Chico Nuevo.
Lunes por la mañana; otro insufrible día en el Instituto de Forks.
Bella no odiaba la escuela. Al contrarió…; de alguna forma… ella podría sentirse mas o menos liberada en un lugar donde toda su mente y esfuerzos los ocupaba en aprender y estudiar. Era su estrategia para mantenerse ocupada y no pensar en otras cosas desagradables que, de vez en cuando, llegaban a invadirla y hacer que esta se derrumbara… Que mejor que tener la excusa de la preparatoria Forks para distraerse aunque fuera solo una horas en cada clase… No, ella no odiaba la escuela….
— ¡Oye, Machorra—le gritó burlonamente una de las porristas del instituto esa mañana—¡Estás entrando al baño equivocado, El de los varones está del otro lado!
A quienes odiaba eran a lo que ahí residían con ella.....
Ella no contestó a la burla de Lauren Mallory; en vez de eso, dirigió una mirada fría y ácida, suficiente para hacer callar las escandalosas burlas de aquellas chicas portadoras de minifaldas y exagerados escotes. Para ellas, fue preferible parar la difamación de su compañera a enfrentársele y terminar con un ojo morado en lo que consideraban; su escultural rostro.
Bella se encontraba aun adolorida esa mañana. Asegurándose que el baño publico de la escuela aun estuviese vacio; alzo la sudadera y blusa que la cubrían para analizar el enorme cardenal que se extendía por todo su costado… Se veía muy mal. Con un dedo recorrió el contorno violáceo de la herida, reteniendo en ella lo gemidos de dolor que este le causaban… Debía de tardar por lo menos dos semanas en desaparecer por completo de su cuerpo; mientras, ella debía ser lo suficientemente cuidadosa para que nadie lo notara…. ¡Menos mal!. Las lluvias en Forks eran la excusa perfectas para mantenerse lo suficientemente cubierta.
Volvió a colocarse la sudadera, poniéndose en gorrillo de esta en la cabeza. Salió del baño, sintiendo la llovizna sobre su cabeza.
Otro día lluvioso, otro día gris y depresivo.
—¡Bella! —escuchó el llamado de una voz masculina a sus espaldas.
Su mirada de ensombreció al ver al muchacho de tez trigueña luchando por moverse relativamente deprisa con las muletas que se cargaba y con bastos parches en la cabeza. De pronto… su enorme moretón en el costado le pareció una pequeñez.
—Jacob, ¡Idiota!—regañó y corrió donde su mejor amigo se encontraba—¿No te dijeron que te tomaras las cosas con calma?. ¡Deja de esforzarte!
—No seas melodramática—respondió este con una sonrisa en sus labios—Me siento mucho mejor. En una semana podré dejar por fin estas muletas del demonio.
Ella no entendió de donde sacaba Jacob Black tanto estúpido optimismo ante situaciones críticas. ¿Cómo lograba sonreírle y dedicarle ese brillo en sus ojos cuando, no hace pocas semanas, había sido brutalmente golpeado por la banda callejera de James y estar así de cerca de los brazos de la muerte?. A Bella se le revolvió el estomago tan solo de recordar la desesperación que sintió al ver a su Mejor amigo tendido en una camilla de hospital…
¿Qué haría ella si perdiera la sonrisa de Jacob Black para siempre?... No quería ni siquiera imaginarlo
—Aun así... Hazme el maldito favor de cuidarte más, ¿ok?.
—De acuerdo, de acuerdo—Jacob puso sus ojos en blanco y siguió el paso lento de su amiga hacia el aula de clases—Si no fueras mi compañera de clase y mejor amiga; apostaría mis riñones a que eres mi Madre.
—Eso es sencillo de explicar—contestó de mala gana—Eres igual a un niño.
Jacob Profirió una risa soñadora que, de repente fue apagándose hasta convertirse en un bufido de odio y desprecio. Bella comprendió al instante cual era el problema; Más allá de ellos, entrando a un aula independiente, se encontraba James…
—¡Hijo de puta! —escupió Jacob antes de que el rubio desapareciera tras la puerta del aula—Juro que va a pagármelas todas juntas.
Bella se quedó callada ante el comentario; Si su amigo supiera que ella ya estaba cobrando la venganza por el. "Una Venganza que resultó una verdadera vergüenza" pensó ella al recordar la marca que se había llevado el día que se enfrentó a James.
—M gustaría patearle el trasero realmente como se merece—murmuró en voz baja, pero no lo suficiente como para que su amigo no se diera cuenta de que, esas no eran solo simples palabras de apoyo.
—¡Bella! —Reclamó, repentinamente histérico—¡Que ni siquiera se te ocurra pensar en acercártele!
La chica solo rió amargamente ante aquella petición. "Si supieras…"; —No eres el único que quieres cobrárseles a James, Jake. No te metas en mis asuntos.
A Jacob, esas palabras le cayeron como balde de agua fría. De pronto, fue dibujada frente a el la imagen de su amiga; sola y acorralada en un callejón oscuro, rodeada de por lo menos 10 jóvenes callejeros dispuestos a hacerle daño; Esa situación la conocía a la perfección… era la misma que el había sufrido a penas pocas semanas… La idea le enfermó en lo más adentro. Con dificultad a causa de las muletas; se colocó justo delante de ella con la cara terriblemente contrariada.
—¡Voy enserio, Bella! ¡No pienso permitir que te enfrentes a el tu sola!—si no fuera por la molestas muletas, el ya la hubiera sacudido violentamente tomándola de los hombros—¿¡Me has escuchado!?
—Si…—El estomago se le revolvió a la chica. Como detestaba mentir—¿Ahora quien está asumiendo el papel de Padre? —sonrió levemente para tratar de tranquilizar la situación. Funcionó; el brillo de Jake y su sonrisa risueña volvieron a acudirle al rostro.
—Bueno…date cuenta de que tú también eres como una niña.
"Una niña" No existía palabra más errónea para describirla. Frunció el seño con ademán de querer replicar ante esa acusación, más la campana de clases la interrumpió.
—Te veo luego, Bells—Y con una sonrisa. Jake se alejó de ella a paso lento.
Ciertamente. Bella odiaba a casi todo el alumnado de la escuela. O al menos el porcentaje que se dedicaba a perturbarla y a mofarse de su manera de vestir y de actuar… pero no cabía duda de que siempre existirían excepciones en un instituto donde se frecuentaba a más de 200 personas; Una de ella, sin duda alguna, sería Jake. El chico de la sonrisa más encantadora…. El hermano que siempre quiso tener y al que, a pesar de el que era dos años mayor, ella estaría dispuesta a proteger.
Pensando en esto; Entro a la clase que en esa hora le tocaba; Abstraída de todo lo demás hasta que la voz del profeso de Literatura se hizo presente.
—Clase. Hoy me complace anunciarles que tenemos a un nuevo egresado al instituto y a esta clase
Definitivamente, Bella estaba metida en su mundo; No se dio cuenta de que alguien se encontraba sentado en la butaca doble en la que ella se encontraba hasta que esa persona se puso de pie para encarar a toda la clase. Observó con más determinación a, quien se suponía, había sido su compañero de butaca por lo que eran al menos, 3 minutos de distracción…. Y en cuanto lo vió, se pregunto como era posible no haberse dado cuenta de el.
El muchacho, era sin duda una encamación de Dios griego vestido de Jeans y sweter deportivo. Sus cabellos cobrizos perfectamente desordenados que goteaban levente por la lluvia de daban un toque de terrible galanura. ¡Y que decir de sus ojos!... Jamás en su vida había visto semejante color dorado brillante en las pupilas de una persona. ¿De dónde rayos había salido este chico?, ¿Era posible tanta perfección en un humano?
Bella quedó completamente hipnotizada, no podía negar que en el fondo… se sentía una completa estúpida. ¿Cuántas veces no detestó el comportamiento de sus compañeros cada vez que veían a un chico guapo pasar frente a ella?. Y ahora era ella la que no estaba dispuesta a dejar de admirar la belleza del misterioso alumno que se encontraba frente a toda la clase.
El estomago se le encogió cuando el se dio cuenta de ella y terminó observándola a ella también de una forma extraña. Más eso no hizo que ella retrocediera… Por un momentos; los ojos se ambos se vieron conectado en una extraña atmósfera en donde no había nadie más que ellos.
—Muchacho, podrías comenzar por darnos tu nombre—habló el profesor, rompiendo la conexión entre ellos. Bella bajó su mirada a su libro de texto y se maldijo a ella misma por tal actud. "¡Bah!, solo es otro más que se cree deseado por el mundo"
—Edward Cullen—le escuchó decir, aun sintiendo la mirada el es sobre ella.
—Pues, Bienvenido Edward. Puede tomar asiento junto a la señorita Swan.
¡Maldición!- pensó ella al ver como la figura de Edward iba acercándose a paso lento hacia la butaca que ahora también le correspondería a el.
La clase inició normalmente con análisis de libros y autores contemporáneos. Bella agradeció el silencio de Edward… lo que no pasó por alto fueron las contantes miradas que este le dedicaba. ¿Qué tanto le veía?, Perfecto… era otro más que se dedicaría a juzgarla por su apariencia. Finalmente, su paciencia llegó al limite al sentirse un tanto intimidada por el.
— ¿Se puede saber que rayos estas mirando?—preguntó con voz fastidiada y enojada a su compañero de butaca.
Edward no contestó al momento, mantuvo su expresión tranquila, aun mirándola de forma extraña… luego esbozo una leve pero idiotizarte sonrisa. ¡De donde se sacaba tanta perfección! .Odió el momento en el que sus mejillas comenzaron a arderle de calor.
—Supongo que la respuesta es bastante obvia—La voz de Edward le resultó terciopelo puro. Suave y armoniosa—Te estoy mirando a ti.
Y ella no rebatió. Le fue imposible ante la falta de argumentos y de conciencia. Cuando por fín recuperó la cordura; solo regresó su vista al frente y susurró lo suficientemente fuerte "Idiota" como para que Edward fuera capaz de escucharla.
—Ahora… Ya que hemos terminado con la obras inglesas. Comenzaremos a analizar las obras contemporáneas hispanoamericanas. Trabajarán con su compañero de butaca y a cada pareja le asignaré una obra diferente para que la analicen.
—Interesante…—le escuchó susurrar a Edward a lado suyo. Ella solo pudo pensar en la palabra; "Fastidio"
Claro. A ella no le hubiera resultado tan difícil un trabajo como esos o soporar otro día en el instituto con un nuevo compañero de clases que, literalmente hablando, era una escultura de belleza encarnada en estudiante de preparatoria. Tampoco le molestaba que se les hubiera asignado una obra que ya había leído en el pasado, por lo menos unas 10 veces y ahora tendría que volverla a leer en compañía de ese mismo chico.
….Lo que realmente la inquietaba y fastidiaba, era que, "Adonis en vida" la estuviera viendo y, parcialmente, persiguiendo por todo el instituto y ahora…. En la caminata hacia su casa.
¿Qué demonios estaba buscando? ¿Es que a caso buscaba una forma de burlarse de ella en privado?... Si eso era, peor para el…. Pensar en arruinar ese rostro con su puño casí resultaba un crimen. Pero, por lo menos…. Nadie estaría ahí para ser testigo de aquello.
—¡Bueno ya párale! —le gritó dándose la vuelta para encararlo—¿¡Por qué demonios me estas siguiendo!?
No recibió respuesta alguna. Solo la misma cara de ángel y de tranquilidad que el le dedicaba. Eso la fastidió aun más…y a la vez la desarmó. La calle estaba relativamente sola. ¡Perfecto!, nadie notaría una pequeña pelea ahí…Por dentro; ella pensó que no tenia remedio; a duras penas salió de una relativamente bien; y ahora estaba pensando en iniciar otra con el chico nuevo Cullen….
—¿¡No piensas contestarme!? —gritó furiosa, empuñando ya sus puños y acercándose a paso lento hacia su "acosador". Cullen no respondió de nuevo—¡Responde, Imbécil!
El aludido hizo una pequeña mueca ante la ofensa, casi imperceptible; luego solo recuperó su aura de tranquilidad.
—No deberías ser tan agresiva, Bella—habló una vez más y el terciopelo de su voz inundó sus oídos—Las personas a las que te diriges no siempre serán tan amables como yo.
—¡Hablas como si me conocieras! —recriminó ella furiosa. No paso por alto ese "Bella" de las palabras de alguien completamente extraño para el.
—Algo hay de eso…—afirmó encogiéndose los hombros
—¡No me conoces! —vociferó con voz colérica. Solamente eso le faltaba; Un presumido bocón que etiquetaba a las personas con tan solo verlas una vez. ¿Es que no era suficiente las habladurías en la escuela de su persona?, ¿ahora también el chico nuevo le recordaría que era una machorra sin remedio? —¡Lárgate ya! ¡No necesito otro idiota que me diga lo que soy y se mofe de eso!....¡Vete si no quieres que de verdad te lo demuestre!
Dio media vuelta con afán de seguir su camino. Más la nívea mano de Edward Cullen la sujetó del brazo lo suficientemente fuerte como para impedir que ella se marchara lejos. Su agarré pudo ser descrito en dos simples palabras; Frío y confortable. Las chispas de electricidad que ese roce de piel mandó a su cuerpo hizo que esta se estremeciera de manera casi imperceptible….
—¡Suéltame! —exigió antes de cerrar el puño y disponerse a propinar el primer golpe.
¿Cómo es que Edward Cullen logró detenerlo sin ningún esfuerzo y con esa rapidez?. No lo supo…Ni siquiera James hubiera sido capaz de reaccionar con tal agilidad. Sacudió su brazo violentamente para intentar liberarse. Fue inútil. Ahora se encontraba atrapada en el agarre de aquel muchacho tan misterioso e innaturalmente fuerte.
Una de sus manos fue liberada… Ahora el era libre de agredirla; solo basta chocar su puño contra cualquier parte del cuerpo ella…. Cerró lo ojos y espero el impacto. Otro cardenal más que atenderse.
….Pero aquel impacto nunca llegó.
A cambio de eso; percibió una dulce y acogedora capa fría acariciándole la mejilla derecha. Abrió los ojos de improvisto y el corazón se le encogió de manera considerable al ver en Edward la mirada de alguien que, solo podría dedicar esos hermosos ojos dorados a algo verdaderamente preciado…. Las yemas blanquecinas del joven acariciaban lenta y cariñosamente su rostro. Como si este quisiera grabarse cada parte de el y llevarlo en sus recuerdos por siempre.
No pudo hablar, la furia desapareció tras la inquietud de un sentimiento al cual no estaba acostumbrada y no encontraba nombre para describirlo.
Finalmente, Edward posó su mano en un lugar en especifico del rostro de Bella… dejándola aun en ese estado de shock del que le era imposible salir, o más bien el que no quería abandonar…
—Te conozco. Lo se todo de ti sin necesidad de haberte hablado lo suficiente—le dijo este con voz apacible— Se lo que eres y no pienso mofarme de tu persona. Pues lejos de ser una gracia para mí me resulta algo sublime.
Con lentitud, fue soltando los brazos de Bella para añejarse paso por paso de ella…. Aun dejándola lo suficientemente confundida por aquellas palabras tan ilógicas y bellas a la vez.
—Y no voy a "pararle" Isabella—continuó mientras daba media vuelta con disposición de irse (aunque en el fondo nunca lo haría) —Por lo menos no hasta tener asegurada tu vida a salvo y tu existencia plena. No hasta verte completamente felíz y libre de dolor.
Dicho esto; Edward Cullen dio media vuelta y se fue….
O al menos eso fue lo que le hizo creer a Bella… Quien se quedó completamente confundida ante aquel chico nuevo…. Citando una y otra vez en sus cabeza aquellas palabras tan extrañas y a la vez tan acertadas.
"…no hasta tener asegurada tu vida a salvo y tu existencia plena. No hasta verte completamente felíz y libre de dolor"
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¿Qué les pareció?.... Lamento si es que me salió demasiado monótono T_T…. Pero a penas es el comienzo… poco a poco irá tomando un rumbo más interesante. Lo prometo.
Muchas gracia por sus reviews *¬* de verdad que me inspiran mucho a continuar…. Hata la vista…
Mariiz
