Harry Potter es propiedad de J. K. Rowling.

TODO DE MÍ.

II.
Sensaciones y sentimientos.

Ha transcurrido más de dos meses desde que el nuevo curso ha dado inicio y, en ese intervalo de tiempo, ha llegado a la conclusión que su Casa no va a ganar la Copa de la Casa otra vez.

Y todo por las ridículas festividades que se realiza en Hogwarts, desconcentrando a los de Ravenclaw de lo que debe de importarles. Quizá Helena esté siendo injusta y severa con los niños pero ¿quién no? El hecho de que el Barón se lleve el mérito en casi todo es un incordio, ahora que lo recuerda no le ha agradado ni vivo ni como fantasma.

Afortunadamente, no se han hablado desde que han vuelto a Hogwarts en su forma fantasmagórica.

Ni todo el tiempo que posee hará que perdone al Barón por haberse inmiscuido donde no le llamó; el Barón se merece, según ella, que lo trate con esa fría indiferencia y que prácticamente finja que no lo ha visto cuando intenta llamar su atención.

Rencor.

Tristeza.

Impotencia.

Furia.

Querer vengarse y saber que será en vano.

Más rencor.

Y angustia.

Eso es lo que le pasa a Helena en cada momento que ella y el Barón están en la misma habitación.


En el siguiente capítulo conocerán la perspectiva del Barón. Ya que Helena puede pensar una cosa pero el Barón no tiene que concordar con ella.

No está ambientado necesariamente antes que Harry llegue a Hogwarts, en realidad, a Helena le molesta que Barón sea el centro de atención (independiente que sea buena o mala fama la que obtenga), según los libros, Helena siempre rechazó al Barón (y no cambió después).