Un fuerte abrazo.
Episodio N° 02
'' Una visita inesperada ''
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Había pasado tres días desde aquella cena en aquel restaurante junto a nuestras madres y los familiares Takamachi, algo que fue realmente sorpresivo para mí porque he cuidado de no regresar al cuento de la escuela por seis años pero al parecer fue envano.
— La forma diseñada a computadora en 3D me gusta mucho —comentó un socio— Puede mostrarse con mejor la estructura del teléfono, sus entradas, su manejo y modelo de software.
— Ese es el punto, que en cada segundo puntuado y titulado muestre un poco de todo —respondió mi hermana que traía un puntero láser en su mano, su vídeo había terminado y al parecer a los socios y gerentes les gustó el trabajo de Alicia. Sonreí orgullosa. Después de todo es trabajadora pero en la escuela...
Hace seis años atrás...
— ¡Alicia! ¿Cómo puede ser posible que trajeras tal notas? —preguntó mi madre viendo su libreta de la primera entrega de notas.
— Bueno mamá es que no es necesario estudiar taaaanto como lo hace Fate ¿no? —dijo tirándose en el sofá para prender el televisor que había ahí.
Suspiré al ver su comportamiento, ¿qué ejemplo me daba?
— ¡No señorita! ¡Usted tiene que estudiar! —fue mi madre tras ella, entre risas yo salí corriendo porque si me quedaba viendo como torturaba a mi hermana quizá y lleguen a mi sin pensarlo.
Las conozco.
...
~ Presente ~
Miré a todos los presentes que me observaban y terminé dando por finalizada la reunión con la aprobación de todos para la propaganda para todo lo que sea redes; nos pusimos de pie para ir cada quien a sus respectivas oficinas.
— Fate...
Detuve mis pasos para girar a ver a mi gemela, la miré confundida.
— ¿Estás bien? —preguntó con una sonrisa ladina. Entrecerré los ojos.
— Estoy contenta, ¿no lo ves? El proyecto está yendo correctamente, los socios están contentos y aparte vamos a poder seguir exportando a otros lados ¡Habrán ganancias! —dije con entusiasmo pero sabía que ella no quería esa respuesta por su ceño fruncido.
— ¡Ya no me extrañen más mis amores! —exclamó una tercera persona ingresando a la sala de juntas para lanzarse a mí. Esa voz. Una sonrisa apareció en mi rostro y la sujeté para que no cayera pero esas actuaciones no estaban permitidas pero seamos sinceros, no la he visto tres meses por su tonto viaje de vacaciones.
Ella bajó con algunas risas y puso ambas manos en su cintura formando una ''jarra'', nos observaba fijamente.
— ¿Habéis peleado? —una de su ceja se alzo, Alicia encogió sus hombros pero al segundo esbozó una sonrisa maliciosa. No jodas Alicia, no hagas nada malo.
— Tengo que contarte muchas cosas que han pasado en tu ausencia Rein —comentó mi hermana caminando hacia ella para sujetar uno de sus brazos, girarla y empezar a salir. Rein me miró de reojo confundida y yo, bueno, quería detenerlas pero no podía hacerlo porque de igual manera se iba ha enterar lo de la cena. Me quedé ahí sola, suspiré y decidí encaminarme a mi oficina.
Antes de ingresar una de las secretarias me dio la agenda de llamadas, a esas que debía regresar o quiénes me llamarían por haber estado ocupada. Una vez dentro me senté en la silla, recosté mi espalda en la silla donde estaba y abrí aquella agenda, marqué al primer número; me esperaría largas charlas con clientes.
Más o menos de una hora con varios clientes y socios internacionales, eran importantes a mi punto de vista. Atender lo mejor es lo que se puede hacer para la reputación de personal.
El intercomunicador de una secretaria conmigo sonó.
— Srta. Testarossa, ¿necesita algún café o algo que se le ofrezca? Iré a la cafetería...
— No, Tsumuya gracias.
— De acuerdo. No la molesto más —dijo como último para cerrar la línea.
Muchas de las empresas actualmente piden como ''exigencia'' o bueno, una ''exigencia privada'' una chica joven con curvas y buen escote para un buen ''recibimiento al cliente'' cosa que para mí ese supuesto dicho no trabaja conmigo; tengo secretarias y cada uno de mis encargados necesarios de una que son hasta mayores de treinta porque mi pensamiento es: Uno nunca sabe lo que la persona pasa, si busca trabajo es porque lo necesita; pero eso tampoco significa que contrataré a cualquier persona. Todos pasan una prueba de responsabilidad.
Me puse de pie para al menos ir a servirme un café, sé que había una cafetería pero no quería ningún corazón o chocolate cualquier cosa que sea: alimento.
Caminé por los pasillos hasta que vi salir a Rein con Takamachi entre risas, ¿pero qué carajo hacía ella aquí? Me detuve de sorpresa. Era una visita inesperada.
— ¡Oh Fate aquí estas! —exclamó Rein; traía una mirada de ''Mira a tu amor de escuela aquí, de nuevo''. Sólo opté por cerrar los ojos, inhalar para luego exhalar y abrir de nuevo mis ojos.
— Sí, aquí estoy ¿sucede algo que no sepa? —pregunté acercándome lo más respetable.
— Sí, mira, ante el producto nuevo sé que lanzaremos también un pequeño evento entre socios nacionales como internacionales; algunos de los trabajadores y nuestras familias asistirán por lo que me comentó Alicia que —miró a Takamachi— la señorita Takamachi —seguido a mi con acto burlón. La conocía, era igual que Alicia— Se encargue de los detalles, la comida... tú sabes toda esa cosa.
— Pero... —iba ha reclamar aquella decisión pero luego noté que Takamachi ladeó un poco su cabeza esperando a lo que diga. Pasé saliva, me estaba empezando a poner nerviosa, mira a otro lado que tus ojos me hacen perder... como hace seis años.
— ¿Pero? —preguntó la peligris.
— Eh... ¿te dio los costos de todo? Digo, hablaron correctamente del tema y si tiene promociones —dije para cambiar al tema; maldición, tenía que aceptar el hecho que Takamachi será la organizadora de nuestro próximo evento al lanzar nuestro nuevo producto.
— Sí, se los brinde Testarossa —la cobriza habló. Giré a mirarla, sólo la miré cuando la vi saliendo de la oficina de Rein si era sincera pero estaba hermosa; el labio suavemente pintado de un color rojo no fuerte pero se le veía bien, no traía mucho maquillaje que digamos porque quizá no le gusta pero su piel se ve suave y bien cuidada. Miré más: tenía un vestido negro pegado haciendo mostrar sus curvas, sus piernas, cerré los ojos ya que estaba empezando a respirar algo rápido.
¿Qué tienes Fate?
— ¿Te sientes bien, Testarossa? —ella se acercó preocupada pero me alejé un poco, la miré y asentí.
Tus malditas hormonas Fate.
Una risa se escuchó al lado para luego negar levemente.
— Es que creo estás más hermosa de lo que eras en la escuela que Fate aún quizá no lo pueda creer —comentó Rein huyendo con un '' Bueno, las dejo para que coordinen fechas y yo a revisar los gastos que han habido '', ¿no les dije? Rein es la economista de la empresa.
Si no bastaba mi hermana y mi hermano, también mi mejor amiga estaba en la empresa.
Miré a Takamachi por un segundo para luego mirar a otro lado, suspiré una de muchas y seguido la miré para esbozarle una sonrisa al igual que ella.
— ¿Quieres... tomar una taza de café? —ofrecí mientras llevaba mi mano a mi nuca, en cierta parte me sentía nerviosa porque desde la cena y justo ahora son las primeras veces que la he tratado hasta también me hace sentir adolescente, una escolar.
— Me encantaría —dijo sin más para esperar y seguir mi rumbo; el camino fue silencioso, algunos trabajadores nos observaban porque era una persona nueva ya que si fuera alguno de los que han visto como más de cinco veces ni siquiera pelarían el ojo. Reí leve ante mi pensamiento. Son chismosos— ¿Sucede algo Testarossa? —me preguntó curiosa con esa típica y bella sonrisa.
Negué mientras la miraba de reojo. Entramos a la cafetería y ahí estaba mi secretaria con dos de sus compañeras que se asustaron porque eran nuevas y de eso ya no deberían estar ahí si era para ''comprar algo''.
— Se... Señorita Testarossa —dijo una de ellas asustada, sonreí y negué.
— Fumen su cigarro tranquilamente y regresen a sus labores —dije sin más para ir a una mesa junto a Takamachi. Nos sentamos y las secretarias nos miraban de vez en cuando.
— Entonces, ¿esta es tu empresa? —preguntó dejando su bolso de mano al costado de ella sobre la mesa, era negro como su vestido. Miré su mano derecha que fue aquella que dejó ese bolso, en el índice y el anular traían anillos; el anular...
— Sí... gracias a los esfuerzos de mi madre pude cumplir mi sueño —dije recostando mi espalda en la silla y cruzaba mi pierna. En eso se acercó un mesero de la cafetería.
— ¿Se les ofrece algo? ¿Srta. Testarossa? —preguntó con respeto hacia mi persona.
— Señorita Takamachi —indiqué para que se refiera a la cobriza que traía frente mío quien luego de eso sonrió, una sonrisa como el sol. Brillante.
— Srta. Takamachi —sonrió el chico hacia la cobriza.
— Deseo un café negro con una cucharada de azúcar también un pastel de chocolate —dijo sin más para luego mirarme.
— Un capuccino —dije. Él asintió luego de tomar nota nuestros pedidos y se retiró— Entonces, ¿estás casada?
Dolía de alguna manera.
Ella se sorprendió para luego mirar su mano derecha. Sonrió.
Quizá sí lo estaba, es muy hermosa como para no haberse casado con alguien... quizá es esposa de Scrya.
— No, estoy sola —dijo con seguridad. Eso realmente me sorprendió.
— ¿No estás con Scrya? —pregunté totalmente curiosa, sentí un relajo en mi pecho. Mi corazón latía de nuevo literalmente.
Ella negó.
— En realidad, Yuuno y yo terminamos hace seis años...
— ...
Un silencio fue presente en ese momento. Hace seis años. Hace seis años, desde hace mucho tiempo he estado enamorada de la capitana de voley de la escuela pero ¿por qué?
— ¿Por qué? —mi cuestionario seguía, quería saber más sin entender por qué reaccionaba así. Ella se sorprendió un poco al continuar tocando el tema pero luego apoyó sus codos en la mesa, sus manos sujetaron su mentón, estaba apoyando su cabeza en sus manos.
— Porque mis sentimientos por él ya no eran lo mismo aparte, íbamos a graduarnos y cada quien seguiría su camino. Él se fue a Holanda para estudiar la universidad mientras que yo me quedé, estudié en un instituto en lugar de la universidad pero me sirve mi título y no quiero creer que soy ''guao'' pero estoy entre la lista TOP10 de las organizadoras de eventos más importantes —rió al último por su alto ego, reí igual porque si fuera yo hablando de mi misma sería igual o quizá peor.
— Sí entiendo pero nunca escuché de ti después de la escuela quizá porque he estado tan metida en mis estudios e intentar crecer —confesé y era cierto. Estudié en una de las mejores universidades, empecé a tener contactos en mis prácticas y en un trabajo de un mes en otra empresa de la cual ahora somos buenos compañeros laborales.
— Entiendo —rió para acomodarse una vez más— No negaré que en la cena cuando nos volvimos a ver no pensé estabas tan... cambiada
— Ni yo de ti —respondí.
En ese momento llegó el mesero con nuestros pedidos, colocando lo respectivo a cada una y por último retirándose amablemente.
— Tus trabajadores son amables. Tienen química y veo que también eres una buena jefa —confesó para agarrar aquella pequeña cucharita y dar una cortada pequeña a su torta, así la llevó hacia mis labios, un leve sonrojo se hizo presente en mi— Dí ''Ahh~''
La miré aún sonrojada, realmente esto era vergonzoso. Las secretarias terminaron de fumar y tomar sus bebidas tanto de comer pero se quedaron en shock cuando vieron esa escena e igual los de la cafetería pero no quería hacerla sentir mal. Si ella está triste, yo también lo estaré sin duda alguna por lo que comí ese pequeño pedazo de pastel que me convidó. Lo mastiqué y tragué, ella tenía una gran sonrisa.
— Gr... Gracias —agradecí vergonzosa.
No encontré respuesta.
— ¿Qué es de ti Testarossa, tienes enamorado? —preguntó curiosa ahora siendo ella quien comía de su pastel. En ese momento tomé mi taza para beber un poco de mi pedido, de dar un sorbo, bajé la taza y la miré.
— No tengo enamorado. No me gustan los chicos, me gustan las chicas y en este caso igual: no tengo enamorada —respondí. No tenía vergüenza ya de decir mi orientación sexual, ahí quien quería quedarse a mi lado y sino pues también era libre de retirarse.
Un silencio se hizo presente por largos segundos.
— ¿Eres lesbiana?
Otra pregunta.
Asentí volviendo a sujetar mi taza, ahora sentía pena de mirarla. ¿Por qué me haces esto Takamachi? ¿huirás de mi? ¿no te gustan las personas como yo? Me iba ha rendir.
— Genial... —musitó. La miré con sorpresa, mis ojos abiertos a la par.
— ¿Cómo? —pregunté.
— Que genial. No eres la única persona que conozco con esa orientación sexual, bueno, Hayate-chan terminó confesando que lo es y al igual que Arisa-chan y Suzuka-chan quienes actualmente están comprometidas —rió leve para negar— Mis mejores amigas siempre han sido locas, a veces me pregunto ¿por qué han estado en el equipo de voley?
Esa pregunta tenía razón si ellas son así. Reí al imaginarlo.
— No creo que sean esa clase de personas —respondí. Ella asintió.
— Creo que las personas así son las mejores...
Sus palabras.
¿Si te digo que siempre te he amado, seguiré siendo mejor?
— Bueno, supongo...
Ella sonrió observándome fijamente.
— ¿Quieres ir al Estadio de Voley este sábado? Iré a jugar un partido con las chicas, estás invitada y si quieres puedes llevar a Zwei y tu hermana.
— Intentaré convencerlas... gracias por tu invitación —estaba bien, tranquila. Nada que decir ''Qué molesto hablar con esta muchacha'' o como algunas alumnas indicaban en la escuela y realmente ahora entiendo que es la envidia.
...
Después de haber tomado algo con Takamachi y hacer que tomara un taxi porque su auto lo dejó en su oficina, regresé a mi oficina donde ni cinco minutos de haber llegado entraron Reinforce y Alicia.
— ¡Dí que se besaron! —exclamaron al unísono.
Alcé una ceja y reí luego para negar.
— Mierda —dijo Alicia.
— Me debes $50 —dijo Rein con rostro victorioso— pero...
— Los rumores dicen que se veían como una pareja —continuó Alicia con una sonrisa pícara, girando a verme y es cuando un leve sonrojo apareció en mi rostro. ¿Pareja? Pff seguro son cosas de ellas.
— Nada de lo que piensen es correcto chicas —dije por último para mirar mi computador.
Ambas suspiraron.
— Pero me dio de comer en la boca... sin entender por qué —confesé mirándolas de reojo, ambas abrieron los ojos a la par sorprendidas por mi confesión.
— ¿Q... Qué? —musitó Alicia.
— ¿Boca? —se apuntó Rein en sus labios.
Asentí.
— Waooo —sólo Rein hablaba— al menos ahora se hablan hasta se dan de comer en la boca cosa que en la escuela no lo hacían ni siquiera un ''Hola''
— Una vez ella me dijo ''Hola'' —respondí, realmente nunca les conté eso y empecé a reír por sus caras atónitas. Pero era verdad.
...
Hace ocho años atrás...
Estaba caminando hacia la dirección, esta vez el director quería obligarme a hacer un trabajo en equipo con el tercer salón ¿por qué? Sólo porque tiré papel higiénico en toda la escalera de la escuela con Alicia. Mientras iba Takamachi salía del baño femenino, ella me miró y sonrió pero como siempre me quedé como idiota sin decir una bendita palabra hasta que escuché su voz en casi un susurro cerca mío ''Hola''... esa dulce voz.
~ Presente ~
Hubo un silencio.
— Ella nos invitó a ver un partido de Voley con sus amigas en el Estadio de Voley para este sábado, esperaré de sus respuestas por lo tanto necesito trabajar —dije mientras les apuntaba la puerta que aún se encontraba abierta por aquel ingreso repentino de ellas— Y la próxima toquen antes de entrar sino las despido sin piedad —eso último era broma, eran buenas trabajadoras. Sus rostros palidecieron al escuchar eso porque me vieron con rostro serio, asintieron y se retiraron cerrando la puerta.
Después de unos segundos reí para centrarme en mi trabajo.
Suspiré. Mi vida era lleno de suspiros.
Takamachi... me tienes mal.
