Disclaimer:

Los personajes son de J K Rowlin y de Rick Riordan.

Capítulo 01.

"Sirius Black puesto en libertad" Por Melissa Hallwater.

"El que todos pensaban *Mortífago* Sirius Black, ha sido juzgado después de diez años en Azcaban debido a un acontecimiento inesperado.

El Fallecido Peter Petigrew fue encontrado por el director Albus Dumbledore.

El hombre, no estaba muerto. Si no que se había ocultado durante todo este tiempo en forma de rata.

Al darle Veritaserun, confesó que él era el guardián secreto de los Potter y que él los traicionó.

Dijo que Sirius Black era inocente.

Al eredero de los Black se le pagará una gran suma de galeones por haber sido encarcelado injustamente y sin juicio previo.

Por esta razón, Bartemius Crouch ha sido condenado a tres años en prisión y no podrá optar a ningún cargo político.

Según las palabras de Amelia Bones, "Esto es una vergüenza. Incluso el matrimonio Lestrange tuvo un juicio por haber torturado a los Lonbottom, y le fue negado al señor Black."

También les recuerdo a mis lectores, que Sirius Black, es el padrino de Harry Potter.

No hemos conseguido una declaración por parte del ex convicto, el cual se encuentra en San Mungo para ayudarle con las secuelas de prisión, pero uno de los miembros del Wizen Gamot, nos ha asegurado que a pesar de todo el tiempo que pasó en prisión, el encarcelado no ha mostrado signos de locura.

Desde aquí le deseamos una pronta recuperación y que pueda reencontrarse con su querido ahijado."

"En otras noticias, Petegrew será condenado al beso del dementor. La fecha prevista es dentro de una semana."

Harry estaba muy impresionado.

Fred le había enseñado el periódico y se sorprendió bastante al saber que tenía un padrino.

Había pasado diez años espantosos en casa de los Dursley, siendo sometido a graves castigos físicos por parte de su tío.

No sabía si quería conocer a su padrino.

***San Mungo***

Un hombre demacrado estaba acostado en una cama.

Todavía no podía creerse del todo que estaba libre y que en unos días podría ver al Cachorro de nuevo.

La puerta de la habitación se abrió lentamente.

Sirius observó el movimiento esperando ver a la persona que había detrás.

Vio por el rabillo del ojo un mechón de pelo castaño.

La puerta se abrió un poco más y alguien asomó la cabeza tímidamente.

-¿Sirius? -Susurró una voz.

-¿Remus?

El mencionado abrió del todo la puerta y dio unos pasos tentativos dentro de la habitación.

-Pasa Lunático. No voy a morderte.

El licántropo cerró la puerta tras de sí y se acercó a la cama.

-¿Cómo estás? -Susurró Lupin. No se atrevía a hablar más alto.

-Mejor que en Azcaban. Eso te lo aseguro.

Remus se estremeció. no se atrevía a mirar a Sirius a la cara.

-L lo siento mucho Canuto. Debí creerte. Quiero decir… Yo debería haber sabido que no serías capaz de traicionar a James. Tal vez… debí haber insistido más para que tuvieras un juicio.

Sirius se levantó y abrazó al tembloroso lobo.

-Escúchame bien Remus Lupin. No te culpo. Al fin y al cabo, yo creía que tú eras el traidor.

-lo sé. Pero entiendo que lo pensaras. Yo estaba con las manadas y Voldemort les prometió derechos a los licántropos.

-Haremos un trato. -Dijo Sirius un rato después.

-¿Qué trato?

-Yo te perdono, si tú me perdonas. Y no volveremos a mencionarlo nunca.

-Hecho. -Comentó Remus.

-Hecho. -Dijo también Sirius.

Ambos se dieron la mano para sellar el pacto.

-¿Sabes algo de Harry? -Quiso saber el animago.

-Sé que esos muggles no le tratan nada bien. A veces he hablado con él en un parque, pero no he podido hacer más. Mi condición de licántropo… Ni siquiera puedo acercarme a la casa. Los hechizos que hay a su alrededor me repelen y siento dolor durante una semana.

-¿Está con los parientes muggles de Lily?

Remus asintió.

-En cuanto salga de aquí, voy a llevarme a Harry conmigo. Y me da igual lo que me digan. Yo soy su padrino y nadie me va a separar del Cachorro.

-Hablé con Dumbledore, y él me dijo que debía quedarse en esa casa por su bien. Gracias al sacrificio de Lily, el chico tiene una protección de sangre. Y como Petunia Dursley es la única pariente viva de la pelirroja…

-Patrañas. Me da igual lo que diga Albus. Si Harry quiere, se vendrá a vivir conmigo. Y nadie va a impedírmelo. Los Black tenemos varias mansiones protegidas y no hay mejor protección que la magia antigua. Incluso puedo llevarle a la verdadera mansión Potter. Donde se crió Cornamenta.

-Me parece bien. -Aprobó el lobo.

-Además, tú te vendrás con nosotros. Y no quiero réplicas al respecto.

Remus iba a hablar pero Sirius se lo impidió.

-Lunático. No te atrevas a decir que eres una causa de caridad o algo así. Porque si no, por muy débil que aún me encuentre, me levantaré y te pegaré un puñetazo en toda la cara.

-Pero…

-Lupin… No empieces. Si no, tendré que recurrir a métodos más Slytherin.

El lobo se quedó callado durante unos minutos pero al final asintió.

No quería ni pensar en el tipo de persuasión que utilizaría su amigo.

-¿Crees que el Cachorro querrá verme?

-Vaya cosas dices. ¡Pues claro que querrá verte!

-¿Piensas que deseará venirse a vivir conmigo?

Remus bufó.

-¿Es que no has escuchado cuando te he dicho que esos muggles le tratan como a un elfo doméstico? Creo que estará más que encantado de salir de esa casa.

-Tienes razón Lunático. Es que aún me cuesta creer que he salido de prisión.

***Hogwarts.***

Harry estaba disfrutando de su desayuno cuando fue interrumpido por su jefa de casa.

Cuando la mujer se acercó, rápidamente Fred y George pusieron expresiones inocentes.

Ella les lanzó una mirada severa pero no les dijo nada.

-Señor Potter. El director desea hablar con usted. Sígame por favor.

El chico cogió un par de tortitas y se levantó de la mesa.

Fue detrás de la profesora hasta llegar delante de una gárgola.

-Sapos de fresa.

El ojiverde la miró sin comprender hasta que la estatua se movió dejándoles el camino libre.

Cuando llegaron ante el despacho, McGonagall tocó la puerta y cuando el director les dio permiso para entrar, ella se marchó dejando al joven solo.

Entró con cautela en la estancia cerrando la puerta tras de sí.

Miró a su alrededor con curiosidad observando todas las cosas extrañas que Dumbledore tenía en su despacho.

El hombre le hizo tomar asiento en una silla enfrente de él.

-Buenos días Harry. ¿Cómo estás?

-Estoy bien señor.

-Seguro que te estarás preguntando por qué he interrumpido tu desayuno.

El menor se ruborizó levemente haciendo que el director riera entre dientes.

-Pues verás. Resulta que ayer tu padrino salió del hospital y me mandó una carta pidiendo permiso para verte.

Como el Gryffindor le miraba con curiosidad, Albus continuó.

-Al ser menor y como estás en Hogwarts, soy responsable de ti. Claro está que no he accedido a la petición del señor Black.

-¿Por qué no señor?

-Porque no daré permiso a tu padrino de venir a no ser que tú estés de acuerdo en verle.

-Comprendo.

-En caso de que quieras conocerlo, mandaré una carta con Fawkes.

Harry se giró para ver lo que el director le señalaba.

Un extraño pájaro rojo y dorado les miraba desde una percha.

-Es precioso. -Susurró.

El ave hinchó el pecho.

-Es un fénix. ¿Sabes lo que son?

-Sí. Lo he leído en Animales fantásticos y donde encontrarlos.

Dumbledore sonrió complacido.

-Harry… ¿Te gustaría conocer a Sirius Black?

Sí. -Dijo con timidez.

-Entonces mandaré la carta.

***SB***

Sirius había salido de San Mungo hacía dos días.

La mañana anterior, le había llegado una carta del director del colegio citándolo en su despacho al día siguiente.

Mientras los gnomos revisaban las propiedades Black, se quedaba en una pequeña casita que Remus había alquilado.

Mientras se vestía, no podía evitar darle vueltas a diferentes reacciones que podría tener su ahijado al verle.

Rechazo, miedo, indiferencia… En esos momentos el ex Gryffindor no se sentía muy optimista.

Remus iría con él y eso le tranquilizaba un poco.

-¿Estás listo? -Le preguntó el licántropo desde el salón.

-Sí. Ahora salgo.

Minutos más tarde, cuando Sirius se había calmado un poco, salió de la habitación.

-Estoy preparado. -Dijo.

Salieron de la casa y se aparecieron en Hogsmeade.

Caminaron por el pueblo cada uno metido en sus pensamientos.

Ambos estaban recordando sus años en la escuela junto a James y a Peter Traidor Petigrew.

Cuando entraron al castillo, solo se cruzaron con el fraile gordo y con la Señora Norris la cual les miró con sospecha.

Al dar la contraseña a la gárgola de la entrada al despacho del director, Sirius sujetó la mano de su amigo con fuerza.

Al ingresar en la estancia, Sirius se quedó mirando al pequeño chico que había sentado en una de las sillas.

Harry miraba a los dos hombres que acababan de entrar con curiosidad.

A uno de ellos le había visto en El Profeta y al otro…

-¡Yo le conozco! -Exclamó.

Remus sonrió avergonzado.

-Usted hablaba conmigo en el parque y me daba dulces.

A Dumbledore le brillaban los ojos.

Harry sonrió con alegría y se levantó para abrazarlo.

Cuando sus tíos le trataban mal, Harry se escapaba al parque y siempre encontraba allí al hombre castaño.

Él le daba un dulce y le abrazaba hasta que se calmaba.

Minutos después se separó de Remus y miró a la otra persona.

-¿Señor Black?

Sirius puso mala cara haciendo que el menor enrrojeciera.

-No me llames señor. -Pidió. -Eso me hace sentir viejo.

-¿De verdad eres mi padrino?

-Sí. Tu padre era como un hermano para mí.

Harry sonrió.

El director desapareció discretamente por la puerta para dejarles a solas.

Estuvieron hablando largo rato sobre algunas historias de los merodeadores y del tiempo que llevaba Harry en la escuela.

Cuando Sirius se enteró de lo del trol y de lo de Fluffy Dijo:

-Creo que uno se hace mayor cuando en vez de fascinarse por ese tipo de cosas, piensa en la seguridad de su ahijado.

-¿Con Uno te refieres a ti? -Preguntó Remus con una sonrisa.

-¡Retira eso en este mismo instante! ¡Yo no soy mayor!

-Sí eres mayor. Lo que no eres es maduro.

-¿Escuchas eso Cachorro? ¿Oyes cómo me trata?

Harry sonreía divertido.

Harry… Sé que quizá es muy pronto… Pero me gustaría preguntarte algo.

El ojiverde le miró con curiosidad.

-Bueno… Yo me preguntaba… Si quizá… ¿Te gustaría venir a vivir con nosotros? -Señaló a Remus y a él mismo.

El menor le miró durante varios segundos.

-¿Estás de broma?

La expresión de Sirius decayó.

-Si no quieres no pasa nada… Entiendo que desees quedarte con los muggles…

Harry levantó una mano para que su padrino dejara de hablar.

-¡Claro que me encantaría irme a vivir contigo! -Exclamó.

El animago sonrió ampliamente.

***En otro lugar***

un hombre estaba de pie mirando por una ventana cuando sintió que alguien se le acercaba.

Se dio la vuelta y preguntó:

-¿Alguna noticia?

La mujer negó.

-¿Nada?

Ella volvió a negar.

-¿Ni un rastro?

-No. Lo lamento.

-¿Cómo puede ser? ¡Ya han pasado once años! ¿Cómo es posible que no hayamos encontrado nada?

-Seguiremos buscando. -Dijo la mujer.

-¡Por supuesto que seguiremos buscando! ¡No pararé hasta encontrarlo!

Nota:

¿Parejas?

¿Teorías?

¿Quién queréis que sea el padre de Harry?

Yo tengo alguna idea, peeeero os dejaré elegir a vosotros.