extraño brillo en los ojos grises del muchacho pero seguidamente de una expresión de frialdad.
Esa misma mirada era la que tenia en aquel momento debido al fantasma de sus recuerdos. Draco cerro los ojos un momento haciendo un esfuerzo por desaparecerlo.
A lo lejos diviso una pequeña comunidad, aquello era el Campamento de Dragones.
Era un lugar con interminables cordilleras y montañas. Sujeta a la frescura de anchos ríos y al follaje de plantas y árboles. En el centro de todo, había una enorme edificación de piedra, que antiguamente había servido de protección en la guerra de los cruzados y donde varios magos y brujas trabajaban al cuidado de los dragones.
Cientos de estas criaturas de todas las clases se movían libremente por los verdes campos, algunos estaban ensimismados en sus crías que no prestaban atención a los humanos que caminaban alrededor de ellos. Los dragones mas feroces permanecían dormidos a base de pociones o conjuros mágicos y los menos peligrosos podían andar por la pradera dentro de una enorme jaula invisible.
Draco se dirigió hacia un hombre de no mas de 80 años. El hombre vestía de túnica gris y rayas rojas, acompañado de un sombrero en pico de la misma tela que su vestimenta. Los demás magos continuaron volando mientras el chico caminaba hacia aquel anciano.
- Sigue sin comprender que debe permanecer aquí, ¿cierto?.- dijo el hombre refiriéndose al dragón verde que acababan de capturar.
- Por mas que le hablé en la lengua de los dragones no quería regresar.- dijo con el cejo fruncido.
- Solo faltan unos meses mas para que entre a la edad madura y comprenderá que no puede andar por ahí libremente.- dijo el hombre esta vez sacudiéndose su barba.
- Eso espero.- El rubio chico paso una mano por la frente.
- Morpock cada vez esta peor, Sr. Sarbu.- dijo Eugene adjuntándose a la platica.- Mire lo que me ha hecho.- El fornido chico le mostró una quemadura en el hombro izquierdo.
- ¡Oh!.- El anciano acomodo sus lentes para mirar la herida del muchacho.- No es nada grave, estoy seguro que la crema contra quemaduras que prepara Draco quedara solucionado.
- Este dragón nos esta dando muchos problemas, creo que deberíamos aislarlo.- dijo Gaspar amarrándose el cabello.
- Ni siquiera porque Draco habla con él entiende por las buenas.- dijo Eugene.
- Tratare de solucionar ese problema.- dijo el anciano pacientemente.- Ahora que están ustedes tres, necesito darles una noticia. Vendrá una nueva persona al campamento.
- ¿Algún nuevo cazador de Dragones?.- pregunto Gaspar.
- Necesitamos un 'Tranquilizador' de Dragones.- Insistió Eugene.
- Me temo que no es para ninguno de los trabajos del campamento.- El anciano se aclaro la garganta.- Es una petición que me hacen del Ministerio de Gran Bretaña para ayudar a un personal de ellos en el aprendizaje de la lengua Draconis.
- ¿A quien le interesa aprender draconis si ni siquiera trabajan con dragones?.- Pregunto Gaspar confundido.
- Al Departamento de Leyes Mágicas del Ministerio de Gran Bretaña.- Dijo el hombre.- Parece ser que harán una nueva reforma en cuanto a las leyes de las criaturas y seres mágicos. Una persona se encargara de aprender los idiomas necesarios para explicarles a las criaturas sus nuevas condiciones reglamentarias y legales. Creo que ya no tienen mucho personal con conocimientos de varios idiomas.
- ¿Usted le enseñara?.- pregunto Eugene.
- Por supuesto, quien mejor que yo. Aunque claro que pediré constantemente la ayuda de alguien mas.- El anciano miro por encima de sus anteojos a Draco pero este no se percato.
- Y...¿es del sexo femenino o masculino?.- pregunto picaramente Gaspar.
- Es femenino.- dijo el hombre sonriente.
- Genial. Ya hace falta caras nuevas. – dijo Gaspar dándole un codazo a Draco.- ¿No crees Malfoy?.
Draco no dijo nada sino que miro con molestia a Gaspar.
- Ya que estas dispuesto a colaborar Gaspar, ¿puedes ir por ella a Bucarest mañana por la tarde?.
- ¡¡Por supuesto!! .- dijo el chico frotándose las manos.
- ¿Algo mas?.- pregunto Eugene.- El hombro me duele un poco.
- No, es todo.- dijo el mago haciendo un ademán.
Draco levanto su escoba en silencio y comenzó a caminar alejándose de los tres magos.
- ¿Siempre es tan serio?.- pregunto Gaspar.
- Desde hace tres años que lo conozco siempre ha mantenido esa frialdad.- dijo Eugene.
- Los cinco meses que llevo aquí he tratado de conversar con él pero cada vez que hablamos de cosas personales me elude.- dijo Gaspar en un tono de preocupación.
- Draco Malfoy es un chico excepcional pero muy solitario.- dijo finalmente el Sr. Sarbu.- Me temo que le han sucedido cosas que nadie de nosotros nos imaginaríamos.
- ¿Usted como sabe?.- pregunto interesado Gaspar.
- Por medio de un amigo, Severus Snape.- dijo el anciano.
*-*-*-*-*-
La elegante pluma se movía con estilo al movimiento de la pulcra caligrafía de Hermione. La chica mas inteligente de Gryffindor ahora trabajaba dentro del Ministerio de Magia de Gran Bretaña. Su destreza para el trabajo y su habilidad para ganarse a las personas la habían convertido en una personalidad prometedora dentro del Departamento de Leyes Mágicas.
Termino su redacción y comenzó a leer en voz baja su carta verificando no haber omitido ningún punto importante.
Queridos Ron y Harry:
En la ultima carta que envié les comente sobre los planes que habían para la reforma de leyes de las criaturas mágicas. Por fin mi asociación como la p.e.d.d.o. podrá tomar parte en esta importante transformación.
Mi jefe, el Sr. Parker, me ha confirmado mi tan esperado viaje para aprender un lenguaje mucho mas antiguo y mas difícil que el resto que he aprendido hasta ahora: el Draconis.
Así que me será muy difícil irlos a visitar en las próximas semanas a Egipto puesto que necesito varios meses para estudiar el lenguaje. Mi jefe me ha dicho que la persona que conoce a la perfección el Draconis y que además posee una amplia biblioteca con estos temas es un mago de Rumania llamado Vladimir Sarbu, quien es el jefe del departamento de Crianza y Cuidados de Dragones.
Me quedare en su casa el tiempo que sea necesario, puesto que mi departamento esta consiente que no será una tarea muy fácil.
Espero que en el campamento para aurores les este yendo a la perfección. Ron no es muy paciente que digamos enseñando, ¿no es cierto?.
¡Ja!, esta bien. Ni un comentario mas al respecto sobre su malhumor. Denle mis saludos a Sirius y a Lupin.
No olviden enviarme a Hedwig de vez en cuando para tener noticias de ustedes dos. Olviden a Pig, no quiero que se vuelva a perder.
Su amiga que los quiere
Hermione
La chica sonrió ampliamente al terminar de leer la carta, la cual guardo en un sobre color crema. La entrego a una lechuza de color café intenso y esta se marcho ululando.
El paso del tiempo había transformado a Hermione. Sus ojos color miel tenues y sus suaves ondas color marrón enmarcaban el rostro sereno e inteligente de la chica. Su cuerpo delgado y bien formado daban paso una serie de movimientos sensuales cada vez que caminaba. Su apariencia era el de una muchacha con una chispa de audacia y elegancia.
Aquella niña de cabellos enmarañados y humor voluble había quedado atrás. Sin embargo su manía por tener las narices en los libros y llevar a cabo un sin fin de actividades cuidando cumplir las reglas la habían llevado a abrirse paso en el Ministerio.
- ¿Estas lista Hermione?.- Pregunto un hombre de aspecto bonachón interrumpiendo en la habitación de la chica.
- Si, claro.- dijo Hermione tomando unas cuantas maletas.
- Recuerda mandarnos una carta para avisar de tu llegada,- dijo el hombre ayudando a cargar las maletas.
- Si, Papa. No te preocupes.- dijo la chica sonriendo.
- Pero preferiría que mejor nos hablaras por teléfono, por supuesto.- dijo el Sr. Granger.
- Seguro que en el pueblo habrá uno.- dijo ella.- Aunque creo que esta algo retirado del campamento en el que estaré.
- No entiendo porque ese capricho tuyo de trabajar con esos animales.- dijo el hombre con el cejo fruncido.- Puede ser peligroso.
- No trabajare directamente con ellos todavía.- contesto feliz.- Primero tengo que estudiar el idioma.
- Da igual.- dijo el hombre en tono molesto pero al ver la expresión alegre de su hija sonrió.
Al bajar las escaleras, la Sra. Granger esperaba pacientemente a su única hija.
- Ya deje lista la chimenea.- dijo ella.- ¿Segura que tienes que viajar por este medio?.
- Por lo menos hasta llegar al Callejón Diagon.- contesto ella.- Después podré tomar un transportador.
- Cuídate mucho, Hermione..- dijo el Sr. Granger con una mueca de tristeza.
- Si, Papa. – contesto la chica al tiempo que abrazaba a sus padres.
- Escribe seguido, Hermione.- dijo la Sra. Granger.
- Lo prometo.- La chica sonrió y se metió a la chimenea con sus maletas. Hermione se coloco la capucha de su capa y en medio de destellos verdes desapareció.
Hermione llego al Callejón Diagon sin problemas. Mientras se sacudía el polvo de su capa recorría con la mirada el lugar.
- Ah!. Srita Granger.- Una bruja de estatura baja y pasada de peso la saludo efusivamente.
- Hola, Sra. Village.- Saludo con un apretón de manos.
- Llegaste puntual y justo para llegar a Rumania. En unos minutos estarás en Bucarest. Mi buen amigo Vladimir me dijo que iría por ti un chico llamado Gaspar Rus.
- Gracias.- dijo la chica.
- Este es el transportador.- La bruja saco de entre sus bolsillos una lata de refresco vieja.- Ten mucho cuidado, ya sabes el procedimiento.
- Si, claro.- dijo la chica tomando el transportador.
- Salúdame a Vladimir cuando lo veas.- dijo la bruja.- Dile que espero sus cartas.
Hermione sonrió tímidamente ante la expresión picara de la bruja.
- ¡Hasta luego!.- Hermione se despidió agitando suavemente una mano.
Nuevamente Hermione desapareció del lugar comenzando a un viaje a la ciudad de Bucarest, Rumania. La emoción de conocer un nuevo lugar no se comparaba en nada, tampoco el hecho de saber que iría a aprender una de las lenguas mas antiguas y que muy pocos magos tenían el don de dominar.
Hermione parecía estar dentro de un remolino haciendo que su capa se levantara. Pasaron unos segundos mas y la chica se detuvo.
Los ojos de la chica se abrieron de la sorpresa. Estaba dentro de una especie de terminal, donde cientos de Magos y Brujas aparecían y desaparecían por chimeneas acomodadas en línea recta pareciendo casetas telefónicas. En la sección que ella estaba era para poder aparecerse por medio de transportadores. Un mago de aspecto cansado le toco el hombro haciéndola voltear.
- ¿Usted es Hermione Granger?.- pregunto el hombre acomodándose lentamente los anteojos.
- Eh.. si.- Se apresuro a contestar.
- Por favor, deme su transportador.- dijo el hombre y le mostró una bolsa negra.
Hermione asintió y dejo la lata dentro de la bolsa.
- ¿Alguien vendrá por usted?.- pregunto el mago.
- Si.. aunque no se quien sea.- Contesto.
- ¿Le dieron algún nombre?.-
- Gaspar Rus.
- Ahh!!.. si.. él ha llegado desde hace varios minutos.- dijo el mago en un tono de alegría.- Sígame.
Hermione tomo sus maletas y siguió al mago hacia una estancia un poco mas amplia y con menos gente.
- Gaspar. Aquí esta la Srita. Granger.- dijo el anciano agitando una mano.
Gaspar volteo a mirar hacia el anciano y al ver a Hermione mostró la mejor de sus sonrisas.
- Hola!. Bienvenida. Soy Gaspar Rus.- Saludo el chico dándole una mano.
- Gracias. Yo soy Hermione Granger.- contesto con una sonrisa.
- Espero hayas tenido un buen viaje.- dijo el chico ayudándole con las maletas.
- Estuvo bien.- contesto.
- Muchas Gracias, Horace. Nos vemos luego.- dijo Gaspar dirigiéndose al anciano.
- Hasta luego y mucho gusto Señorita.- El anciano se despidió con una sonrisa.
- Gracias.- dijo Hermione despidiéndose mientras caminaba detrás de Gaspar.
- Espero que te guste nuestro país.- comento rápidamente Gaspar tratando de parecer agradable.
- Es la primera vez que visito esta parte del mundo..
- No tenemos muchos ingleses por aquí.- dijo Gaspar.- Es un gusto tenerte con nosotros.
- Gracias.- Sonrió sonrojada.
- Iremos a hospedarte a la casa del nuestro Jefe del Departamento para el trabajamos.
- Con Vladimir Sarbu.- Añadió la chica.
- Si.- Los ojos rasgados y oscuros del chico la voltearon a mirar con curiosidad.
- ¿Sucede algo?.- Pregunto Hermione ruborizada.
- Nada. – El chico se ruborizo igualmente y miro hacia otro lado.
- Así que... no hay muchos ingleses.- dijo Hermione tratando de hacer el ambiente menos pesado.
- No. Solo unos cuantos, el jefe de nuestra brigada es ingles pero casi no llevo una buena relación con el.- dijo Gaspar subiendo las maletas a un carruaje.
-¿Por qué no?.- pregunto.
- Es muy callado...- dijo el chico alzándose de hombros.
Hermione sonrió y subió al carruaje. Gaspar se sentó al frente de ella y el carruaje comenzó a moverse. Al minuto estaban volando por encima de los campos y árboles. Hermione sentía una fuerte emoción que no dejaba de sonreír. Estar en Rumania probablemente seria una magnifica aventura.
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HOLA,.. ESTE ES MI PRIMER CAPITULO. NO SE QUE LES HAYA PARECIDO PERO ESPERO QUE ESTA NUEVA HISTORIA GUSTE MUCHO.
UN GRAN SALUDO.
J@ina
Una alfombra de verde musgo se vio repentinamente teñida de gris por unas ávidas cenizas. Los tres hombres corrían rápidamente alrededor del enorme dragón verde que luchaba por zafarse de las fuertes cadenas con las que había sido sujetada sus patas.
El animal hacia gala de su fuerza e inteligencia, dando uno que otro golpe a cualquiera que se acercara lo suficiente.
Gaspar Rus, un atlético chico de larga cabellera negra y ojos rasgados y Eugene Dumitru, un muchacho fornido de cabello castaño y ojos azules intentaban con su varita mantener las cadenas clavadas en el rocoso suelo para que el dragón no se moviera.
- ¡¡No dejen que se mueva!!.- grito Draco Malfoy al tiempo que dejaba de ayudar a los otros dos magos y tomaba su escoba.- ¡Voy a subir para hablar con él!.
- ¡Vamos, apúrate!.- grito Gaspar.
- ¡Sin tu varita no podremos retenerlo mucho tiempo!.- dijo Eugene con la cara roja por el esfuerzo.
Draco tomo vuelo e hizo unas cuantas volteretas para evitar las lenguas de fuego que emanaba el dragón. El chico mantuvo una distancia considerable entre él y la criatura.
Los ojos grises del chico se clavaron fijamente en los del dragón y este comenzó a hablar.
- "Morpock, déjate de juegos. Tienes que regresar al campamento.".- dijo Draco en lengua extraña.
- "Ningún humano me va a obligar regresar a ese lugar. Mis ancestros eran libres.".- dijo el dragón verde.
- "Solo hay un camino a elegir, Morpock. No nos obligues a que podamos lastimarte."- dijo el chico con el cejo fruncido.
- "¿Quién me someterá ?. No has de ser tu, aunque hables la lengua de los dragones no te hace como nosotros. Solo eres un débil humano.".- dijo el dragón lanzando llamaradas.
Draco volteo a mirar a los otros dos hombres que estaban abajo.- ¡AHORA!.
La varita de Draco junto con la de los otros dos magos brillaron con intensidad. El dragón se retorcía en el aire envolviéndose en una luz. Una caja transparente y dorada cubrió al animal asentándolo suavemente en el suelo.
- "Humanos... solo son... unos patéticos humanos."- dijo el dragón pegando sus patas en la caja.
- Odio a estos animales cuando están pasando por la 'adolescencia'.- dijo Eugene secándose el sudor de su frente.
- Estoy de acuerdo.- Gaspar se inclino apoyándose en sus rodillas para respirar mejor.
Draco bajo de su escoba y se acerco al dragón con una sonrisa burlona.
- "Es la tercera vez que te atrapamos Morpock".- El chico se paro frente al dragón mientras se hacia atrás algunos mechones de su cabello.- "Si vuelves intentar escaparte del campamento, nuevamente nos tendrás frente a ti."
El dragón Morpock lanzo unas pequeñas lenguas de fuego pero sin hacer ningún daño a los magos. La celda era a prueba de fuego.
- Bien chicos, es hora de llevarlo al campamento de regreso.- dijo dirigiéndose a los demás.
Los tres magos levantaron en el aire con su varita la caja dorada y esta se desvaneció. Cada uno de ellos monto una escoba y emprendieron el vuelo de regreso.
Draco Malfoy estaba transformado en un atlético joven. Su porte aristocrática y arrogante seguía siendo la misma a pesar de los años. El color de sus ojos eran mas grises que nunca pareciendo dos bloques de hielo. Sus cabellos rubios platinados caían libremente por la frente del chico mientras que su piel permanecía pálida a pesar de los intensos rayos del sol.
El era Jefe de la Brigada de Cazadores de Dragones. Su carácter enérgico y decidido lo había llevado a convertirse en el mejor del campamento. Era desconfiado y directo en sus palabras.
Nadie sabia mas que lo necesario sobre la vida del Slytherin. El chico a pesar de sus habilidades, que siempre lo mantenían rodeado de personas, era solitario.
No había una sola persona que conociera el oscuro laberinto de su mente, el chico parecía mantenerse en una burbuja que hacia incrementar mas su soledad.
Solo algunos cuantos habían logrado captar, en algunas ocasiones, un extraño brillo en los ojos grises del muchacho pero seguidamente de una expresión de frialdad.
Esa misma mirada era la que tenia en aquel momento debido al fantasma de sus recuerdos. Draco cerro los ojos un momento haciendo un esfuerzo por desaparecerlo.
A lo lejos diviso una pequeña comunidad, aquello era el Campamento de Dragones.
Era un lugar con interminables cordilleras y montañas. Sujeta a la frescura de anchos ríos y al follaje de plantas y árboles. En el centro de todo, había una enorme edificación de piedra, que antiguamente había servido de protección en la guerra de los cruzados y donde varios magos y brujas trabajaban al cuidado de los dragones.
Cientos de estas criaturas de todas las clases se movían libremente por los verdes campos, algunos estaban ensimismados en sus crías que no prestaban atención a los humanos que caminaban alrededor de ellos. Los dragones mas feroces permanecían dormidos a base de pociones o conjuros mágicos y los menos peligrosos podían andar por la pradera dentro de una enorme jaula invisible.
Draco se dirigió hacia un hombre de no mas de 80 años. El hombre vestía de túnica gris y rayas rojas, acompañado de un sombrero en pico de la misma tela que su vestimenta. Los demás magos continuaron volando mientras el chico caminaba hacia aquel anciano.
- Sigue sin comprender que debe permanecer aquí, ¿cierto?.- dijo el hombre refiriéndose al dragón verde que acababan de capturar.
- Por mas que le hablé en la lengua de los dragones no quería regresar.- dijo con el cejo fruncido.
- Solo faltan unos meses mas para que entre a la edad madura y comprenderá que no puede andar por ahí libremente.- dijo el hombre esta vez sacudiéndose su barba.
- Eso espero.- El rubio chico paso una mano por la frente.
- Morpock cada vez esta peor, Sr. Sarbu.- dijo Eugene adjuntándose a la platica.- Mire lo que me ha hecho.- El fornido chico le mostró una quemadura en el hombro izquierdo.
- ¡Oh!.- El anciano acomodo sus lentes para mirar la herida del muchacho.- No es nada grave, estoy seguro que la crema contra quemaduras que prepara Draco quedara solucionado.
- Este dragón nos esta dando muchos problemas, creo que deberíamos aislarlo.- dijo Gaspar amarrándose el cabello.
- Ni siquiera porque Draco habla con él entiende por las buenas.- dijo Eugene.
- Tratare de solucionar ese problema.- dijo el anciano pacientemente.- Ahora que están ustedes tres, necesito darles una noticia. Vendrá una nueva persona al campamento.
- ¿Algún nuevo cazador de Dragones?.- pregunto Gaspar.
- Necesitamos un 'Tranquilizador' de Dragones.- Insistió Eugene.
- Me temo que no es para ninguno de los trabajos del campamento.- El anciano se aclaro la garganta.- Es una petición que me hacen del Ministerio de Gran Bretaña para ayudar a un personal de ellos en el aprendizaje de la lengua Draconis.
- ¿A quien le interesa aprender draconis si ni siquiera trabajan con dragones?.- Pregunto Gaspar confundido.
- Al Departamento de Leyes Mágicas del Ministerio de Gran Bretaña.- Dijo el hombre.- Parece ser que harán una nueva reforma en cuanto a las leyes de las criaturas y seres mágicos. Una persona se encargara de aprender los idiomas necesarios para explicarles a las criaturas sus nuevas condiciones reglamentarias y legales. Creo que ya no tienen mucho personal con conocimientos de varios idiomas.
- ¿Usted le enseñara?.- pregunto Eugene.
- Por supuesto, quien mejor que yo. Aunque claro que pediré constantemente la ayuda de alguien mas.- El anciano miro por encima de sus anteojos a Draco pero este no se percato.
- Y...¿es del sexo femenino o masculino?.- pregunto picaramente Gaspar.
- Es femenino.- dijo el hombre sonriente.
- Genial. Ya hace falta caras nuevas. – dijo Gaspar dándole un codazo a Draco.- ¿No crees Malfoy?.
Draco no dijo nada sino que miro con molestia a Gaspar.
- Ya que estas dispuesto a colaborar Gaspar, ¿puedes ir por ella a Bucarest mañana por la tarde?.
- ¡¡Por supuesto!! .- dijo el chico frotándose las manos.
- ¿Algo mas?.- pregunto Eugene.- El hombro me duele un poco.
- No, es todo.- dijo el mago haciendo un ademán.
Draco levanto su escoba en silencio y comenzó a caminar alejándose de los tres magos.
- ¿Siempre es tan serio?.- pregunto Gaspar.
- Desde hace tres años que lo conozco siempre ha mantenido esa frialdad.- dijo Eugene.
- Los cinco meses que llevo aquí he tratado de conversar con él pero cada vez que hablamos de cosas personales me elude.- dijo Gaspar en un tono de preocupación.
- Draco Malfoy es un chico excepcional pero muy solitario.- dijo finalmente el Sr. Sarbu.- Me temo que le han sucedido cosas que nadie de nosotros nos imaginaríamos.
- ¿Usted como sabe?.- pregunto interesado Gaspar.
- Por medio de un amigo, Severus Snape.- dijo el anciano.
*-*-*-*-*-
La elegante pluma se movía con estilo al movimiento de la pulcra caligrafía de Hermione. La chica mas inteligente de Gryffindor ahora trabajaba dentro del Ministerio de Magia de Gran Bretaña. Su destreza para el trabajo y su habilidad para ganarse a las personas la habían convertido en una personalidad prometedora dentro del Departamento de Leyes Mágicas.
Termino su redacción y comenzó a leer en voz baja su carta verificando no haber omitido ningún punto importante.
Queridos Ron y Harry:
En la ultima carta que envié les comente sobre los planes que habían para la reforma de leyes de las criaturas mágicas. Por fin mi asociación como la p.e.d.d.o. podrá tomar parte en esta importante transformación.
Mi jefe, el Sr. Parker, me ha confirmado mi tan esperado viaje para aprender un lenguaje mucho mas antiguo y mas difícil que el resto que he aprendido hasta ahora: el Draconis.
Así que me será muy difícil irlos a visitar en las próximas semanas a Egipto puesto que necesito varios meses para estudiar el lenguaje. Mi jefe me ha dicho que la persona que conoce a la perfección el Draconis y que además posee una amplia biblioteca con estos temas es un mago de Rumania llamado Vladimir Sarbu, quien es el jefe del departamento de Crianza y Cuidados de Dragones.
Me quedare en su casa el tiempo que sea necesario, puesto que mi departamento esta consiente que no será una tarea muy fácil.
Espero que en el campamento para aurores les este yendo a la perfección. Ron no es muy paciente que digamos enseñando, ¿no es cierto?.
¡Ja!, esta bien. Ni un comentario mas al respecto sobre su malhumor. Denle mis saludos a Sirius y a Lupin.
No olviden enviarme a Hedwig de vez en cuando para tener noticias de ustedes dos. Olviden a Pig, no quiero que se vuelva a perder.
Su amiga que los quiere
Hermione
La chica sonrió ampliamente al terminar de leer la carta, la cual guardo en un sobre color crema. La entrego a una lechuza de color café intenso y esta se marcho ululando.
El paso del tiempo había transformado a Hermione. Sus ojos color miel tenues y sus suaves ondas color marrón enmarcaban el rostro sereno e inteligente de la chica. Su cuerpo delgado y bien formado daban paso una serie de movimientos sensuales cada vez que caminaba. Su apariencia era el de una muchacha con una chispa de audacia y elegancia.
Aquella niña de cabellos enmarañados y humor voluble había quedado atrás. Sin embargo su manía por tener las narices en los libros y llevar a cabo un sin fin de actividades cuidando cumplir las reglas la habían llevado a abrirse paso en el Ministerio.
- ¿Estas lista Hermione?.- Pregunto un hombre de aspecto bonachón interrumpiendo en la habitación de la chica.
- Si, claro.- dijo Hermione tomando unas cuantas maletas.
- Recuerda mandarnos una carta para avisar de tu llegada,- dijo el hombre ayudando a cargar las maletas.
- Si, Papa. No te preocupes.- dijo la chica sonriendo.
- Pero preferiría que mejor nos hablaras por teléfono, por supuesto.- dijo el Sr. Granger.
- Seguro que en el pueblo habrá uno.- dijo ella.- Aunque creo que esta algo retirado del campamento en el que estaré.
- No entiendo porque ese capricho tuyo de trabajar con esos animales.- dijo el hombre con el cejo fruncido.- Puede ser peligroso.
- No trabajare directamente con ellos todavía.- contesto feliz.- Primero tengo que estudiar el idioma.
- Da igual.- dijo el hombre en tono molesto pero al ver la expresión alegre de su hija sonrió.
Al bajar las escaleras, la Sra. Granger esperaba pacientemente a su única hija.
- Ya deje lista la chimenea.- dijo ella.- ¿Segura que tienes que viajar por este medio?.
- Por lo menos hasta llegar al Callejón Diagon.- contesto ella.- Después podré tomar un transportador.
- Cuídate mucho, Hermione..- dijo el Sr. Granger con una mueca de tristeza.
- Si, Papa. – contesto la chica al tiempo que abrazaba a sus padres.
- Escribe seguido, Hermione.- dijo la Sra. Granger.
- Lo prometo.- La chica sonrió y se metió a la chimenea con sus maletas. Hermione se coloco la capucha de su capa y en medio de destellos verdes desapareció.
Hermione llego al Callejón Diagon sin problemas. Mientras se sacudía el polvo de su capa recorría con la mirada el lugar.
- Ah!. Srita Granger.- Una bruja de estatura baja y pasada de peso la saludo efusivamente.
- Hola, Sra. Village.- Saludo con un apretón de manos.
- Llegaste puntual y justo para llegar a Rumania. En unos minutos estarás en Bucarest. Mi buen amigo Vladimir me dijo que iría por ti un chico llamado Gaspar Rus.
- Gracias.- dijo la chica.
- Este es el transportador.- La bruja saco de entre sus bolsillos una lata de refresco vieja.- Ten mucho cuidado, ya sabes el procedimiento.
- Si, claro.- dijo la chica tomando el transportador.
- Salúdame a Vladimir cuando lo veas.- dijo la bruja.- Dile que espero sus cartas.
Hermione sonrió tímidamente ante la expresión picara de la bruja.
- ¡Hasta luego!.- Hermione se despidió agitando suavemente una mano.
Nuevamente Hermione desapareció del lugar comenzando a un viaje a la ciudad de Bucarest, Rumania. La emoción de conocer un nuevo lugar no se comparaba en nada, tampoco el hecho de saber que iría a aprender una de las lenguas mas antiguas y que muy pocos magos tenían el don de dominar.
Hermione parecía estar dentro de un remolino haciendo que su capa se levantara. Pasaron unos segundos mas y la chica se detuvo.
Los ojos de la chica se abrieron de la sorpresa. Estaba dentro de una especie de terminal, donde cientos de Magos y Brujas aparecían y desaparecían por chimeneas acomodadas en línea recta pareciendo casetas telefónicas. En la sección que ella estaba era para poder aparecerse por medio de transportadores. Un mago de aspecto cansado le toco el hombro haciéndola voltear.
- ¿Usted es Hermione Granger?.- pregunto el hombre acomodándose lentamente los anteojos.
- Eh.. si.- Se apresuro a contestar.
- Por favor, deme su transportador.- dijo el hombre y le mostró una bolsa negra.
Hermione asintió y dejo la lata dentro de la bolsa.
- ¿Alguien vendrá por usted?.- pregunto el mago.
- Si.. aunque no se quien sea.- Contesto.
- ¿Le dieron algún nombre?.-
- Gaspar Rus.
- Ahh!!.. si.. él ha llegado desde hace varios minutos.- dijo el mago en un tono de alegría.- Sígame.
Hermione tomo sus maletas y siguió al mago hacia una estancia un poco mas amplia y con menos gente.
- Gaspar. Aquí esta la Srita. Granger.- dijo el anciano agitando una mano.
Gaspar volteo a mirar hacia el anciano y al ver a Hermione mostró la mejor de sus sonrisas.
- Hola!. Bienvenida. Soy Gaspar Rus.- Saludo el chico dándole una mano.
- Gracias. Yo soy Hermione Granger.- contesto con una sonrisa.
- Espero hayas tenido un buen viaje.- dijo el chico ayudándole con las maletas.
- Estuvo bien.- contesto.
- Muchas Gracias, Horace. Nos vemos luego.- dijo Gaspar dirigiéndose al anciano.
- Hasta luego y mucho gusto Señorita.- El anciano se despidió con una sonrisa.
- Gracias.- dijo Hermione despidiéndose mientras caminaba detrás de Gaspar.
- Espero que te guste nuestro país.- comento rápidamente Gaspar tratando de parecer agradable.
- Es la primera vez que visito esta parte del mundo..
- No tenemos muchos ingleses por aquí.- dijo Gaspar.- Es un gusto tenerte con nosotros.
- Gracias.- Sonrió sonrojada.
- Iremos a hospedarte a la casa del nuestro Jefe del Departamento para el trabajamos.
- Con Vladimir Sarbu.- Añadió la chica.
- Si.- Los ojos rasgados y oscuros del chico la voltearon a mirar con curiosidad.
- ¿Sucede algo?.- Pregunto Hermione ruborizada.
- Nada. – El chico se ruborizo igualmente y miro hacia otro lado.
- Así que... no hay muchos ingleses.- dijo Hermione tratando de hacer el ambiente menos pesado.
- No. Solo unos cuantos, el jefe de nuestra brigada es ingles pero casi no llevo una buena relación con el.- dijo Gaspar subiendo las maletas a un carruaje.
-¿Por qué no?.- pregunto.
- Es muy callado...- dijo el chico alzándose de hombros.
Hermione sonrió y subió al carruaje. Gaspar se sentó al frente de ella y el carruaje comenzó a moverse. Al minuto estaban volando por encima de los campos y árboles. Hermione sentía una fuerte emoción que no dejaba de sonreír. Estar en Rumania probablemente seria una magnifica aventura.
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HOLA,.. ESTE ES MI PRIMER CAPITULO. NO SE QUE LES HAYA PARECIDO PERO ESPERO QUE ESTA NUEVA HISTORIA GUSTE MUCHO.
UN GRAN SALUDO.
J@ina
