Conquistando a una Lesbiana
Capitulo UNO
Todo iba fantástico, me levante de buen humor, desayune bastante bien y había decidido darme una vuelta por la ciudad en mi auto, baje por un café a Starbucks, ese café era de mis favoritos.
Volví arrancar el auto pero cuando arranque un fuerte crujido hiso que todo mi cuerpo se revolviera de ira.
- ¿Qué te sucede estúpido? – Me grito el dueño del auto el cual me había golpeado el mío. – Golpeaste mi Cadillac, tendrás que pagarlo. – El chico se veía un poco más joven que yo, traía unos pantalones anchos, una chaqueta verde viejo también ancha y una gorra negra.
- Mira pequeño niño. – Le dije con rabia. – El único que pagara aquí serás tu, golpeaste mi auto, mi amado auto, ni creas que dejare que un chiquillo como tú me este gritando. – Le golpee la frente.
- ¡Ahora si me hartaste! – Me grito y empezó a golpearme el pecho, estire una de mis manos y agarre el cuello de su chaqueta para alejarlo, el pataleo. – ¡Suéltame!
El sonido de las sirenas de las patrullas se escucho cerca, solté al chico cuando vi que una se estaciono cerca de nuestros autos golpeados. Dio una pequeña vista he hiso un gesto de fastidio.
- Oficial, arréstelo, el golpeo mi auto. – Se apuro a decir el pequeño idiota.
Iba a interferir pero se me hiso una pérdida de tiempo así que solo oí como se quejaba, era como un niño haciendo un berrinche.
- Bien si, si, ya callado. – El chico se cruzo de brazos indignado al ver la poca atención que le dio el policía. – Denme sus permisos de manejo. – Los dos sacamos de nuestros pantalones la billetera y sacamos una tarjeta. – Gracias. – Dijo cuando le extendimos el pedazo de plástico y los tomos.
- Señor Uchiha, señorita Haruno. – Esperen ¿Qué? ¡Señorita!
Lo, digo la voltee a ver de arriba abajo, ¿en verdad era una chica? El, ella me miro y me hiso una mueca.
- ¿Qué rayos me miras? – No respondí. – Oficial, este hombre me está mirando de forma indebida.
- ¿Indebida? ¿Cómo no hacerlo, si parece un hombre?
- Al fin este hombre dice algo coherente. – Escupió con desdén, en verdad escupió.
- Que asco. – Dije al ver esa asquerosidad en el suelo, era de color verde, al parecer era un chicle.
- Señorita Haruno, creo que eso hará que pague unos 50 dlls. – Su mirada se abrió y su boca se desencajo.
- ¿Qué? Usted debe de estar bromeando, solo es un maldito chicle, otras personas tiran cosas a sus narices y no hacen absolutamente nada.
El oficial suspiro resignado.
- Si, como diga. – Arranco un papel, que era la multa y se la entrego a la "chica" junto con su licencia. – Si surge algún inconveniente puede encontrarme aquí Uchiha Sasuke. – Me dio una pequeña tarjeta y la tome guardándomela en mi bolsillo.
- Esto es negligencia, llamare a mi abogado. – Nos apunto con su dedo a los dos. – Los veré en la corte a ustedes dos.
- Tome, aquí esta su licencia, creo que el seguro de ustedes dos se encargara de lo demás. Esto ya no es mi problema. – Bufo el oficial y se metió en su patrulla, las sirenas sonaron un par de segundos y escuche como el policía refunfuño.
- Al fin se largo, maldito viejo idiota. – Mascullo. – Hey tu. – La mire hacia abajo, era algo baja de estatura. - Dame tus datos para poder contactarte, ni creas que te iras de aquí sin pagar el destrozo que le has causado a mi bebe.
Enarque una ceja.
- ¿Tu bebe? – Solté una carcajada. – Esa chatarra no es más que un trozo de basura, sabes qué. – Busque en mi bolsillo mi cartera y la saque. – Cómprate algo lindo, con esos harapos no conseguirás un buen novio. – La chica gruño. – ¿Pero cuál es tu problema? – Me había pisado, abrió la puerta de su auto y saco una gorra tirando la suya dentro del monte de basura, de un empujón cerro a su portezuela.
- Mi problema eres tú. Mira. – Tomo aire y trato de calmarse. – Hagamos esto como hombres civilizados. – ¿Hombres? – Trabajo aquí. – Apunto Starbucks. – Aquí podrás encontrarme si sucede algún inconveniente.
- Estaré ocupado, mandare a alguien a que arregle esto. – Con mi cartera en mis manos saque una de mis tarjetas de presentación y se la di, ella la tomo y la vio con curiosidad. – Llámame si algún problema surge, llamare a mi seguro.
- ¿Uchiha Sasuke? – Me miro con otra cara. – ¡Tu eres Sasuke Uchiha! – Grito emocionada. – No lo puedo creer, mira que cuando le cuente a mi novia se pondrá con la quijada desencajada de la impresión. & le diré que nada mas eres un pobre imbécil.
- Hey, hey. Cuida tus palabras. La única imbécil que está aquí eres tú. Golpeaste mi auto por no fijarte.
- Sí, estoy en lo correcto. Así tal vez ella se dará cuenta que soy la única persona que le conviene y perderá esa fantasía de que algún día le hagas caso. ¡Ehhh! Sasuke. – Se acomodo la gorra. – Fue un verdadero placer. – Soltó con sarcasmo. – Poder encontrarme contigo y después de todo, golpear tu lujoso auto. Adiós. – Se despidió y yo me trague la ira de darle un puñetazo.
Después de todo era una chica. Una chica – repetí mentalmente varias veces – Una chica, que al parecer no era muy chica.
Entro al local y se desapareció de mi vista.
Por mi parte abrí la puerta de mi auto y lo encendí, cuando arranque escuche como algo caía al pavimento, vi por el retrovisor y ahí me di cuenta que mi defensa trasera se había caído, maldije a esa maldita mujer por hacerme esto.
- ¡Suerte con tu chatarra! – Grito asomándose por la entrada de Starbucks la culpable de lo que sucedía, soltó una carcajada que hiso que mis sonidos chillaran.
- Maldita zorra. – Murmure.
Arranque el auto y no me importo dejar la defensa, esa chica me las pagaría, me había sacado de quicio. Lean bien, nunca, una chica, me había sacado de quicio.
Sin embargo. Ella no era una chica, al parecer era una lesbiana que se creía un varón, eso quería decir que ¿puedo golpearla?
En qué rayos piensas Uchiha Sasuke, claro que no, no puedes bajarte al nivel de una persona como esa.
Mi celular comenzó a vibrar, lo tome, estaba en el asiento del copiloto junto con mi maletín y un monto de documentos que debía firmar, conteste y era Suigetsu.
- Hey. –Masculle sin muchas ganas. Mi compañero comenzó hablar sobre lo que había sucedido, al parecer mi madre se había puesto histérica al descubrir que le estaba mintiendo estos tres meses. – Pues dile que no la soportaba, que no era la indicada para llevar mi apellido. – Suigetsu me dijo que ya lo había hecho pero mi madre se había negado, ya había escuchado esa mentira varias veces. – Ya voy para allá, dile que espere.
- Se lo comunicare. – Concluyo y colgó, tire el endemoniado celular el cual cayó de nuevo en el asiento revoloteando unos papeles, tire una maldición por mi falta.
Cuando llegue a la empresa estacione mi auto, Suigetsu me recibió y soltó una risa.
- Pero que le ha pasado a tu hermoso auto Sasuke. – Hablo con sorna, se le veía bastante divertido. – Mira que dejarlo así, quien fue el infeliz que te ha hecho esto.
- Sera mejor que te cayes y tires ese maldito refresco. – No soportaba el sonido que hacía cada vez que daba un sorbo, ya estaba vacío, por dios, no podría sacarle nada más de líquido. – Pero qué bueno que te hayas dado cuenta de mi pequeño percance. – Le arroje las llaves y este las sostuvo con su mano libre. – Te encargaras de mi auto, llama al seguro y diles que lo quiero listo para la próxima semana.
Suigetsu hiso una mueca de molestia. Solo le quedo más que aceptar.
Los dos avanzamos a la entrada y ahí encontré a mi madre, indignada, enojada y decepcionada, era lo que expresaba su rostro al verme.
- Mikoto, ¿Qué te he dicho sobre venir aquí? – Le bufe disgustado.
- Sasuke, estoy realmente decepcionada de tu comportamiento, mira que engañarme sobre tu compromiso. – Tomo una bocanada de aire. - ¡Porque lo hiciste! – Me hecho en cara.
- Entremos Mikoto. – La puerta de cristal se abrió automáticamente, Suigetsu, mi madre y yo entramos, no me moleste en saludar a alguien y tome el elevador para subir al piso donde se encontraba mi oficina.
Mikoto seguía diciéndome cosas sin importancia, repitiendo una y otra vez lo decepcionada que estaba.
- Entra. – Le dije abriendo la puerta de mi oficina, entro sin más y se sentó en la silla frente a mi escritorio, cerré la puerta y me fui a mi silla.
- Prosigo Sasuke, engañarme con tu compromiso con esa chica fue un golpe bajo para tu madre. Estaba feliz de que por fin dejaras esta libertina vida que tienes.
- Mama por favor. ¿Libertina? – Recalque. – Salir a divertirme no es libertino, no me interesan las mujeres. – Mikoto puso una cara de sorpresa.
- No me digas que…
- ¡Por Dios! – Golpee el escritorio. – No madre, no soy gay. A lo que me refiero es que no hay una mujer la cual me llame la atención sentimentalmente, son una simple molestia.
- Sasuke, por favor. No hables así de las mujeres. Solo quiero que no me sigas mintiendo, si te he estado presionando en encontrar a una mujer para que pases el resto de tu vida es porque quiero que seas feliz.
Masajee mi sien, esa maldita me había traicionado, le había dado una buena cantidad de dinero para que se mantuviera callada y tuviera discreción.
- Si madre. – Mikoto se levanto lista para salir.
- Lamento quitarte tu tiempo. Es solo que, eres mi hijo y quiero que seas feliz.
Solo asentí. Salió de la oficina y deje caer mi cabeza sobre la computadora portátil.
Levante mi rostro listo para tomar todos esos papeles que tenia frente de mi y fírmalos y de una vez terminar mi labor. Tome uno lo leí con atención y procedí a firmarlo.
Así consecutivamente.
Varias horas habían pasado, con sed salí de mi oficina con el afán de buscar el garrafón de agua que estaba dentro del trabajo. Busque el garrafón de agua, y ahí lo vi, majestuoso esperándome a que tomara un cono y vertiera ese liquido vital para seguir mi trabajo.
Puse debajo de un grifo de plástico el cono para que saliera el agua, lo cerré y tome todo el líquido, aplaste el recipiente y lo tire en un cubo de basura.
Ahí paso una de mis compañeras de trabajo, con una diminuta falda pegada dejando muy poco a la imaginación, por su parte tomo un conito he hiso lo mismo que yo hice hace unos segundos, pero con un movimiento sensual insinuante para que yo lo tomara en cuenta, se agacho lentamente dándome la espalda, una vista fenomenal me fue dada en esos momentos.
Luego se incorporo y me dio la cara, me miro divertida y yo la veía con mi inexpresivo rostro pero aun así curioso.
- Sasuke. – Me llamo una voz detrás de mí. Cansado me gire y ahí mire a Suigetsu. – Ya arregle todo. – La mirada de Suigetsu se fue a la chica a la cual le había dado la espalda. – ¿Qué haces aquí Karin? – Le miro de arriba abajo Suigetsu. – ¿Qué nadie te ha dicho que esto no es un prostíbulo? – La chica pelirroja gruño.
- Cállate maldito imbécil. – Se giro indignada y se fue.
- Bien. – Prosiguió Suigetsu dando un suspiro. – Ya que he hecho mi trabajo, y casi estamos por salir del trabajo. ¿No te gustaría salir un rato?
Había aceptado completamente la propuesta de Suigetsu, necesitaba un buen descanso, este día lo estaba empezando a catalogar uno de los peores que ha tenido mi vida.
Entramos a un bar y dispusimos a sentarnos en la barra, esperamos a que nos atendieran.
- Así que, has chocado he Sasuke.
- Cierra la boca Suigetsu. Esa maldita chica no se fijo por donde iba y para acabarla era lesbiana, la confundí con un chico y que de gracias por ello, si no la hubiese golpeado.
- Tranquilo Sasuke, dicen que las lesbianas son buenas, tu sabes. – Me incito Suigetsu. – Yo conozco a varias y la verdad… - Hiso una cara de satisfacción.
- ¿Qué desean? – Los dos nos giramos. – ¡Tu! Bastardo, me estas persiguiendo, ¡te demandare por acoso! – Mis oídos chillaron al escuchar esa voz.
- No me digas que trabajabas aquí.
- ¡Claro que trabajo aquí! Si no, no estaría detrás de la barra con este ridículo uniforme.
- Sakura, otro trabajo, búscate alguien que te mantenga. – Me voltee hacia Suigetsu.
- ¿Le conoces? – Hable con fastidio.
- ¿Qué la conozco? Como no hacerlo, es hija de los amigos de mis padres.
- Suigetsu, maldición, dile a este bastardo que se aleje de mi. Ah chocado mi auto, ¡mi auto! – Los ojos de Suigetsu se abrieron.
- Con que con ella te topaste. – Me miro mi amigo con suma curiosidad, yo asentí rodando los ojos. – Entonces no iras a exhibirlo Sakura, lastima, te llevara tiempo poder encontrar las piezas de tu Cadillac. – Y Suigetsu soltó una risotada burlándose de la peli rosada.
- Te voy a matar maldito idiota. – Se tiro de la barra hacia Suigetsu para tomarlo del cuello y zangolotearlo. No pude evitar soltar una carcajada.
- Ayúdame Sasuke. – Dijo entrecortadamente mi amigo tomándome del tobillo implorante, la chica estaba arriba de el, lo había tirado al piso.
Hincada sobre el diciéndole palabrotas, estaba Suigetsu implorándome para que lo ayudara.
Los presentes se comenzaron acercar curiosos y decidí para eso antes de que mi amigo muriera por falta de oxigeno.
- Cálmate. – Tome a la chica de la cintura y le alce, para mi sorpresa no estaba nada pesada, era ligera como una pluma.
Suigetsu comenzó a toser y respirar entrecortadamente dando gracias por ayudarle.
Sakura pataleaba y gritaba por que la bajara.
- Te bajare cuando te tranquilices, te despedirán si descubren que le has hecho esto a uno de tus clientes.
- Me vale coño que me despidan, tengo aun más empleos. – La baje y esta me miro con rabia, Suigetsu se levanto poco a poco.
- Diablos Sakura, solo fue un comentario. Mejor nos vamos de aquí. – Mi amigo me hiso una señal para salir del bar y yo le seguí.
- No vuelvas, si no, juro que ahora si no habrá quien te ayude. ¡Y tú! – Dirigiéndose a mí – ¡Te arrepentirás de haber golpeado mi preciado auto! – Bufo al ver que nadie le hiso caso.
- Esta loca. – Murmure.
- Ni que lo digas. – Respondió Suigetsu al escucharme. Ya habíamos salido del bar y caminábamos hacia el auto de Suigetsu. – Pero sabes algo… No la culpo.
Le mire con curiosidad.
- ¿Porque lo dices? – No es que me interesara ni nada por el estilo.
- ¿Te interesa? – Me miro de forma curiosa Suigetsu mostrando sus afilados dientes. Le mire irritado. – Bien, está bien. Como empezar, se puso pensativo. – Ella pues no es una chica a la cual le gusten los chicos. Que tonto se escucho eso. Bueno esto, no tengo ni idea porque haya sucedido, pero cuando sus padres se enteraron la corrieron de la casa y le dijeron que no la querían volver a ver. Estudiaba en Harvard pero sus padres optaron por quitarle todos sus privilegios y ella se las tuvo que valer sola, desde ahí se ha vuelto muy diferente a como era antes. – Suigetsu suspiro.
– No la veía desde hace tiempo. Mira que ahora ha logrado su objetivo, parece todo un chico. – Abrió la portezuela de su auto y yo abrí la del copiloto y entre a ella sin más. Se sentó en el asiento de cuero y yo hice lo mismo, encendió el auto y arranco. – Pero no puedo evitar sentir pena por ella, mira que llegar a ser lesbiana arruino por completo su vida.
No dije nada.
Con que sus padres le habían corrido de la casa. Por esa razón era que tenía tantos empleos. Ojala eso no haga que tenga más problemas por el incidente de la mañana con mi auto.
¡Diablos! & aun así era pobre, una pobre que apenas le pagaban salario mínimo.
Ya en la entrada de mi departamento abrí la puerta del auto y la cerré.
- Oye Sasuke. – Me llamo Suigetsu antes de que me fuera. – ¿No te gustaría salir con Sakura algún día? – Sonrió divertido
