Disclaimer: Lo mismo de siempre... Nada es mío, salvo el argumento.

Aniversarios tristes

Como cada año, el camino hasta el final de la calle se convertía en un ir y venir de niños. Mayores, más pequeños, solos, en grupos... siempre se repetía la misma escena. Y él siempre repetía los mismos pasos: dos a la izquierda, esquivaba al primer grupo y luego vuelta a la derecha, para dejar pasar a los tres niños que venían de la mano. Poca variación de un año a otro, salvo ver cómo los niños crecían y pasaban de ser los que corrían hasta las puertas de las casas a los que corrían detrás de los niños.

Remus, con las manos en los bolsillos, esbozó una sonrisa triste, melancólica y llena de recuerdos inventados. La primera noche de 'truco o trato' de Harry, con James y Sirius riendo y disfrutando casi más que el crío y Remus riendo desde su tranquilidad. Habían pensado tantas veces en aquella noche cuando estaban todos juntos que podía recrear a la perfección una imagen en su cabeza.

Y caminando a paso lento, subiéndose un poco la bufanda para evitar un poco el viento helado que empezaba a soplar, a Remus se le escapó una sonrisa al vivir aquellas escenas en sus recuerdos.

Lo que habría sido el día que Harry pudiese hacer magia por fin, la fiesta que James y Sirius le habrían montado en un instante y a la que Remus habría ayudado desde las sombras. El día que recibiera la carta de Hogwarts y la emoción que habrían sentido todos al saberlo en Gryffindor...

Habrían sido tan felices, tan normales, que dolía hasta pensarlo. La normalidad ya no existía en su vida, estaba prohibido para él. El único superviviente, el que se veía en la obligación de sufrir las pérdidas de los demás y además sentirse culpable por vivir. Porque James y Lily habrían sido tan felices, se querían tanto y tenían a su hijo, al que todos adoraban y sin embargo, habían tenido que morir. Como héroes, como lo que eran, pero habían muerto.

Y Sirius, tan activo siempre, tan lleno de fuerza y energía, tan Sirius... Con aquel ahijado que se había convertido en su tabla de salvación, el clavo al que agarrarse para no caer en la desesperación. Y tampoco estaba. Otro héroe más que se había ido.

Y allí estaba él. El más débil de los tres, el menos héroe de todos... pero el único que había llegado hasta allí, hasta aquel año. Solo, triste, cansado y oculto en una vida gris que nunca terminaba.

Remus miraba con cierta desconfianza todas y cada una de las casas a su alrededor, esperando que nadie se fijara en él. En el extraño que cada Halloween caminaba solo hasta el final de la calle, con la misma mirada perdida y desconsolada, con el mismo silencio.

Habían pasado tantos años y él seguía allí. Y eso le resultaba tan cansado...

No había verja que abrir, así que, como siempre, se apoyó en la única parte del muro de entrada que había quedado en pie y sacó su varita del interior del abrigo. Alzó la vista y los ojos se le nublaron. Otra vez. Como siempre.

Pero aquel año era tan triste su visita... Aquel año sí que lo había perdido todo, ahora ya no le quedaba nada más que su tristeza, sus recuerdos y un dolor de cabeza constante. Había perdido al único amigo que le quedaba, al único hermano; había perdido la esperanza y había perdido el control.

Aquel día, aquel 31 de octubre ya le daba todo igual. No quería pensar, no quería sentir, sólo quería volver a casa, no salir más y que todo acabara de una vez. No verla nunca más, no sentir nunca nada por nadie más para que nunca se lo pudieran arrebatar. Pero ya no lo controlaba y sabía que tenía que hacerlo, pero simplemente no podía.

Mirando las ruinas de una casa donde había pasado tan buenos momentos, Remus se quedó pensando en lo que diría James si lo supiera. Si conociera aquel secreto que no quería revelarse ni a sí mismo. ¿Qué le aconsejaría Lily¿Le dirían también que era una estupidez negarlo, como Sirius había dicho?

Porque él ya no sabía qué hacer, no sabía cómo controlar lo que sentía y tampoco estaba seguro de querer hacerlo. Sabía que debía hacerlo, pero no quería. No quería tener que desviar la mirada para no ver su sonrisa, no le gustaba tener que mentirle, ni esquivarla para no verla. Ella tenía aquel brillo especial y él no quería dejar de verlo. Pero no estaba bien, no con ella. Y sin embargo, delante de aquella casa en ruinas, se imaginó cómo habría sido presentársela a Lily y a James. Cómo habría sido entrar con ella a aquella casa y sentarse a cenar con sus amigos, cómo habría sido observarla hablar con Lily.

Una sonrisa afloró a su rostro inevitablemente. Ya ni siquiera necesitaba cerrar los ojos para verla claramente, para distinguir el tono de sus ojos.

Pero un destello blanco lo sacó de sus pensamientos, y al volver la vista, vio un ramo de lirios en lo que había sido la puerta principal. El ramo de lirios que él siempre llevaba pero que aún no había invocado aquella vez.

Se dio la vuelta y allí estaba, con una media sonrisa tan sincera y emotiva que Remus sintió un nudo en el estómago. Ella se acercó hasta colocarse al lado de él y observó largamente las ruinas de la antigua casa. Después enfrentó la mirada del hombre, que le preguntaba en silencio lo que su emoción no le permitía decirle con palabras.

La chica, con los ojos brillantes, entrelazó una de sus manos con la de él y miró de nuevo hacia la casa.

- Él me lo había contado y hoy decidí venir. – dijo ella, evitando decir ningún nombre.

Pero Remus ya había entendido a quién se refería y el nudo aún se hizo más pesado. No soltó su mano de la de ella pero tampoco dijo nada. La observó, el rosa de su cabello como la luz que debía seguir para salir de aquel túnel en el que él mismo se había metido tantos años atrás. Y de repente supo lo que Lily le habría dicho.

Y no soltó su mano, pero un resquicio de su razón seguía presentando batalla, instándole a alejarse de ella todo lo que pudiera.

Pero por una vez en mucho tiempo, Remus decidió olvidar la razón y sentir, simplemente sentir.


Feliz noche de brujas para todos!!

Mi inspiración dedicada al recuerdo de los Potter

Un saludo

Nasirid