Juntos forjando un nuevo destino

DISCLAIMER: Todos los personajes en este fanfic son propiedad del grupo CLAMP.

Capítulo 2: Una aparente paz

Los días pasaban rápido y cada uno estaba inmerso en sus propias ocupaciones, mientras las jóvenes guerreras, de dedicaban a tomarse las medidas y a preparar sus mejores galas con ayuda de sus amigas para la boda, aunque no podían negar que la ausencia de sus jóvenes novios les hacían falta en especial Marina que una noche en que notó a Gurú Clef muy extraño decidió ir a visitarlo, pues no podía dormir tranquila sin saber que le sucedía.

Al entrar en la habitación vio todo obscuro, pero escuchó la inconfundible voz de su novio, que se hablaba al parecer así mismo pues la voz que percibía era idéntica a la del joven mago, se acercó pero sus ojos no podían ver nada, al parecer él se había protegido con un campo de energía o algo pasaba, cuando por fin termino la conversación que no logró comprender, entonces lo vio caer al suelo justo frente a ella.

Lo ayudó a levantarse y lo llevó a su cama, se veía agotado y se podía notar que estaba muy débil, lo recostó y cobijo como si lo hiciera con un hijo, se veía tan lindo así se decía a sí mismo, tan concentrada estaba en su escrutinio que jamás se dio cuenta de que había sido descubierta –Marina te gusta lo que vez - dijo con una sensual voz el joven que acababa de abrir sus ojos.

La chica avergonzada se volteó hacia otro lado – mucho Clef - dijo con voz temblorosa –tú y tu gran bocota- pensó la joven peliazul.

Clef tomó entonces el rostro de Marina e hizo que lo viera de frente –no te avergüences mi niña- sonrió acercándose a su rostro - a mí también me gusta lo que veo y no imaginas cuanto – le dijo besándola, ella correspondió al beso sonriendo, al parecer se había recuperado de lo que fuera que le había pasado y eso la alegraba.

Clef se separó de ella sólo para tomar aire, cuando volvió a besarla lo hizo de una manera mucho más demandante, en un principio ella se asustó, pero después correspondió de la misma manera, en ese momento se dio cuenta que si no paraban ya no podrían hacerlo pues su cuerpo cada vez le parecía más ajeno a ella, pero quién quería detenerlo, al menos ella no lo deseaba.

Fue entonces cuando la poca cordura que le quedaba a Gurú Clef lo hizo reaccionar – lo siento Marina yo…- fue interrumpido por los cálidos labios de la chica que tenía frente a él –no digas nada Clef – le susurro mientras seguía el beso.

Segura que es lo que quieres –le preguntó –aún puedo detenerme mi niña – la miró pero ella por respuesta le dio un nuevo beso y pasó sus manos por detrás de su cuello, entonces él comprendió que su guerrera del agua lo deseaba tanto como él, comenzó a desabotonar le vestido que en esos momentos portaba la joven y bajando sus besos por su cuello llegó hasta sus suaves hombros y al ir bajando el vestido los beso y después llego al escote de su bra que ya estaba totalmente descubierto, dejando caer el vestido hasta la cintura, Mariana sólo gemía y pronunciaba su nombre, la estaba volviendo completamente loca.

El joven con sus manos desabrocho y quito la prenda que cubría los senos de la chica y entonces comenzó a besarlos y lamerlos, estos reaccionaron al contacto con su boca e hicieron que la joven comenzará a gemir con más fuerza aferrándose al joven de sus sueños, él se separó un poco para dejarla sobre la cama y entonces poder terminar su trabajo, de esta manera la contemplo por unos segundo y enseguida termino de sacarle el vestido y sintió reaccionar aquella parte de su anatomía la contemplar a tan hermosa chica, con sus labios termino de quitar la prenda que le quedaba y fue entonces cuando ella se incorporó y con manos temblorosas quito la pijama del mago y lo vio sólo en ropa interior, de inmediato se sonrojo al ver la erección del joven y entonces quito lo único que no dejaba ver completo el hermoso cuerpo de su novio.

Te gusta lo que ves –dijo juguetón ya que Marina no le quitaba los ojos de encima, aún con su vergüenza lo recorría para grabar en su mente cada rincón de tan hermoso joven – mí niña te gusta lo que vez…

Marina sólo asintió no podía formular palabra alguna, fue entonces cuando supo que no había marcha atrás y que sería por fin de él y solo de él para siempre –Te amo Clef- susurro antes de que él se acomodará entre sus piernas y la comenzará a besar de nuevo.

Lentamente Clef comenzó a penetrarla, hasta que se topó con la barrera de ella, fue cuando viéndola a los ojos le preguntó –confías en mi Marina- ella sintió y se aferró a su cuerpo –pronto pasará- le dijo al entrar completamente en ella y se quedó quieto unos minutos limpiando con sus labios unas pequeñas lagrimas que habían brotado de sus ojos, por el dolor que sentía, cuando al fin el dolor paso, ella comenzó a mover sus caderas, al sentirla moverse él comenzó a entrar y salir de ella, pronto en esa habitación sólo se escuchaban gemidos de placer, sus cuerpos estaban sudorosos y se movía a la par en busca del tan ansiado clímax que no se hizo esperar, ella se quedó relajada sobre su pecho y ambos durmieron plácidamente esa noche.

Entrada la madrugada Gurú Clef empezó a moverse agitadamente y Mariana despertó enseguida –amor despierta- le dijo asustada –qué te pasa- fue entonces cuando vio salir de su cuerpo a un joven que vestía de la misma forma que él sólo de color negro, color que su Clef detestaba – quién rayos eres tú, qué haces aquí- le dijo cubriéndose.

Preciosa para qué te cubres –le dijo Diamante con una sonrisa de medio lado en su rostro- si hiciste el amor conmigo – se acercó a besar su cuello- que suerte la de mi hermanito, encontró a una hebra hermosa – le dijo mientras que se separaba al ver que Gurú Clef despertaba – por fin despiertas – le dijo desapareciendo del lugar dejando escuchar en el viento una sonora carcajada y una frase que ambos escucharon a lo lejos -eres mía Marina, sólo mía.

En ese momento Gurú Clef miró a Marina y supo que parte de ese enorme deseo que los hizo actuar de esa manera no había sido sólo de él – lo siento Marina – le dijo verdaderamente apenado por la situación, en la conversación que había tenido con Diamante él se había metió en su cuerpo y por eso se desmayó, Mariana también comprendió el porqué del desmayó y de esa forma tan desinhibida de actuar de Clef.

Clef mi amor lo siento yo… -no terminó la oración ya que él no se lo permitió y la beso de nuevo para borrar los besos de Diamante de sus labios.

Fuiste mía Marina – le dijo viendo sus ojos- aunque él estaba dentro de mi fuiste mía porque fue mi cuerpo el que te hizo el amor, fue mi alma la que te protegió, fue mi corazón el que te amo - la volvió a besar y te protegeré de él, te lo juro Marina.

Marina lo vio con lágrimas en los ojos –gracias Clef tu eres mi todo, eso jamás lo dudes – fue así como se quedaron abrazados el resto del tiempo, cada uno pensando en lo sucedido y en el nuevo enemigo al cual se enfrentaban.

Pero todo había regresado a la normalidad y hasta ese día jamás se había vuelto a presentar Diamante, al menos no físicamente pero si en las continuas pesadillas de ambos que estará tramando pensaba la joven mientras sus amigas intentaban saber su opinión sobre el vestido que usaría el día del anuncio de su compromiso, sin obtener respuesta alguna.

Entonces al ver que no reaccionaba decidieron dejar eso para otro momento y se fueron al jardín donde las preguntas no se hicieron esperar, pero de ella no sacaron respuesta alguna y eso sí que las preocupaba, que era lo que le sucedía y qué le pasaba al mago, tenían días actuando muy raro y al parecer casi no dormían, pero ambos eran unas tumbas, se dijeron todos cuando ya estaban reunidos y ellos no aparecían para la cena.

Cuando ellos llegaron se percataron de que aunque estaban tomados de la mano no la mirada se dirigían y ambos estaban cabizbajos, fue entonces cuando Caldina después de terminada la cena no aguantó más – ahora los dos me van a decir qué demonios sucede o les aseguro que jamás les volveré a dirigir la palabra- todos estaban hartos ya de esa actitud pero no se imaginaban que la respuesta que recibirían los dejaría helados...

Continuará…..