Capitulo 2: El misterio de la yegua My Little Pony: Friendship is Magic

Blood Rose: Rosa de sangre

La poni bajo la capucha desaparece inmediatamente, sin dejar rastro alguno. Después, de la nada, reaparece detrás del mashiona que se encontraba en el aire, pero asiendo algo extraño en su casco derecho, una especie cimitarra ó espada estilo medio-oriental con hoja curva y pronunciada al final, que brillaba con un furor azul. Levantando esa arma, proyecta un corte contra a la espalda su adversario, quien al recibirla lanza un grito de dolor y pierde estabilidad en el aire por un momento, bajando unos metros; allí la poni se desvanece por tercera ocasión para dejarse ver a un lado del mashiona, al cual ataca otra vez pero con una potente patada de sus extremidades traseras, lanzándolo cual proyectil hacia una casa, demoliendo parte de su fachada.

En cuanto la extraña poni regresara al suelo, los otros dos se abalanzaron en su contra, desde los flancos derecho e izquierdo. Su objetivo no se movió hasta que ellos se encontraran a una distancia tan corta que era imposible detener el impacto, así dio una voltereta hacia atrás, saliendo de la trayectoria de sus atacantes, quienes se toparon las caras entre sí, literalmente, estampándose uno a otro. Tras esto, la misteriosa poni se mueve rápidamente detrás de uno de ellos, y a ambos aún juntos y aturdidos por la colisión, les clava su cimitarra, uniéndolos como una brocheta. La extraña arma pareció que liberaba pequeños relámpagos mientras atravesaba la carne putrefacta de las criaturas, emergiendo el final de la hoja por la espalda de una de ellas; lanzaron un grito de dolor muy ahogado, al parecer, el hecho de ser zombies no era pretexto para evitar sentir esta reacción.

-Viaja por el desierto de luz… -decía mientras, levantada sobre dos patas, llevaba el casco libre hacia el que mantenía la espada, para dar más estabilidad a ésta- ¡Burizādo · mūn!-. Tan pronto como exclamó esto, una gigantesca y estridente explosión nació de la espada, en forma de un vórtice de color azul aún mucho más claro y brillante, que crecía hasta alcanzar los cinco metros de diámetro; se energía fue de tal potencia, que los mashionas fueron desintegrados al instante, a la vez que levantaba tierra, arrasaba algunos árboles de la lejanía, y una contraproducente y fuerte ventisca golpeó a todos los ponis que conformaban aquel público aturdidamente impresionado.

Al final de aquella explosión, que fue sucedida por una bruma de tierra que bloqueaba la vista de cualquiera, pero que se iba disolviendo al pasar el tiempo, los espectadores veían a la misteriosa poni apareciendo, aún de pie sobre sus cascos traseros, sosteniendo con firmeza su espada brillante, delante de una enorme huella formada en el suelo que correspondía al paso de su golpe de energía. Al aclararse completamente el ambiente, esa extraña arma despareció de sus cascos, y la poni se puso en cuatro para después dirigirse tranquilamente hacia Celestia, a quien ayudó a levantarse sin pensarlo mucho y sin dirigirle palabra alguna, sólo una sonrisa bien correspondida.

-Es un gusto tenerte de vuelta, Blood Rose-dijo Celestia encontrándose de pie.

-Por favor, no diga nada más Princesa Celestia, es un honor para mí servirle directamente-comentó la encapuchada -. Vale, será mejor que curemos esas heridas-.

-Déjalas-.

-Pero…-.

-Hay quienes necesitan más de tus habilidades curativas-dijo señalando con la mirada a Twilight y sus amigas, quienes habían sacado a la magullada y semiconsciente Rainbow Dash de los escombros, y la acostaron boca arriba en el centro de la calle. También tenían consigo a Zecora, quien se sentó a un lado de la agonizante pegaso intentando pensar en algo para ayudarla, al mismo tiempo que ella misma sentía aún el punzante dolor de su propia herida.

-Entiendo –comienza a aproximarse al grupo de ponis-… Y bien, ¿cómo se encuentra?-preguntó al llegar con ellas.

-Está muy mal, debemos llevarla rápido a un hospital –respondió Applejack, quien sostenía la cabeza de Dash, totalmente consternada por su amiga, con una expresión muy triste.

-¡Ha! ¿Un hospital? No va hacer necesario, la doctora Blood Rose está aquí-.

-¡¿Y qué es lo que puedes hacer tú?! –gruñó Applejack, levantando su casco amenazantemente, con un rostro lleno de furia y lágrimas brotando de sus ojos.

-Sólo confíen en mí, haré que su amiga se recupere un segundo –al decir esto la misteriosa poni revela su rostro, quitándose la capucha de la cabeza. Era de color blanco, con tatuajes negros en su frente, sus mejillas y su cuello, y en éste último llevaba puesto un extraño collar con una piedra incolora; su crin roja en variados tonos era alborotada y corta, dejando un mechón al lado izquierdo de su cara y un fleco a la derecha; sus ojos se tintaban con un amarillo potente, llegando incluso a brillar como luces esa noche y en su oreja derecha estaba adornada con tres pendientes de oro. –Ahora, por favor ábranme espacio-.

El grupo de ponis obedeció la orden no sin mucha sospecha de aquella extraña, quien se acercaba a Rainbow Dash.

-Mhm… Aquella que da fuerza a los moribundos, y revitaliza el corazón…-cuando decía esas palabras la piedra incolora de su collar comienza a brillar, un brillo de color verde-… ¡Flama de la flor cabeza de león!-.Al siguiente segundo tras exclamar esto, la poni inhala profundamente para después soplar una llamarada de fuego verde hacia la herida pegaso, la cual se envuelve rápidamente con las llamas flameantes, mientras su collar deja de brillar.

-¡¿Qué?! ¡¿Qué fue lo que hiciste, maldita perra?! –gritó enfadada Applejack respondiendo a aquella acción, y se abalanza contra la desconocida, llevándola al suelo e intentando darle golpes con sus cascos.

-¡Oye, tía, para! ¡¿Qué es lo que sucede contigo?! ¡Sólo ayudo a tu amiga…!- la poni se ve interrumpida por un pesado golpe que recibe de la granjera en su mandíbula.

-¡¿Ayudar?! ¡¿Le llamas a este sacrificio poni "ayudar"?! ¡Eres toda una mierda!-.

-¡Applejack! ¡Detente! –exigió Twilight mientras sujetaba el casco que su amiga estaba lanzando para asestar otro golpe-.

-¡¿Qué, Twilight?! ¡No me digas que le tendrás compasión a esta puta!-gruñó cada vez más furiosa.

-¡No! ¡Oye…! ¡Sólo mira!-obligando a la poni naranja a voltear su mirada, la unicornio le muestra el cuerpo de Rainbow Dash que iba perdiendo todo rasgo de lesión. Sus heridas, fracturas y hemorragias hubieron de desaparecer devoradas por las llamas verdes, como si todo daño que recibió fuera gasolina ó cualquier otro combustible que el fuego consume rápidamente. Al cabo de un par de minutos, este proceso de sanación terminó con las extrañas llamaradas disolviéndose súbitamente en la escena, y con la pegaso sin lesión alguna que fuera visible en su cuerpo. El resto del grupo se acercó a ella para revisar su nueva condición, siendo Jack la primera en llegar, tras quitarse de encima de la poni que golpeaba; allí vio el resultado de aquello que la forastera acaba de realizar, y a pesar de que era sorprendente, aún no se fiaba de que hubiera funcionado, así que revisó de cascos a cabeza a su amiga y acercó su oreja para escuchar su respiración.

-¿Rainbow Dash? –preguntó mientras escuchaba algunas indescifrables palabras provenientes de su boca, como susurros –… Dashie, dime qué necesitas.

-¡AAHHH! –gritó la pegaso en su oído a la vez que sentaba en el suelo, y Applejack hubo inmediatamente de quitarse de encima, aturdida por el grito y para evitar que sus cabezas chocaran-… Hoy no mamá, es sábado…-dijo para después caer de espaldas de nuevo al suelo y desmayarse.

-¿Y qué fue eso? –preguntó Rarity.

-Es obvio que todo el daño que recibió la dejara aturdida y desorientada, mi técnica sólo cura heridas. Pero aún así, estará completamente recuperada después de unas horas de descanso –respondió la poni blanca que se había levantado del suelo, con la marca del casco de Applejack visible en su rostro –Ahora, ¿dónde está la cebra lastimada que venía con ustedes?-.

-Uh, ¿te refieres a Zecora? Ella está… -dijo Twilight volteó hacia Fluttershy, ya que ella era quien ayudaba a la cebra a mantenerse de pie, pero para su sorpresa, no había nadie a su lado- ¡Hey! ¿Dónde está?-.

-¡¿Qué?! ¡Estaba a mi lado hace un segundo! –dijo Fluttershy.

-¿Y de qué se sorprenden? Zecora es como un fantasma, llega de la nada y luego desaparece sin dejar rastro. ¡Uh! ¡Quién sabe, que tal si es un espíritu de otra dimensión que fue reclutado por la Princesa Celestia para ser la guardiana del Bosque Everfree! –comentó Pinkie Pie.

-Discúlpala, siempre tiene una gran imaginación –retomó la palabra. Aún así, no te preocupes Zecora, ella es una especie de… ¡chamán! Sabe de muchos remedios que curaran sus propias heridas. Por otro lado, muchas gracias por ayudar a Rainbow Dash, yo no hubiera hecho un trabajo mejor, aunque creo que hay alguien quien además de darte las gracias, debe disculparse contigo –.

-He, he… -expresó apenada Applejack- Bueno, yo, estoy tan avergonzada por haberte golpeado e insultado de esa manera. No debí haberme dejado llevar por mis emociones y atacarte, aún cuando intentabas ayudar… -decía mientras se acercaba a la poni.

-Está bien tía, no digas más, por favor. Después de todo es mi trabajo ayudar a todas las criaturas en Equestria. Pero basta ya, creo que debo presentarme formalmente con ustedes… Capitana del Décimo Escuadrón de Guardianes Elementales, Blood Rose-decía extendiendo su casco a Jack.

-Es un placer conocerte, Blood Rose –correspondió saludándole con su casco.

¿A qué se refería esta misteriosa poni con ese título que tenía? "Capitana del Décimo Escuadrón de Guardia…". Bueno, realmente y más adelante habrá de explicarse esto a profundidad, pero por ahora no nos salgamos de la situación de aquella noche. Mientras nuestras conocidas ponis conocían a una nueva amiga, al otro lado del pueblo, en la alcaldía, Celestia, acompañada de su hermana Luna, quien había llegado a Ponyville posteriormente a que Blood Rose derrotara a los mashionas, discutían y explicaban a los habitantes del pueblo sobre el ataque que acaban de presenciar. Les explicaron el origen de aquellos seres, quien precisamente era su reina y cuál era la razón principal de que a Celestia desearan darle muerte con tanto fervor. Sin embargo, esto último no era lo que realmente preocupaba a la princesa, sino la amenaza indudable bajo la que están todos sus súbditos ponyvillenses, debido a que, en el caso de que más asesinos vengan a cumplir con el objetivo que los tres anteriores no pudieron, no sólo se limitaran con acabar con su vida, también se llevarán consigo la de los inocentes pueblerinos; ya sean niños, adultos ó ancianos, los mashionas son monstruos especializados en la masacre de cualquier criatura que encuentren en su camino. Así, frente a esta problemática, ambas princesas declaran el desalojo de todos los habitantes de Ponyville, y su evacuación pronta hacia Canterlot. Y aunque al principio no estaban del todo seguros de dejar sus hogares así de rápido, al final, hubieron de obedecer al mandato, debido a la notable seriedad con que ambas gobernantes hablaban sobre el tema, pero más que nada por ser simple y llanamente una orden directa de ellas.

Tanto la situación en la que Blood Rose curó a Rainbow Dash y se presentó con las ponis, como en la que Celestia y Luna solicitaban a todos los ponyvillenses abandonar el pueblo, sucedieron simultáneamente esa noche. Así como también, una más, con el mashiona que Rose lanzó contra la fachada de la casa como protagonista. Él se liberó de los muchos escombros que tenía encima, levantándose con pesar del piso, descubriendo además que sus alas estaban fracturadas e incapacitadas para volar -¡Maldición! –dijo en un tono casi apagado. Así, desparece súbitamente sin dejar rastro, o bien, ésa era la impresión que tendría cualquiera que estuviera viéndolo; pero la realidad es, que el mashiona saltó de la casa hacia la rama del árbol de Everfree que tenía más cercano. De éste, salta hacia la rama de otro árbol que estaba delante de él, y de ahí, salta hacia otro, y luego a otro, y a otro, y a otro… En otras palabras, debido a que no podía volar, este extraño personaje decidió abandonar el pueblo viajando a través de las ramas de los árboles, con tal facilidad, como si estuviera corriendo por un sendero plano, y a una velocidad tan alta, que lo único perceptible de él durante su trayecto era la ligera brisa que provocaba su cuerpo al avanzar.

Llevó a cabo este viaje durante veinte minutos, después de recorrer cientos de kilómetros, hasta encontrarse frente a un gigantesco claro, ocupado por un campamento compuesto por decenas de carpas construidas con pieles de animales y estructuras de madera. A la izquierda, estaban congregados muchos mashionas alrededor del una fogata, apretujándose entre sí, y cubriendo el suelo con un líquido oscuro que brillaba con la luna; aquello era una de las típicas cenas que llevaban a cabo las criaturas. Pero el fuego no lo usaban para más que para proporcionar calor a sus helados cuerpos, lo cual es extraño dado que son zombies; la única explicación es, que aún muy dentro de sus mentes, conservan el estilo de vida y las necesidades naturales que cumplían antes de que sus almas les fueran arrancadas. Respecto a como consumían su alimento, supongo que debe ser obvio… se comían a sus presas crudas, compuestas por lo general de ciervos, liebres y otras criaturas del bosque, pero en esa ocasión, habían capturado a un oso-rinoceronte; si no has visto a ninguno, sólo imagina a un oso común con dos cuernos al final de la nariz. Devoraban mórbidamente aquella criatura, hundiendo sus bocas a lo más profundo de sus entrañas, arrancando trozos que después tragaban; y por si fuera poco el hecho de que se lo comían cruda, el animal seguía consciente en todo momento, sólo lo inmovilizaron con veneno y comenzaron el sanguiloniento festín

Pero dejando a un lado esta escena, el mashiona que seguíamos camina por el campamento, expresando ligeramente el dolor que le producían sus alas, en dirección hacia la más grande de todas las carpas, cuya entrada estaba custodiada por otros dos ejemplares de su "especie", un tanto más grande que él, llevando pesadas armaduras medievales negras y yelmos que les cubrían el rostro, así como enormes y afiladas hachas que asían cada uno con un casco. A pesar de ver a la criatura aproximándose a la carpa, no le dirigieron palabra alguna, ni para detenerlo, y mucho menos para preguntar por su condición, únicamente hubieron de no obstruir su paso.

Dentro de la carpa, la cual, a diferencia de las demás en las que había antorchas iluminando, estaba completamente en penumbras. El mashiona continúa un par de metros hacia el frente, cargando la expresión seria de dolor contenido, para después hacer una reverencia sumisa.

-¡Gran Reina Vorthrix!-dijo.

-¿Regresando tan pronto? Dead Tissue-respondió una voz femenina y madura, proveniente de la oscuridad, dentro de la cual hubo de aparecer, al mismo tiempo, dos enormes y amenazantes ojos verdes, con pupilas rojas.

-Mis más sinceras disculpas su majestad. Viajamos hacia Ponyville, tal y como nos ordenó, y confirmamos el reporte de nuestro informante: la princesa llevó a cabo su fiesta en ese pueblo, en compañía de las seis armoniosas y todos los habitantes presentes-.

-Ya veo-.

-Seguros de que todo mundo nos vería, iniciamos los ataques destruyendo algunas casas con ataques simples, siguiendo sus indicaciones. Al darse cuenta de nuestra presencia, su enemiga actuó a la defensiva por proteger a los pueblerinos; y así, procedimos a pelear con fuerza moderada contra ella. Estaba fuera de combate con un golpe de Bloody Bone y otro de Cutting Nerves, y hubiera perdido la consciencia con mí Aka kōhai, sino fuera por esa maldita poni que se interpuso en mi camino-.

-¿Estás hablando de una de las seis armoniosas?-.

-No. Era alguien más. No pude verle el rostro por que tenía una capucha, pero… pude ver el arma que empuñaba, era una cimitarra relámpago azul-.

-¡Uh! –se sorprendió extrañamente por lo que comentó el mashiona, delatándolo al abrir súbitamente sus ojos- Ha, ha… vaya, vaya –decía en tono burlado-. Al parecer no han perdido aún la integridad que les obliga a cumplir con su ridículo lema de "Para servir y proteger".

-"Para servir y proteger"-decía Blood Rose sentada sobre un barril, mientras las ponis, con Rainobw Dash por fin despierta, pero aún algo débil, se congregaban a su alrededor. Al parecer iba a contarles algo revelador –. Ése es el lema de los Guardianes Elementales-.

-¿Guardianes Elementales?-dudó Twilight.

-Los Guardianes Elementales es la mayor fuerza de élite del ejército equestriarco. Fue creada por la Princesa Celestia y la Princesa Luna algunos años después de que ascendieran al poder, como parte de sus primeros proyectos de seguridad social. Verán, a pesar de que ambas princesas tenían habilidades sorprendentes, además de fuerza, voluntad y alto conocimiento, es imposible incluso para ellas mantener la paz en todo el continente de Equestria, sobretodo en sus comienzos como gobernantes. Y aunque al principio trataban de cumplir con sus promesas de proteger a todo mundo usando a todos los oficiales y guardias que tenían a su disposición, al final nunca lograban llegar a tiempo cuando se les requería y cuando se les ordenaba a algunos quedarse en puntos específicos, siempre había otro lugar donde necesitaban la presencia de militares, y con esto, llegaron a la problemática de ya no contar con ningún elemento disponible. Así, la situación se volvía cada vez más complicada, y las princesas ya se veían tentadas a reclutar a cuanto poni tuviera la edad requerida para entrar en el ejército, una práctica llevada a cabo en el pasado por la nobleza, la cual tuvo como resultado muchas guerrillas internas que casi provocan el desastre total del reino. Pero por suerte, y antes de que cometieran una grave equivocación, el entonces Jefe del Departamento de Tecnología, Magia y Desarrollo, Diego Issaco Cordelietto, mejor conocido como…-.

-¡Discord! –continuó desde las penumbras de la carpa- Fue él quien inició todo en primer lugar, sugiriendo la creación de una nueva unidad de élite, que podría ser capaz de reemplazar la presencia de todos los guardias dispersos por el territorio, así como también, cubrir las áreas que jamás lograron proporcionar de seguridad militar. La base de esta propuesta se encontraba en el laboratorio del científico. Ahí, había creado una nueva especie de cristal, la cual según investigaciones posteriores en soldados unicornios, amplificaba al ciento-diez por ciento sus propias habilidades, permitiéndoles así la facilidad de llevar a cabo cientos de hechizos, ataques y maniobras defensivas con un esfuerzo reducido al mínimo. Le dio a su innovador invento el nombre de…-.

- Anpu –dijo Blood Rose, a la vez que levantaba su casco, entonces oculto por su vestimenta negra, para mostrarles a las seis armoniosas, un guantelete que llevaba puesto; era de color bronce, decorado con motivos de flores completamente en su superficie, y en el centro, yacía una piedra incolora, idéntica a la que tenía en su collar, brillando al entrar en contacto con la luz-. Ése es el nombre de esta obra maestra. Además de ser una piedra con más resistencia que el diamante, su principal característica es su propiedad de canalizar el maná o energía mágica, que fluye a través del individuo que la lleve consigo, para luego materializarla fuera de su cuerpo. La forma en la que habrá de transformarse su maná depende directamente del ser que lo posea, de su fuerza, conocimiento y la habilidad de controlarlo a su voluntad.

Al principio, estos cristales se les otorgaron sólo a los unicornios, de entre todo el cuerpo de guardia, debido que éstos eran los más calificados por ya poseer practica en el control de su maná. Y aunque estos primeros guardianes hubieron de sobrepasar por mucho los resultados preliminares, después de más investigaciones se logró mejorar la capacidad de los anpu para canalizar esa energía, trayendo como consecuencia la oportunidad para cualquiera de unirse a esta élite, sin importar en absoluto si se tratara de un unicornio, un pegaso, ó como es en mí caso, un poni terrestre-.

-E-espera un minuto-interrumpió Applejack-. ¿Dices que con esos cristales, cualquier poni contundentemente puede realizar hechizos y demás, aún sin tener un cuerno ó algo parecido?-.

-¡Exacto! –respondió a la duda- Pero en fin, tras años de pruebas, modificaciones, protocolos y reclutamientos exigentes y eternos, la unidad administrada por Celestia, Luna y Discord hubo de conformarse por ciento-cuarentaicuatro elementos, de entre los cuales se habían designado a doce capitanes, quienes tenían cada uno bajo su subordinación a un teniente y a un grupo de diez soldados. De este modo, nació una fuerza indetenible, una que abría con el tiempo de volverse una leyenda tanto con nuestros amigos, como entre nuestros enemigos; fuerza que habría de conocerse oficialmente como…-.

-Guardianes Elementales, Dead Tissue. Fueron ellos quienes hace ochocientos años me detuvieron en mi campaña por apoderarme de Equestria-.

-¿Guardianes Elementales, dice?-.

-Se hacen llamar de esa manera debido a dos razones. La primera es por su pacto a cuidar y proteger a toda criatura en Equestria contra las fuerzas oscuras que tratan de dominarla, así como también, mantener el orden de la naturaleza, la paz y la armonía. La segunda razón es…-.

-Por nuestras habilidades con los elementos. Para llegar a ser un guardián, entre muchos otros requisitos, uno de los más importantes es aprender a controlar el fuego, el agua, el aire y la tierra. Así, somos capaces de utilizar el ambiente, cualquiera que sea éste, a nuestro favor durante las batallas. Sin embargo, después de obtener el conocimiento completo en el uso de los elementos naturales, hay que aprender a controlar el quinto y más poderoso, el maná; pero eso ya sería el caso de los tenientes y capitanes. El punto es, que los Guardianes Elementales somos los más grandes maestros en el control de la naturaleza y el maná, y tenemos la obligación de usar esas habilidades en son de proteger a todo ser vivo en Equestria, desde los ponis comunes, hasta las criaturas salvajes que habitan en los bosques, pantanos, desiertos y demás ecosistemas. Sin embargo, no me sorprendería si yo soy la primera guardiana que hayan visto en toda su vida, ya que según un estricto protocolo al que estamos sujetos, ningún civil debe enterarse de nuestra presencia y mucho menos ser testigo de nuestras acciones, de lo contrario recibiríamos una condena en la prisión militar de Canterlot-.

-Ya veo-comentó Twilight-.

-¡Hey, un momento!-exclamó Rainbow Dash- si ustedes tienen el deber de "proteger a toda Equestria", ¿dónde se supone que estaban cuando atacó Nightmare Moon, Discord, Chrysalis y el Rey Sombra?-.

-Vale, tía, te lo explicaré todo respectivamente. Como dije anteriormente, nuestro trabajo es garantizar la seguridad a cada criatura que viva dentro de los dominios de nuestras princesas, dispersándonos en puntos estratégicos donde cada guardián elemental tiene bajo su cargo una zona amplia cuantificada en decenas de kilómetros; y esto aplica tanto a los subordinados como a los tenientes y capitanes, teniendo en cuenta que los estos últimos, correspondiendo a sus respectivos rangos, tienen las zonas más extensas a cubrir. Y junto con nuestras ya mencionadas habilidades, esta distribución equitativa nos permite proporcionar seguridad a cada rincón de Equestria, consiguiendo así mantener la paz y la armonía que ha caracterizado al reino desde su fundación.

Ahora bien, además de la regla de nunca dejarse ver o interactuar con los civiles, está otra que nos prohíbe abandonar nuestras posiciones preestablecidas sin el consentimiento previo de nuestros superiores. Por lo cual, cuando Nightamare Moon atacó hace unos años y todos los capitanes nos ofrecimos sin dejar tiempo a las dudas, para encargarnos de ella de una vez por todas, la Princesa Celestia rechazó nuestra ayuda, ya que ésa importante misión no debía de ser llevada a cabo por nadie más que su estudiante y sus amistades, o sea, ustedes seis. Al principio estábamos en desacuerdo, pero sabíamos que su majestad no haría bromas en una crisis como aquella, y mucho menos enviar a ponis no aptas para la batalla a una campaña tan peligrosa.

Pero ahora, pasemos al siguiente caso a explicar. Ya que ustedes fueron las obradoras de su derrota, entenderán que Discord fue uno de los enemigos más difíciles de vencer, al menos desde su propia perspectiva. Pero fuera de sus artimañas, sus habilidades para transformar el ambiente a sus bizarras expectativas y su enferma idea sobre lo hilarante, resulta ser un sujeto demasiado ingenuo y confiado. Verán, justo después que ustedes se volvieran amas de los elementos de la armonía, ya nos preparábamos para cuando el señor del caos se liberara de su prisión de piedra. Colocamos cuatro gigantescos pilares ocultos, correspondiendo a los cuatro puntos cardinales, delimitando una extensión lo suficientemente vasta para albergar toda Canterlot y sus alrededores, aunque también colocamos otras cuatro más alejadas, más allá de Ponyville, en caso de que las cosas empeorarán. Pero, ¡vale!, la finalidad que tenían esos pilares era la de crear una poderosa barrera de maná alrededor y en el cielo, encerrando todo el terreno del interior con una capa de energía tan poderosa, que ni Discord sería capaz de destruirla; sin embargo, no quisimos tomar riesgos, así que agregamos un hechizo de ilusión a la barrera para así engañar a este enemigo, haciéndole creer que estaba modificando a Equestria en su totalidad, cuando sólo lo hacía dentro del área delimitada. Pero claro está que al final ustedes fueron quienes lo regresaron a ser una estatua en los jardines de Canterlot.

Vale, no creo que sea necesario que les explique nuestra actitud cuando sucedieron los ataques al castillo de la Princesa Celestia por parte de la reina de los changelings, y al Imperio de Cristal por el maestro de la magia oscura. Basta con volver a repetir, que al igual cuando regresó Nightmare Moon, su majestad ya tenía preparado un plan a prueba de errores, en el cual ya habría dispuesto a los guerreros ideales para actuar, por lo que la presencia de los Guardianes Elementales estaba por demás, e incluso pondría en riesgo el éxito de ambas campañas-.

-Así que… ¿Celestia siempre tuvo todo planificado?-dudó Rainbow Dash, para después cruzar las miradas con sus amigas, quienes hicieron lo mismo entre sí.

-¡Claro que sí! Después de todo hablamos de la gran Princesa del Sol… Pero, basta ya -decía bajando del barril-. No sé si se han dado cuenta, pero todos los habitantes del pueblo están siendo evacuados de la zona-.

-¡¿Eh?!-exclamaron al unísono las armoniosas, volteando hacia atrás, y viendo a lo lejos como muchos ponis se dirigían por el camino que da para la estación de trenes, cargados de montones de valijas y pertenencias; los más jóvenes ayudando a los más ancianos.

-Sugiero que nos apresuremos a alcanzar el último tren de la noche. Si la Princesa Celestia no ha venido a avisarnos, es de seguro por que nos espera en Canterlot para hablar sobre el plan que tiene para enfrentarnos a Vorthrix. ¡Así que andando! –dijo Blood Rose liderando la marcha.

-¡Aguarden! Estamos olvidando los Elementos de la Armonía, no podemos dejarlos aquí. Yo iré por ellos, mientras ustedes chicas y tú, Blood Rose, se adelantan a la estación –expresó la unicornio púrpura.

-Mhm… Espera Twilight Sparkle, mejor te acompaño a buscar los elementos, necesitarás ayuda para transportarlos -excusó la poni forastera-. Qué tus amigas nos vean antes de que salga el tren-.

-¡Muy bien!-.

-¡Esperen, esperen!-exclamó Rarity.

-¿Qué, qué ocurre?-preguntó Applejack.

-No podemos irnos, tengo muchos vestidos en mi boutique que conformaran mi línea otoño-invierno y…-.

-¡No hay tiempo para eso! ¡El tren parte en media hora, así que muévete! –gruñía la poni naranja.

Así, las últimas habitantes de Ponyville se preparaban para abandonar el lugar, mientras en otro punto, un, podría decir aún, "poni", se encontraba en aprietos, y no necesariamente vinculados con el tiempo.

-¡Mi reina, yo sólo…! –dijo lastimosamente, para después recibir una fuerte zarpada que lo lanzó hacia una de las vigas de madera que conformaban la estructura de la carpa, azotando secamente contra ella y cayendo al suelo.

-¡¿Tú qué?, Dead Tissue! ¡No habrá ninguna excusa alguna que justifique tu fracaso!-. Procede a tomar con fuerza su dolido y putrefacto cuerpo, haciendo uso de uno de sus enormes brazos cubiertos de escamas negras, y después lo acerca hacia ella, para que sus miradas se crucen.

-P-pero mi reina. ¡AHHH! - exclamaba con dolor el mashiona-.

-Te envíe junto con Bloody Bone y Cutting Nerves, por que se supone que sus habilidades habrían de haber superado las de Celestia, incluso las de un capitán de la Guardia Elemental. Así que, no debieron haber tenido ningún problema en secuestrar y traerme a la princesa, y mucho menos para acabar con un simple elemento de esa élite… Pero te atreves a regresar al campamento, a regresar ante mí, trayéndome únicamente una historia tan patética de tu fracaso-. El reflejo de los ojos verdes ilumina a los púrpuras del mashiona, mientras aprieta los dientes intentando soportar el dolor. Después de verlo fijamente por un rato, Vorthrix lo azota, ahora contra el suelo, aplastándolo con su garra abierta y sus dedos separados. La pobre criatura no puede evitar abrir la boca de golpe, soltando un líquido grumoso y verde, que debería ser su sangre.

-¡Hm! Pobre idiota, no sirves más que para hacer fertilizante en alguna granja de rocas. Tanto tú como tus dos amigos, siempre fueron los más débiles entre toda mi leal legión. ¡Sólo son escoria que hacen peligrar el éxito de mi ascensión al trono de Equestria! –decía mientras quitaba y alejaba su garra del cuerpo de su soldado- …Pero, no voy a seguir reclamándote ya que sería una pérdida de tiempo, únicamente deberé hacer contigo lo mismo que se hace con cualquier basura que se considere un estorbo-. Segundos de suspenso gobiernan la escena, hasta que una luz brillante y carmesí aparece, debajo de esos hinoptizantes ojos verdes. Parecía que esa luz flameaba con furor, haciendo ver los temibles colmillos que la rodeaban.

-¡N-no, no…! ¡NO, POR FAVOR, REINA VORTHRIX! –suplicaba el mashiona.

-¡Ahora muere!-. De la boca de la dragona, una llamarada veloz y furiosa sale disparada en dirección a su víctima, a la cual se aproxima con una fugaz velocidad. Y unos instantes antes de que siquiera sintiera el calor ardiente de las llamas, la criatura sólo puede ver como todo a su alrededor se envuelve en un brillante rojo carmesí, una escena increíblemente abrumadora, a la cual este ser saluda pegando un grito de horror.

-¡NOOOOOOOOO...!

-¡Noooooo! ¡¿Cómo que no tienen panquesitos rosas?! -reclamaba Pinkie Pie a la poni que empujaba el carrito de comida, y que habría entrado por la puerta del vagón.

Continuará…

/) ^3^(\ LIBRO ILUSTRADO PONYVILLE /) ^3^(\

-¡Deprisa Bon-bon, ó no alcanzaremos el tren! -decía Lyra, quien llevaba sobre su lomo una mochila, mientras pasaba frente a una vieja bodega de heno del pueblo.

-¡Ya voy Lyra! -respondió la poni de crin bicolor, que no estaba exenta de cargar equipaje, y llegaba detrás de ella-… Oye, ¿te puedo preguntar algo?-.

-¡YA TE LO HE DICHO! ¡Qué los humanos no existan no significa que dejaré de creer en ellos!-.

-No es sobre eso –dijo en tono de molesto-.

-¡Huh! Entonces, ¿sobre qué?-.

-¿No te pareció raro que cuando esas "cosas" parecidas a zombies atacaron al pueblo y a la Princesa Celestia, en ningún momento vimos aparecer a los típicos guardias que la acompañan?-.

-¡Ah! ¿Eso?... Mmm… Pues tal vez sea por que quien escribe este fanfiction es una novata, y por consecuente llega a cometer errores en la trama. Pero aún así, yo creo…

-¡Shhh! ¿Escuchas eso? -Bon-bon interrumpe a su compañera, para que permita captar un extraño sonido, semejante a música de discoteca, proviniendo de las cercanías.

-Sí, lo escucho… Parece que viene del interior de la bodega-. Lyra procede a abrir la grande puerta de madera de par en par, para descubrir una… ¡bueno! ya no puede considerarse actualmente una escena tan polémica.

Ahí, dentro de la bodega, se encontraban los guardias de la Princesa Celestia, sin sus armaduras puestas y amontonadas en un rincón, totalmente desnudos, y haciendo el amor entre sí, así como también en un estado de ebriedad alto. La música provenía de una grabadora digital, oculta en la oscuridad que aún conservaba el lugar, después que entrara la luz de la luna por la puerta. Los cuatro pegasos se acariciaban entre ellos, en algo parecido a una fila india, recibiendo mordiscos en el cuello, en el caso de unos dos, e introduciendo… Bueno, supongo que hay cosas que el lector no debe imaginar.

-¡Ay… hermano! En el nombre de Celestia, ¿cómo es que llegó a pasar esto? –decía Bon-bon, tapándose los ojos con su casco, aunque de vez en cuando se permitía ver un poco, pero al final terminaba por revolverle el estómago.

-¡Y esto va directo a Facehoof! –expresó Lyra mientras sacaba su teléfono móvil de la mochila, para luego tomar una foto de aquel controvertido espectáculo, el cual ambas no habrían de olvidar nunca en sus vidas, pero claro que con distintas razones.