Capítulo II

-¿Por qué llegas tan tarde Aioria? ¿Has visto la hora?-

Su novia Marin lo esperaba en la sala. Se le notaba molesta. Muy molesta. Aioria ya había perdido la cuenta de cuantas veces se repetian esas escenas ya que cada vez eran más comunes en su relación.

El castaño dió un suspiro pesado y miró el reloj pegado en la pared. Eran las dos de la madrugada. En realidad no había sido consciente de cuando tiempo estuvo en el bar con su mejor amigo Milo recordando de los viejos tiempo. Sobretodo, brindándole su apoyo. Después de todo es eso lo que hacen los amigos ¿Qué no?

-Tranquila. Ya estoy aquí. He regresado y es lo importante -

Aioria le sonrió ligeramente, como queriendo restarle importancia a la situación. Realmente no veía el problema alguno salir con su amigo. Después de todo él no era de los que acostumbrara a salir a fiestas o reuniones todo el tiempo. Esta vez había sido un caso aislado. Sobretodo porque se trataba de Milo, pero aun así Marin parecia no entenderlo. En los últimos tres meses su comportamiento con él se había vuelto más hostil y más posesiva.

-No, no lo es. Déjame adivinar...¿Estuviste con él ? ¿No es así?-

Cruzándose de brazos y mostrándose enfadada, la pelirroja lo encaró. Aioria solo rodó los ojos. Una vez más la pelirroja hacia un drama cuando se trataba de Milo.

-Así es, ¿Algún problema con eso? ¿Por qué tienes incovenientes de que quiera pasar tiempo con MI amigo?-El castaño enfatizó las plabras "Mi Amigo" . Queria dejarle claro que a él también le molestaba que se entrometiera entre su amistad con el heleno.

-"Tu amigo" es un patán.-Marín le regresó el comentario con irónia, recalcando las mismas palabras previamente enfatizadas por el castaño- ¿Tienes idea del daño que ese bastardo le ha causado a Shaina? '¿Mi amiga?-

-Tu amiga Shaina está loca y lo sabes-

Aioria atacó, le enfurecia que está siempre se refiriera negativamente hacia Milo. Ambos se miraron fijamente hasta que el castaño fue el que terminó desviando la mirada. No caería más en su juego. Suavizó entonces sus facciones. Rápido adivinó lo que vendría después. No se equivocó. Era el mismo sermón de los últimos tres meses.

Ese sermón en donde Milo era el UNICO responsable y despreciable ser que había envenenado la "pura" alma de su mejor amiga. Era lógico pensar que Shaina también le habría contado a Marin sobre el fin de la relación entre ambos. Contándole su versión de los hechos. Era válido. Sin embargo, le molestaba que Marin no aceptara que su amiga no era del todo normal. Ella sabia cuan celosa y posesiva era. Inclusive la misma Shaina habia hecho comentarios de mal gusto sobre lo que le haría a Milo si esté se atrevía a dejarla. Aun cuando queria suavizarlos con tintes de broma, pero no era así.

A diferencia de Milo, Shaina había visto el fin de su relación como algo catastrófico, cayéndo en depresión total. Si antes Marin odiaba a Milo imaginaba que ahora estaría mucho peor.¿Pero que podía ser peor que odiar? Sin querer caer en más provaciones, prefirió terminar con la plática. Después de todo conocia su novia como para saber que está nunca cambiaría de parecer.

-Deja eso de una vez. Estoy cansado.-

Ignorado la alegata de la pelirroja que empezó a despotricar, Aioria paso a su lado y caminó hasta el baño cerrando la puerta a sus espaldas y casi en la cara de la pelirroja. Se miró entonces en el espejo y se lavó el rostro. !Rayos Milo! Fue su único pensamiento.

Medito después que al parecer Milo no era el único que sufria de relaciones tormentosas sino que aparentemente él también. Las constantes peleas con Marin lo estaba volviendo loco. Lo que más le molestaba sin embargo, era que fueran a raiz de Milo, sobretodo cuando este NADA tenia que ver en tal situación. Según Marin, el problema de todo era él por su disipado pasado y su falta de interés hacia su amiga. Varias veces Aioria le había dicho que se mantuviera al margen ya que no era asunto de ellos, pero Marin era testaruda y siempre terminaban involucrados.

Él sabia que la pelirroja nunca había aceptado a Milo. Inclusive hasta le había llegado a prohibir salir con él o verlo más. Situación que en un inicio Aioria consintió y de lo que siempre se arrepentía. Nunca debió hacerle caso a Marin. No obstante creyó que era lo mejor y así evitar problemas con ella. Por tal motivo había accesido a distanciarse del heleno por un buen tiempo.

No fue sino hasta que Milo conoció a la italiana que su amistad "revivió". Esa situación tenia pelos de puntas a la pelirroja. Ya que ahora no solo era una "amenza" para el castaño sino que también para - su casi hermana - Shaina".

Con el paso de los meses Aioria se había cansado de la dominante relación de la pelirroja y recordó la última gran discución entre ambos. Fue ahí que Aioria explotó y le aseguro que él y Milo eran y seguirian siendo amigos hasta el fin de los tiempos de ser posible. Milo era demasiado importante en su vida y le gustará o no, Milo era prioridad en ella.

Obviamente eso no le gustó y la hirió demasiado, por lo que apartir de ahí sus peleas eran una constante. ¿Pero que hacer? ¿Dejar a su amigo - otra vez - por ella? Entendía que había ido lejos con su respuesta ya que Marín también era importante en su vida. Pero si lo hacia elegir, seria injusto. Empezando porque ella no debería pedirle tal cosa sino respetar su relación con su amigo. Ella sabia que Milo era casi como un hermano para él. Se conocían desde la infancia y ambos habían tenido una vida díficil por lo que siempre existiría ese lazo entre ellos. En su opinión, NADIE , ni ella lo podría romper.

A sabiendas de eso y contando con el romance de su amiga con el heleno, la situación para la pelirroja se complicó. Sobretodo cuando su mejor amiga Shaina había puesto los ojos sobre el Griego menor de una manera casi enfermiza. Marin aceptaba que Shaina era difícil, pero nunca lo diría en voz alta.

Aioria entonces recordó con detalles la incomodidad de las citas dobles que por un tiempo había acostumbrado. Usualmente no eran placenteras sino todo lo contrario, demasiado tensas.

Por su parte, Milo sabia del desprecio de Marin hacía él y por tal motivo había intentado alejarse de ellos, pero Aioria no estaba dispuesto a ceder a eso. Usualmente era él el que terminaba búscandolo para salir o simplemente visitarlo en su departamento. A Milo le encantaba molestarle con comentarios burlones como"¿Te han dado permiso hoy Aioria? Ya deberías de regresar a casa, te van a regañar"

Después de unos minutos, Aioria salió del baño y se dirigió hasta su habitación. Marin ya le esperaba. Parecia que aún tenia energias para seguir con la alegata o al menos eso pensó. Con parmosidad el castaño se quitó la chamarra y se empezó a desvetir. Para su sorpresa, la pelirroja solo se limitó a mirarlo.

Marin conocia a Aioria, sabia que estaba demasiado molesto y ella estaba cansada. Por esa noche no presionaría más. Se metió a la cama dándole le la espalda.

Ambos llevaban más casi un año de relación de pareja - que si bien tampoco era la más estable del mundo al menos era menos tormentosa que la Shaina y Milo-. Sin embargo, la paciencia de ambos estaba llegando al límite.

En opinión de Marin, Milo era mala influencia para Aioria. Sobretodo porque esté siempre estaba intentando sonsacarlo. Sabia que el henelo menor era de lo peor, un bastardo sin alma. Su pasado era prueba de eso. Odiaba como Aioria ignoraba su molestia y su negativa de que pasara tiempo con él, pero lejos de alejarse heleno, Aioria lo buscaba para pasar demasiado tiempo Milo. Eso le irritaba. Sin contar con su relación fallida con Shaina. Marin sabia que tanto Milo como Shaina tenian personalidades complicadas. Realmente nunca entendió como habían durado más de una semana. Tal vez el sexo entre ellos era bueno, pero aun así, Milo era cruel y Shaina muy posesiva. Siempre supo que esa relación no iba a funcionar. Muchas veces le dijo a Shaina que Milo seria su perdición, pero esta se mostraba encaprichada, casi obsesionada por el heleno.

Sintió a Aioria entrar a la cama pero rápidamente también se giró del otro lado. Ambos estaban espalda con espalda.

Les tomo tiempo dormir. Marin meditando lo que estaba pasando y buscando una forma de separar a los griegos. Aioria por su parte repasaba la plática con el heleno menor. Recordó entonces las palabras que se le habían quedado grabadas en su mente.

--¿Y qué harás ahora qué eres libre?-

Milo pinto su acostumbrada mueca jocosa mientras lo miraba intesnamente. Llevó entonces su cerveza hasta sus labios y la saboreó. Limpió el resto de esta con su lengua para mirarlo una vez más. Aioria conocía esa mirada en su amigo, habia fuego en ella.

-Divertirme...-

Esa misma noche Milo salió del bar acompañado de una despampante rubia.

No supo porque, pero a Alioria le molestó verlo partir con aquella mujer.¿Seria porque le preocupaba verlo caer una vez más ó simplemente porque fue Milo el que había decididó terminar la velada? No mentiria en aceptar que él hubiera preferido salir esa noche del bar junto con el heleno y seguir disfrutando de la noche juntos.

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