Después de dejar la cabaña de la anciana Kaede Inuyasha y yo caminamos por el bosque, iba muy callado, yo le preguntaba cosillas tontas y él se limitaba a contestar, tenía una expresión muy seria en su rostro. Acaso no está contento de que haya vuelto? Esa idea me entristece. De pronto se para y yo volteo a ver a mi alrededor, estamos frente al árbol sagrado. Y pensar que hace unas horas estaba viendo este mismo árbol 500 años en el futuro…
-Qué pasa?- Le pregunto.
-Kagome, porque lo hiciste? En que estabas pensando? – Dice mirando fijamente al árbol, su voz es ronca, como si batallara para decir esas palabras. De que habla? Y porque esta así?
-De que hablas? Yo no eh hecho nada! – Entonces voltea a verme, fijamente, con esos ojos dorados que provocan tantas cosas en mí, me muerdo el labio y me sonrojo, porque me siento así?
-Oh sí, claro que hiciste. Dejaste a tu familia, tu época, tu una vez dijiste que te gustaba vivir allá, porque te sacrificas de esa manera?- Su voz es dolida, y por un momento siento que me hierve la sangre, el muy ingrato no está feliz de que este de vuelta!
-No te alegra que haya vuelto?- Lo miro directamente a los ojos, él se sonroja y me desvía la mirada. Muy típico de él, extrañaba esa actitud, debo admitir.
-No seas tonta! Claro que me alegro de que hayas vuelto… - su voz ahora es más suave, y siento un calor dentro de mí, bueno menos mal, si está feliz por mi regreso. Me acerco un poco más a él y le digo con voz firme.
-Inuyasha, estos 3 años han sido muy tristes para mí, yo los extrañaba mucho, todo esto- digo mirando a nuestro alrededor.- Pero más que nada quería verte Inuyasha, ese fue el deseo que pedí en el pozo, volver a verte.- Su cuerpo se tensa por un momento, pero después se aloja y su mirada cambia. Se muestra llena de… Ternura? Se acerca más a mí, acabando con toda la distancia que había entre nosotros, solo veo su rostro iluminado por la luz de la luna que se cuela entre las ramas del árbol sagrado. Me toma por los hombros y me atrae hacia él.
-Pues para mí todo este tiempo ha sido un infierno, te eh extrañado mucho Kagome- mientras habla me aprieta más contra él, yo lo abrazo también y pego mi cara a su pecho – Ya no quiero separarme de ti- Inuyasha? No puedo creer que él me esté diciendo esto! Mis ojos se llenan de lágrimas. Al darse cuenta de esto, se aparta un poco de mi, y me toma por la barbilla para examinar mi rostro – Porque lloras? – Me pregunta mortificado.
Una sonrisa se forma en mi rostro mientras dejo correr las lágrimas por mis mejillas – Es que me siento muy feliz, yo también te extrañe mucho, no sabes cuánto- La mortificación desaparece de su cara y sonríe, me limpia las lágrimas con la manga de su traje y vuelve a abrazarme.
-Si estas feliz entonces no llores, me confundes. Siempre tan tonta!- Dice con tono burlón. Yo le saco la lengua. – Ven vamos a casa, debes estar muy cansada- y nos adentramos en el bosque.
Ya llevamos caminando un buen rato – tu casa está un poco alejada de la aldea no?- pregunto mientras caminamos por un sendero.
-En un principio pensé que sería mejor construirla alejada de la aldea, por si atacaban monstruos, pero desde que Naraku ya no está todo ha estado muy tranquilo, ya llegamos- a lo lejos veo un claro, un gran claro debo decir, al fondo de este veo una gran casa, como las de los Terratenientes y cosas así, no puedo evitar sonar sorprendida.
-Wow, esa es tu casa? Es muy grande Inuyasha!- El solo se encoje de hombros – desde cuando la tienes? Nunca mostraste interés en tener una casa – digo riéndome.
Arquea una ceja y tuerce la boca – Pues no tenía interés alguno, pero tenía mucho dinero con los exorcismos del charlatán de Miroku y me pareció una buena idea usarlo así. Además, Miroku y Sango tienen una casa igual, solo que ellos ya tienen familia y yo pues, soy solo yo – seguimos caminando y llegamos a la casa.
Sí, es exactamente como esas casas en las que Miroku nos conseguía hospedaje a cambio de exorcismos falsos, rio ante esos recuerdos. Tiene un estanque en el jardín, en verdad es muy bonita, tiene un amplio pasillo delantero y si no estoy contando mal 5 habitaciones.
Entramos en la que parece ser la habitación principal, tiene un gran futon enrollado, yo volteo a ver incrédula a Inuyasha – Pero Shippo dijo que a veces duermes en el árbol sagrado, no duermes aquí?-
-No suelo hacerlo, ahora que tu estas aquí puedes vivir aquí Kagome- lo miro sorprendida, de verdad que no esperaba eso. Calma Kagome , solo te está ofreciendo su casa, no que vivas con él o algo así.
Miro a mi alrededor, está todo muy vacío – Mmm Inuyasha… -
-Eh?- Me ruborizo y logro decir
-Podrías quedarte conmigo? Ya no duermas fuera – se pone rojo como su traje. Ay no, ah de pensar que soy una atrevida! – Es que yo nunca había estado aquí antes, es grande y me da miedo quedarme sola de noche – me apresuro a decir.
-Como quieras- me dice, toma el gran futon y lo desenrolla, tendiéndolo en el piso de madera. Oh no! Mis maletas, las deje en casa de Kaede. – Que pasa?- pregunta Inuyasha intrigado.
-Olvide mis maletas en casa de Kaede- me mira todavía confundido – mi ropa y el resto de las cosas que traje conmigo ya sabes – hace una expresión de "Ya veo"
-Mañana podemos ir por ellas, ahora duerme, debes estar cansada- y la verdad es que si, muero de sueño, me descalzo y me meto al futon, es suave y acolchonado. Veo como se sienta a un lado del futon, cerca de donde estoy yo y se recarga en el muro en su típica pose de "estaré aquí sentado con los ojos cerrados asa no sabrás si estoy durmiendo o solo pensando ya que es mi deber matar todo lo que se te acerque mientras duermes"
Suelto una pequeña risita mientras me remuevo en el futon, el levanta la vista hacia mi divertido – De que te ríes eh? – me tapo con la manta hasta arriba de la nariz y le digo
-En que es grandioso estar de vuelta Inuyasha- me sonríe y regresa a su pose habitual. Inmediatamente entro en el mundo de los sueños.
Al día siguiente Inuyasha y yo nos dirigimos a casa de la anciana Kaede por mis cosas, ella nos invita a desayunar y pasamos con ella gran parte de la mañana. Decido que quiero tomar un baño e Inuyasha me acompaña al rio, contra mi voluntad…
-Ya te dije que no es necesario que vengas, no me pasara nada si estoy unos minutos sola, solo quiero tomar un baño!- digo gritando, entre cierra los ojos y dice
-No quiero que nada te pase no entiendes? Me quedare lo suficientemente lejos para no verte, si eso es lo que te preocupa! Además ni que…- Lo fulmino con la mirada.
-Ten MUCHO cuidado con lo que vas a decir Inuyasha- Se queda con la boca abierta y mejor la cierra. Así está mejor. – Esta bien, puedes acompañarme.
Seguimos nuestro camino al rio, el mismo rio en el que me bañe la primera vez que llegue aquí, sonrío ante este recuerdo.
Al medio diga llegamos a casa de Sango y Miroku, es verdad lo que había dicho Inuyasha, es muy parecida a la de él, solo que esta se ve más llena, con 3 niños corriendo en ella. Sango sale para encontrarse con nosotros.
-Inuyasha! Kagome! Qué bueno que están aquí.- Miroku sale detrás de ella
-Vaya, ya iba a ir yo a buscarte, ha surgido algo y tenemos que ir!- dice Miroku apresurado mientras se despide con un beso en la mejilla de Sango.
-No me digas, un demonio comadreja en la aldea vecina otra vez…- Dice Inuyasha en tono sarcástico alzando una ceja mientras comienza a caminar detrás del monje.
-Es peligroso? – Pregunto preocupada mientras agarro a Inuyasha de la manga de su traje, su mirada se suaviza y me toma la mano con la que lo estaba agarrando.
-Bueno fuera- Dice con un tono divertido, yo le lanzo una mirada reprobatoria y se corrige asi mismo, mientras me acaricia la mano.- No Kagome, no lo es, por favor quédate aquí con Sango, prometo llegar antes del anochecer y nos iremos juntos a casa si? – Ay! su mirada tan cálida, sus manos acariciando la mía, y esa última frase resuenan en mi cabeza, en mi corazón y en mi estómago también. "prometo llegar antes del anochecer y nos iremos juntos a casa si?" por un momento me siento como una de esas mujeres que despiden a su esposo porque va a la guerra. Inuyasha no es mi esposo, pero para mí el sentimiento es el mismo. Con tristeza asiento, el me suelta la mano y se va corriendo para alcanzar a Miroku.
-Vaya! Y eso que no llevas ni tres días aquí… Mucho de que platicar eh Kagome?- Volteo para encontrarme con Sango que carga a su hijo recién nacido, le dedico una sonrisa a ella y otra al bebe.
-Sí, muchísimo- Y nos dirigimos juntas a la casa.
-Entonces se besaron?!- Sango está emocionada y a la vez intrigada por mi confesión.
-Pues sí, yo llevaba en la oscuridad tres días, sola y con la perla. Cuando Inuyasha por fin llego a salvarme me sentí tan feliz, nos abrazamos y me beso, bueno yo también a él, y después pedí mi deseo. – La cara de sango se muestra aún más emocionada – pero después yo regrese a mi época y el resto de la historia ya la sabes, no volvimos a hablar de eso desde que volvió, a demás ya pasaron tres años, tal vez ya lo olvido…- digo mientras mi cara se oscurece por la desilusión.
Si, tal vez lo haya olvidado, o no tuvo importancia para el, que siente el por mí? Yo tengo muy claro que estoy enamorada de él, aunque posiblemente él tampoco lo sepa, mis pensamientos se ven interrumpidos por Sango.
-Kagome él te ama- dice con expresión llena de sinceridad. Que me ama? Ella como lo sabe? Él se lo habrá dicho? O a Miroku? No me imagino a Inuyasha diciendo tales palabras a ninguno de los dos.
-No lo sé Sango- Y esa es la verdad, no lo sé.
-Debiste verlo estos tres años, lucia tan solo, estaba esperándote! Pero ya sabes cómo es, le es difícil demostrar sus sentimientos, dale un empujoncito y ya verás…- Yo? Como podría hacer eso. De pronto me siento aún más confundida de lo que ya estaba antes. Ay!
De regreso a casa Inuyasha me platica sobre el exorcismo de esta tarde, parece ser que Miroku cobra muy caro y ganan mucho dinero o depende de con que les paguen. Inuyasha lleva cargando un saco de arroz y encima de este una caja, además de mis maletas, que había dejado en la aldea, por fin podre ponerme una pijama, llevo von esta falda azul y este suéter rosa ya dos días!
Cuando llegamos a la casa, me pongo la pijama y dejo mi ropa sucia en un rincón, ya mañana la lavare, traje suficiente ropa para vivir aquí, además de crema corporal, jabón, shampoo y perfume, me alegra mucho la idea pero pronto se ve ensombrecida por el hecho de que tarde o temprano mis artículos de limpieza se van a terminar. Bueno, puedo vivir así, tengo mi ropa, solo tengo que estarla lavando.
Cuando me meto en el futon, me doy cuenta de que Inuyasha está entrando a la habitación, donde estaba? Se acerca a mí y se sienta a mi lado, extendiéndome una cajita.
-Te traje esto- la tomo mientras observo divertida su cara sonrojada, y la abro, es una peineta, de color bronce con perlas adornándola, es hermosa. Me quedo mirándola un rato y abrazo a Inuyasha.
-Es preciosa, muchas gracias!- Fue muy impulsivo de mi parte pero de verdad que quería hacerlo, no es común en el hacer ese tipo de cosas.
-No es nada, la vi en la aldea que fuimos a exorcizar y supuse que te gustaría- dice mientras corresponde mi abrazo y hunde la nariz en mi pelo- Además, quiero que mientras vivas conmigo seas muy feliz- no puedo evitar esa estúpida sonrisa que seguramente tengo en la cara, pero es que tanta dulzura de su parte me abruma, de una buena manera claro, me llena, me siento plena, feliz, no eh obtenido una declaración de amor precisamente, pero quien necesita eso, yo soy feliz a su lado y mas con actitudes tan tiernas como estas.
-Yo también quiero que seas feliz mientras viva contigo Inuyasha- él se para y camina para sentarse y recargarse en donde suele dormir
-Yo ya soy feliz idiota, muy feliz. Ahora duérmete, ya es tarde- Me acurruco en mi futon con la peineta en la mano, la contemplo unos minutos, que feliz soy… Y me quedo profundamente dormida.
Bueno este fue el 2 capitulo, van acercandose poco a poco, seamos realistas, Inuyasha no puede ser un romantico empedernido de un dia a otro ok? Critiqueeeeen
