Disclaimer: The story doesn't belong to us, the characters are property of S. Meyer and the plot belongs to KitsuShel. We just translate with her permission.
Disclaimer: La historia no nos pertenece, los personajes son de S. Meyer y la trama de KitsuShel, solo nos adjudicamos la traducción.
Rabbit Heart
By: KitsuShel
Traducción: luzalejatb
Beta: Melina Aragón
Capítulo 2: Home
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Well I'm going home,
Back to the place where I belong,
And where your love has always been enough for me.
I'm not running from.
No, I think you got me all wrong.
..
Home de Daughtry
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Alguien se aclaró la garganta ruidosamente, causando que Emmett y Bella se separaran. Él la miró, con la cara llena de asombro y juguetonamente tiró de un mechón de su cabello rubio. Hizo una cara divertida y arrugó la nariz.
—¿Rubia?, no me gusta, Scrappy. No va contigo.
Bella negó con la cabeza tristemente.
—Está bien. Ni siquiera sé quién soy yo, Em.
Él la miró contemplativamente por un momento, antes de encogerse de hombros.
—No importa, siempre serás Scrappy para mí.
Un peso se levantó de los hombros de ella y sintió de repente que podía respirar mejor.
—Me alegra oír eso. Te he echado mucho de menos —respondió ella con voz entrecortada, con lágrimas en los ojos.
—Emmett, ¿qué está pasando? —preguntó con frialdad la rubia—. ¿Cómo conoces a Izzy Dwyer y qué está haciendo ella aquí?
Bella la miró e inmediatamente deseó no haberlo hecho. Si las miradas pudieran matar, los ojos violetas de la mujer la habrían decapitado instantáneamente. Ella notó que la postura de Emmett se tensaba mínimamente, antes de entrecerrar los ojos hacia la mujer.
—Rosie, cariño —respondió él con un tono cálido pero firme—. Bella es mi amiga, mi hermanita. Bells, ella es mi esposa, Rosalie.
Emmett le sonrió a su amiga y los ojos de la amazona se abrieron en comprensión. Su rostro inmediatamente perdió toda hostilidad y le sonrió tímidamente a Bella.
Al escuchar la proclamación de Emmett, las paredes emocionales de Bella se hicieron añicos completamente y ella cayó de rodillas. Estaba agotada física y emocionalmente, incapaz de frenar el flujo de lágrimas que corría por su rostro. Emmett inmediatamente cayó a su lado, al igual que Rosalie y la joven más pequeña. Él envolvió uno de sus musculosos brazos alrededor de sus hombros y susurró con dulzura.
—Ssh, está bien, Bella. Todo va a estar bien.
—No —sollozó ella, las palabras salían de su boca de forma apresurada—. No lo estará. Alguien me está acosando y yo solo quería volver a casa, así que subí a un autobús. Tuve que esconderme y no dejar que nadie me reconociera y no estaba segura si querrías siquiera verme después de la forma en que dejamos las cosas. Nunca respondieron mis cartas y luego los Clearwater me dejaron aquí y todo está hecho un desastre, Em.
Sus sollozos se ralentizaron y sintió dos pares de manos pequeñas frotando su espalda. Levantó la vista y notó que las dos mujeres también estaban en el suelo, ayudando a Emmett a brindarle consuelo. La chica de cabello oscuro sonrió brillantemente.
—¡Hola!, soy Alice y soy una de tus mayores fans —dijo alegremente.
Bella parpadeó sorprendida.
—Um, ¿gracias? —respondió ella con voz ronca por el llanto.
—Bella, ¿qué es esto de un acosador y de esconderte? ¿En qué te has metido, Scrappy? —preguntó Emmett con su voz llena de preocupación.
Ella se pasó la manga de su sudadera por la cara, secando sus lágrimas y sorbiendo.
—Te contaré todo, pero ¿podemos pararnos del suelo primero?
Emmett soltó una carcajada y le dio unas palmaditas en la espalda.
—Sí, señora.
Rosalie y Alice le tendieron una mano a Bella. Tímidamente puso sus manos entre las suyas, permitiendo que la ayudaran a ponerse de pie.
—Gracias —dijo en voz baja.
Rosalie le sonrió amablemente.
—Si eres parte de la familia de Emmett, entonces también eres parte de la mía, Bella.
Bella sintió que su pecho se calentaba con esperanza, aliviada de que el peor de los escenarios no hubiera ocurrido.
—¡Oye, E! —gritó Emmett desde su lugar en el piso—. Ven a ayudarme, hombre.
Bella echó un vistazo a la puerta y vio como el hombre de pelo broncíneo se acercaba rápidamente a Em, extendiendo la mano para ayudar al hombre más grande a ponerse de pie.
El hombre se volvió y le tendió la mano para presentarse.
—Es un placer conocerte, Bella. Soy Edward.
Bella puso su mano en la suya y sintió un pequeño escalofrío recorrer su espina dorsal.
—Hola —respondió ella.
—Vamos, Bells, escuchemos esta historia tuya —dijo Emmett mientras tiraba de ella hacia una mesa. Se dejó caer en una silla y los demás lo siguieron.
—Bueno, déjame comenzar desde el principio...
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Cuando Bella terminó su historia, levantó la vista y silenciosamente juzgó las reacciones en las caras alrededor de la mesa. La mayoría era una combinación de sorpresa y simpatía, excepto Emmett. Su boca estaba retorcida por la ira y su pierna rebotaba nerviosamente. Ella extendió la mano y tocó suavemente su brazo, solo para retroceder en estado de shock cuando él golpeó violentamente su puño contra la mesa.
—Esa perra. —Se enojó—. ¿Cómo se atreve?
Los ojos de Bella se agrandaron.
—¿Qué… qué? —tartamudeó ella.
—Renée —escupió el nombre de su madre como si fuera venenoso—. Ella te robó y te llevó lejos de nosotros y nunca miró hacia atrás. Apuesto a que nunca te dijo que tu papá te dejó su casa y ella la vendió antes de que ustedes se fueran de Forks. Te escribimos cartas e intentamos llamarte, durante varios malditos años y ella nunca te lo dijo.
Se puso de pie rápidamente, tirando su silla hacia atrás y comenzó a caminar frente a la barra.
—Lo siento, Bella. Sé que ella era tu madre, pero sinceramente espero que se esté pudriendo en el infierno en este momento.
Bella tragó el nudo en su garganta, asimilando las palabras de Emmett. Su papá le había dejado su casa; la última conexión física entre ellos. Y su madre la había vendido. Emmett había escrito cartas y él nunca recibió las que ella le había enviado. Una parte de su corazón se quebró al enterarse de que su madre había sido cruel, jugando con los temores de su hija en vez de consolarla.
—Nunca lo supe —sollozó ella—. Cuando quise venir a casa a visitarlos, ella hizo que pareciera que ustedes no me querían cerca, como si yo fuera una carga.
Emmett detuvo su ritmo y estuvo a su lado en un instante, agachándose al lado de su silla. Extendió la mano y tiró de su trenza.
—Nunca. Nunca podrías ser una carga para mí, Scrappy. Eres mi hermanita y nada podría cambiar eso.
Ella le echó los brazos alrededor de su musculoso cuello y lo apretó tan fuerte como pudo. Allí mismo, en ese lugar y en ese momento, nunca se había sentido más segura.
—¿Sabes qué necesitas? —preguntó la pequeña, tamborileando sus dedos con sus uñas perfectamente arregladas sobre la mesa.
Bella negó con la cabeza, curiosa por lo que tenía que decir.
—¡Un cambio de imagen! —Aplaudió Alice emocionada.
Edward gimió.
—Me disculparé por mi hermana desde ya, Bella. Ella es un poco exagerada pero tiene buenas intenciones.
Alice lo golpeó en el hombro ligeramente e hizo un puchero hacia Jasper.
—No soy exagerada, ¿verdad, cariño?
El cantinero tosió sorprendido, pero se recuperó rápidamente.
—No, cariño, por supuesto que no.
Rosalie miró a Bella pensativa por un momento antes de asentir.
—Ali tiene razón.
—¿La tengo?
—¿La tiene?
Alice y Edward respondieron juntos, haciendo que la mesa estallara en risas.
Rosalie extendió la mano y desarmó la trenza de Bella, esponjando su cabello rubio hasta la cintura.
—Un corte y un poco de color, junto con la pérdida de tus lentes de contacto, deberían hacerte irreconocible. En general. Tus LCP son una historia totalmente diferente.
Bella ladeó la cabeza confundida.
—¿LCP?
—Labios Chupa Pollas —respondió Rose con una sonrisa, causando que Emmett palideciera y los otros hombres miraran hacia otro lado incómodos.
—Maldición, Rosie. ¡No puedes decir una mierda así de mi hermana! —gimió él.
—¿Qué? —respondió ella inocentemente, intentando torturar a su esposo—. Cuando ella estaba en televisión y no sabías…
—Está bien, con eso tengo suficiente de esta conversación —interrumpió Bella—. Una mierda así me marcará de por vida.
Emmett se volvió hacia ella sorprendido.
—¡Usaste una grosería!
Bella parpadeó.
—Um, ¿sí? También tengo un vocabulario bastante extenso. Puta, mierda, hijo de puta, mal nacido y la lista sigue y sigue.
Él sonrió y le dio unas palmaditas en la espalda.
—Eso es increíble. Izzy Dwyer siempre parecía tan sana y pura.
Bella se sonrojó.
—Uh, bueno, no soy un ángel y ciertamente no usaría la palabra pura.
La sonrisa de Emmett cayó de su rostro.
—Sí, bueno, en lo que a mí respecta, eres tan pura como la nieve, ¿lo oyes?
Ella se mordió el labio para contener una risita y asintió.
—Te escucho, Em.
—¡Bueno! —anunció Alice, poniéndose de pie—. Iré a la tienda a recoger algunos suministros. —Se volvió hacia Bella y sonrió—. Tengo un salón spa en Port Angeles —explicó.
Rosalie asintió.
—Bien, la sacaremos de aquí y nos dirigiremos a la casa grande. Estoy segura de que Bella y Mac necesitarán algo de tiempo para hablar.
Las mariposas revolotearon salvajemente en el estómago de Bella. Estaba ansiosa y nerviosa por ver a Mac otra vez después de todos estos años. El lado positivo era que la aprensión que había sentido antes ese día había quedado completamente borrada por el tiempo que había pasado con Emmett. Sabiendo que la habían extrañado y que estaban tan destrozados como ella por el tiempo que habían pasado separados, la hicieron estar aún más ansiosa por encontrarse cara a cara con su segundo padre.
Luego de que Alice se fuera unos minutos después, Rosalie volvió a peinar el cabello de Bella, escondiéndolo debajo de la gorra de béisbol. Ella le dio una sonrisa tranquilizadora y se puso la capucha encima de la cabeza.
—Edward, ¿vienes con nosotros? —preguntó Rosalie, poniéndose su chaqueta, mientras Bella volvía a poner la mochila y el estuche de la guitarra sobre sus hombros.
Bella lo observó apoyado contra la barra, hablando con Jasper. Él las miró por encima de su hombro y sacudió su mano para despedirse.
—Nah, está bien. Esto debería ser algo familiar. Además, tengo trabajo que hacer en la parte de atrás. Por algo ustedes me pagan. —Sonrió e inclinó la cabeza hacia Bella—. Fue un placer conocerte, Izzy.
Una explosión de pánico corrió por la sangre de Bella. Ella lo miró con los ojos muy abiertos y negó con la cabeza.
—No... No me llames así.
Los ojos de Edward se abrieron por la vehemencia en su tono.
—Mierda —respondió arrepentido—. Lo siento mucho, Bella. No quise ofenderte, no estaba pensando.
Ella apartó la mirada y asintió con un movimiento de cabeza. Rosalie le lanzó una mirada comprensiva antes de llevar a Bella afuera, donde Emmett estaba esperando en su jeep.
Rosalie la detuvo cuando llegaron al auto.
—Realmente no quería ofenderte, cariño.
Bella suspiró.
—Lo sé, lo siento, fue una reacción instintiva. Ustedes acaban de conocerme y todo lo que conocen sobre mí es mi rostro.
—No, Bella, eso no es todo lo que conocemos. Sé que te encanta la cerveza de raíz y que te caíste de un árbol cuando tenías ocho años y te rompiste el brazo. Sé que tienes una cicatriz en la rodilla por caerte de tu bicicleta y que tu padre les enseñó a ti y a Em cómo disparar un arma cuando tenías diez años.
Bella miró a la mujer a los ojos, asombrada.
—No... no sé qué decir, Rosalie.
Rose sonrió tristemente.
—No tienes que decir nada. Solo quiero que entiendas que, si bien es posible que no te conozca personalmente, sé quién eres y te quiero.
Bella se acercó, abrazando a Rosalie con fuerza.
—Gracias —susurró.
Rose asintió y le hizo un gesto para que tomara el asiento del copiloto, al lado de Emmett. Bella se resistió, ya que no quería entrometerse y tomar el lugar legítimo de Rose al lado de su marido.
—No digas nada. —Se rio Rosalie. Abrió la puerta y se deslizó en el asiento trasero, guiñándole un ojo a Bella y haciendo un gesto para que le entregara el estuche de la guitarra.
Bella parpadeó y se rindió, dándose cuenta de que no ganaría esta discusión. Tragó saliva y se subió en el asiento del copiloto, descansando su mochila en sus pies antes de abrocharse el cinturón de seguridad. Miró a Emmett, quien le lanzó una gran sonrisa. Ella asintió con la cabeza, incapaz de evitar la sonrisa que se estaba formando en su rostro. Después de solo diez minutos de paseo por calles vagamente familiares, se detuvieron frente a una gran casa blanca de tres pisos con persianas rojas y una valla blanca.
Bella salió del jeep y miró a la casa McCarty con nostalgia ya que una serie de recuerdos la asaltaron a la vez. Emmett apareció a su lado y tomó su mochila.
—¿Se ve igual a como la recuerdas? —preguntó él con curiosidad.
Ella le lanzó una pequeña sonrisa antes de negar con la cabeza.
—Sí y no. Las persianas eran azules y no había un columpio en el porche. Pero aparte de eso, es como si viera uno de mis sueños.
Emmett sonrió tristemente, tirando de su brazo y guiándola hacia la puerta principal.
—Vamos. Papá está adentro con Joey.
Ella lo miró con curiosidad.
—¿Joey?
Emmett se rio ligeramente.
—Joseph McIntyre* segundo. Es un cachorro Bulldog Inglés. Lo más feo que hayas visto en tu vida, Bells.
—No hables de mi bebé, Emmett —dijo Rose detrás de ellos—. O si no, el perro más feo estará en la cama conmigo y tú estarás abajo.
—Aww, vamos, Rosie, solo dije que era feo, no que no lo amara —gimió Emmett mientras abría la puerta principal.
El sonido de las patas y ladridos resonó en la casa cuando el pequeño perro moreno y arrugado se precipitó por el pasillo con piso de madera. El cachorro inmediatamente comenzó a ladrarle a la recién llegada, causando que Bella retrocediera asustada. Emmett se agachó y recogió al pequeño perro, arrullándolo amorosamente mientras le rascaba la cabeza.
—¿Quién es un buen chico? ¿Eh?
—Lo juro, hijo, tratas a ese maldito perro mejor que a tu viejo —dijo una voz profunda y grave desde la habitación contigua.
Los ojos de Bella se abrieron un poco y su corazón comenzó a latir furiosamente. Emmett sonrió y la empujó hacia adelante. Caminó lentamente hacia la sala de estar hasta que apareció el rostro imponente de Robert McCarty. A pesar de que estaba sentado en su amada silla reclinable, todavía se podía decir que él era un hombre grande. Casi dos metros de altura y con pinta de leñador, Mac siempre había sido una figura imponente. Ella podía ver que su oscuro cabello estaba ahora salpicado de gris y su rostro estaba un poco más demacrado por la edad pero aun así era apuesto.
—¿Qué estás haciendo aquí en este momento del...? —Las palabras de Mac se detuvieron en su boca cuando miró hacia arriba y vio a la joven de pie en la puerta.
Sus dedos jugaron nerviosamente con los bolsillos de su sudadera y tímidamente se quitó la capucha, revelando una vieja y gastada gorra de los Mariners. El reconocimiento y el dolor por su mejor amigo fallecido lo golpearon como un puñetazo en el estómago. Se levantó lentamente, como si la joven pudiera alejarse en cualquier momento.
La esperanza feliz surgió por sus venas, preguntándose si esta era su hija perdida de hace tanto tiempo. Ella se quitó la gorra y aunque el cabello era de un color diferente, se encontró mirando a los cálidos ojos marrones de Charlie Swan. Mac siempre había sido un hombre de gran corazón y ruidoso, pero algo cambió en él cuando perdió no solo a su mejor amigo, sino también a su casi hija. Aunque trató de mantenerse fuerte y afectuoso con su hijo, incluso él tenía que admitir que se volvió más estoico y retraído.
Mientras miraba hacia abajo a la pequeña forma de Isabella Swan por primera vez en casi diez años, fue llevado de vuelta al día en que sus vidas fueron destrozadas. La tarea de decirle a Bella que su padre había fallecido había caído sobre él. La joven se había quejado en sollozos, negándose a dejar su lugar en el sofá durante dos días. Él y Emmett se habían quedado a su lado todo el tiempo, los tres se apoyaban entre sí.
Una semana más tarde, Mac había solicitado la custodia legal de Bella, a petición escrita de su mejor amigo. Incluso si Charlie no lo hubiera mencionado en su testamento, Mac sabía que él habría hecho lo mismo. Amaba a esa chica tanto como a su propio hijo. Diez días después de que él archivara la moción, Renée Dwyer entró en sus vidas y desgarró por las costuras todo lo que acababa de comenzar a reparar lentamente. Nada volvió a ser igual después de eso.
Bella aclaró su garganta y agarró ansiosamente la gorra en sus manos. Ella vio como una amplia gama de emociones aparecían en la cara de Mac. Su corazón casi salió de su pecho por la felicidad cuando él le dio una sonrisa acuosa y pronunció las palabras que había anhelado escuchar cada día desde que se había ido.
—Mi Bella, te he estado esperando.
Las lágrimas corrieron por su rostro y corrió directamente a sus brazos con una fuerza que lo hizo retroceder un paso para evitar caerse.
—Oomph, pegas fuerte para ser una niña tan pequeña. —Se rio entre dientes.
—Oh, Mac —sollozó en su pecho—. Te extrañé mucho.
—Ssh, no te estreses, cariño —murmuró mientras acariciaba su cabello—. También te hemos extrañado.
Miró hacia la puerta y vio a Emmett y Rosalie abrazarse con lágrimas visibles en sus rostros también.
—¿Lo sabías? —le preguntó a su hijo, pensando en algunas palabras para él si se lo había ocultado.
Emmett sacudió su cabeza.
—No, pa. Acaba de llegar al bar hace un par de horas.
Bella sorbió y se alejó, limpiándose la cara con la manga de su sudadera una vez más. Al ritmo que iba, no creía poder devolvérsela a James, sin importar cuántas veces la lavara.
—¿Dónde has estado? ¿Qué has estado haciendo? ¿Cuánto tiempo te vas a quedar? —comenzó Mac a divagar. Él se contuvo y negó con la cabeza—. Lo siento, no quiero bombardearte. Solo quiero escuchar todo.
La cara de Emmett se oscureció y rio sin humor.
—Es posible que desees volver a pensar en esa declaración, papá.
Mac miró a Bella con preocupación.
—¿Por qué? ¿Qué pasa? ¿Estás en problemas? ¿Necesitas algo?
La culpabilidad golpeó a Bella con toda su fuerza, pateándose a sí misma por dejar que sus miedos le impidieran regresar antes. Justo cuando abrió la boca para responder, un fuerte gruñido brotó de su estómago. Sus mejillas se sonrojaron con el calor de la vergüenza cuando los otros soltaron algunas risas.
—¿Cuándo fue la última vez que comiste, cariño? —le preguntó Mac, poniéndose en modo padre como si no hubiera pasado ni un día entre ellos.
Ella arrugó la frente pensativa antes de contestar.
—¿Dos días? Creo, de todos modos. Todo ha estado un poco agitado.
—¿Dos días? —preguntó Mac incrédulo—. ¿Qué diablos estaba pasando como para que olvidaras comer? ¿Por dos días?
—¿Por qué no llevamos esta conversación a la cocina? —sugirió Rosalie—. Le haré a Bella algo de comer mientras ella te cuenta su historia.
Bella le sonrió agradecida a Rose, quien le guiñó un ojo a cambio. Mac asintió y condujo a sus visitantes hacia la gran cocina. Bella notó algo triste que la habitación había sido completamente remodelada. Todos los electrodomésticos y gabinetes eran nuevos; el feo papel estampado de paisley fue reemplazado por uno azul cielo. Miró a Mac, que la miraba expectante.
—Se ve bien. Aunque casi echo de menos el viejo papel tapiz.
Emmett dejó escapar una fuerte carcajada y golpeó la mesa con su mano.
—No jodas, Bells. Esa era la mierda más fea que jamás hubiera visto.
—Emmett Dale McCarty —gruñó Mac—. Cuida tu lenguaje frente a las damas.
Los ojos de Emmett se agrandaron. A pesar de que era un hombre adulto, sabía que su padre no dudaría en patearle el culo.
—Sí, señor. Pero en mi defensa —continuó, señalando a Bella—. Creo que ella puede maldecir más que nosotros dos.
Mac la miró y levantó una ceja espesa. Ella sonrió dulcemente antes de mirar hacia otro lado y silbar.
—Está bien, no hablemos sobre eso. Sigue siendo de mal educación, Em.
Em asintió e hizo un gesto hacia las paredes.
—De hecho Edward remodeló la cocina hace unos dos años.
Bella ladeó ligeramente la cabeza hacia un lado.
—¿En serio? ¿Es carpintero?
Emmett asintió.
—Sí, él está construyendo en la parte posterior del bar mientras hablamos. Vamos a expandirlo un poco.
—¿Cómo te conociste con todos? —preguntó ella con curiosidad.
—Bueno —comenzó Emmett—. Edward y Alice se mudaron aquí en la escuela secundaria cuando el Dr. Cullen se hizo cargo del puesto del doctor Gerandy cuando se retiró. Son buenas personas. Incluso abrieron una clínica gratuita en Port Angeles hace unos años.
Rose sonrió y se apoyó en los hombros de Emmett por un momento.
—Jazz es mi primo, que se enamoró de Alice desde la primera vez que se vieron. Estaba saliendo con su hermano en ese momento.
La boca de Bella se abrió con sorpresa.
—Entonces, ¿tú y Edward...?
Rosalie se rio.
—Sí, pero solo durante un par de meses. Fue él quien me presentó a Emmett. Y el resto es, bueno, historia.
Mac aclaró su garganta y sonrió alentadoramente a Bella.
—Está bien, ahora escuchemos esta historia tuya.
Una hora más tarde, Bella estaba feliz y satisfecha después de devorar un sándwich de queso a la parrilla y sopa de tomate. Lo mismo no se podía decir de Mac, quien se quedó sentado, mirando sus manos aturdido. Ella esperaba que su reacción fuera similar a la furia de Emmett, pero sorprendentemente no fue así.
Sacudió la cabeza y tragó dolorosamente.
—Lo siento mucho, Bella.
Ella lo miró sorprendida.
—¿Por qué lo sientes tú?
—Debería haberte protegido, luchar más fuerte contra Renée. Te defraudé a ti y a tu padre —respondió con tristeza.
Ella extendió la mano y tomó su mano, exprimiéndola para consolarlo.
—No, no hagas esto, Mac. Hiciste lo que pudiste. Ningún tribunal te hubiera otorgado la custodia sobre mi madre si ella no representaba una amenaza para mi bienestar. En todo caso, debería haber luchado más por regresar a casa. Debería haber escuchado a mi corazón y no haber tenido miedo de las mentiras de Renée.
Mac sonrió tristemente y se encogió de hombros.
—Creo que todos tenemos nuestros remordimientos, cariño. Ahora, avanzamos, ¿verdad?
Los ojos de Bella brillaron con lágrimas contenidas y felices y asintió.
—Sí, ahora avanzamos.
Él se estiró y la abrazó.
—Estoy tan feliz de que hayas vuelto.
Ella sollozó.
—Yo también, Mac. Finalmente estoy en casa.
*Joseph Mulrey McIntyre: más conocido como Joe McIntyre o Joey McIntyre, es un cantante, compositor y actor estadounidense, conocido por ser el miembro más joven del grupo de pop New Kids on the Block.
¡Hola!
Muchas gracias por acompañarnos en esta nueva aventura. ¿Nos cuentan qué les pareció el capítulo?
Respuestas a preguntas frecuentes: tiene 26 capítulos, final feliz, y vamos a tratar de actualizar tres veces a la semana.
Muchas gracias por los comentarios en el capítulo anterior: Vampiremmangel, Techu, Tata XOXO, carolaap, Mel. ACS, Vall, angryc, Kriss21, Yoliki, Lizdayanna, Lady Grigori, cavendano13, kaja0507, piligm, saraipineda44, krisr0405, mony17, BereB, Chayley Costa, Moni, somas, Brenda Cullenn, Pam Malfoy Black, Liz Vidal, Melany, Shikara65, Adriana Molina, Neifer, patymdn, tulgarita, Deathxrevenge, jupy, calia19, LOQUIBELL, Tecupi, almacullenmasen, Nina Duciel, miop, melina, Cary, torrespera172, freedom2604, vanina iliana, rjnavajas, Esal y los Guest.
¡Hasta el próximo capítulo!
