Sed
Había llegado el momento de separarse, Minato debía reunirse con su equipo para el entrenamiento. Por su parte, Kushina tenía que ir a su departamento pues era día de limpieza mensual.
-Bueno… te veo en la tarde Mina-chan :D – Se despidió Kushina
- ¿A la misma hora y en el mismo lugar? – Le Pregunto en un tono coqueto.
- Claro, pero recuerda, un minuto tarde y comenzare a pedir mil platos de Ramen a tu cuenta ttebane! – Le recordó la pelirroja, aunque ella sabía perfectamente que el rubio jamás llegaba tarde, no por nada le decían el Rayo Amarillo de Konoha.
- Descuida ahí estaré – Después de decirle esto se acercó a ella y le robo un beso.
Al principio pareció que solo iba a ser un simple beso de despedida, pero cual fue la sorpresa para ambos al ver que no era así.
Por parte de Kushina, en cuanto sintió los labios de el en los suyos, comenzó a sentir una sed de él, que jamás había experimentado, lo quería mas cerca de ella, a pesar de que estaban muy bien unidos por ese beso, para ella no era suficiente, lo quería a él, para siempre, y o dejaría que él se escapara.
Por parte de Minato, el "ataque" sorpresa de Kushina lo tomo con la guardia baja, sin embargo, no le desagrado, al contrario, instintivamente "contrataco" pero cada segundo que pasaba, la temperatura de ese beso iba aumentando, y teniendo en cuenta que se encontraban en un lugar publico, decidió que lo mas sano para ambos era detener el contacto entre ellos, así que, con un gran esfuerzo, tanto físico como mental, se deshizo del "amarre" de su prometida, le dirigió una sonrisa cargada de emociones encontradas: alegría por la demostración de amor de Kushina, extrañado por su comportamiento, preocupado por que tal vez le había pasado algo, culpable por "abusar" de ella y miedo por la reacción que tendría ella ante su desaparición.
Gracias a Kami, Minato había sido lo suficientemente fuerte como para separarse de ella, de no haber sido así, quien sabe a donde hubiera parado todo aquello. Ella se sintió muy apenada por haberse comportado de esa forma tan extraña, pues no era normal en ella, pero no pudo evitarlo, de hecho, aun sentía esa sed por el, y no sabia que hacer con ella. Decidió que lo mas sano era que se fuera a su departamento, tal vez si ocupaba su mente con algo tan simple como ordenar una habitación todo regresaría a la normalidad.
-Oye Aniyasha, esto no es lo que me prometiste, me dijiste que la lujuria de Kushina seria tan grande que toda Konoha será testigo de ella.
-Y así es, solo que estas cosas toman un poco de tiempo, además, esta el hecho de que Minato Namikaze es un hombre con una gran fuerza de auto control – Le explico Aniyasha – No como otros que yo conozco – Esto ultimo lo pensó para si misma mientras lo observaba.
- ¡Pero tiempo es lo que menos tengo! ¡Quiero mi venganza ahora! – Le espeto el Uchiha
- Bueno… tal vez podríamos acelerar las cosas con un poco mas de mi "condimento especial" – Dijo un poco pensativa – Tal vez si se lo damos a Minato, las cosas sean mas fáciles.
- ¡A no, eso no!, quiero que Namikaze se las vea negras, y si hacemos eso, solo lograremos que disfrute al 100% de la situación.
- Bueno, en eso tienes razón… Entonces, tú propones que hay que "acelerar" a Kushina, ¿no es así? – Le pregunto con una sonrisa pervertida.
-Exactamente –
- Pues no se diga mas, aquí tienes lo que necesitas, el resto depende de ti – Después de decir esto, desapareció.
Mientras tanto en el departamento de Kushina
La "sed" (así había comenzado a llamar a lo que sentía) no había disminuido en lo mas mínimo, seguía ahí, latente, pero el mantener su mente ocupada en otras cosas, le permitió poder controlarla, aunque no estaba tan segura de cuanto tiempo mas podría aguantar, pues en cierto modo la soledad había empezado a empeorar las cosas, ahora había comenzado a tener pensamientos que hacían que sus mejillas se tornaran rojas, y comenzó a recordar a Minato, pero con unos ojos diferentes, por el momento, no lograba ver al gran Shinobi, al rayo amarillo de Konoha, al futuro Hokage. No, lo único que acudía a su mente era un Minato de ensueño, solo podía imaginarse entre sus bien torneados brazos, acariciando su bien marcado abdomen, arañando su escultural espalda, y bajando mas y mas por toda esa fisonomía hecha por Kami queriendo descubrir eso que siempre era ocultado por su uniforme Shinobi, pero que tenia la certeza todo eso estaba tan bien formado y marcado como lo poco que ya conocía de él. Solo basto que se dejara llevar por esas fantasías (ya no tenia caso eludir la palabra) para que la habitación la envolviera en fuego, su temperatura corporal comenzó a subir mas y mas hasta que no pudo mas y tubo que tomar un baño para poder controlarse un poco a si misma. En cuanto salió de la ducha tocaron la puerta, y cual fue su sorpresa al encontrarse en la puerta a nada mas ni nada menos que a Fugaku sosteniendo en sus manos u plato de Ramen.
-Solo tómalo y no preguntes nada – dijo el Uchiha
- Y porque tendría que hacerlo, tu JAMAS me regalarías algo y mucho menos algo que me guste como el Ramen… a menos que…- Dijo pensativa
- A menos que, ¿que? – Le pregunto Fugaku
- A menos que intentes envenenarme
- ¡Bah! No vales la pena para eso, si estoy aquí es porque Mikoto me mando a pedir disculpas – Le confeso el Uchiha
- ¿Disculpas? – contesto incrédula la Uzumaki
- Si, por como te hable en el festival, dice que tu no tuviste la culpa, que solo fue un accidente y que me porte muy descortés contigo, por eso me disculpo – Dijo con una reverencia
- Pues claro ttebane! Yo no tenia la intención de que eso pasara, solo fue un accidente, aunque uno muy divertido – Confeso la pelirroja
- … - Fugaku la miro con una cara de: mejor cállate antes de que me arrepienta
- Este bien, este bien, te creo, y te perdono, así que dame ese plato de Ramen y tu misión habrá concluido – Le contesto Kushina
Fugaku le entrego el Ramen a la Uzumaki y se fue, no sin antes dedicarle una mirada de odio a la pelirroja.
-Jaja, hoy si que es mi día de suerte ttebane! – Se dijo a si misma y comenzó a devorar el plato.
- Valla que lo es, ¿y te haces llamar a ti misma Shinobi? ¡JA! – Pensó Fugaku mientras abandonaba edificio.
-Bueno chicos, es todo por hoy – Les dijo un rubio.
- ¡Ahh! – Exclamaron en un suspiro de alivio sus tres alumnos después de un arduo entrenamiento que comenzaba a parecer interminable
- Mañana es nuestro día libre, así que yo les avisare cuando sea el próximo entrenamiento – Les explico.
- ¡Hi! – exclamaron los tres al mismo tiempo y desaparecieron
Sin embargo, Minato no se retiro, sino que más bien decidió quedarse a entrenar más, pues con sus alumnos no podía hacerlo en el mismo nivel.
…
Solo pasaron 5 minutos de que Kushina había arrasado con ese Ramen y la situación empeoro, pues ya no le era posible controlar esas emociones que alteraban todo su cuerpo. Así que tomo una decisión y una vez que lo había hecho pudo pensar mas claramente, pues era la solución a sus problemas, ya no lo estaba considerando mas, y ya no le daba vueltas al asunto, es mas, ya estaba diseñando un plan, lo cual la hizo sonreír y al mismo tiempo sentirse impaciente, pues ya lo quería llevar a cabo. Estaba hambrienta y se preparo para satisfacer su hambre con una graaaan cena, el menú: Minato Namikaze aderezado con muuuucho Habanero.
Comenzó el entrenamiento con taijutsu, sin sospechar que era observado en lo alto de un árbol cercano por alguien que muy pronto le iba a tender una emboscada.
Kushina sabia perfectamente donde podía encontrarlo, así que se dirigió al lugar, pero cuando se acercó, sus ojos advirtieron algo que ya era muy familiar para ella, pero a su vez muy nuevo, pues nunca se había dado cuenta lo SEXY que se veía Minato en su rol de Shinobi, era una imagen exquisita y embriagadora, que podría incitar a cualquiera a tener fantasías inapropiadas y lo mas peligroso: tratar de llevarlas a cabo. Fue por ello que se detuvo un momento pues quería disfrutar del espectáculo.
En el centro del "escenario" el "actor principal" ejecutaba su acto: Una demostración de lo hábil que era nuestro Shinobi. Cada movimiento que el rubio hacia dejaba ver lo bien trabajada que estaba su anatomía, cada golpe asestado al tronco de entrenamiento hacían que Kushina tuviera que apretar los labios, los puños de él se movían de manera sincronizada, pero este hecho no es el que llamaba la atención de la pelirroja, sino la manera en la que se marcaba su musculatura sobre la ropa del rubio, esos brazos tan fuertes solo los quería para ella, rodeándola y atrayéndola hacia él. El movimiento de los brazos era alternado con patadas que brindaban un buen ángulo para apreciar los atributos del Namikaze, porque en esa posición era imposible no notar lo bien dotado que había sido por la naturaleza, tanto por delante como por detrás.
Al parecer el clima caluroso de la época aunado al entrenamiento de Minato provocaron que gotas de sudor comenzaran a correr por su cuerpo, comenzando por la frente, sin embargo, la temperatura corporal del rubio comenzó a aumentar mas conforme el entrenamiento avanzaba, así que comenzó a desprenderse de algunas prendas, empezando por su chaleco Shinobi, lo cual solo lo dejaba con una playera azul marino que se ceñía a su figura, definitivamente: un cuerpo tallado por Kami.
Conforme pasaban los minutos: Kushina se extasiaba mas por ese espectáculo, tanto que ya había dejado marcas en el árbol con sus uñas, y en cualquier momento su labio inferior comenzaría a sangrar a causa de la fuerza con la que apretaba sus dientes contra este. Hasta que ya no pudo mas y salio de su escodite para enfrentarse ante ese dios que la incitaba a cosas totalmente inmorales.
Se acerco lenta y sigilosamente, tratando de que en cuanto Minato la viera entendiera el mensaje implícito en su postura: "Estoy dispuesta a todo con tal de optener lo que quiero"
A causa del calor Minato comenzó a agotarse mas pronto, apollo sus manos sobre sus rodillas tratando de recuperarse para asi continuar, pero en cuanto levanto la mirada no podía creer lo que veía: a un paso lento, Kushina se iba acercando a el, su mirada era decidida, Minato cero momentáneamente los ojos, no sabia si era a causa del calor o a lo cansado que estaba pero percivia a Kushina mas sexy que nunca. No es que nunca la hubiera visto de esa forma, porque la verdad era que mas de una vez tubo que apretar sus puños tratando de contener los pensamientos "impuros" que se le venían cuando la veía a ella, pues sabia que no era correcto que pensara de esa manera con una chica como ella, pues la amaba y ella se merecia el mayor de los respetos.
Cuando volvió a abrir sus ojos lo primero que tubo frente a sus ojos fueron unas piernas, muy bien torneadas, eran de Kushina, llevaba puesto un short y en su muslo derecho llevaba atado su porta shuriken. Minato sacudió su cabeza tatando de aclarar su mente y se enderezo para poder ver a su prometida a la cara.
En cuanto lo tubo frente a ella lo miro de manera suspicaz levantando una ceja y antes de que el rubio pudiera decir o hacer algo, ella se acerco a el y lo beso. El beso era exigente y para nada tierno, ella quería que el sintiera lo que ella deseaba: a EL. Minato respondio el beso de la misma manera, dejándose llevar por ella. Kushina tenia sus manos aferrando la cabeza de el, tratando de acercarlo aun mas a ella, al mismo tiempo dejo que todo su cuerpo se ciñiera al de el. Por su parte, Minato tenia sus manos en la cintura de ella, y la acercaba mas a el, pero en muy poco tiempo sus manos fueron tomadas por las de ella y fueron arrastradas mas abajo hasta que las situaron un poco mas debajo de sus caderas. Esto alerto al Namikaze el cual regreso al mundo real, y se detuvo, pues aunque en ese momento no había ni un alma cerca de ellos, no era el lugar adecuado para continuar con lo que seguía a su "encuentro" ademas, el a respetaba en todos los sentidos, y sabia lo que la sociedad esperaba por parte de el. Tenia que esperar hasta la noche de bodas, punto, no había que discutir, era lo correcto para ella, y eso haría.
Kushina lo miro fijamente, estaba molesta, muy molesta.
-¿Por qué? – Le pregunto la pelirroja
- No puedo, no es correcto, debemos esperar – suspiro, pues no era nada fácil resistirse a las provocaciones de ella – No falta mucho, debes ser paciente :D – Le sonrio tratando de calmarla
- ¡Si puedes, no me importa que no sea correcto y no quiero esperar ni un segundo mas ttebane! Asi que o me das lo que pido o me das lo que pido, no hay mas, lo obtendré por las buenas o por las malas ttebane! – Le contesto muy decidida.
- Kushina… - dijo su nombre en un suspiro
- Minato – Contesto con voz firme – ¡¿No lo entiendes?, realmente quiero, y si te lo estoy pidiendo, entonces es totalmente correcto, solo importamos tu y yo, los demás salen sobrando ttebane! – trato de persuadirlo, aunque en su mente ya estaba elaborando un plan B en caso de que este se negara.
- … - Minato solo suspiro, Miro a Kushina a los ojos, fue como una conversación en silencio, segundos despues el rubio se acerco a la pelirroja y a tomo en sus brazos, y en un instante desaparecieron del lugar.
