Gravitation es propiedad de Maki Murakami


Yuki fue volviendo lentamente a la consciencia, mientras aquél persistente sonido seguía retumbando en sus oídos; pensó que era parte de su sueño, pero ahora, ya despierto, lo oía más nítido que antes.

- COF COF COF COF!! Yu...COF COF!! Ki...COF COF COF!!

-... ¿Shuichi...? -murmuró el escritor, aún medio adormilado.

- ¡¡YUKI!! COF COF!! COOOFF COF!!

- ¡Shuichi!

El escritor se levantó de un salto y fue corriendo hasta la cocina, para encontrarse a Shu sentado a la mesa con una caja de galletas delante. Su cara tenía un curioso tono azulado, y sus manos se movían frenéticamente arriba y abajo.

- ... ¿Qué demonios estás haciendo?

- COF COF! -poco a poco, el chico fue volviendo a su color natural -lo siento Yuki, es que me he atragantado. ¡Las galletas han intentado asesinarme!

- ...

- ¡Que sí! ¡De verdad! ¿¿No me crees??

-Claro que te creo... -el escritor abrió la nevera y sacó una lata de cerveza, ignorando la molesta mirada del pelirrosa.

- ¡¡Te digo que es verdad!! ¡Es un complot! ¡¡Quieren acabar conmigo!! ¡NO QUIEREN QUE SALGAN A LA LUZ SUS MAQUINACIONES!

- ¿Qué maquinaciones? -el escritor se pasó una mano por el pelo llevándolo hacia atrás para que no le cayera sobre los ojos, pero cuando la apartó volvió a caer sobre su frente.

- Bueno, en realidad no son maquinaciones de las galletas, porque las galletas no piensan, ¿verdad? Buf, imagínate que a algún científico loco se le ocurre implantarle un cerebro a una galleta... Una vez tuve un sueño en el que -

- Shuichi.

- ¿Qué?

- Te estás desviando del tema.

- Ah, sí. Las maquinaciones. Bueno, eso: que en realidad las galletas son el arma que usan los comerciantes para que los conocedores de la verdad muramos. Pero conmigo no podrán porque-

- Shuichi.

- ¿Sí?

- ¿Me vas a decir de una puta vez qué es lo que no tiene que salir a la luz, o puedo irme a trabajar?

- Claro que te lo digo, ¡es que no me dejas acabar! Como iba diciendo, antes de que me interrumpieras -Eiri lo miró con la cara más maligna que pudo, pero el cantante no le hizo mucho caso -, los comerciantes no quieren que se sepa... ¿Y si ahora no te lo digo? Te quedarías con la intriga, je je.

- Vale, me marcho al supermercado a comprar. Espero que cuando vuelva se te hayan olvidado todas esas idioteces sobre las galletas asesinas ¬¬

- ¡Pero Yuki, no son idioteces! ¡Los vendedores nos quieren hacer creer que la coliflor que venden cortada en envases es coliflor, pero es mentira! ¡Tienes que creerme! ¡¡Créeme!!

- Shuichi...

- ¡¡QUE ME CREAS!! ¡Si no lo haces, te ataré durante una semana a la pata de la silla y te contaré todas y cada una de las cosas que haga cada día detalle a detalle!

Ante el repentino cambio de humor del chico, que en un segundo pasó de estar mirándolo con ojillos suplicantes a mirarlo de manera asesina, Yuki se sintió ligeramente en peligro, especialmente al imaginarse la horripilante semana que le esperaba si no le hacía caso. Se le puso la carne de gallina; realmente, aquello no se lo deseaba ni a su peor enemigo.

- Pff... Está bien... Date prisa, antes de que me arrepienta...

- Es que mira: ¿sabes las coliflores esas que compramos cortadas a trocitos, que vienen en paquetes de plástico?

- Sí.

- Pues en realidad eso no es coliflor, son pepinos de mar.

- ¿Qué son qué?

- Pepinos de mar

- ¬¬

- Y ahora quieren atacarnos, porque les pidieron a los comerciantes que los vendieran con su verdadero nombre, pero les dijeron que no, y claro quieren tener su protagonismo. Y como no les hacen caso pues quieren destruir la civilización.

- Y tú vas a impedírselo, ¿no?

- No, no hace falta, serán aniquilados en abril.

- ¿En abril?

- Sí... Las flores primaverales absorberán su energía.

- ...

- Claro, porque como están hechos de agua (como las medusas más o menos) las flores los absorberán y los aniquilarán

- Cada día que pasa estoy más convencido de que estás chalado... Bueno, me voy a comprar. No destroces nada mientras no esté, no quemes la casa, no la inundes...Creo que no me dejo nada... Ah, sí... Cierra bien la caja de galletas cuando la guardes, vaya a ser que cuando estés en el sofá o en donde sea vengan en masa a atacarte.

La maligna sonrisa de Yuki seguía fija en la mente del muchacho cuando el escritor estaba a punto de salir del apartamento

- ¬¬U ¡¡YUUKIIII!! -el cantante, furioso, se levantó de golpe mientras cogía una galleta dispuesto a incrustarla en la cabeza del rubio, pero al hacerlo con tanto ímpetu perdió el equilibrio; se agarró al mantel para no caer, pero lo único que consiguió fue que lo acompañara en la caída.-¡¡AUCH!!

- Shuichi, ¿¿qué idiotez has hecho ahora?? -el escritor, alarmado por el escándalo, se asomó por la puerta y se encontró al cantante sentado en el suelo, con el mantel en una mano, la caja sobre su regazo y un montón de galletitas con forma de osito a su alrededor. -...

Cuando yuki cerró la puerta, sus carcajadas aún resonaban en los oídos de Shuichi.

Dos horas después

- ¡Yuukiii! ¡Hola, Yukii! ¡Por fin has vuelto! ¡¡Te he echado mucho de menos!!

- Si sólo hace dos horas que me he ido ¬¬

- ¿Y qué? ¡Yo te echo de menos hasta cuando bajas a por tabaco!

- ÙÚ Por cierto, ¿qué haces en el estudio?

- Nada, me estaba bajando unas canciones del kazaa, ¡pero este ordenador está poseído o algo!

- ¿¿Qué??

- ¡Sí, mira! He puesto "El rey leon 2", para bajarme una canción, y me salen cosas raras òó

- ¿Qué cosas?

- El baile de Luis Alonso, la rumba de María, el guitarrito, el sueño de Frederik... ¬¬ ¿Y a mí que me importa lo que sueñe el Federico ese? ¡Yo lo que quiero es la canción! TT

- Está poseído, dice... ¬¬ Señor, ¿qué he hecho yo para merecer esto...?

- Venga, deja ya de quejarte... Piénsalo bien, y dime que harías sin mí.

- Pues no sé qué haría, pero al menos no tendría dolor de cabeza permanente.

- ¿¿Insinúas que soy un pesado??

- No lo insinúo, lo afirmo.

- Dios, Yuki. Seguro que podrías entrar en el libro Guinnes de los récords como la persona más borde del mundo. ¬ ¬

- Me halagas.

- Bah, cállate. Me voy a hacer la cena v.v

- ¿Te has enfadado?

- No.

- Sí.

- ¿Para qué me preguntas, si total sacas tus propias conclusiones?

- Pues para que parezca que me importa.

- ¬¬U Imbécil...- Shuichi se fue hacia la cocina para preparar la cena, molesto con los comentarios del escritor.

Yuki lo siguió y se pegó a su espalda.

- Baka... No sé por qué te enfadas, si sabes que lo digo de broma. -le mordió el cuello, provocándole un escalofrío a Shuichi. Una pequeña pero vistosa marca rojiza apareció en la piel del cantante. -¿Qué vas a preparar?

- Crêpes...

- Ahm... Pues date prisa... -Eiri movió las caderas hacia delante, haciendo que su entrepierna rozara el trasero del chico -...porque tengo hambre.

Shuichi dio media vuelta y deslizó las manos por debajo de la camisa de seda negra de Yuki. Dibujó el perfil de los labios del escritor con la lengua, al mismo tiempo que subía las manos por su pecho para luego bajar la izquierda hasta la parte posterior de sus vaqueros.

- Hm..

De pronto un alegre chisporroteo se dejó oir en la cocina.

- ¡¡KYAAA!! ¡¡La cena!! ¡Largo de aquí, pervertido! ¡Fuera, fuera! -Shuichi se lanzó al rescate del aceite como si le fuera la vida en ello, al tiempo que le tiraba miradas asesinas a Yuki por ser el culpable de que casi se quedaran sin cena.

- ¬¬ Shuichi, que sólo es un poco de aceite...

- ¡No! ¡Es lo último que quedaba en la botella! ¿¿No ves que si se pierde no podremos cenar crêpes?? ¡No podré preparar mis maravillsos crêpes!! ¿¿Y si no los preparo de qué cenamos?? ¿¡Eh?! ¡¡Tengo que alimentarme bien!! ¿¿No ves que estoy creciendo??

Después de la cena -que, milagrosamente, pasó sin ningún incidente- Yuki fue a ducharse, y Shuichi se quedó en el salón viendo la tele.

Unos veinte minutos después el escritor abrió la puerta del baño, echó un vistazo desde la puerta lo que estaba mirando Shu y el cantante aprovechó para echarle un vistazo a la corta toalla que Eiri llevaba en la cintura.

- Depravado. -le dijo, antes de empezar a secarse el pelo con otra toalla.

- ¬¬ ¡¡ Dios, un mosquito me está acribillando!!

- Buf... Se morirá pronto, pobre animal...

- ¬¬U... MWAHAHA!! ¡¡UNOO!!

- ¿Qué?

-¡¡ OTROOO!!

- ¿¿Se puede saber qué haces??

- Nada Yuki, estoy matando mosquitos

- Joder, pobres animalitos... También tienen derecho a vivir.

- Nah, que les den... Que no me piquen y vivirán.

- No sabía que fueras tan cruel ¬¬

- ¡No soy cruel! Ellos sí, que me atacan sin piedad... Oihh, ¿sabes qué? ¡Hoy, en el estudio, he hervido tres huevos! Me ha costado dos intentos, ¡pero lo he conseguido!

- Qué fuerte...

- La primera vez no sé qué ha pasado, que cuando los he tirado al agua ¡han explotado! Y ha habido huevo por toda la encimera... Ha sido muy divertido, pero Hiro no me ha dejado repetirlo ¬¬

- ¿En serio? Dios, Shuichi, eres un completo desastre en la cocina...entre otras cosas...

- ¡Eh, que esta vez yo no he hecho nada, han sido los huevos solos!

- Ya...

- ¡Que sí! ... ¿Y después sabes qué ha pasado, Yuki?

- Sí, claro que lo sé. Se te olvida que puedo leer la mente ¬¬U

- Tú siempre tan gracioso... Bueno, pues después de eso, la yema del segundo huevo se ha quedado enterrada por la clara, y no la encontrábamos... Y por eso hemos freído otro. Menos mal que ese me ha salido bien, porque me empezaban a mirar mal ¬¬

- Me pregunto por qué...