Muchas gracias a todos/as por vuestros follows, favorites y reviews.

Kaory1: Sinceramente, me suena mejor usar "uno" que "éste" para referirse a uno mismo en 3ª persona, como se habrá podido comprobar, jeje. La verdad es que es una historia muy bonita y, aunque haya cosas con las que no estoy de acuerdo o las veo fuera del canon (como lo de que hubiera matado a Enishi si otra persona se lo hubiera contado), no es mi historia, en verdad. Todo es cosa de Abstracular, la autora original; tanto lo que gusta como lo que no tanto.

Rogue85, HimeVampireChan y Serena Tsukino Chiba: Gracias por vuestro apoyo. La razón por la que lo hago es para que todos los que no podáis leer las historias que están en inglés podáis disfrutar de mis favoritas. Y aviso de que tengo otras en mente y "en el taller", que estoy segura que os fascinarán - y de las que ya tengo el permiso de las autoras. Sólo espero ser lo suficientemente precisa para poder transmitir todo lo que me transmiten a mí en su idioma original.

MAEC: ¿Qué puedo decir? Muchísimas gracias por tu ayuda, sensei.

La historia de Rurouni Kenshin y sus personajes pertenecen a Watsuki Nobuhiro.

Glosario:

Dojo: significa literalmente «lugar donde se practica la Vía» o «lugar del despertar» y se refiere a la búsqueda de la perfección física, moral, mental y espiritual. Espacio destinado a la práctica y enseñanza de la meditación y/o las artes marciales tradicionales modernas. Tradicionalmente supervisado por el sensei o maestro. Kaoru es una maestra adjunta.

Gi y Hakama: El gi es una forma errónea usada en el fandom para denominar al traje de entrenamiento (keikogi). La hakama es un pantalón largo con pliegues cuya función principal era proteger las piernas, por lo que originalmente se confeccionaba con telas gruesas y con algún diseño patrón. Era tradicionalmente llevado por samuráis y otros nobles y tomó su forma actual más fina durante el periodo Edo en donde tanto hombres como mujeres podían llevar la hakama.

Sakura: La flor del cerezo japonés, la cual florece durante la primavera.

Rurouni: Palabra inventada por Watsuki, que viene a significar «vagabundo» (pero teniendo en mente a «una persona que vaga, que yerra, sin un hogar fijo»).

-dono: Honorífico arcaico usado por samuráis. Indica un trato respetuoso y de distancia ante la persona a la que denomina. Kenshin suele acotarlo a todas las mujeres como señal de respeto. En el manga se suele traducir como «señorita/señor/señora». A pesar de lo que se comenta en otros fics, no hay ninguna referencia en el manga de que sea algo que moleste a Kaoru.

-san: Honorífico estándar. Equivale a «Señor/Señora». Megumi llama cariñosamente a Kenshin Ken-san (también para fastidiar a Kaoru).

Battousai: Nombre por el que conocían a Kenshin cuando era un asesino en las filas de los Ishin Shishi.

Obi: faja ancha de tela fuerte que se lleva sobre el kimono, se ata a la espalda de distintas formas. Existen muchos tipos de obis y formas de atarlos, usando cada una de ellas para distintas ocasiones. Ciertos obis se fijan mediante un cordel fabricado por trenzado.

La historia de Rurouni Kenshin y sus personajes pertenecen a Watsuki Nobuhiro.

CAPÍTULO 2: KAMIYA

Nunca tuvieron un compromiso propiamente dicho, la verdad.

Si Kaoru tuviera que precisar el momento en el que se prometieron diría que fue la noche anterior a cuando Enishi destrozó su dojo. Ese día Kenshin había pasado el brazo alrededor de su hombro y le había asegurado que era la primera vez que decía que tenía un hogar. Fue suficiente para ella, y era más que suficiente para él. Cuando se trataba de mostrar romanticismo, Kenshin no era precisamente un chico muy ostentoso. Años más tarde, se reiría y le confesaría que no lo fue ni siquiera con Tomoe.

Así que ella supuso que se habían comprometido entonces, ya que no hubo ningún momento en el que él le pidiera matrimonio, o en el que ella se lo pidiera a él. Ni siquiera tuvieron una ceremonia de boda en toda regla, para consternación de Tae.

Pero a Kaoru le gustó cómo sucedió. Ninguno de los dos eran personas muy tradicionales y lo hizo más especial que hubiera un silencioso entendimiento cuando él se adentró en la cocina esa mañana.

Sus mejillas tenían un toque rosado que se propagaba hasta alrededor de las orejas y por detrás del cuello, y había ido a la cocina para ofrecerle algo de té con el que acompañar el desayuno que ella había preparado. Kenshin le había estado enseñando durante los meses previos lo que sabía de cocina, y la verdad era que ella se estaba volviendo bastante buena. Sus ojos se abrieron de par en par atónitos ante el atuendo con el que él se presentó. Un gi bastante elegante que caía de manera apropiada sobre su cuerpo y que contrastaba con la hakama azul oscuro que cubría sus piernas. Se sentó en perpendicular a ella y le sonrió levemente.

Kaoru, como respuesta y comprendiendo el motivo de su inusual vestimenta, miró hacia los árboles que se inclinaban sobre la verja de su casa y sonrió a la sakura que había empezado a florecer por las ramas. Era mitad de marzo, había pasado un año desde que ella se topara con el rurouni y creyera que era... bueno... él mismo, salvo que ella no lo había sabido entonces.

Dio unos sorbos de té y no pudo contener una sonrisa.

—¿Entonces deberíamos ir al registro civil* cuando me vista?

La tensión desapareció de sus hombros y le sonrió, alzando su propio té hasta sus labios.

—Cuando quieras, Kaoru-dono.

Decir que ella respondió actuando de forma calmada sería totalmente falso. Depositó su té despacio y entonces salió corriendo de la cocina sin más réplica que una exclamación de dolor cuando su hombro se estampó contra el marco de la puerta. Escuchó a Kenshin reírse desde la cocina mientras ella arrasaba su armario, intentando encontrar un kimono que fuera lo bastante elegante para llevarlo el día de su boda. El dojo apenas se había mantenido de la manera que ella hubiera deseado, pero la escenita que protagonizó Yahiko fuera del Akabeko el año pasado había hecho que los chicos jóvenes le preguntaran de qué dojo provenía. Lo que le trajo cinco nuevos estudiantes con edades que iban desde los siete a los catorce años.

Por fin encontró un kimono que era de color azul oscuro y tenía mariposas blancas y negras impresas a lo largo de la prenda. Mordiéndose el labio, sonrió y lo sacó, buscando un lazo que le hiciera juego, y decidiéndose por uno que tenía un intenso color violeta. Se vistió tan rápido como pudo, alisando la tela que caía por su cuerpo y comprobando su aspecto en el espejo varias veces. Por fin, inspiró profundamente y se pellizcó las mejillas varias veces para colorearlas un poco antes de salir para saludarlo en la cocina.

Los ojos de Kenshin la recorrieron antes de que una sonrisa sincera irrumpiera en su rostro. Ella jugueteó nerviosa con las mangas de su kimono bajo la mirada de él, sonriendo para sí misma.

—¿Todo bien?

—Estás preciosa, Kaoru.

Se marcharon unos minutos después, bajando la calle juntos y se sintieron como si volvieran a ser unos torpes adolescentes otra vez. Kaoru le lanzaba miradas de reojo mientras pretendía admirar cómo la naturaleza florecía en las calles. Él siempre tenía los ojos fijos en ella, y cuando lo pilló, él sonrió con nerviosismo y apartó la mirada.

—¿Fuisteis Tomoe-san y tú alguna vez al registro civil? —preguntó ella al fin.

La sonrisa de Kenshin se entristeció pero guardando todavía buen humor, y él buscó su mano, deslizando sus dedos por los de ella. Le sorprendía infinitamente la amabilidad con la que ella hablaba de Tomoe, sobre todo cuando sabía que debía dolerle un poco en el corazón saber que él había amado a otra antes. Pero no había malicia o celos en su rostro, sólo sana curiosidad. Kenshin la amaría eternamente por ello, disfrutaba viéndola crecer justo ante sus ojos, y le alegraba ser capaz de apoyarla cuando se abriera paso en la vida.

—No —contestó al fin—. En esa época uno y Tomoe todavía habrían tenido que entregar unos papeles que constataran que los dos eran de la misma clase social para casarse. Vivíamos en una pequeña aldea donde tales legalidades no importaban mucho. Fue más como... dijimos que nos habíamos casado, así que estábamos casados.

La sonrisa de Kaoru se volvió nostálgica.

—Mi madre y mi padre tuvieron una ceremonia en toda regla. Ella me dijo que se despertó muy temprano esa mañana para meterse en su kimono y que su hermana y su madre tuvieron que ayudarla. Después ella y mi padre estuvieron al día siguiente sin moverse para un retrato que les hizo mi abuelo.

—¿Otro garabato? —preguntó de forma inocente, y rio cuando Kaoru le golpeó el pecho con una sonrisa triste en su rostro.

—No, idiota —rio—. De hecho, pintaba bastante bien.

Pasaron el rato charlando ociosamente de cosas sin importancia y, cuando llegaron al registro civil, ella se sorprendió de ver allí a Yahiko, Tsubame y Tae. Yahiko le regaló una gran sonrisa y Tae ya estaba casi llorando, y cayó en la cuenta de que Kenshin debía haberse levantado muy temprano esa mañana para ir hasta la casa adosada en donde Yahiko vivía y hacer que pudiera unírseles hoy. Le llegó al corazón y casi empezó a llorar cuando lo vio allí con sus propios ojos, pero no podía dejar que el mocoso lo supiera: eso habría arruinado su relación.

—Yahiko —sonrió, elevando una reverencia—. Te has duchado. Estoy impresionada.

Él le devolvió la sonrisa y se encogió de hombros.

—Si tú puedes lograr no estar fea un día, entonces yo puedo lograr bañarme.

Kaoru rio y la habitación se volvió un poco más luminosa. Se acercó junto a Kenshin hasta el mostrador del funcionario, en donde se presentaban los papeles. Cuando firmaron sus nombres, ella le sonrió y casi no puedo parar quieta en su sitio hasta que vio el nombre con el que él firmó.

—¿Kamiya?

Él soltó la pluma y las comisuras de sus labios se elevaron, haciendo que se arrugara la cicatriz de su mejilla.

—Desde este día y para siempre soy Kamiya Kenshin.

No era que esto no la hiciera completamente feliz. Pero la mayoría de los hombres no desearían perder su nombre familiar en pos del de su esposa. Así que cuando le preguntó, su respuesta, de hecho, hizo que sus ojos se llenaran de lágrimas.

—Tu familia no tiene hijos varones, Kaoru-dono. Uno viene de una pobre familia de granjeros y uno es todo lo que queda de ella. Tu nombre familiar significa mucho más. De esta manera, tu familia puede conservar el dojo como una residencia Kamiya. Además, sería un peso menos en los hombros de uno enterrar de una vez por todas el nombre de Himura Battousai.

Él le levantó la mano y la puso contra su mejilla, la arrugada piel de la cicatriz presionando contra la palma de la mano de ella.

—No existe Himura Battousai. Ahora sólo existe Kamiya Kenshin.

Mientras el funcionario lo organizaba todo para añadir a su reciente marido a su línea familiar, los brazos de Kaoru rodearon sus hombros y lo abrazó con fuerza, presionando su mejilla contra la de él. Kenshin deslizó sus brazos alrededor de su cintura y le devolvió el abrazo con igual fuerza, sonriendo con ternura contra la seda de su kimono.

—Gracias —susurró ella. E inspirando profundamente, las palabras que habían sido dichas tantas veces en silencio rozaron su oído.

Kenshin respondió de igual forma y sus dedos jugaron con las puntas de su pelo, las cuales rozaban contra el obi anudado a su espalda. Cuando se separaron, Kaoru puso su frente contra la del rurouni, sujetando su rostro, sonriendo de una forma que le dio calidez a todo su cuerpo.


Otras notas del traductor:

* He usado el término Registro Civil para designar a una de las oficinas que existen en Japón a las que la gente va para firmar su licencia matrimonial y en donde el funcionario les pone el sello oficial y añade a la mujer al árbol familiar del marido (en la mayoría de casos) o viceversa, como en este caso.

¡Ojo! Antes de que me acribilléis por la falta de "canon", deciros que lo sé. Sé que Watsuki nombró al hijo de la pareja Kenji Himura (aunque no he logrado recordar dónde, supongo que en algún "freetalk"), pero ha sido una idea de la autora original. Ella ha decidido que, habiendo sido Kenshin hijo de un granjero y, por tanto, careciendo de apellido (family name), que era más propio de nobles, habría recibido el de Himura de parte de los Ishin Shishi mientras ejercía de asesino. Por lo que Kenshin no querría conservarlo y preferiría el de ella. Lo que me parece realmente tierno y - ¿por qué no? - plausible, según se explica. Lástima que Watsuki no esté de acuerdo, jeje.