Capítulo 2 interludio mientras planeamos nuestro siguiente paso
Había funcionado, en realidad, funciono. Su familia estaba viva, no importaba que… Veinte años. Se habían equivocado, habían retrocedido demasiado. Las rodillas de Ginny parecían debilitarse, se aferró a Harry en busca de algún tipo de consuelo. Él al abrazo y la levanto en vilo. Aun no podía creerlo, no habían retrocedido días sino años, tantos que ni siquiera habían nacido, ninguno de ellos. "Dios bendito, nos equivocamos. Pero al menos esta vez ellos no morirán a manos de esos cretinos" pensó antes de desmayarse.
La mente del moreno trabajaba a, mil por hora. Estaban en guerra, en la primera contra Voldemort y si su mente no se equivocaba sus padres aún estaban vivos… y Sirius. Pero primero, lo primero; deberían ir a ver a Dumbledore, aunque no debían decirle todo lo que sucedió, sería mejor informarle de su presencia. Él podría ayudarlos a conseguir refugio y una forma de volver, claro diez días antes de lo que partieron y así enmendar las cosas que debían corregir. Claro que primero debería consultarlo con los otros.
-Ron…- lo llamo Harry -Ron, creo que debemos regresar al claro y armar la tienda-
-tienes razón, aquí es peligroso que nos vean- contesto el pelirrojo
Ambos tomaron a sus esposas entre sus brazos y se encaminaron de vuelta, adentrándose en el bosque. Caminaron varios minutos hasta una claro lo suficientemente grande como para armar la tienda. Lo bueno de la magia sin varitas era que podían sacarla de la mochila de Harry y armarla y poner los hechizos apropiados en ellas sin tener que en ningún momento poner en el suelo a sus preciosas cargas.
Durante el tiempo que estuvieron con la orden, a pesar de los duros entrenamientos; sin Dumbledore allí nadie podía enseñarles magia sin varitas. No fue sino hasta después del incidente en la mansión Black que empezaron a incursionar en esa área.
En uno de los muchos libros, que extrajeron, encontraron uno que tenia los bordes llenos de notas, casi todas en la fluida letra de Sirius.
Era un libro llamado "Animagia y Magia sin varitas, las dos caras de una misma moneda". Tan solo por el hecho de que un día fue leído por su padrino y probablemente por su padre despertó el interés de Harry. Él lo leyó ávidamente y este fue la base de su entrenamiento. Las primeras líneas fueron el dogma sobre el cual entreno a todo el ED:
"la animagia el igual que la magia sin Varitas se trata sobre una sola cosa: entrar en contacto con tu núcleo mágico.
Tu Varita interactúa directamente con tu poder mágico, al interactuar directamente con el núcleo de tu poder. Para poder transformarte o para hacer hechizos sin un instrumento catalizador, lo imprescindible es entrar en contacto con el. Para est…"
El libro daba una serie de consejos para lograr controlar tu magia. Lo principal era la concentración. La mejor manera de encontrar tu núcleo era a través de la meditación, decía el libro. Al igual que para la animagia, debías encontrar tu guía interior. Aconsejaba tomar una poción que inducía el trance y facilitaba encontrarlo y también a tu forma animaga primaria (para la cual tienes una predisposición a convertirte) pero puedes elegir otra forma a la cual transformarte, aparte o exclusivamente. Esto fue algo que sorprendió a Hermione. Ya que la mayoría elegía su forma sin prestar atención a su forma primaria y eso inhibe la capacidad de transformarse en más de un animal.
Les tomo casi dos semanas encontrar todos los ingredientes que requerían para el brebaje. Después de cocer mucho, los cuatro se sentaron alrededor de una fogata como indicaba el libro y tomaron de la misma copa. Felizmente para ese entonces ya tenían a varios miembros del Ed. con ellos y ya se habían asentado en el castillo Carlisle en la frontera entre Inglaterra y Escocia.
El viaje llevo a cada uno por parajes distintos:
A Harry le mostró un bosque, tan antiguo como el que colindaba con Hogwarts, pero en el tan solo encontró una manada de lobos y el líder de la manada fue el que le se acercó. Juntos caminaron hasta un claro donde un fénix, posado sobre un tronco, que cantaba una alegre melodía.
Se sentaron juntos al pie del tronco. Juntos disfrutaron de la melodía y cuando finalmente termino, hablaron. Trataron de muchas cosas, como de sus obligaciones que como líder de la manada (termino que le otorgo el lobo) tenía y de la enorme responsabilidad que cargaba al ser la esperanza de todo un mundo. También de la protección que residía en él y como ella lo hacía igual que un fénix, listo para renacer de entre sus cenizas.
Él tendría un camino largo frente a si y tenía mucho que aprender pero por el momento ellos podían ayudarle a encontrar lo que había venido a buscar, el núcleo de su poder, para así poder controlarlo y empezar el largo camino que tenía por delante. El fénix emitió un suave canto antes de levantar vuelo y sumergirse en su pecho y extraer de su corazón algo que parecía una bola de energía llena de estrellas y luces destellantes; cuyo brillo crecía cuando pensaba en su esposa, en sus padres, su padrino.
Este le dijeron era la fuente de su poder, el lugar donde residía. Debía conectarse con el de la misma manera que debía abrazarlos para así poder entrar en contacto con su poder y llegar a ser uno con ellos sin intermediarios.
Harry de inmediato tomo la esfera de energía entre sus manos. Una pequeño calorcito empezó a expandirse desde la punta de sus dedos, llegando a cada partícula de su ser. Pero al igual que lo había hecho minutos antes se concentró en sus seres queridos, sobretodo en Ginny dejando que su amor sirviera de amalgama entre su ser consiente y aquella parte de su ser que contenía la magia e hizo de este sentimiento su catalizador.
Cuando finalmente todo el poder estuvo dentro de él y un extraño brillo surgió de su piel, supo que era el momento de abrazar sus formas animales y aceptar los cambios que debían acontecer en él, muy profundo en su psique y su ser.
Primero fue el lobo, era tiempo que aceptara que él era el líder y que debía velar por la seguridad de su manada sin evitar que hicieran lo que debía hacerse. Sobretodo aceptar que a veces perdería a miembros de su manada, pero que debía siempre poner la seguridad de todos a la de unos cuantos si no había otra opción.
Con el fénix abrazo aquellas cosas que siempre lo había hecho feliz el vuelo y la alegría de ser alguien distinto y sin embargo siempre encontraría a otros como el. El fénix le mostró la sabiduría que poseía y que a pesar del hecho de no haber sido nunca alguien normal, el anhelar cosas simples también era parte de ese profundo conocimiento, que el anhelo de las cosas que le fueron robadas a tan temprana edad y que su capacidad de aceptarla y a pesar de ella madurar sin amarguras ni odios; lo hacían diferente a su enemigo.
No supo exactamente cuánto tiempo fue el que paso en el trance solo supo que cuando termino, no era diferente del Harry que llego. Sin embargo, era un ser más sabio y más maduro. Ahora entendía algunas cosas de mejor manera y sin lugar a dudas destruiría a Voldemort, aun si pereciese con el (y no en el intento). Sabría que su compañera y los otros estarían seguros después de su partida.
Ginny fue llevada a una pradera nevada y ella también encontró a una manada de lobos y a ella se le acerco la pareja del líder. Juntas caminaron a través de los helados senderos hasta un riachuelo y en su orilla se sentaron a conversar.
"¿Lo amas?" fue lo primero que la loba le pregunto
"con todo mi corazón, mi alma y todo mi ser" respondió Ginny sin vacilación. Solo entonces un fénix descendió desde las alturas y se posó en su hombro.
"Recuerda apoyar a tu pareja", le dijo la loba "para algunas decisiones puede que el consulte a la manada, sin embargo a ti es a quien finalmente escuchara y a veces solo tú serás capaz de hacerle ver que está equivocado. Es un gran poder y una inmensa responsabilidad y no debes aprovecharte de él. Te ama; por eso es que le es, y siempre le será, difícil admitir que tú puedes fallarle y por eso mismo puede ser lo que te aparte de su lado. Debes siempre serle fiel a él, y su bienestar viene siempre frente al de la manada, tu obligación es con él y su felicidad antes que la de los demás, el vera por los otros antes que por sí mismo, tú debes velar por el"
"Tu eres igual que el" continuo la fénix "en cada sentido tú lo completas y sin ti él se perdería irremediablemente. No obstante tu lugar es a su lado y no debes dejarlo no importa que pase. Te necesita y te necesitara pues en su destino yacen algunas decisiones tan difíciles de hacer que si se enfrenta solo a ellas puede perderse tanto en la oscuridad que hará parecer a Voldemort y a su guerra como un simple juego de niños. Tú eres su luz y su ancla. Aférrate a él pero no lo asfixies, es imprescindible que como ahora mantengas el balance. Jamás dejes que tus celos y tus inseguridades los aparten o siquiera te hagan dudar de él… amarlo con toda tus fuerzas y deja que él te ame de la misma manera y ambos serán felices pues nada los separara."
Ginny grabo sus concejos en su corazón, pues estos eran sus guías y no le deseaban ningún mal. Después de esto al igual que con Harry el fénix entro en su cuerpo y extrajo el núcleo de su magia. Era de color dorado y parecía iluminarse cada vez más conforme llenaba su mente de imágenes de su esposo y su familia y sobretodo de los hijos, nietos y de toda la descendencia que soñaba con tener con él. Las estrellas que escapaban parecían refulgir más ganar potencia y tamaño cuando se concentraba en Harry.
Abrazo la bola de energía y esta de inmediato comenzó a expandirse por todo su ser, llenándolo de luminosidad luego abrazo a sus guardianas y ambas se fundieron con ella.
Sintiéndose tan completa como cuando ella y Harry hacían el amor, despertó.
Hermione despertó en medio de la sabana africana, junto a ella una chita. A pesar de la conmoción inicial de despertar en lo alto de la copa de un árbol, la muchacha se acomodó para poder conversar con su guía, sin sentir que en cualquier momento caería.
"¿Qué hacemos aquí?" pregunto
"Ahora que despertaste, debemos esperar que llegue le otra" respondió perezosa la felina el Guepardo frente a ella parecía en ese momento más un gato con sueño que el predador más veloz de la tierra.
"¿Por qué?" dijo, mientras el sonido de un suave aleteo se acercaba.
"Ella es la clave para lo que buscas, si yo quisiera extraer de ti el poder tu mente podría jugarte una mala pasada y morirías, ella lo hará con más naturalidad, bienvenida" un águila se posó en la rama cercana. Así una larga conversación empezó mientras el ocaso comenzaba a llenar de colores el cielo.
Hablaron de muchas cosas, su inteligencia, la incansable búsqueda de conocimiento y sobretodo la lealtad a sus amigos, a su esposo.
"Tú siempre encuentras una solución, es cierto" decía la chita al ver su expresión de incredulidad "puede ser que no tengas la mente estratégica de Ron y la valentía casi absurda de Harry o la absoluta lealtad y la paciencia de Ginny. Sin embargo tu también tienes un poco de cada uno y también aportas más cosas de las que crees a tu manada. De ti proviene la prudencia que los mantiene vivos, al igual que el conocimiento y el ingenio para sobrevivir a algunos problemas en los que se han metido. Tu inteligencia los guía y tu lealtad son las cosas que hacen que no pierdan la fe a medía aventura."
"tu sed por conocimiento es parte importante de ti" le dijo el águila "pero no es lo que te define y eso debes comprenderlo. Los chicos no son amigos tuyos porque tu les ayudaras en sus tareas y en el colegio. Si es cierto que les encantaba tu ayuda. Ese es el punto tú les ayudabas, ellos no se copiaban de ti, dejando sus cerebros colgados. Ellos te buscan como guía no como manual de instrucciones.
Recuerda confiar en tus instintos de la misma manera en que confías en tu conocimiento, duda de algunas cosas y no creas cada palabra que te dicen, busca la verdad, tu verdad y alcanzaras la verdadera felicidad"
Después al igual que con Harry y con Ginny, el ave se adentró en su cuerpo y extrajo el núcleo de su poder. Ella descubrió que era más el amor que el conocimiento, aunque con una medida de ambos podía controlar mejor su poder. Y al igual que sus amigos una vez que se reunió con su poder mágico asimilo la esencia de sus guías y de sus formas animagas.
Ron fue llevado a una playa aislada cercada por acantilados donde una parvada de gaviotas alzó el vuelo pero un felino de un gran salto atrapo varias y se dispuso a comerlas mientras el pelirrojo se le acercaba. Para cuando llego un águila se le había acercado y comía junto a un lince de pelaje rojizo y vientre blanco.
Los tres se sentaron en la orilla del mar a disfrutar de la resaca y el suave rumor del agua mientras comían y conversaban. De entre las cosas más importantes que le dijeron:
"Debes dejar atrás tus miedos y tus inseguridades, tu mente es tan brillante como la de tu mujer" le dijo el águila pero el lince siguió "eres tan valiente como tu amigo y tu capacidad de amar es tan grande como la de tu hermana. Pero tú tienes algo que ninguno de ellos tiene tu capacidad para la estrategia y tu profunda lealtad.
Harry es tu hermano, más que cualquiera de los otros, porque él es igual a ti y porque tú lo escogiste y lo aceptaste por quien era y no por lo que su fama decía de él. De tu esposa te enamoraste poco después de conocerla y a pesar de que no lo admitiste ante ti mismo hasta que casi la perdiste, perseveraste y finalmente la uniste a tu vida como soñaste todas esas noches en el dormitorio. Y de tu hermana siempre admiraste el que ella supiera lo que quisiera y a pesar de no tener muchas esperanzas de conseguirlo, lo siguió amando y finalmente su fe fue recompensada. Al igual que lo fue la tuya y eso es lo que debes recordar.
Tu eres la mano derecha de aquel quien debe luchar la batalla, no eres su compañera, como tu hermana, tu eres su estratega aquel en quien el confía y pone su vida en tus manos. Al igual que con tu esposa, ambos son los que le brindan equilibrio y tu hermana es su esperanza, protégela; pues sin ella se perderá, y lo mismo pasara si tu o tu compañera mueren. Ustedes son su apoyo y sin ustedes puede perderse en la oscuridad."
Al igual que con los otros el ave extrajo su núcleo y después de aceptarlo el acepto sus futuras transformaciones.
Después de que despertaron del trance, los cuatro empezaron a entrenar con hechizos fáciles y sencillos sin usar sus varitas. Poco a poco fueron aumentando la intensidad, hasta que finalmente eran capaces de combatir contra 20 personas y dejar a todos fuera de combate en menos de cuarto de hora.
En los últimos tres meses comenzaron a entrenar un nuevo estilo de lucha diseñado por Ron, peleaban siempre tomados de la mano, haciendo que el poder fluyera de uno a otro y sobretodo para evitar que los heridos quedaran atrás y para salvaguardarlos.
Claro que todos los miembros del Ed. una vez que pasaban las pruebas de que no trabajaban para Voldemort o que no estaban bajo la maldición imperius, (claro que era enteramente su elección) pasaban por el trance y empezaban a ser entrenados en el uso de magia sin varitas y el combate a manos unidas cuando ya estaban lo suficientemente avanzados.
De vuelta al pasado, cada pareja se había encerrado a su cuarto. Cada uno tenía una manera especial de despertar a su amada. Harry solía desnudarla y recorrida su cuerpo sin tocarla pero dándole una pequeña descarga de magia y haciendo reaccionar su magia con la de él. Cuando Ginny despertó, sus brazos se aferraron a su cuello y casi gritándole al oído dijo:
-¡Están vivos, Harry, vivos! esta vez no dejaremos que se mueran- le dijo apretándose contra el.
-¡Si mi vida, todos están vivos…- Harry no pudo ni quiso terminar su idea. La beso poniendo cada onza de alegría que invadía su cuerpo en ese gesto. Como siempre no fue suficiente pronto el fuego de la pasión se encendió en ambos. Con un movimiento circular de su mano, aisló la habitación del resto de la carpa, cerró la puerta y coloco una corbata colgando de la perilla. Después de un par de muy inconvenientes incidentes, todo el Ed. había coincidido que esta seria la señal universal de que estaban ocupados, sexualmente hablando.
Ron por su parte le solía soplarle el oído y mordérselo levemente antes de besarla. Cada gesto solía contener una pequeña descarga de magia para despertarla. Claro el beso era el más importante, porque solía llevar mucha más magia. Ella abrió sus ojos, lentamente cuando el separo sus labios.
-Cariño, ¿ya estas mejor?- le pregunto preocupado
-Si, cielito. Aun no se como pude equivocarme así-dijo, su voz cargada de tristeza y culpa
-No es tu culpa, mi amor. Probablemente algo le paso al giratiempo cuando el malnacido ese hizo estallar la gaveta donde estaban- señaló Ron consolándola.
-Pero…- trato de protestar
-Pero nada, déjame que te haga sentir mejor- dijo, acomodándose tras de ella para darle un masaje. Ambos sabían que terminarían haciendo el amor, y en realidad ella bienvenida ese dulce olvido que siempre encontraba cuando el cuerpo de su amado Ron los impulsaba a ambos hacia el paraíso.
Algunas horas más tarde, cuando el sol tiñe el cielo de colores para despedirse. Los cuatro se reunieron en la cocina. Harry como siempre, con la ayuda de Ginny había cocinado la cena y Ron y Hermione se habían hecho cargo del postre. Esa noche tendrían, asado en salsa de especias acompañado con puré de papas y de postre pie de manzana con helado de vainilla.
Mientras comían, los cuatro discutieron cual seria su siguiente paso.
-Entonces, solo nos queda esa opción- dijo Ginny sonando ligeramente decepcionada.
-Sé que no te gusta, pero él es el mago más sabio y más poderoso, en estos ayeres. Es nuestra mejor opción para regresar y hacer lo que debemos hacer.- dijo Harry. Sonaba como que trataba de convencerse a sí mismo más que a su esposa.
-bien, bien- dijo suspirando con resignación
-Entonces, tenemos un acuerdo- pregunto Hermione
-Entonces, iremos a Hogwarts. Claro está después de que terminemos de cenar- dijo Ron
-Si, si después de cenar- replico Harry riendo, mientras Hermione lo miraba con reproche y Ginny se desternillaba de risa.
Eran las 9 en punto, cuando los cuatro se colaron dentro del castillo. Habían llegado hacia las ocho y medía y después de mucho discutirlo habían decidido que la entrada de Honeydukes era la mejor ya que conducía dentro del castillo. Gracias al cielo el mapa merodeador aun funcionaba y pudieron evitar a casi todos los habitantes del castillo, excepto a la profesora McGonnagal quien salía en ese momento de su despacho.
-¡Potter…!- a Harry se le helo la sangre en las venas, no podía creer que alguien lo reconociera en esa época –tú y tus bromas y esa manía de escabullirte en el castillo y tu Evans, lo siento señora de Potter creí que al menos tu lo controlarías-
Harry volvió a respirar tranquilo lo habían confundido con su padre y a Ginny con su madre, al menos Ron y Hermione estaban fuera de su campo de visión. La pelirroja se paso la mano frente al rostro para que cuando la profesora la mirara viera a Lily mientras Harry se volteaba.
-Nos atrapo- dijo con una sonrisa picarona, nada culpable, parecida a la que le vio usar a su padre en el pensadero, claro una mezcla con lo que vio en el espejo.
-¿Qué paso con tus ojos?- pregunto, la profesora, intrigada, al verle los ojos verdes, iguales a los de Lily.
-Sirius- contesto Ginny con un ligero dejo de reproche.
-ya me lo imaginaba. Bueno no importa que bueno que vinieron temprano, Dumbledore quería hablar con ustedes dos antes de la reunión-
De pronto la profesora vio a un par de petisos salir corriendo de uno de los baños al final del pasillo antes de que el sonido de una explosión alterara la tranquilidad de todo el lugar.
-Wallace, Duncan regresen aquí- aunque su voz era lata no alcanzo a ser un grito.
–Antes de que me olvide la contraseña es melaza-
Ellos se despidieron mientras los chiquillos caminaban como condenados hacia la oficina.
Los cuatro siguieron su camino hasta la oficina del director. Ginny ya se había quitado el hechizo cuando la escalera detrás de la gárgola comenzó a subir. Hermione toco la puerta cortésmente y esperaron a que el Director les diera permiso para entrar, para lo cual no paso mucho tiempo.
Entraron antes de que los nervios los vencieran, después de todo habían pasado casi 4 años desde la ultima vez que lo vieron vivo. Pero esa no era la sorpresa que les esperaba en el interior.
Cuando la puerta se cerró y los cuatro se voltearon a ver a Dumbledore, lo encontraron reunido con no otros que James y Lily Potter
