Disclaimer: El mundo de Harry Potter y sus personajes le pertenecen a J.K Rowling. Yo no soy duela de nada más que algunos personajes secundarios y de la torcida trama.


Despertó poco a poco, sintiendo que la vida se le iba con cada respiración.

La cabeza le retumbaba y punzaba horriblemente, sentía unos horribles escalofríos que hacían que el cuerpo le temblara involuntariamente, la luz que entraba a través de su suave cortina le molestaba terriblemente, sentía la garganta y boca terriblemente secas y juraba que moriría de inanición si en ese mismo instante no tomaba un vaso de agua.

Se intentó incorporar con delicadeza pero al separarse tan sólo un poco del colchón, sitió una fuerte punzada en la cabeza y un terrible mareo, que le hizo soltar un grito ahogado, mismo que le retumbó dolorosamente en la cabeza.

No le dio tiempo si quiera de pensar en su terrible jaqueca, porque de repente le invadieron unas espantosas náuseas que la hicieron levantarse y correr a toda prisa al baño, a donde apenas llego para echar cualquier cosa ingerida hasta más de una semana atrás, pensó con exageración.

Cuando hubo terminado, noto que los escalofríos y calambres aumentaban terriblemente y que no tenía fuerza ni para levantarse. Aun así, intentó incorporarse notando que sus piernas temblorosas apenas la mantenían en pie.

Rápidamente se lavó los dientes y con gran esfuerzo y un poco de suerte regresó a tirarse en completamente de espaldas en su cama.

Se llevó las manos a la cara, para tapar la luz que le lastimaba aún con los ojos cerrados y para intentar aliviar su jaqueca, acto instintivo y obviamente completamente inútil.

Al hacer esto, notó por sobre el fuerte y en ese momento asqueroso olor a alcohol, un olor más fuerte, penetrante y que le hizo dar un vuelco el corazón. Su olor.

Se incorporó violentamente de un brinco, llevándose las manos a la boca para ahogar un grito y con los ojos completamente desorbitados, el corazón palpitante y un hueco en el estómago, sólo pudo pronunciar en un susurro:

Severus

En ese momento los pocos recuerdos de los que tenía conciencia llegaron a ella, uno a uno:

Siendo despertada…

La visita de Severus a media noche…

La inocente y casual conversación…

El alcohol…

El beso…

De nuevo ahogó un grito al recordar aquel suceso, mientras sentía su corazón acelerado.

¿Qué diablos hiciste Hermione? Se preguntó mentalmente, sin quitar las manos de su boca, e intentando esclarecer sus recuerdos y pensamientos… Se forzó a recordar que había pasado después de ello, pero si apenas recordaba el beso, después de ello comenzaba una angustiante laguna mental de qué había sucedido el resto de la noche.

- Piensa Hermione – Se dijo a sí misma, notablemente alterada, mientras se acunaba a la orilla de la cama, golpeándose su sien con ambas manos- Piensa, piensa…

Inmediata e instintivamente hizo una revisión de su atuendo… Nada había cambiado, llevaba puesta su playera holgada de pijama y su sudadera universitaria. Se llevó la mano a la entrepierna y en efecto llevaba bragas.

-Todo bien – Pensó

Pero de inmediato pensó que el hecho de que hubiese amanecido con el mismo atuendo con el que había dormido, no significada que nada más hubiese pasado.

Así que lo siguiente que se le ocurrió, fue hacer una inspección rápida de la estancia. Todo lucía igual que siempre, destacaba el hecho de que su cama estaba vacía "Punto para la inocencia" pensó, pero notó que esta se encontraba quizás un poco más revuelta de lo normal…

- Oh no – Pensó al analizar esta evidencia-

Y se exaltó de nuevo al pensar que quizás si el hecho de que el hombre no se encontraba en su habitación, no significaba que no estuviera en su casa.

Su hilo de pensamientos fue interrumpido cuando escuchó hacía la sala un ruido de pasos. Abrió los ojos con incredulidad y en un arranque, sin pensarlo dos veces corrió dirigiéndose a la sala. La encontró vacía y en la mesa de centro destacaba la solitaria y completamente vacía botella de whiskey de fuego, que con sólo verla, le causó nauseas de nuevo.

Estaba considerando si necesitaba ir al vomitar de nuevo, pero se abstuvo regresando al origen de su reciente ansiedad, quizás aún se encontraba en su casa… De pronto escuchó el ruido del grifo de agua en la cocina, ruido que le hizo exclamar de nuevo un grito ahogado y que su corazón acelerara demasiado.

Inicialmente se quedó clavada en su lugar, sin saber qué hacer, con el corazón retumbándole en los oídos, con escalofríos y con las piernas temblándole. Pero se obligó a recomponerse y comenzó a dirigirse a la cocina muy despacio, preparándose para lo que pudiese encontrar.

Cuando estaba a punto de llegar a donde se podía asomar para reconocer al intruso quien quiera que fuera, una figura se le adelantó cerrándole el paso. En ese momento se escucharon 2 gritos ahogados-

- ¡Hermione! –

- ¡Ginny?!–

Gritaron ambas chicas asustadas, llevándose las manos al pecho.

- ¡Pues claro que soy yo! – Respondió la pelirroja, aún un poco exaltada- ¿Quién más iba a ser? -

- No sé, yo… ¿Qué haces aquí? -

- ¿En serio? ¿Qué tan mal te pusiste para no recordar que he estado aquí y que tú misma me llamaste? – Preguntó de nuevo la pelirroja – Qué recuerdas entonces?

- No sé, nada… yo… - Respondió la chica contrariada, sintiendo de nuevo el horrible malestar de la resaca- ¿Yo te llame? Perdón Ginny, la verdad no recuerdo mucho- Dijo la chica contrariada y apenada yendo a tumbarse en el sillón próximo-

- No te culpo Mione ¿Una botella completa de whiskey de fuego? ¿Qué tantas penas te aquejan para tomarte TU SOLA una botella de alcohol y no cualquier alcohol? – Dijo la pelirroja mirando con respeto la botella-

- ¿Yo sola...? – Dijo la chica sin pensarlo y en efecto, comprobó que en la mesa solo había un vaso de cristal, seguramente él había borrado toda evidencia de su estancia ahí- Por supuesto… - Miró a Ginny y vio que en ella surgía apenas un pequeño atisbo de incredulidad – No sé, tenía ganas de embriagarme… Ya sabes, la vida, la escuela…

- ¿La ley de matrimonio? – Preguntó la pelirroja, cerrando su oración-

- No es para tanto, sólo se me pasaron un poco las copas – Cerró la chica para no entrar en detalles-

- Vamos Mione, no te culpo… ¿Por qué no nos has venido a visitar? Todos te extrañamos mucho. ¿En realidad era necesario hacer estudios mágicos en una universidad muggle?

- Ginny, sabes mis razones-

- Ya sé, siempre quisiste estudiar en esta universidad muggle y que mejor que tiene la secreta extensión de estudios mágicos…

- Pero principalmente…

- La prórroga de estudios para la Ley de matrimonio-

-Que básicamente no me la darían en una universidad mágica…

- Ya sé. Ya sé. Pero al menos tendrías que visitarnos más seguido, apenas y te vemos un par de veces al año. James apenas y conoce a su tía… Pero te entiendo completamente, quizás yo no tengo hubiera tenido tú coraje y fortaleza. Sólo que si te sientes mal, o demasiado presionada, no atentes contra ti misma embriagándote hasta la perdición tú sola… Invítame al menos.

- No es como que quiera llamar la atención Ginny, en serio, solo me pasé un poco de copas. Cosa que no vuelvo a hacer de esta forma, me siento fatal-

- Luces fatal. Vamos, una botella de whiskey de fuego no es para menos. En la vida apenas y te vi tomar una margarita -

- Horrible, el dolor de cabeza, las náuseas, las lagunas mentales…

- ¿En serio no recuerdas nada? – La chica negó completamente-¿ No recuerdas entonces que como a las 3:30 de la mañana me enviaste una nota diciendo "Fiesta en mi casa"?.

- No –

- A Harry y a mí nos pareció sumamente extraño, apenas y te comunicas por nosotros por mensajería y jamás por lechuza. Supusimos que algo iba mal y venimos de inmediato. Te hallamos boca abajo con las almohadas curiosamente acomodadas bajo tu cuerpo para no ahogarte, como si tú misma supieras que existiese esa opción y te hubieras prevenido. Se notaba que estabas casi ahogada en alcohol, casi porque parece que también te previniste tomando una poción para regular el nivel de alcohol en la sangre y evitar la congestión alcohólica, encontramos el vial vacío en tu mano. Parece que aún embriagada, eres una geniecilla Mione – Dijo Ginny orgullosa de su amiga-

- No tan geniecilla como para no saber que tanto alcohol tomar por mi cuenta- Respondió la chica para zanjar el tema- Discúlpame por molestarles a esa hora, al parecer aún borracha ya lo tenía todo controlado, no sé porque tuve la necesidad de molestarles haciendo que vinieran-

- Querías seguir la fiesta, eso estaba claro en la nota- Dijo la pelirroja y ambas chicas rieron- Se nos fue la emoción de enfiestarnos, después de verte y comprobar que ya estabas bien, pero me quise quedar para vigilar que todo marchara bien-

- Gracias Ginny. Por venir. Pero en serio, sólo fue una borrachera, no es como que necesite entrar en rehabilitación, no se vayan a preocupar demasiado.

- No hay cuidado. Me agradó que me llamaras, pensaste en mí para seguir la fiesta, como en los viejos tiempos- Dijo la pelirroja mientras parece que se servía su segunda porción de tarta de cereza-

Ambas chicas rieron. Ginny le acercó un vaso con agua, que Hermione tomó ávidamente y vació de un par de tragos.

- Y bueno ¿Cómo te va? No te quiero presionar, pero ¿Ya pensaste algo sobre la Ley de matrimonio? -

- No Ginny, evito el tema, no quiero pensar aún en ello… -Dijo la chica tomándose las sienes, su dolor de cabeza la estaba matando-

- Pero Mione, tienes que pensarlo… Si sólo Ron no hubiera sido tan cabezota y tan hormonal y…

- No Ginny, no lo culpo, está en su derecho, lo nuestro no hubiera funcionado… Y no, no quiero pensarlo aún, llegará el momento que tenga que hacerlo, pero no ahora. Vamos, he pasado 4 años muy buenos aquí y aún me faltan un par de meses que quiero disfrutar- "Además ahorita mismo tengo otras preocupaciones que me conciernen más" pensó la chica para sí misma, intentando buscar en su memoria los recuerdos perdidos de la noche-

- Pero ya casi vence tu prorroga… Ya casi obtienes tu grado ¿No? –

- Sí, ya estoy en revisión de… -La chica se incorporó de inmediato en un sobresalto, sólo para avivar su dolor de cabeza y naúseas - ¡Mi tesis! - Gritó

- ¿Qué tiene?

¡¿Qué hora es?!

- Las 10:30 de la mañana

- ¡Tenía revisión a las 10! –

Gritó levantándose de inmediato y en menos de 5 minutos se alistó con hechizos de limpieza, se vistió algo formal y tomó un vial de un gabinete cercano a su alacena, todo esto ante la mirada divertida de Ginny que mientras comía su segundo pedazo de tarta.

- Perdón Ginny, me voy. Esta revisión era importante, está en el protocolo académico- Dijo la chica apurada mientras vaciaba el vial completo en su boca y tomaba su maletín que vomitaba por los lados hojas de papel y pergaminos repletos de su letra-

- Iniciando tu día con higiene por magia y pociones recuperadoras, vaya desayuno – Le dijo Ginny divertida-

- Vaya desayuno el tuyo – Respondió la castaña- La última vez que te vi desayunar tarta de cereza igual de desquiciada no sabíamos que James venía en camino- Terminó la chica con una sonrisa de lado dándole un beso en la mejilla- Prometo visitarles más. Los quiero-

Terminó diciendo la castaña, saliendo de su piso de estudiante, dejando a una Ginny con el bocado a medio camino de su boca y con una cara de estupefacción para morirse.

A las 10:45 se escuchaba retumbar el sonoro taconeo de unos zapatos altos en los antiguos muros del lugar, Hermione llegaba corriendo por el largo pasillo que conducía al aula magna de su Facultad, donde lo esperaba su asesor principal… Aquel hombre al que había visto hace tan solo un par de horas… Aquel hombre al que había besado en su propio departamento… Y aquel hombre protagonista de los mejores episodios de su vida, suscitado tan solo un par de horas atrás, episodio cuyo desenlace desconocía por completo o no recordaba.

Al ir acercándose a la entrada, pudo ver que las pesadas puertas del recinto se encontraban cerradas y se lamentó profundamente por ello. Llegó a la puerta jadeando por su larga caminata y tomándose las rodillas para darse un respiro.

- Llega tarde Señorita Granger –

- Lo siento Lydia –Dijo la chica a la seria secretaria localizada en un escritorio a las afueras de la sala - Se me hizo un poco tard…

- Lo lamento pero esta revisión se tendrá que reprogramar y su candidatura al grado se aplazaría, lo que representaría un gran problema para usted…

- Lo sé, lo sé. Es una gran irre…

- Irresponsabilidad que llegue poco antes de la hora indicada Señorita Granger –Dijo una voz varonil y sumamente conocida que le hizo dar un brinco a la chica- ¿No le han dicho que el llegar antes de la hora indicada también es una gran falta de respeto e impuntualidad?

- ¿Antes de la hora? Perdón Profesor Snape, tengo agendado que la valoración de la Señorita Granger era a las 10 am…

- Se cambió a las 11, se notificó al colegiado, debería saberlo –Respondió el hombre con suficiencia-

- No me indicaron nada – Respondió Lydia algo contrariada- Yo tengo entendido que a esta hora estaba programada la revisión del joven Lars… ¿Usted tenía conocimiento Señorita Granger? – Le preguntó a la chica que tenía cara de no saber qué demonios estaba pasando, sin embargo salió de su trance cuando vio que Severus le hizo una casi imperceptible señal de asentimiento, por lo que de inmediato intentó recomponerse y sonar normal –

- Por supuesto – Respondió la chica con toda la determinación que pudo insertar-

- Pero … - Comenzó a reprochar Lydia-

- ¿Pero qué Señorita Williams? El joven Lars aplazó su revisión para la siguiente semana y por tanto la revisión de la Señorita Granger se pasó a esta hora. Así que cómo bien sabe, el colegiado nos está esperando ¿Tendrá aquí esperando un proceso cuyo resultado estadísticamente da méritos a esta Universidad? ¿Tengo que exponer esta situación al Rector de la extensión mágica?

- No, no, adelante profesor Snape – Accedió de inmediato la chica-

Después de agradecerle a la contrariada secretaria, Hermione entró a la estancia siguiendo a Snape. La chica no podía ver al hombre de la misma forma, no cuando los recuerdos de sus labios encontrándose en un delicioso vaivén, se mantenían constantemente en su cabeza. Peor aun cuando ni siquiera recordaba cómo había acabado la noche… ¿Y si…? Alejó el pensamiento por ahora, ya habría tiempo de averiguar qué había sucedido el resto de la noche.

Al entrar a la estancia, encontraron al colegiado académico listo para iniciar la sesión.

Severus y Hermione tomaron sus respectivos lugares y la chica, en una ola de sentimientos encontrados, e intentando alejar de sus pensamientos lo que había sucedido con ese hombre tan solo horas atrás se intentó concentrar.

Todo el proceso académico, pese a la poca concentración y estado de la chica, se desarrolló de manera exitosa y el colegiado dio la aprobación de sus avances para después abandonar el lugar, dejando a una agotada y aún más nerviosa Hermione, con su asesor.

Severus tomó sus cosas y se encontraba listo para dejar la estancia, sin siquiera dedicarle una mirada a la chica. De hecho las únicas veces que se había referido a ella fue cuando le hizo el gesto sutil para convencer a Lydia del cambio y cuando, al inicio del proceso, él presentó introductoriamente el trabajo de la chica al colegiado.

La chica hizo lo propio, recogiendo sus pertenencias y evitando tener un contacto con el hombre. No sabía que había pasado la mayor parte de la noche, pero ese beso lograba lo suficiente para mantenerla tan nerviosa y temerosa, como para evitarle. No porque no quisiera saber, sino por todo lo contrario, quería saber, pero temía preguntarle.

- Profesor- Inició la chica intentando sonar normal-

- Trabaja duro en los lineamientos que te indicó el colegiado y sobre eso ya prácticamente lo tienes ganado. –Dijo Severus igual con normalidad. – Suerte y nos vemos en la próxima sesión-

Dio por zanjado el hombre mientras salía de la estancia. La chica no podía con la forma en que el hombre estaba manejando la situación, con la normalidad de siempre, como si nada hubiera pasado y pensándolo bien ¿Esa era una buena señal? ¿O no?

Salieron de la estancia, el hombre tomó el camino que le llevaba a sus oficinas y la chica en lugar de tomar el propio para dirigirse a su piso, lo siguió. Necesitaba respuestas.

Cuando iban atravesando un jardín apartado y solitario la chica intentó de nuevo

- Severus… Profesor- Dijo la chica contrariada, temblando.

El hombre se detuvo y la miró. Se mantuvo estático en su lugar sin decir nada. Por lo que la chica siguió

- Yo… Gracias por cambiar la sesión para 1 hora después-

-,No agradezcas. Tu trabajo te ha valido llegar hasta aquí, así que sólo hice lo propio para que no salieras perjudicada. De cualquier forma Andrew Lars es tan incompetente que su sesión de hoy no hubiera tenido sentido- Dijo el hombre con suficiencia y obviedad-

- Sólo conozco el tema de Andrew, parece bueno…

- ¿Hablas en serio Granger? Es patético. Un chico de primer grado en Hogwarts puede generar un mejor trabajo que ese incompetente. No se cómo ha llegado hasta aquí-

- No puede ser tan malo- Respondió la chica- Justo por algo está aquí ¿No?

- ¿Ubicaste en el colegiado a la mujer cana con el vestido tan pegado que parecía aquellos guantes que usan los laboratoristas de la facultad de química?-

- Si –Respondió la chica divertida, intentando no reír por la comparación-

- La tía de Lars – Puntualizó Severus- Vamos ¿Se vistió para mantener la esterilidad de su ser cuando entrara en contacto con el ambiente? – Dijo el hombre con arrogancia - De ser así que mejor venga con traje de astronauta-

La chica no pudo evitar la carcajada al escuchar aquel comentario. Volvían a su trato normal, con un Severus arrogante, altivo y con su típico humor negro.

- Gracias por ayudarme-

- Si sigues agradeciendo, pediré al colegiado que por favor me quiten tu asignación y me dejen únicamente con Lars y con los demás ineptos que asesoro-

- Claro, lo pedirías-

- Si pediría algo que tuviera que ver exclusivamente con Lars, preferiría cortejar a su tía y eso ya es demasiado-

La chica volvió a reír a carcajadas. Y en ese momento se dio cuenta de que habían cesado su marcha y se encontraban parados, uno frente al otro a medio jardín.

- ¿Y bien Granger? ¿No tienes algo mejor que hacer, que seguir platicando con este tan odiado profesor dentro y fuera del mundo mágico?-

- No eres odiado – Dijo la chica rodando los ojos, para posteriormente ver como a lo lejos unos estudiantes, al ver a Severus, detenían su marcha y daban la vuelta para evitarle- Bueno, retiro lo dicho- Terminó la chica – ¿Qué les haces para que te tengan tanto miedo?-

- Lo desconozco Granger – dijo el hombre con seguridad e inocencia-

- Bueno, no los culpo para nada, me atemorizaste demasiado en Hogwarts-

- Pero ve ahora, parece que tenerme de profesor durante tantos año fue la vacuna para dejar de tenerme temor o aversión. Pero estos jóvenes que vienen de otros colegios mágicos, parece que les faltó una mano dura como la mía-

- Seguro, como aquellos que van de regreso evitándote. Ve a darles algo de mano dura-

El hombre rodó los ojos con arrogancia y la chica rio. Después se quedaron un momento en silencio. Pese a que por un momento parecía que las cosas habían regresado a la normalidad entre ellos, de pronto todo se volvió de nuevo un poco incómodo. En algún momento el hombre la miraba tan profundamente, que a la chica le causó de nuevo esa ansiedad que había sentido cuando despertó.

No sabía cómo seguir, o como iniciar una conversación para aclarar lo que había pasado. Pensó cómo hacerlo mientras el hombre parecía que se percataba de ello porque abruptamente se viró y comenzó a alejarse de ella rápidamente, con su arrogante caminar.

- Espera – Dijo la chica al perder esa oportunidad, sin embargo el hombre no se detuvo y la chica tuvo que acelerar su paso para intentar alcanzarle- Espera Severus. Necesito saber…-

En ese momento el hombre se detuvo pero se quedó mirando a la nada, sin responder. La chica de nuevo no sabía cómo seguir, pero lo que sí sabía con certeza era que tenía que aprovechar esa oportunidad.

- Yo… No sé… Qué… Yo… necesito saber… ¿Qué pasó…? – Dijo la chica atropellando sus palabras y sin hilar bien sus ideas-

- ¿Qué pasó con qué?-

- Ayer… Tu… Nosotros…-

En ningún momento cambio el temple del hombre, que permanecía inmutable aun con las preguntas formuladas por la chica. Sin embargo, pudo ver como se cercioraba de que cerca de ellos no había nadie.

- ¿Nosotros qué?- Preguntó el hombre con cara de no estar entendiendo nada, mientras miraba alrededor de ellos-

- Nosotros… ayer… lo que pasó-

- No sé de qué habla Señorita Granger. – Zanjó el hombre sin dar pauta a más- En lo que a mí concierne, desde la semana pasada que no teníamos contacto, desde su asesoría pasada-

Dicho esto, el hombre se dio la vuelta y se alejó con determinación, a paso firme y veloz, dejando a una Hermione clavada en su lugar, completamente perpleja, y lo más importante de todo, sin respuestas.

Más tarde llegaba a su departamento, casi muerta, todo el cansancio de la presión, la ansiedad, la resaca y la desvelada, caían sobre ella sin piedad. Llegó a su habitación apenas arrastrando los pies y de inmediato se tumbó en su cama.

Quería tener respuestas, lo había intentado, pero no las había podido obtener. Y el terrible cansancio no le permitía hacer otro esfuerzo por recordar. Sabía que había formas mágicas, pero ahora no tenía las fuerzas para intentar los hechizos o preparar las pociones, además había intentado por la vía civilizada conocer el desenlace de la noche, más no lo logró.

Pese a la cruda moral que llevaba encima, que pensó que no la dejaría estar en paz, se quedó dormida a los pocos minutos.

El golpeteo en la ventana la hizo despertarse. Miró al origen del sonido y puso observar una lechuza negra, familiar.

Se levantó de un salto y abrió la ventana para tomar lo que aquella ave le llevaba: Un vial envuelto por un pergamino.

Inmediatamente tomó el paquete con rapidez, pero esta vez no alcanzó a librar el ataque de la lechuza a su mano, que le alcanzó a morder su dedo.

- ¡Oye! Ya habíamos superado la etapa de las agresiones – Le reprochó Hermione a ave que la miro con indiferencia para después alejarse-

Regresó a su cama llevando el vial en una mano y chupándose el dedo herido de la otra mano. Desenvolvió el vial que poseía una sustancia de un color que parecía reconocer, pero que con certeza no podría asegurar.

- ¿Poción para recordar? –

Se dijo a sí misma, para después darse cuenta de que el pergamino que había servido como envoltura del vial, en realidad era una nota con sólo un par de frases:

El hecho de que no recuerdes las cosas, no significa que no hayan sucedido.

Busca respuestas en tu subconsciente.

SS

Inmediatamente al terminar de leer la nota, esta se desintegró en sus manos, dejando por segunda ocasión a una Hermione notablemente perpleja.


Hola.

Después de meses heme aquí.

Debo confesar que ya no encuentro mucha inspiración para seguir con mis historias. Lo que para nada significa que no las seguiré. No las abandonaría.

Muchas gracias si aún siguen leyendo.

Me alienta saber que siguen aquí.

Nos leemos en el siguiente.

Bal Sayre