Disclaimer: Los personajes de Naruto no me pertenecen, son propiedad de Kishimoto. La historia lamentablemente tampoco es de mi propiedad, esta pertenece a EmbraceDiversity. Esta historia fue beteada por KattytoNebel.

Aclaración: Esta historia tiene lugar dos años después del capítulo 487.

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Capítulo Dos

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—¿Cómo te sientes?

—¿Te importa?

Frunció el entrecejo y sus ojos color miel miraron al joven tendido en la cama delante de ella. Por supuesto, su comportamiento era de esperar, pero una parte de ella realmente no entendía por qué era tan odioso y molesto. ¿Significa eso que tenía que hacer todo lo que hizo? No. Siempre había otros caminos, otras opciones que hubiesen sido mejor que la que él había escogido.

«Por otra parte, siendo conducido a la locura, es fácil que se le estropeara el juicio.»

—No lo preguntaría si no me importara, Uchiha –soltó Tsunade, y miró hacia abajo. Él estaba sanando maravillosamente, unos días más y podría ser dado de alta.

Naruto ya estaba fuera del hospital, el Kyūbi dándole esa ridícula habilidad de curación lo ayudó mucho. Sakura también lo había dejado hacía semanas, tras recuperarse de un agotamiento completo de chakra. Ambos estaban ansiosos, y a la vez no, por ver a su vengador caído.

—Escucha, si cooperas conmigo, antes puedo conseguir que salgas de aquí y liberarte de esta habitación. Has estado aquí durante tres malditos meses.

Sus ojos de color negro se ampliaron ligeramente a medida que asimilaba la información.

—¿Tres meses? —repitió—. ¿Estuve completamente inconsciente durante dos meses?

La Hokage asintió.

—Sí, estuviste en coma durante un tiempo y casi mueres. Luego está el par de semanas que me pasé despierta para tratar de curar todas tus heridas. —Él ignoró su mirada—. En cuanto a esto, sin embargo, debes ser bueno, para irte del hospital un día de estos.

—¡Hurra! —dijo sin expresión, con los ojos entrecerrados—. Eso no significa que saldré de aquí solo para ir a la cárcel.

Una vez más, Tsunade resistió el impulso de golpearlo. Ella era conocida por su mal genio y el Uchiha era realmente bueno molestando a la gente.

—Habrá un juicio el día de tu liberación. Tu destino se determinará a continuación.

Ni siquiera parpadeó.

—Usted ya sabe lo que me va a pasar. La decisión ya se ha tomado, nada de lo que haga o diga va a cambiar el resultado. ¿Cree que soy estúpido?

Su sonrisa era delgada.

—Quieren tratar de convertirte en un miembro activo de nuevo —dijo con sinceridad. El Uchiha no era estúpido, algo que ella sabía muy bien. Así bien, si quería la verdad, ella se la daría—. Te darán un uso limitado de tu Sharingan si decides cooperar.

Recostado en la cama se puso a pensar.

—¿Quieres decir como un ninja de Konoha?

—Al principio no. —Ella puso su historia médica sobre la mesita de la habitación—. Ellos quieren que te ponga a prueba durante un año. Si durante seis meses tienes buena conducta, obtendrás la mitad de tu Sharingan. Serás evaluado de nuevo, y si todo resulta bien, te quedarás con esa mitad de tu Sharingan por un periodo de prueba, que probablemente será mucho más largo.

—¿Cuánto tiempo?

Tsunade parpadeó. ¿Era verdad? ¿Estaba pensando seriamente en volver? Tenía que haber algún motivo escondido. Todo el mundo sabía de sus sentimientos hacia la aldea.

—Un año, quizá dos. Después del primer período de prueba, tu Sharingan será accesible, pero muy limitado. Digamos que volverás a ser como un niño de doce años.

El vengador caído dejó escapar una risa oscura.

—¿Fue idea de Naruto? ¿Dar al traidor unos años para que piense en lo que ha hecho y que se trate de convertir de nuevo en un perro de Konoha? Estoy seguro de que al consejo no le ha gustado que me quede aquí porque cuanto más tiempo me quede, mayor será la posibilidad de que me acrimine con alguien, y no sería bueno tener a un Uchiha totalmente incorrupto y no disponible para su manipulación —sonaba completamente enojado y amargado.

Bueno, las demandas de su genio, obviamente, no eran exageradas. La Hokage ni siquiera trató de negar sus acusaciones.

—Mira, Uchiha, si realmente fuera decisión mía, estaría más que feliz de llevarte a la cárcel y tirar la llave al infierno. Yo estaba contenta con que acabaras muerto, has causado dolor suficiente como para no perdonarte la vida. Sin embargo, nada de esto está en mis manos. Entonces, ¿qué vas a hacer? —Su tono era plano y grave, no le gustaba ese chico en absoluto. No se merecía una segunda oportunidad. Le habían dado múltiples oportunidades y él escupía en cada una. En cuanto a la Hokage, el niño podía irse a la mierda sí lo deseaba, y llevarse su actitud egoísta con él.

Pero no era decisión de ella.

—Pensé que habías dicho que te preocupabas por mí —dijo con una sonrisa—. Estoy herido.

Tsunade casi le golpeó. Ese pequeño bastardo...

Su expresión se tornó muy seria y fría.

—No hay nada que pueda hacer —respondió finalmente —. Haces que suene como si te causara risa.

—Se podría decir que no. —Ella se encogió de hombros.

—No importa. Cárcel o quedarme estancado en esta aldea, es lo mismo.

No era realmente una mentira. Incluso si aceptara para evitar la cárcel, no podría salir de la aldea y sería obligado a quedarse para siempre ahora que tenía el sello maldito. Además, los sellos en los brazos y las piernas se bloquearían si trataba de salir, algo que ella no se había molestado en decirle a nadie y no iba a hacerlo por un tiempo. Vamos a ver si no era tan estúpido. De cualquier manera, el Uchiha estaba atrapado en una situación que no quería. Ella se sintió incapaz de sentir simpatía por él.

—Por lo menos podrás vivir solo. —Levantó una ceja escéptica y sonrió—. Después de que Pain destruyera Konoha y la reconstruyéramos, no restauramos el distrito Uchiha, pero sigue estando deshabitado. Muchos temen ser perseguidos. Vivirás en un apartamento y se te permitirá ir a donde quieras dentro de la aldea.

—Tch. —Cerró los ojos—. ¿Qué pasa si empiezo a matar gente indiscriminadamente y al diablo las consecuencias? ¿De verdad cree que soy impotente sin el Sharingan?

—Oh, sé que no lo eres —dijo con confianza—, pero también sé que mientras estés vivo, querrás tu línea sucesoria de nuevo. Por eso te comportarás.

Los extremos de sus ojos temblaron, pero no los abrió.

—Maldita sea. Ahí va mi idea de violar y saquear —dijo rotundamente y sin emoción. Hacía preguntarse si realmente estaba siendo sarcástico o no—. ¿Habrá muchos ANBU custodiándome a diario?

—No es asunto tuyo.

—¿Qué más? —Decidió no perder el tiempo en hacer preguntas y esperar respuestas—. En serio, no creo que vayas a dejarme hacer cabriolas por el pueblo durante meses sin hacer nada al respecto.

—Vas a ser asignado al Equipo 7 que van a, básicamente, cuidar de ti. —Ella sonrió y él frunció el ceño, pero todavía no abría los ojos—. Tendrás misiones dentro de la aldea y, sobre todo, trabajarás duro. El dinero que ganes lo utilizarás en lo que gustes, pero no hagas tonterías. Nadie está autorizado a atenderte en el primer período de prueba, estarás por tu cuenta cuando compres suministros y alimentos.

—Lo que sea —No sonaba muy interesado—. Si estoy de acuerdo en todos estos términos estúpidos, ¿no iré a juicio? No tengo ganas de perder el tiempo en formalidades.

Tsunade se encogió de hombros. Ella podría, y probablemente lo haría, pero quería hacerlo sudar un rato. No quería tratar con él, no le agradaba hacerlo.

—Ya veremos. —Fue todo lo que dijo.

Esta vez, frunció el ceño cuando el Uchiha sonrió, con los ojos todavía cerrados, como si hubiera leído su mente y ya supiera la respuesta.

—Oh, sí —comentó en el último momento. Abrió los ojos y miró a Tsunade directamente—. Dígale al Consejo que prefiero cortarme la entrepierna y comérmela, antes de que esos hijos de puta me traten como a un niño.

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Él realmente no había pedido una cirugía para ser incapaz de reproducirse con esa declaración vulgar y cortante sobre la reproducción, había dicho todo eso sólo para molestar a Tsunade y porque no quería cooperar. Naturalmente, se había negado a cooperar. Él estaba bien con su hombría intacta, se lo había guardado en los pantalones los últimos dieciocho años, a pesar de los rumores que decían que Orochimaru probablemente había abusado de él.

«Como si yo hubiera dejado que ese bastardo enfermo me tocara, no lo habría dejado con las manos intactas. Al final del primer año, ya tenía más que suficiente potencia y fuerza para mantenerlo lejos, y en el segundo año ya lo había superado. Idiotas»

Así que no hay cirugía y no estaba a punto de ser golpeado con una kunai en la entrepierna, lo que significaba que iba a estar sano y viril un poco más. Sasuke no creía que tuviera que preocuparse demasiado, las mujeres de Konoha eran idiotas y habían crecido, probablemente para ser aún más idiotas. Hizo caso omiso, no merecían su tiempo.

El apartamento estaba en la planta baja y él era su único ocupante, lo que le parecía bien. No era un lugar grande, y se sorprendió al ver que estaba amueblado. Por la forma en que la anciana había hablado, pensaba que estaría durmiendo en el suelo hasta que ganara suficiente dinero en misiones de rango D y de rango C para comprar una cama. Sorprendentemente, también tenía alimentos en su refrigerador para unas dos semanas, y posiblemente tres semanas más de ramen instantáneo. Frunció el ceño al ver los tazones.

«Naruto. Sólo tú me abastecerías de ramen, en vez de otras cosas. Si voy a morir, me gustaría que no sea de presión arterial alta»

Así que eso significaba que le daban un pequeño comienzo para mantenerlo en marcha. Bueno, al menos no eran completamente despiadados. No tenía pertenencias, pero se encontró que en su armario había prendas de vestir ninja estándar para una semana, y sólo para un par de semanas. Una camisa negra con cuello a juego con un pantalón negro, cada una con un pequeño símbolo del Clan Uchiha cosido en la parte posterior. Supuso que se debía probablemente a que querían que todos pudieran identificarlo fácilmente, no por respeto y orgullo. No pasaba nada, no se avergonzaba de lo que era o de lo que había hecho. Había otro equipo estándarninja en un cofre al pie de su cama.

Lo primero que hizo una vez dentro del apartamento fue mirar a su alrededor, y luego hacer ejercicio. Tres meses en el hospital habían debilitado considerablemente sus músculos, y ya se había mirado en el espejo un par de veces comprobando que había perdido una enorme cantidad de peso. Al llegar a sus doscientas series de flexiones de brazos. Cuando ganara dinero, compraría una barra lo suficientemente alta como para colgarse de ella. A pesar de que su clan había sido uno de los más ricos que había existido, Sasuke era una reliquia que tenía que empezar su vida desde cero.

Por desgracia, no solo sabía que sería imposible escapar, sino que además ni siquiera podía considerar la idea. El sello Hyūga en su frente era suficiente para hacerle saber que era un prisionero. A menos que quisiera suicidarse, tendría que permanecer donde estaba. Esto lo dejó sin saber qué hacer con su vida. Odiaba esta aldea y a todo el mundo que vivía en ella. Se veía obligado a pasar el resto de sus días entre sus paredes. Uchiha Sasuke estaba... atascado.

Estaba enfurecido por la situación, pero no se sintió tan devastado como debería. Le habían obligado a vivir y a convertirse en un prisionero, pero se dio cuenta de que no le importaba vivir su vida aquí. Estaba empezando a sentirse apático sobre un montón de cosas en realidad, porque le importaba una mierda, no iba a cambiar nada. No le gustaba el apartamento ni tampoco las ridículas noticias de su regreso. Si se marchaba, iba a morir. Él quería morir, pero no tan vergonzosamente. Morir por la fundición de su cerebro era una manera triste e insultante de morir para un guerrero. Quitarse la vida era un signo de debilidad y él no era débil.

¿Tiene miedo de vivir?

Vive y haz lo que siempre quisiste hacer.

Hyūga e Itachi. Sus palabras le molestaban a diario. Él había visto a la chica de ojos claros un par de veces, pero no habían tenido ningún tipo de conversación después de la confrontación inicial. Su pregunta le había insultado hasta el punto en que quería demostrar que estaba equivocada. Él era un Uchiha que no temía a nada y no cedía ante el miedo.

«No tengo miedo de vivir»

Así que a la mierda con ella. Que se joda ella y su voz suave, su mirada dulce y su toque delicado. Era ridículamente suave y débil de todos modos, ¿qué podía conocer o entender de él?

Itachi era un asunto diferente. Básicamente, estaba cumpliendo los deseos de su hermano contra su voluntad. Él iba a vivir, así que la Hyūga podía irse a la mierda. En cuanto a lo que realmente tenía que hacer... esperaba que Itachi no tuviera la intención de que él restaurara el clan, porque no lo haría. ¿Sus descendientes directos se convertirían en peones de la aldea que había matado a sus antepasados? Por supuesto que no. Preferiría ahogarse en un río.

Cuando cambió a flexiones con una sola mano, alguien llamó a su puerta. Molesto más allá de lo que se podía creer, ¿quién diablos? Sin problemas, se levantó del suelo y abrió la puerta. De pie frente a él estaban Naruto, Sakura y Kakashi. Lo miraron y él les devolvió la mirada.

Luego cerró la puerta en su cara y, con calma, regresó a su rutina.

Alguien golpeó a su puerta. Esta vez, estaba seguro de que era Naruto. Sus sospechas se confirmaron cuando escuchó una voz familiar.

—¡Eh, tú! —le gritó Naruto—. ¡Deja de ser un hijo de puta y déjanos entrar!

—Vete a la mierda. —Ni siquiera hizo una pausa para pensar—. No tengo tiempo para reuniones.

Lamentaba no poder activar su Sharingan cuando sintió el chakra de Kakashi entrar en su apartamento. Volvió la cabeza al hombre que estaba sentado en la parte superior de su sofá, leyendo porno.

«¿Todavía lee esa basura?»

—Yo. —Kakashi hizo un gesto a medias, ya que seguía absorto en su libro—. Me alegra ver que te sientes mejor.

—A menos que estés aquí para arrastrarme a alguna misión idiota persiguiendo a un gato tonto o cavando en el barro, desaparece. —En lugar de regresar a sus flexiones, cambió de posición y decidió trabajar en sentadillas.

—Eso no es hasta la próxima semana —dijo el jounin con calma. Naruto seguía golpeando la puerta y los dos lo ignoraban—. Estamos aquí para decirte hola. Por cierto, si no dejas entrar a Naruto, Sakura, probablemente...

El rubio se estrelló contra la puerta de Sasuke de repente, rompiéndola completamente en pedazos. Sakura estaba de pie con el puño en el aire y mirando amenazante. Sasuke se acercó a Naruto.

—Hará eso —dijo el Ninja-Copia y volvió a su libro.

Naruto realmente fue noqueado. Idiota. Su oscura mirada se deslizó hasta Sakura.

—Me debes una nueva puerta —Fue todo lo que dijo. El rostro de la muchacha se volvió tan rosado como su cabello y comenzó a balbucear excusas antes de levantar la mano—. No me importa, me debes una nueva puerta.

Entró tímidamente, él parecía estar a punto de saltar sobre ella y arrancarle las extremidades por romper la puerta. A decir verdad, ver a Naruto noqueado por los golpes de Sakura era bastante divertido. Tenía toda la intención de patearlo cuando comenzó a molestarlo, sabía que lo haría. Cuando llegó el combate, los dos tenían un vínculo que nadie podría romper. Era tan fuerte que se habían matado mutuamente.

En pocas palabras, recordó cómo se había sentido con lo que había sucedido. Libre. Contenido. Se conocían, se habían entendido, habían aceptado su destino. Es extraño que no lo hubiera recordado hasta ahora.

—Realmente lo siento, Sasuke-kun —le dijo en voz baja, y continuó parada cerca de la puerta. Él sólo la miró.

—No voy a morderte, literalmente, no te morderé la cabeza para que te marches —espetó, haciéndola saltar un poco—. Hagan lo que quieran y terminen con este infierno. Todos ustedes.

Se hizo un silencio. Poco a poco, Naruto abrió los ojos y se incorporó, frotándose el lugar donde Sakura lo había golpeado con amor. Kakashi parecía totalmente absorto en su libro aún. Los ojos de Sakura brillaban con esperanza y tal vez amor, no estaba seguro de lo último.

Entonces la chica de pelo rosa se estrelló contra su cuerpo, y sus brazos lo envolvieron fuertemente. Puesto que él ya estaba sentado, había sido incapaz de evitarla, pero no le devolvió el abrazo. Ella lo abrazó con lágrimas en su rostro.

—Yo... yo... —balbuceó, incapaz de formar una frase coherente—. S-Sasuke-kun...

—Vamos, suéltame —dijo con calma, pero no había una pizca de malicia en su tono. No le gustaba que ella lo tocara y estaba a dos segundos de perder la paciencia—. Sólo porque estuve de acuerdo en regresar no significa que seamos una familia feliz otra vez.

La chica se alejó de nuevo de él, como si se hubiera quemado por el contacto. La tristeza se reflejaba en sus ojos jade. Por alguna razón, una imagen de una chica pálida con ojos blancos y cabello oscuro y largo pasó por su cabeza.

«Pero ¿qué…?»

—Lo siento... yo... —tartamudeó, echándose hacia atrás—. Sé que las cosas nunca serán como antes. Ahora ya somos prácticamente adultos...

—No me conoces. —El Uchiha se puso de pie y el trío sabía que se estaba dirigiendo a todos ellos—. Todos prendados de la ilusión de un niño que sólo escuchaba historias, pero que no sabe nada. No quiero tener nada que ver con ninguno de ustedes.

Era una mentira. Había una persona que lo entendía, el idiota de ojos azules que lo miraba con calma. Ellos intercambiaron una mirada, no había palabras para describir esa extraña conversación. Cuando el Uchiha resopló y se sacudió el pasado, se dispuso a salir de la vivienda. Podía oír hablar a Naruto con Sakura.

—Que se vaya, Sakura-chan—dijo el rubio en voz baja—. Va a llevarle un tiempo, ¿sabes?

Él frunció el ceño mientras caminaba por las calles de Konoha. ¿Tiempo? Bueno, tenían sin duda un poco. Habían pasado semanas desde que se había despertado. Recordando. Había un par de cosas que no recordaba de su muerte. Por ejemplo, cómo se había sentido al morir. Se acordó de lo que había aprendido en la muerte. Itachi quería que viviera, lo había obligado a regresar.

Uchiha Sasuke estaba aquí, traído por su hermano y sus antiguos aliados, se negó a llamarlos amigos, y su único hermano le había hecho una petición: vivir. Se lamentaba por la gente que había muerto o el camino que había tomado, pero no podía ignorar todas las cosas que Itachi había hecho por él. El dolor de su clan todavía le perseguía, pero no le quemaba de forma insoportable la mente, ni tampoco estaban las constantes voces susurrantes que le pedían que tomara venganza, que matara. Era como si la nube y la niebla en su mente se hubieran levantado y, de repente, podía pensar mejor.

O tal vez estaba demasiado cansado para seguir con lo mismo. Cansado de luchar contra sus deseos. Su hermano quería romper la maldición Uchiha, por lo que ahí estaba él. Se suponía que debía de tener un propósito, a pesar de que sabía que se esperaba de él hacer ciertas cosas, se sentía vacío. Hueco.

La conclusión fue que en realidad sólo quería estar solo. No quería que todas sus seguidoras le saltaran encima otra vez, no quería que Naruto tratara de actuar como su amigo, todavía no podía soportar la presencia de Kakashi por alguna razón, y cuando Sakura lo había tocado se había sentido mal físicamente. Una vez casi la había matado, así que por qué lloraba, ¿por qué tenía los ojos llenos de felicidad? ¿Podría haber sido a causa de un amor de infancia? Por alguna razón, sólo... le hacía sentir enfermo.

Sus pies lo habían llevado a los campos de entrenamiento, lo que fue un alivio. El Uchiha no tenía un destino en mente cuando había dejado el apartamento, lo había hecho sólo para alejarse de los constantes recuerdos de la gente que le había salvado la vida y que, por alguna razón, aún lo amaba. Él tenía que vivir, pero no estaba obligado a hacerlo con ellos. Sólo quería...

Un gruñido suave lo saco de sus pensamientos y su cuerpo continuó moviéndose por sí solo de nuevo, aunque esta vez era realmente consciente de sus actos. Moviéndose a través del bosque se encontró con otro claro y se dio cuenta de quién estaba allí.

No estaba usando esa ridícula chaqueta, sino una camisa negra con red en los brazos y justo hasta debajo de la clavícula. Tenía las manos brillantes y alrededor de los ojos esas venas que muestran que estaba usando el Byakugan.

«Ella sabe que estoy aquí»

Era consciente de que la Hyūga tenía una línea sucesoria de un alcance bastante limitado. También era consciente de las habilidades de los Hyūga, cuando la encontró supuso que probablemente su rango de visión era mucho más amplio que el de cualquier Hyūga estándar. Era sólo un presentimiento.

A pesar de que ella lo hubiera visto, no perdió el tiempo con él, y se encontró un tanto impresionado. La verdad es que no era tan niña como la recordaba.

Sabía muy poco sobre el Byakugan y menos aún sobre su estilo de lucha, pero se dio cuenta de que era muy... lenta. Bueno, quizá no fuera lenta en el sentido convencional, seguramente un ninja con el nivel de jounin poseyera la velocidad que actualmente poseía ella. Sólo que para alguien como él, que era increíblemente rápido, parecía como si estuviera moviéndose a cámara lenta. El Uchiha también pudo encontrar diferentes métodos para matarla basándose en que dejaba su lado izquierdo descubierto. O bien el estilo Hyūga era algo defectuoso, o no era tan bueno como él creía.

«O tal vez sólo está lejos de mi nivel de energía y habilidad»

Tenía muy buena vista, supuso él. Ella apenas tocó el tronco que había estado golpeando; dejó abolladuras bastante profundas en la madera, ya que el tronco se derrumbó. El estilo de taijutsu de utilizar las palmas de las manos en lugar de los puños era bastante extraño, pero incluso sin el Sharingan pudo ver que no eran sus manos las únicas peligrosas, su cuerpo entero lo era. Podía emitir chakras a través de cualquier punto de su cuerpo, algo que requería un ridículo control del chakra y, también, una línea sucesoria. Había oído hablar de algo que Hyūga Neji había hecho durante los Exámenes Chunnin hacía años, algo sobre una habilidad de defensa perfecta, simplemente gracias a su capacidad de controlar todos los puntos de chakra de su cuerpo. El Uchiha se preguntó si ella conocía esa técnica, después de todo, era la heredera.

Uchiha-san… —su voz suave atravesó el silencio. No detuvo sus movimientos—. Tendría que tener el Byakugan para poder hacer pleno uso de las técnicas.

—Ya lo sé—dijo, saliendo a la luz—. ¿Has olvidado que no puedo usar mi Sharingan?

Su rostro mostraba vergüenza. Él marcó mentalmente la puntuación: 1 – 1.

—¿Dónde están Inuzuka y Aburame? —preguntó él, viendo que ella estaba sola en el claro.

Poco a poco, ella inclinó la cabeza hacia él y parpadeó.

—Um, ¿se acuerda de ellos?

—No olvido a alguien que alguna vez conocí. —Y eso fue todo lo que iba a decir sobre el tema.

—Oh. —dijo sin convicción. A pesar de que estaba tratando de no demostrarlo, estaba agotada, obviamente, y su camisa estaba casi empapada de sudor. ¿Cuánto tiempo había estado ahí? ¿Horas? Parecía que estaba acostumbrada a una rutina agotadora, porque en esos momentos no se estaba muriendo o luchando por mantener su cuerpo unido.

—¿Y? —le espetó, molesto—. ¿Vas a contestar a mi pregunta? No la voy a repetir.

La chica saltó y comenzó a tartamudear antes de recuperar el control de sí misma.

—Ellos... ellos están en una misión.

«¿Por qué me importa?»

—¿Por qué no entrenar con alguien más?

Ella lo miró sorprendida por su pregunta, no estaba del todo segura de por qué se había molestado en preguntar. La verdad es que a él no le importaba de ninguna manera.

—Um, Neji-niisan entrena con su equipo y y-yo... y yo no qui-quiero molestar a nadie...

¿Esta chica habla en serio? Muy irritado con ella por alguna razón, emprendió el camino hacia su pecho. Ella lo bloqueó, a duras penas, y se tambaleó hacia atrás. Abrió los ojos como platos de la impresión, era un poco desconcertante.

—¿U-Uchiha-san? —Ella pregunto y él la atacó otra vez, esta vez con un golpe en el estómago. Lo bloqueó una vez más, pero no le devolvió el golpe. La niña, obviamente, estaba muy confusa y no sabía qué hacer.

Él estaba molesto con ella, no sabía por qué. Sasuke siguió arremetiendo contra ella, poniéndola a la defensiva. Iba muy despacio, a una velocidad donde no golpeara su cráneo por accidente. Dio un par de golpes a la tierra y seguidamente una patada en el abdomen. La envió volando hacia un árbol cercano. Cayó de rodillas, abrazando su estómago, y tosiendo.

—Supongo que sólo se te da bien cuando estás golpeando un tronco, ¿eh? —dijo con sorna, fulminándola con la mirada mientras ella intentaba recuperar el aliento.

«Patética. Ni siquiera iba en serio»

Desestimó el hecho de que probablemente había estado entrenando durante horas y horas y estaba tan agotada que eso disminuyó su velocidad y su defensa. De todas formas, nada de eso importaba en una batalla real. O peleaba y ganaba o no hacía nada en absoluto. También desestimó el hecho de que él la había obligado a combatir. Era realmente bueno desestimando cosas.

Sasuke había previsto que ella lo atacaría, considerando que probablemente ella pensaba que él estaría completamente indefenso. Cuando siguió tambaleándose y su respiración seguía irregular, se preguntó por un instante si la había pateado muy fuerte. Eso sería molesto, porque entonces tendría que explicarle a Tsunade por qué casi había matado a uno de sus preciosos shinobi porque no pudo contener su fuerza. Eso sin contar que tendría que llevarla al hospital. Molesto.

Cuando se arrodilló, ella golpeó. La verdad es que tenía que darle algo de crédito por su astucia y discreción; parecía demasiado inocente para ser capaz de tal cosa. Desafortunadamente, ella iba en contra de uno de los shinobi más rápidos de la tierra. Él le atrapó las muñecas con las manos, la tiró al suelo, haciendo que su rostro chocara contra la hierba y asegurando sus brazos por detrás de ella en un movimiento suave.

—Buen intento —dijo, hasta cierto punto divertido—, pero eres demasiado lenta.

Él sintió su chakra a través de sus muñecas. Sacó de repente una kunai que había agarrado antes de atarla y lo trasladó hacia su cuello, clavándolo lo suficiente para que un hilo de sangre corriera por su cuello.

—Buen intento—dijo de nuevo. Se inclinó hacia adelante y acercó sus labios al oído de ella—. ¿Cuándo vuelven? —preguntó en voz baja.

Ella se estremeció debajo de él, y él sintió una salvaje sensación de alegría ante la perspectiva a que le tuvieran miedo. Desde aquel día en el hospital, hacía semanas, había estado muy preocupado y molesto por sus palabras, ahora había podido obtener un pequeño reembolso.

—La próxima semana —susurró.

—Estaré aquí a las siete de mañana —soltó de repente—. Y no me hagas ir a buscarte, porque lo lamentarás. Te encontraré y te arrastraré del pelo hasta aquí.

Él desapareció o, mejor dicho, se limitó a marcharse a tal velocidad que no pudo seguirle la pista. Sasuke se dio cuenta de la suave sonrisa que le dirigió, obviamente, a medida que se marchaba.

No es que hubiera nada mejor que hacer el resto de la semana, a lo mejor la utilizaba para aterrorizar a alguien. La Hyūga era demasiado fácil, con su aspecto suave y su naturaleza amable. Era casi como darle patadas a un cachorro, excepto que él no tenía reparos en patear uno si se cruzaba en su camino. Era un hijo de puta.

Si tenía que quedarse en esa aldea de mierda, con esa gente que no podía soportar, alguien iba a sufrir con él. Esa semana sería Hyūga Hinata.

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Fin Capítulo Dos.

Notas Naoko: La bellísima KattytoNebel, es la responsable que todo este gramaticalmente bien en esta historia, así que muchas gracias linda. Disfruten la historia.

Naoko Ichigo