Hola gente!
Al final sí me avente a hacerle un segundo cap a este AU
Ya saben lo del disclaimer y eso, así que disfruten.
Nubes grises encapotaban el cielo, dando clara advertencia que pronto llovería, qué mejor clima para un lunes. El ambiente estaba frío y el viento no ayudaba. Las personas caminaban por la acera con prisa para llegar a sus trabajos, dejar a sus hijos en la escuela o llegar a sus clases en la universidad. El mundo a su alrededor avanzaba sin descanso, mas ella no. Ella se encontraba en la mesa junto a la ventana de su café favorito, la humeante bebida estrella del local entre sus manos, calentado su anatomía al ser ingerida.
Era lunes por la mañana, pero eso para ella no significaba nada, su trabajo no tenía horarios definidos y si bien podría desarrollarlo en la comodidad de su casa, prefería salir y trabajar en esta mesa, ver a las personas en su cotidiano ir y venir ayudaba a su mente.
Sin embargo hoy no era un día de trabajo normal para ella, hoy solo estaba sentada ahí esperando.
Hace un par de días lo había decidido, había marcado el día en su calendario y sabía que sería temprano por la mañana. A diferencia de la mayoría, ella no estaría con su mirada fija en los números sobre la piel de su brazo, los cuales ya reconocía de memoria, dígitos de color acua que sin pausa avanzaban en cuenta regresiva desde el día de su nacimiento.
Su segunda taza vacía ya sobre la mesa y los minutos del día continuaban su marcha, la impaciencia comenzaba a asomarse sobre su hombro.
¿Será mejor salir a la calle?
La duda incrementaba con cada segundo, y empeoraba con cada nuevo cliente que entraba al café mas nunca tenían contacto alguno.
¡Esto es ridículo!
Ella nunca perdía su calma, era su principal característica, aunque otros la llamasen distante y fría, ella se consideraba calmada y tranquila.
Respiró profundo y cambió de decisión pero no por ello perdería la calma. Se levantó de su mesa con rumbo al mostrador, podía estar tranquila, la mujer que siempre atendía el lugar por las mañanas lucia sobre la piel de su brazo dígitos color naranja en cero.
―Dos cafés únicamente― Con la mirada señaló la mesa que había estado ocupando. La mujer respondió con el precio a pagar y luego de efectuar la transacción y de recibir los buenos deseos para el resto del día de parte de la otra mujer, se dispuso a salir.
Con una duda aún en su mente, con la cual estaba empleando toda su fuerza de voluntad para no sucumbir, caminó hasta la esquina de la cuadra, a través de la ventana aún podía ver su mesa de siempre. Del otro lado de la calle, una tienda para mascotas, frente a ésta estaban dos mujeres, una rubia quien claramente estaba pasando un mal rato con un gato mientras la otra, dueña de cabellos verdes, reía. Era evidente por su interacción y cercanía, ellas eran pareja.
Ver esto solo alimentó su duda, al punto que ya no pudo resistirlo más.
―¡Oh!― Fue el único sonido que sus labios emitieron, no era para menos, frente a ella en dígitos color acua, a su reloj le restaban únicamente cinco segundos.
Cuatro. Elevó su mirada.
Tres. Escuchó ruido del otro lado de la calle frente a ella.
Dos.¡Oh!
Uno. Dos grandes perros y un muy asustado gato corrían en su dirección.
―¡Ay no! ¡Cuidado¡― Cero.
Un nublado y frío lunes por la mañana, sin embargo y a pesar de la hora ya su día se encontraba a toda marcha. Tres Emails enviados, cuatro llamadas contestadas, un par de mensajes con fechas importantes enviados a sus colegas y ni siquiera había llegado a su oficina.
Se le podía considerar un hombre multitareas y no habría ningún error en llamarlo así. Como evidencia de ello era que se encontraba caminando hacía su trabajo, con su celular en una mano y los reportes de su ultima semana en la otra. Mirada fija en estudiar el documento buscando un error que él sabía no existía, pero nada costaba dar una ultima revisión.
Todo estaba perfecto, los datos mostrados en la pantalla de su iPhone se reflejaban en los documentos, ningún error en las gráficas, ninguno en los porcentajes.
Una mirada a su Rolex y todo marchaba de forma ideal, tenía el tiempo justo para llegar a su trabajo puntual. Luego de este proyecto, estaba seguro que ese ascenso le pertenecía.
La vida no le podría estar yendo mejor, un buen trabajo, un ascenso asegurado, y hoy. Hoy era el gran día, y según sus cálculos, el reloj de dígitos rosados en su brazo llegaría a cero ya estando en su oficina. Un futuro de buen vivir y de tranquilidad garantizado.
―Disculpe señor.― Un niño, el cual se apreciaba nervioso, lo miraba con mirada de suplica.
¡Oh, fantástico! ¿qué querrá este niño?
―Dime niño.― El pequeño solo apunto hacía arriba. En una rama del árbol se encontraba una pelota. No estaba tan alto, pero para el pequeño sí que lo estaba.
No tengo tiempo para esto.
A pesar de sus pensamientos, no pudo resistir la mirada entristecida del niño. Esto nadie lo sabía, pero el pobre había esperado casi una hora por alguien lo suficientemente alto para ayudarle.
Estiró su mano y hasta con la ayuda de un leve salto no pudo más que rozar con sus dedos la pelota.
―Lo siento niño, no te puedo ayudar.― Ya había hecho mucho más de lo que tenía en mente.
―¡No, espere! Levánteme y yo la alcanzo. Por favor.―
El plan resultó en un rotundo éxito, el niño le dio las gracias y regresó al interior de su casa, él por otro lado tendría que acelerar su caminar para llegar a tiempo.
Frente a él se encontraba la intersección donde se ubica el café el cual visitaba cada mañana por su usual pedido para llevar. Hoy será la excepción, no tenía el tiempo, lo bueno era que se encontraba a tan solo una cuadra para llegar a su oficina.
En su bolsillo su iPhone comenzó a vibrar y a emitir una melodía, una distinta a su tono de llamada. Esa melodía solo significaba una cosa.
Subió con prisa la manga de su traje y lo que se temía lo recibió, a su reloj le restaban sus últimos diez segundos.
¡Esto no se supone debía pasar así!
Al cruzar la calle, solo restaban cinco segundos.
Cuatro. Todos mis planes.
Tres. Esto no es justo.
Dos. ¿Qué es ese ruido?
Uno. Fantástico, perros.
―¡Hey! Cuidado!― Cero.
Las ruedas de su skate resonaban en su avanzar sobre las losas de concreto de la acera, el frío aire de la mañana golpeándole la cara debido a su velocidad. Era temprano y no tenía idea de en qué día estaba, bien podría ser viernes o lunes que le daba igual, pero tenía la ligera impresión de que era lunes, las personas en su camino traían cara de cansancio y de querer estar en cualquier otro sitio en vez del lugar al cual se dirigían.
Era un frío lunes por la mañana y el único motivo por el cual que se encontraba fuera de su cama y lejos de las sabanas que lo acompañan siempre hasta casi medio día, fue esa odiosa alarma en su celular que lo despertó y le recordó que hoy era un día importante.
Al menos pudo ser en la noche o mínimo por la tarde, pero no verdad, tenía que ser temprano.
Las personas en la calle algo le gritaban a su paso, no tenía que escuchar para saberlo. Era lo usual. Cosas como vago, que la acera es para caminar no para ir sobre su skate, que busque algo de provecho para hacer y más cosas por el estilo. Sí lo de siempre, no se molestaría en quitarse los audífonos o bajar el volumen máximo de su iPod para escuchar lo mismo vez tras vez.
Ilusos, creen que porque se amargan la vida en una oficina eso es trabajar únicamente.
Luego de varios minutos de pasear por las calles era hora comer algo. Si mal no recordaba, en la siguiente esquina se ubica un café. Y la calle le quedaba de bajada, el ángulo no era muy notorio, pero cuando vas sobre una tabla con ruedas, cualquier cosa ayuda a tomar velocidad y eso él no lo desaprovecharía.
En medio de su carrera iba, ningún obstáculo a la vista, era momento ideal para monitorear el reloj de dígitos purpura sobre su brazo.
Esto no era nuevo para él, siempre perdía la noción del tiempo, al parecer paso más tiempo avanzando sin rubo de lo que imaginó ya que a su reloj solo le restaban segundos.
Bueno, ni modo.
Tres. El camino aún estaba despejado.
Dos. Ya no lo estaba.
Uno. Well, shits happens.
―Hey! Cuidado!― Cero.
Tenía sueño, frío y hambre.
Eran las seis con treinta y dos de la mañana del lunes veinticinco de abril y se encontraba saliendo de su edificio, en su día libre, con los perros de sus vecinos. Los tenía que sacar a pasear todos los días durante dos meses, citas al veterinario e idas a la tienda de mascotas incluidas, según estipulaba el acuerdo de la apuesta que había perdido la noche anterior.
Nunca imaginó que el rubio gemelo aceptaría el reto se salir una noche a la calle con las ropas y peinado de su hermana.
Debía admitirlo, fue una noche de "chicas" divertida. Al menos para ella y la hermana del rubio.
No tenía idea de como se había hecho amiga de ese par de descerebrados, pero vaya que le alegraban la vida, aunque terminara en situaciones como la actual.
Los dos animales no eran fáciles de controlar, y caminar con ambos por la cuidad no lo hacía más fácil.
¿Por qué tenían que tener un Pastor alemán y un Siverian husky? ¿Por qué no Chow chows o Chihuahuas?
Y para sumar hoy era el día. Hoy por fin esos dígitos rosa en su brazo llegarían a cero. Debía admitir que salir por la cuidad para un momento como este era un buen plan, no tenía nada especifico planeado para ser sincera, pero esto iba a resultar bien.
Faltaban pocos minutos para que dieran las siete puntual. La tienda para mascotas de la esquina debe de estar por abrir, pasaría por ahí.
Era un buen ambiente, con seguridad su reloj llegaría a cero ahí y conocería a una persona que se preocupa por sus mascotas, las personas así son buenas, creía.
Ya podía ver la tienda, en la entrada una chica batallaban con un gat...
¡Oh no!
Miró su mano, ambas correas atadas con múltiples nudos a su muñeca para evitar que se soltasen de su agarre.
Miró al gato que se había zafado el agarre de la chica rubia.
Miró los perros que comenzaban a correr tras el felino.
Sintió la fuerza de los canes que prácticamente la arrastraban. Por suerte no pasaban autos en ese instante.
Y por ultimo miró su reloj.
Tres. El gato había logrado subir a un árbol.
Dos. Había cruzado la calle.
Uno. Yo conozco ese café.
―¡Ay no! ¡Cuidado!― Cero.
Sé que van a llegar aquí algo confundidos, algunas cosas se aclararan en el siguiente cap.
Sean libres de dejar un review o PM con preguntas o ánimos. Se agradecen mucho.
Lo siento por los errores, no tuve chance a revisar con calma.
Hasta la próxima!
