Aún recuerdo esos días cuando era pequeño y me gustaba pasear por la aldea nevada cuando recién había salido de mi huevo. Incluso puedo recordar cuando vi a la linda Croí acercarse hasta mí y pedirme que la acompañara con la chica que la cuidaba. Luego de haber quedado enredado con aquella curiosa media de tela roja las cosas fueron dando giros inesperados una y otra vez, mientras era pequeño me vi envuelto en varias situaciones en mis exploraciones, pero creo que nada de lo que pasaba en las afueras de Eel me preparó para lo que pasaría en el momento en el que yo lograra el límite de mis habilidades y pudiera evolucionar. A partir de ese simple instante en el espacio y el tiempo mi vida se convirtió en una montaña rusa de emociones, al menos así lo describe Rapper. Y todo esto comenzó el primer día que fui de exploración recién evolucionado.

Mi compañera se encontraba completamente emocionada por mi cambio y no tardó nada en traer lo necesario para comenzar la situación completa, luego de haber consumido mi energía como pequeño, comí un poco y, antes de continuar con el día, ella tomó los objetos necesarios y pum. Vi resplandores escarlata y amarillo por todos lados, acompañados por pequeños copos de nieve de color dorado, mi cuerpo empezaba a cambiar. Me hice más alto y mi gorrito desapareció, mis orejas se hicieron un tanto más largas y en ellas se colgaron un par de aretes dorados que estaban conformados por dos grandes cascabeles que resonaban como campanillas, mi cabello se hizo más largo al grado de llegar hasta la mitad de mis muslos, así también mi ropa se vio alterada, por un elegante traje con una camisa de color crema y decorados rojos y dorados que recorrían las mangas que terminaban en una interesante campana, tenía una cinta dorada sujetada a mi cintura con un par de cascabeles pequeños en las puntas, un pantalón ligeramente aglobado de la parte inferior que apenas rozaba mis rodillas, se sujetaba firmemente con una orilla roja, mis pies seguían siendo descalzos y cuando pude ver la tela sin tanto brillo noté que esta tenía decorados muy claros de pequeños copos de nieve. Todo el resplandor se disipó y ahora me encontraba listo para la búsqueda de objetos y otros "familiares" (o como ellos solían llamarnos). Miré a mi compañera cuidadosamente y ella me devolvió la mirada repasando mi apariencia completa de arriba abajo con un ligero brillo en su mirada, estaba encantada por mi nueva apariencia y no tardó nada en abrazarme diciéndome que lucía extremadamente adorable. No entendía el concepto de "adorable" en ese momento y tampoco me molestaba que me lo dijera; cuando era más pequeño no solo ella me lo decía, otras compañeras de ella también lo hacían y al final algunos de los otros familiares de vida salvaje también lo hacían, a la larga solo me acostumbré.

El momento llegó, me sentía nuevamente con energía sin necesidad de nada especial y tras un momento mas, ella me soltó y entonces, ambos, miramos el mapa de los alrededores de Eel para asegurarnos de cuál sería mi próximo destino. Ella señaló una parte no muy lejos de donde nos encontrábamos.

-Es una ida de 15 minutos así que no será complicada, probaremos como te mueves y después podrás ir a lugares mas lejos como antes ¿está bien?

Me miraba con tranquilidad aunque yo no creí que fuera necesario que se preocupara tanto por la situación, después de todo ser más grande significaba que podría defenderme mejor de los peligros del exterior, al menos eso creía yo. Acomodé mi cabello un poco tomando una cinta roja para amarrarlo en una coleta alta y tras un suspiro profundo, sacudiendo un poco mi cola, me dispuse a seguir mis pasos fuera del C.G. y al instante la puerta se quedó sola, yo sabría dónde encontrar a mi compañera después siempre era fácil encontrarla al volver. Mis pies pudieron sentir el pasto rozándoles, incluso entre mis dedos, la sensación era diferente a como la recordaba cuando era más pequeño y el tiempo que tenía de ese cambio no era nada, era una sensación tan peculiar.

Caminé unos cuantos pasos hasta llegar a la madriguera mirándola solo de reojo, ya que mi objetivo y punto de búsqueda era más lejos. De este sitio salieron una serie de niños de ojos azules y cabelleras rizadas castañas, me decían algunas palabras todos al mismo tiempo mientras seguían mis pasos uno a uno, realmente no me era fácil entenderles, me limité a reír por la ternura que me generaba el verlos y escucharlos, solo seguí mi camino. Mis pasos me llevaron cerca de la gran roca de los arbustos, los Crylasm se dispersaron más lejos cuando me vi cerca de este sitio, mas solo le dediqué una mirada fugaz, no era mi verdadero objetivo aún pero me parecía una formación peculiar donde solía sentarme a pasar el rato cuando me mandaban aquí. Al mirar a la derecha vi la extensa planicie de pasto que terminaba en una zona alejada que parecía tener límite con el cielo y el sonido del mar; el viento se hacía más fuerte al grado de revolver mi cabello en varias direcciones. Caminé hasta llegar al lugar mirando de un lado a otro el paisaje mientras sentía el aire pasar en fuertes ráfagas sonriendo de lo bien que se sentía el estar en este lugar. No pude evitar el recostarme sobre el pasto y clavar mi mirada en el extenso cielo azul que, aunque carecía de nubes, se veía tan próximo al piso que te daba la sensación de poder tocarlo si extendías las manos hacia él. Eso fue lo que hice, extendí los brazos hacia el manto celeste del cielo dejando que el viento moviera mis brazos de un lado a otro por su fuerza hasta notar que alguien parecía haberse sentado al frente mío, bajé mis manos despacio y del mismo modo levanté parte de mi cuerpo para mirar a un Pimpel sentado al frente de mí y con sus manos jugaba con unas hebras de pasto.

-¿Hola? –dije suave mientras me sentaba de forma correcta quedando al frente de él. Pero al escucharme dio un pequeño brinco de sorpresa y al ver mis acciones dio algunos movimientos para atrás. Le sonreí con la idea de verme más amable que antes y extendí mi mano tratando de saludarle, mas al instante se levantó y comenzó a correr y saltar para alejarse.

Según Croí, los Pimpel son criaturas muy nerviosas y es muy difícil hacerse su amigo o llamarles la atención como a otros familiares, lo preferible para atrapar a uno es ser un Pimpel o tener mucha "suerte". Supuse que lo que me faltaba realmente era cautela más que suerte. Por si no lo mencioné antes, Croí es una Pimpel y una de las más grandes en edad de los tres familiares de nuestra compañera. El mayor es Rapper, un Sabalí de grandes ojos verdes que aunque se ve amable puede llegar a tener mucho carácter y una actitud poco amable con quien no es de su agrado y a la larga eso le quita muchos puntos de suerte, el más pequeño es una Plumobec que ayudé a capturar, aún no sale a hacer sus exploraciones ya que es mi turno y nuestra compañera quería que fuese mayor para ayudarla a conseguir más cosas que pudiera traer lo necesario para que no nos faltara nada en casa, principalmente mi caro alimento especial.

Al final suspiré y me puse de pie, sacudí mis ropas y empecé a buscar lo que me habían enviado a hacer. Removí algunas de las hierbas del suelo tratando de encontrar algo llamativo mas entre la hierba solo había más hierba y un poco de tierra. Me tomó algunos minutos el seguir buscando, pero realmente no había nada que pudiera llevar a mi compañera, empezaba a frustrarme, necesitaba por lo menos algo pequeño que pudiera servir para cambiar por algunas maanas en un intercambio o algo así. Estaba por ponerme de pie cuando escuché un ruido detrás de mí y una voz muy suave que parecía estar susurrando a mi costado.

-Creo que te faltó buscar por allá.

Di un salto por la sorpresa volteando hacia atrás de mi topando mi mirada con un Plumobec adulto de cabello albino con manchas pequeñas azules en el mismo, movía su cola blanca con una pluma de un lado a otro, pasaba una de sus manos por su collar de plumas y sus grandes ojos azules parecían un profundo lago de aguas oscuras. Me miraba con una ligera sonrisa ladina y lentamente se levantaba quedando derecho extendiendo una de sus manos hacia mí. Pasé mi mirada de su mano a su sonrisa pasando un poco de saliva para dejarle que me ayudara a ponerme de pie.

-Gracias y también por el consejo –le dije con una suave risa nerviosa mirándolo de reojo sacudiendo mis prendas con mi mano libre sin notar que no me había soltado de la mano del Plumobec.

-Descuida, es todo un placer ayudarte –contestó con una voz ligeramente más grave que la de antes y antes de que pudiera soltar su mano me tomó de forma más firme jalándome hacia él para darme un beso muy suave en la mejilla. En ese momento pude sentir mi corazón dar un latido más fuerte y la sangre subir de forma acelerada a mis mejillas, mis manos empezaron a temblar un poco y sin mas retrocedí un poco tratando de soltar la mano de aquel extraño familiar.