El capítulo 2: Encuentro.
Voz de Nobu.
"¡Nobuo Terashima!" Me grita el jefe mientras miro fuera del escaparate y veo que ahí fuera está cayendo una tremenda tormenta que bien podría ser el nuevo diluvio universal. "¡NOBUO TERASHIMA!" Ruge haciendo que me caiga de la escalera a la que estaba subido para colgar un nuevo cartel. "¡Haz el favor de despertar de una vez, maldito punky desagradecido!. ¡Estas colocando el cartel al revés!"
"Lo siento." Digo para comenzar a recoger el caos que he causado.
"Tengo que salir un momento, así que te dejo al cargo." Me dijo. "¿Crees que podrás atender a los clientes y cerrar la tienda sin causar otro desastre como en los últimos días?"
Yo tan solo asiento.
En los últimos días he estado ido, desde que Nana desapareció no soy el mismo y a menudo me sorprenden pensando en dónde puede estar ahora.
Entonces, mientras estoy agachado recogiendo unos CDs oigo la campanilla de la puerta de entrada.
"Buenas tardes." Dice alguien mientras entran.
"Tardes." Digo yo sin siquiera pensarlo.
Nana era todo ahora. Dejé a mis padres y su negocio para convertirme en guitarrista para que Nana cantase, ahora que se ha ido... ¡No puede haberse ido! Ella nunca se ahogaría y no han encontrado aún su cadáver. Ren ha ido a buscarla, o eso creemos, porque ha desaparecido sin más tras decir en su agencia que se iba a Inglaterra un tiempo.
Voz de Isa.
Estaba caminando por las calles, buscándome un piso para dejar de vivir en una suit presidencial de uno de los hoteles de mi padre cuando me sorprendió una enorme tormenta. En menos de un minuto se había convertido en la tormenta del siglo y yo comencé a correr hacia el sitio más cercano donde casi me estrello contra la puerta y entré casi sin modales como un torbellino para huir de la tormenta que me tiene ya medio empapada porque al no prever una tormenta así, no cogí mi paraguas.
"Buenas tardes." Digo recordando mis modales.
"Tardes." Me contesta alguien al que no puedo ver.
No me extraña cuando al ponerme a ver entre los estantes llenos de CDs veo a un chico que debe ser el dependiente recogiendo cosas del suelo.
La verdad es que me sorprende un poco verle así, pero sigo mirando CDs de grupos Japoneses intentando refugiarme de la que está cayendo fuera de allí.
Entonces encuentro un CD que me encanta. Lo tenía en mi casa, pero mi padre lo encontró y lo rompió ante mis ojos mientras me gritaba un montón de cosas sobre música impropia para una dama.
Busco al dependiente y lo encuentro subido en una escalera intentando colocar un cartel en la pared pero al revés.
"Perdone." Le dijo al dependiente que salta en el sitio asustado y hace que la escalera se tambalee amenazando con caerse si no la hubiese sujetado yo.
Voz de Nobu.
Tras acabar de recoger el nuevo caos que había causado, decidí volver a poner el cartel, esta vez procurando que quedase recto de verdad.
"Perdone." Dijo una voz a mis espaldas sobresaltándome y haciéndome saltar en el sitio asustado y haciendo que la escalera se tambalee amenazando con caerse; por suerte, el cliente tenía reflejos y la sujeta un poco por lo que no se cae.
"Disculpe, yo no... no la había visto entrar." Le digo yo. "¿Está bien?"
"Sí, me ha asustado." Me dijo. "Creí que se caía."
Entonces reparé en que era una chica, y una chica preciosa por cierto. Tenía el pelo largo a juzgar por un mechón de pelo rojo como la sangre y ondulado que se escapaba en un lateral de su cara saliendo de una gorra abultada. Sus formas parecían esculpidas por ángeles o al menos eso creo porque llevaba el abrigo largo abrochado desabrochado y bajo este vestía una camisa blanca calada bajo la que se adivinaba su piel con unas curvas alucinantes y los pantalones de vestir vaqueros. Sujetaba unas bolsas en un brazo y un CD en el otro.
"Lo siento, últimamente estoy un poco... descentrado." Le dije intentando bajar y enganchándome un pie en un escalón para caerme de culo.
"¿Está bien?" Me pregunta la chica preocupada inclinándose hacia mí. "Debería tener cuidado con subir a sitios altos si está..."
"Estoy bien, estoy bien." Dije nervioso al darme cuenta de que el cuello de su camisa estaba abierto y estaba viendo su escote fijamente lo que me hizo enrojecer y mirar a otro lado mientras me levantaba. "Lo siento, ¿qué quería?"
"Quería saber si este CD es original, y si está a la venta por cuánto." Me dijo.
Entonces cogí el CD y lo llevé al mostrador para ver el precio. Era un CD de los Sex Pistol y eso me sorprendió, la mujer no parecía la típica fan del grupo.
"Son 1600 yen." Le dije.
Entonces reparé en que no estaba a la vista y la busqué para verla sobre la escalera a horcajadas y desclavando el cartel que acababa de poner yo.
"¡Ah!. ¡¿Qué hace?!" Le dije yo volando a su lado.
"Lo siento, estaba del revés." Me dijo ella sonriendo suavemente mientras ponía una esquina de nuevo en la pared. "No puedo evitar arreglar estas cosas cuando veo algo del revés. Además, parecía que tú estuvieses un poco... ido hoy."
"Por favor, baje de ahí." Le pedí abochornado de que una clienta tuviese que hacer mi trabajo. "Si la ve mi jefe..."
"Tranquilo, aquí no hay nadie más que nosotros." Me dijo casi riendo mientras acababa de fijar el cartel. "Ves, así está mejor." Afirmó bajando de la escalera de un salto y mirando el cartel.
"Vaya..." Dije asombrado al ver que el cartel estaba perfectamente fijado.
"Maña, eso es todo lo que se necesitaba." Dijo ella sonriendo y devolviéndome el celo. "¿Estaba a la venta?"
"¿Eh?" Dije yo de nuevo perdido para que ella me señalase el CD aún en mi mano. "Ah, sí. 1600 yen."
"Genial, creo que lo compraré. Es muy barato." Afirmó ella sonriendo y cogiéndolo. "¿Quiere que le cobre?"
"Si no te importa, llámame de tú." Me dijo haciendo una cara divertida y casi susurrando como si fuese un secreto. "Me gustaría seguir mirando alrededor. Me interesa saber qué tipo de música hay por aquí. Al menos hasta que pare de llover tanto..."
Entonces reparé, mejor dicho, mi cerebro se dio cuenta, de que la chica tenía la ropa empapada.
"Por favor, permíteme cogerte el abrigo." Le dije exclamando. "Tenemos... una calefacción ahí mismo y se podría secar un poco si va a estar un rato."
"No quisiera molestar." Me dijo.
"Por favor." Insistí yo para que tras dudar un poco se lo quitase y me lo diese. "Si sigue... sigues, si sigues con la ropa mojada me temo que te constiparás." Añadí dejando su abrigo estirado sobre el radiador de la tienda, un poco cohibido ante su presencia.
No es que fuese alguien que asustase, es que parecía una modelo o una actriz de lo perfecta que parecía y lo bien que vestía.
De pronto me recordó un poco a Hachi y me apené.
"Nobuo." Me llamó entonces agitando su mano ante mi cara y sobresaltándome de nuevo.
"¿Cómo sabes mi nombre?" Le pregunté asustado mientras la puerta volvía a abrirse y entraba Shin que venía a buscarme como habíamos acordado.
"Perdón, eso es lo que pone en tu chapa..." Me dijo señalado a la chapa sobre mi pecho. "Me preguntaba si me podrías recomendar un grupo de por aquí."
"Te recomiendo los Blast." Le dijo Shin que al parecer había oído la pregunta al entrar.
"Tu cara me suena..." Dijo la chica mirándole mejor.
"Soy el bajista de Blast." Le dijo él sonriendo. "No sabía que nos conocíamos. ¿Eres una fan?"
"¡No!" Dijo ella sorprendida. "No, no. No conozco ese grupo, y sin embargo tu cara me suena..."
"Es curioso, ahora que lo dices... tu cara también me suena." Dijo él. "¿Cómo te llamas?"
"Isa, bueno, Isabelle Lianne Nana Okanzaki, pero es un nombre muy largo para que la gente lo recuerde." Le dijo la chica tendiéndole la mano.
Entonces, Shin sonrió y le dio la mano también.
"Shin." Dijo él.
De pronto, abrió los ojos como platos asombrado.
"¡Ah!" Dijo él entonces. "¡Tú eres la sobrina de mi padre!. ¡Eres mi prima Isa!"
