EL DESPERTAR DEL TIGRE

Chap. 2: Phantera Tigris

"El tigre (Panthera tigris) es una de las cuatro especies de la subfamilia de los panterinos (familiaFelidae) pertenecientes al géneroPanthera. Se encuentra solamente en el continente asiático; es un predadorcarnívoro y es la especie de felino más grande del mundo,[] pudiendo alcanzar un tamaño comparable al de los felinos fósiles de mayor tamaño…"

Son las 6:03 AM y no puedo creer estar despierta. Escuché ruido en la cocina y sin siquiera ver a la cama inflable, supe que esos discretos ruidos provenientes de mi cocina, eran hechas por Ami. Un aroma me llega a la nariz, y siento que el estómago se me revuelve de hambre. De un brinco me levanto. Observo el respirar tranquilo de Mako y me alegra el no haberla despertado. Tomo mis pantuflas y… debo ir a la cocina.

Ami se mueve bien en la cocina. Sé que dentro de ese dolorcito que debe tener por lo del italiano ido, es como yo: las cosas que duelan, dolerán, pero hay que seguir, y ella sigue. Sonrío: Si bien es cierto que Ami y yo tenemos muchas, muchísimas cosas en común, somos muy distintas en otras, pero en sentir; en sentir…

-Buenos días, Tortuguis. -Digo yo acercándome.

-Buenos días, Mina. Iba a pasarte la voz en unos minutos para que tomes la ducha y desayunes algo. -Amy voltea lo que parecen panqueques de mi sartén de teflón.- Sólo procura estar lista y yo me encargo luego de Mako y de dejar todo bien ¿Te parece?

-No tienes ni que decirlo. Si fueras otra persona, sabes que no te dejaría quedarte sola en mi casa, es más, ni invitada serías, pero eres tú, bien ganado te lo tienes. -Abrazo a mi amiga, siento que ambas necesitamos de un abrazo y yo siempre he sido muy cariñosa con quienes quiero, a veces "Demasiado" cariñosa -bien, ¡A bañarse se ha dicho!

Tomo la ducha más renovadora de mi vida, y es en esas cuatro paredes de mi cuarto de baño que se me aparecen delante de mí ese par de ojos verdes que anoche me robaron la respiración y parte del control de mi vida como era. Me encantaría, de verdad que sí, poder verle otra vez. No se lo quiero decir a nadie, porque mis amigas harían lo que sea por mí. Y si bien es cierto, Mako y Rei serían las primeras en correr para tratar de hacer que vuelva a verle, Ami podía poner reparos y se arma la grande. A veces ellas tres, en su afán de ayudarme, hacen de las cosas un lío tremendo en el cual soy la menos beneficiada; cierto que lo hacen de buena fe pero, siempre que hay chicos de por medio no paso de ser un tímido gatito y acabo echando todo a perder a pesar de la "ayuda" de mis queridas amigas, y con Ace no quiero eso…Mejor sueño con sus ojos, con su voz y su porte… es lo mejor. Porque no creo que por ahora me arriesgue a convertirme completamente en un tigre. Y sin embargo yo…

No tuve necesidad de ir por mi traje, Ami amablemente me había colgado el traje en el perchero del baño con todo lo necesario para no perder el tiempo. Lo que me sorprende es que mi abstracción haya llegado al límite que ni me di cuenta de que Ami había entrado y arreglado mis pertenencias. ¡Lo que hace un par de ojos verdes en mi persona!

No me tardo y al salir, Ami está en el sillón mirando hacia fuera de la ciudad. No hay necesidad de decir más. Está tan abstraída como yo y prefiero no decir nada. Conociendo como conozco a mi amiga, sé que no tardará mucho en decir lo que le pueda estar dando vueltas en la cabeza. No me siento, bebo el café cargado y como a la velocidad del rayo mis panqueques con miel de Maple.

-Come tranquila, cariño, que te he pedido un taxi con anticipación para que no te estreses buscando transporte.

-Eres un amor, Ami chan. -Le digo con sinceridad.

-Lo sé, y no te preocupes, te lo voy a cobrar. -Y gira su cabeza y me hace ver una de esas sonrisas tan de ella. –dejaré que Mako descanse bien y le daré desayunito rico como el tuyo y ya me encargo de dejarte todo tal cual como ayer y tus llaves, como siempre, detrás de la plaquita de tu número de departamento.

-No te preocupes… Ami, gracias por el desayuno y por hacerte cargo, me voy, prefiero llegar temprano para evitar la ira de Yamada, que seguro debe estar hecha una hiena porque se debe de haber dado cuenta de la huida de Nataku de su propia fiesta "de elige chicas".

-Lo sé, no te distraigo más. Voy a tomar una ducha. Te quiero y no te me estreses, que Yamada no te puede seguir sobreexplotando.

-Ya vemos eso. Por ahora… Nos hablamos.

-Sí, nos hablamos.

Cierro la puerta y me quedo con una sensación en el estómago muy rara. No sé qué es pero me preocupa. ¡Bah! Ya ni qué. Bajo el ascensor y al llegar al primer piso, efectivamente, un taxi estacionado en la puerta del edificio espera a alguien. Me emociono, tengo la bendición de los Kamis el día de hoy, ya que, pese a la nochecita pasada, al menos no tendré una mañana de drama.

El vehículo es, efectivamente, para mí. El chofer no era ni viejo ni joven y su velocidad al manejar era la aceptable. Bajo la ventana del coche y el aire fresco me da en la cara, con lo que termino de despertar. Entra un mensaje de texto a mi celular y al revisarlo, tengo 7 mensajes de texto. Todos de Yamada, preguntando por ciertos datos. ¡Oh gran Kami! Lo que se me venía en cuanto entrara a mi oficina. Pero cierto calorcito surge en mi estómago, pues no puedo creer que esta mujer me haya escrito un mensaje a las 2:46 AM. ¿Qué se cree? ¿Qué no duermo? Que ella haya estado en celebración, no significa que el resto tenga que estarlo.

El taxi llega frente a la entrada del museo y de pronto, todo calor y cólera se esfuma como de milagro. Por alguna razón ahora sentía el estómago reducido y temía una llamada de atención que no pueda manejar. Pago el taxi tomo valor, respirando con intensidad y sacando de mi bolso el carnet de identificación. Entrar al museo e ir al encuentro de Yamada es la única opción. Que pase lo que deba pasar.

Tras saludar a los compañeros de trabajo, que los fines de semana son diferentes a los de diario, camino hacia mi oficina pensando en cómo enfrentar a la bruja de jefa que tengo. Debe estar con un espantoso humor esta mañana, porque lo más seguro es que se percatara que su "hermanito" se "escabulló" de casa -Palabras que escuchaba decirle cada cierto tiempo cuando hablaba con alguien muy allegado a su familia, o cuando llamaba la atención a su hermano. -y que nuevamente fue una pérdida de tiempo el hacer esa reunión para que Nataku elija chicas, como si se tratara de una oferta de mercado.

Al entrar a la oficina, el aroma a café recién hecho me da en las narices. Se nota que debe necesitar de éste líquido oscuro para despertarse del todo. Por eso, toco la puerta para que sepa que estoy en la oficina.

-Hasta que llegas, Aino. -Me dice secamente. La miro, esperando que diga algo más. -No olvides de elaborar el documento con la propuesta de decorados para el coctel y el presupuesto. Eso es lo más importante del día hoy y debo firmarlo para que los de contabilidad liberen el dinero. -Asentí simplemente ¿Qué más hacer? -Bueno, Aino, vaya ya a su asiento y póngase a trabajar de una vez, que los minutos pasan y la presentación es en una semana…

Sin más cerré la puerta. Inquieta, sí, pero igual más tranquila, porque las cosas no fueron más grandes de cómo lo imaginé. Ella, con el geniecito que siempre se trae, pues lo más lógico era imaginarme que saltaría de frente mi yugular. No, es una visión espantosa la que acabo de tener… Yamada un vampiro hambriento y bastante sanguinario, violento, tomando mi cuello frágil, blanco, largo, rozando con sus ¿garras? La vena latiente. ¡Stop! Debo dejar de ver muchas películas de vampiros con las chicas…

Lo primero que debía hacer era solicitar entonces presupuestos. Lo bueno es que tenemos a varias empresas que vienen trabajando con el museo en todo lo referente a eventos, así que sólo bastaba llamar y especificar lo que se requiere, reforzarlo con un e-mail y recibir un fax o un correo. Así que manos a la obra.

Pasé cerca de tres horas examinando los prepuestos y viendo cuales serían los mejore. No era fácil, mi jefa quería más que un simple presupuesto. Ella querría ver imágenes de decoración y buffet sólo para estar segura que lo que se pagaba era lo que valía. Así que mientras esperaba unos cuantos correos con fotos que mostrarían con un aproximado de lo que se estaba deseando. Todo eso sería transferido a su correo para que lo recibiera en su Black Berry. Igual, tenía que recibir unas láminas que debían haber llegado hace tres días, y ¡nada! Si Chikane Yamada se enteraba que Ami no tenía en tríptico esa información, que estaban en las láminas, rodaría la cabeza de algunos diagramadores.

Estoy en esto, bastante mortificada, aunque no lo parezca, porque no contestan en el anexo, cuando siento que corren la puerta.

-¡Hola Tigresa!

Rei sonreía y llevaba consigo dos platos dulceros con una porción de torta de chocolate y una de tres leches. ¡Cuando no mi amiga! siempre se aparecía con algo que me endulzaba la vida… y me la alegraba, con todo mi drama personal me había olvidado que yo no era la única que trabajaba ese nefasto fin de semana, sino que también el fénix trabajaba, claro, encargada del ala de armamento medieval no podía parar hasta acabar todos esos kimonos y hakamas…¿Y cómo le habría hecho para llegar a trabajar luego de la nochecita que de seguro tuvo con el escabullido hermano de mi jefa?

-Come rápido, tigresa, que hoy los pasteles están peleados -Rei se tira el cabello para un lado.

-Prefiero gozar cuchara a cuchara. -Escucho de pronto los gritos de mi jefa. -Espero salir pronto, estoy realmente agotada.

-No eres la única, pero si venía para acá, era justamente para arrastrarte al comedor ¡No es justo que no comas nada!

-No tengo cabeza, a decir verdad. Si no termino con esto, mañana que es el peor día estaré hasta el cogote…

-Pero si no almuerzas, no rindes. ¡Ven, vamos! -Rei me jala y yo río. Es cuando escuchamos el grito de:

-¿Qué es todo ese jaleo? ¡Aino! ¡Pare ya esa bulla!-

-Uy, que geniecito se trae ahora. -Susurra Rei. -Ya, vamos a almorzar y te regresas, además, ya no hay mucho que elegir.

-¡Vale! Porque la verdad me ha dado hambre y tengo ganas de ese pollo enrollado que leí en la pizarra.

-Pues apuremos el paso si queremos comer rico. -Mi amiga y yo enlazamos nuestros brazos y caminamos dirigiéndonos hacia la cafetería. No es mala, tiene menús variados y comida japonesa e internacional en su carta. El plato que más me gusta son unos pudines rellenos de Pollo y verduras nacionales que son riquísimas. Lo mismo los consomés de espárragos que son una cosa deliciosa. Y los dulces. Si bien no soy amante de los dulces, algunos de vez en cuando me vienen bien, como la torta helada de gelatina con crema de leche o, si hablamos de algo tradicional, ¡Los moshis! ¡Uy sí! son mis favoritos.

Nos sentamos y pedimos una ensalada ligera, pollo enrollado con puré de patatas y de postre un pastel de tres leches a medias entre las dos. Rei estaba indignada todavía por la famosa fiesta en casa de Yamada y de que Nataku no quisiera darle importancia -según la temperamental de mi amiga. -a lo que ella estaba sintiendo.

-Pero eso es fácil, Rei, solo dile que tus celos están más altos todavía que el monte Fuji…

-¡Ni lo sueñes! Primero me corto la lengua antes que decirle nada al tipo ese. -Rei tenía una mirada bastante molesta. -Si es tan estúpido para no darme el lugar que me corresponde, que se joda.

-Creo que eres injusta con alguien que te insiste e insiste en que debe decirle la verdad a su hermana, así que te recomiendo que respires hondo y no actúes de un modo estúpido o con tu modo YANG de Fénix porque no es lo más dable.

-Yo sé que es lo más dable y que no, tigresa. Más bien, lo que quiero que me digas es algo que me enteré y necesito que me quites la duda. -La mirada de mi amiga cambia por arte de magia, ya que una sonrisa medio malévola aparece en sus ojos. -¿Qué es eso del policía y tú en un patrullero?

Toso, toso y toso. Pierdo el control porque me molesta que lo diga de ese modo. Yo que tan bien me sentía… Sí, me sentía bien justamente porque una nueva luz iluminó mi día, aunque debería decir noche, pero eso es otro tema. Pero que Rei lo saque a colación de ese modo… Me siento privada de un secreto mío. Pero sé que no duraría mucho con Ami y Mako de testigos y lo activo que tienen siempre los celulares.

-Pues nada, nada, lo que pasa es que él se portó bien con nosotras pese a nuestro comportamiento grotesco. Sólo eso… -Reafirmé llevando a mis labios el agua con gas.

-Pero no me dirás que eso no te impresionó ¿O sí? Porque de todas nosotras, tú eres la de la mente romántica, la Meg que siempre sueña con un hogar lindo, con su casa linda, con su esposo lindo…-hace alusión ella al personaje de "Mujercitas" y eso es el colmo, no me gusta que me compare con alguien de una novela.

-¡Rei! Me ofendes, me pintas como si sólo aspirara a eso. -Y de verdad me siento muy ofendida.

-No tigresa, no, no te ofendas, no digo que no tengas otros sueños, pero lo que te hace ser quien eres es ese lado romántico y soñador que tienes. Dejarías de ser tú sin eso.

-Puede ser, pero no lo digas de ese modo. -Justo en ese momento suena el celular de mi amiga. -¿Vas a contestar?

-Es Nataku y no pienso responderle. O sea, por más que hayamos tenido una noche magnifica, no significa que caeré tan rápido, no señor. -Pero cuando dejó de sonar, un mensaje de texto entró a su celular. "This Fire" de Franz Ferdinand, retumbó por el comedor del restaurante. Vi tomar el celular, leerlo y luego, con rapidez, responder.

-No me digas que a Nataku se le ha dado por mensajearte.

-A decir verdad, sí, pero no. Bueno… -El celular volvió a sonar.- ¡Maldición! -¡Dime!... Sí, sí, todo bien… Mira, creo que cuando te las ingenias sabes hacer las cosas… ¡NO ME VENGAS CON ESO! -Mi amiga gesticulaba y su rostro se veía muy molesto. -Bueno, si no lo puedes hacer entonces significa que siempre debes depender de alguien más y eso no es lo correcto. …. ¡No! Yo no puedo hacerlo porque de plano ya tengo definida mi parte, si no la defines tú, nadie lo hará… Sí, claro que me molestó… Ya, ya, ahora hablamos, quieres, que efectivamente, sigo en pie de guerra y ahora estoy comiendo… sí, sí, adiós.

-¿Nataku? -Pregunté inocentemente. No quería que mi amiga se exasperara más de lo que estaba y que luego hiciera algo por lo que se arrepentiría después.

-Algo así. -Rei observa el reloj que lo lleva consigo en una cadena en el cuello, muy de ella. -¡Gran Kami! Es tarde, debemos irnos a nuestras áreas si queremos terminar. Ahora nos vemos. Si sales antes de las siete llámame y nos vamos juntas, pero más de esa hora no te espero.

Y sin siquiera decirme nada más, Rei me deja plantada en el comedor. Y yo con un grillo saltándome en el estómago por su culpa.

-¡Para eso eres mi amiga! -Digo en voz alta.

Rei por su parte, voltea y me muestra la lengua y se va. ¡Vaya, parece que para ella las cosas no están tan bien!

Salgo de ese comedor con los grillos saltando en mi estómago y sin darme cuenta, el rostro de un apuesto hombre de cabellos rubios y ojos verdes se entremezclan en mi mente… Una sonrisa traviesa, una mirada brillante y sincera se va acercando a mi rostro y sus manos, fuertes, toman las mías, que me dicen con esa voz que escuché ayer y me hipnotizó: "No quieres compartir tu vida conmigo?"…

Tras escuchar el sonido de mi celular, despierto. ¡Deja de crear castillos en el aire, Minako! No es bueno soñar con algo que no tienes, y menos con alguien a quien ni siquiera crees volverás a ver. Aunque me gustaría, sí, siempre y cuando sean en otras circunstancias, y no metida en una cárcel fría y con mis amigas ebrias haciendo mil escándalos, pero pensándolo bien, si no es por una cosa como esa, quizá jamás lo vuelva a ver.

El celular volvió a sonar. Era Yamada.

-¡Aino, la necesito ahora en mi despacho!

-Estaba yendo para allá, Yamada San, acabo de salir del comedor.

-No le pregunté nada, sólo venga inmediatamente. -de pronto colgó y me encontré sudando frío y los grillos del estómago ahora se movían pero por razones muy diferentes a las de hace un momento.

Llego a su despacho y la veo caminando como lobo enjaulado. ¿Qué estaría pasando?

-Aino, el museo de Odaibo, no han podido etiquetar las Hakamas que nos darían para le exposición. -dice con una calma preocupante. -¿Sabe lo que eso significa? -Muevo afirmativamente la cabeza. -Esto no puede estar pasando, no… Vaya y hable con el museo de la universidad y dígales que nos manden las dos muestras que le quedan. Explique la situación y que comprendan la petición.

-Ya mismo lo hago, Yamada san.

Salir de ese despacho fue una cosa muy rara. No gritó, no se sulfuró ni me mandó por un tubo. Estaba en el paraíso y no me había dado cuenta de en qué momento pasó.

Hice la llamada correspondiente y los de la universidad solamente atinaron a decirme que era muy pronto para darme una respuesta y que en cuanto tuvieran algo que decirme, llamarían a Yamada. Pero eso se salía de mis manos, y si Yamada empezaba a gritar, no iba a poder aguantar mucho. Pero la pregunta del millón era: ¿Qué era lo que le había puesto así?

El tiempo pasó volando cuando mi jefa pasó delante de mi escritorio. Estaba exultante.

-Aino, tengo una cita con el administrador de ventas de la aerolínea Kozuo. -Con que era eso.-Y tendré el celular apagado, así que usted reciba todas las llamadas hasta la hora de su salida y que no se le pase nada. -Yamada se pasó sus largos dedos por su cabello abundante. -Mañana la quiero aquí a primera hora de la mañana y con todos los datos.

-Yamada San -Empecé dudosa. -Lo que pasa es que mañana. -Pero el teléfono sonó.

-Aino, lo que tenga que decirme, me lo dice mañana, ahora conteste ese teléfono.

Ya no pude, nuevamente, decirle lo de mi cumpleaños. Ahora sí que no había nada que hacer y la culpa era totalmente mía. Y yo con lo que en verdad deseaba poder celebrar mi cumpleaños, por lo menos celebrarlo a lo tranquilo… Pero no, tenía que regresar mañana y ya sin poder decirle a mi jefe que era mi cumpleaños. ¿Qué hubiese pasado si mi familia venía a celebrarlo conmigo? ¿Les hubiera tenido que fallar sólo por mi miedo a decirle a mi jefe que era un día de celebración en mi vida? No sé. Fácil y nunca le decía nada y mi familia se hubiera sentido decepcionada de mí, como era costumbre que hiciera la tímida gatita que era…

En estos momentos quisiera saber que han hecho mis amigas y dónde estaban, miro mi celular, ni un solo mensaje de Mako, ni de la tortuga, lo cual es aún más extraño porque Ami siempre me escribía así sea un "¿Cómo va tu día?". De Rei es evidente que no tendré mensaje, debe seguir ajusticiando a su galán o metida en el trabajo como yo. Parece que esta tarde será larga, si tengo suerte acabaré de arreglar el lío de Odaiba cerca de las siete u ocho de la noche, y después saldría de allí literalmente deshecha directo a mi casa a dormir como tronco hasta mañana…¡Lindo panorama!...¿Dónde era que se habían metido las chicas?...ahora que las necesitaba para que me invitaran a un café o llegaran a casa con algo de cena, parecía que se las había tragado la tierra…¡Pero claro, Minako baka! Si ellas si tienen vidas, no como tú…¡En fin!...a dedicarme a lo mío.

-¿Moshi moshi? ¿Museo regional de Odaiba?...Buenas tardes Tomoisha, si claro, habla Aino san, asistente personal de Yamada san, no pensé que me recordaras, ¿Puedo hablar con el director Mishada san?...¿Está en una junta urgente?...comprendo, llamaré en quince minutos, pero dígale que es urgente. Gracias-¡Maldita sea!...esto no tenía buena pinta.

"La mayoría de los tigres tienen un pelaje naranja o leonado, un área intermedia y ventral blanquecina y las rayas varían en tono desde marrón oscuro hasta el negro. La forma y cantidad de las rayas varían según su sexo (si es hembra la cantidad de rayas es menor), aunque la mayoría de los tigres suelen tener menos de 100 rayas. El patrón de rayas es único en cada ejemplar y es posible utilizar esto para identificar a un individuo, de la misma forma que las huellas dactilares se utilizan para identificar a una persona, aunque se cree que su principal función es el CAMUFLAJE…"

Departamento de Makoto Kino, sábado al medio día:

-Mira Ami, si yo pudiera lo haría, pero tengo que encargarme de todo lo demás y debes demostrarte que no temes hacer locuras. -Mako se abotonaba la blusa gris mientras llamaba la atención a Ami sutilmente. -Debo encargarme de las compras y cocinar todo y eso toma su tiempo, no se trata sólo de comprar por comprar.

-Mako… pero yo. -la muchacha de cabello azul se mordía el labio inferior. -Fíjate que estoy feliz con la idea de invitarlo, pues me di perfecta cuenta de que al muchacho le ha gustado mucho nuestra Minako, pero aun así…

-Quítate la vergüenza, que hacer estas cosas no caen nada mal y menos a ti.

-Bueno, vale, ya veo como me las arreglo. -Ami toma una hoja de papel, en donde en dos filas se veía toda clase de ingredientes, pero la cantidad de tragos era regular. -Whisky, ron, vodka, vino, cerveza. ¿El presupuesto alcanza?

-De eso no te encargas tú, sino Rei. ¡Vamos Ami! Tienes que aprender a aligerarte, si no las cosas te van a pesar siempre. -Al ver que Ami no se iba, Mako optó por sacarla. -Anda pequeña Padawan a hacer lo que te corresponde y deja trabajar a la Gran Reina Dragón en la organización.

-Está bien, si tengo problemas, te aviso.

Y Ami salió algo apesadumbrada. Así que decidió empezar por invitar al resto de personas amigos de Minako desde la escuela secundaria, de la universidad y del trabajo. Pero a Ami no se le hacía tan fácil el tener que invitar a ese apuesto policía. ¿Qué pensará? ¿Qué somos un grupo de chaladas? ¿Y si con eso conseguía justamente lo contrario, que el muchacho no quisiera participar? Como le hubiera gustado tener en sus manos su laptop y usar su programa de probabilidades y asegurarse que no corría riesgo. Pero bueno, andando, andando se llega a Roma…aunque quizá si iba acompañada no le daría tanta pena, así que llamó al celular de…

-¿Rei chan?...soy Ami…

Tortuga!, que bien que llamas, justo estoy saliendo del museo y voy en el auto de Nataku con su amigo que nos rentará el karaoke, no te preocupes por eso, le deposité a Mako en la cuenta para lo de las bebidas, ya luego hacemos números para ver todo y el pastel lo llevamos nosotros…

-¿No le estarás cargando mucho la mano a tu novio?...sé que tiene dinero pero…

-No te fijes, el señorito está haciéndose perdonar, así que vamos a exprimir la billetera Yamada, además visto desde cierta óptica la que le da el dinero es su hermana y es como si ella le pagara a Mina todo lo que la hace sufrir…¿No?...karma es karma…

-Bueno…si es así…oye…¿Tendrás oportunidad de escaparte para acompañarme a la delegación de policía a invitar a Kaitou san?...es que me da…vergüenza ir sola…

-Lo siento, Tortuga pero no puedo, tengo el tiempo medido con los pendientes y si queremos que todo salga bien hay que tener prioridades. Anda tu sola, siempre has sido buena con la gente, solo deja que fluyan tus poderes quelonios. ¡Sayounara!. Te marco más tarde-y colgó. La chica de cabello azul suspiró con fuerza, al parecer literalmente estaba sola en una de las tareas más difíciles que le tocó. Así que mentalizó con fuerza que todo era por Minako, que ella por ser su gran amiga, iba a ser muy feliz de tener semejante visita en casa. Aunque conociendo a Minako, quizá se al verle se cortaba de lleno y no había movimiento alguno… Pero arriesgarse es la voz de los grandes hombres en el mundo, así que juntando sus nervios, su timidez y su billetera –Porque tendría que ir en taxi. -Se fue al centro policial a invitar a Kaitou Ace.

Ami llegó y al bajar del taxi, exhaló y deseo ser más atrevida. Rezando al gran Kami, entró al local. Cómo creyó que tendría este problema, llevó consigo una tarjeta con la dirección de la casa de Minako, el día y la hora, así quizá se le haría más fácil poder explicarse. Al entrar, se acercó a un policía que estaba revisando unos papeles en un escritorio. Con los nervios controlados, preguntó por el policía Kaitou Ace. Se lamentaba no conocer qué grado ostentaría y mientras pensaba estas cosas, el policía de la puerta llamó al policía buscado desde su radio.

-Tome asiento, señorita, el oficial Ace no debe demorar en acercarse.

-Muchas gracias entonces, yo lo espero.

Amy comenzó a recordar cuando llegaron ese día a la comisaria y quiso reír con muchas ganas. En realidad, bien mirado, fue una aventura bastante divertida y que eso sí, no le tocará vivir nuevamente. Entretenida en sus pensamientos estaba, cuando el mismo joven atractivo de las mantas y las donas de la otra noche, se acercó a ella.

-¿Mizuno San? –Preguntó con duda.

-Sí, la misma. –De pronto la vergüenza se le fue por los pies al ver la sonrisa del policía. –Gracias por recordarme, me lo hace más fácil. –Ami estira su mano con la tarjeta. –Esto, antes que me pregunte, es una invitación al cumpleaños sorpresa de mi amiga Minako ¿La recuerda? –Pregunta con sorna disimulada Ami, quien en su fuero interno, agradece que cuando algo que no se trata de ella, le es más fácil lanzarse al vacío… aunque le tome su tiempo.

-Cla… Claro que me acuerdo de ella. –El muchacho avergonzado, se lleva una mano al cabello.

-Bien, ya que se acuerdas de ella, no me puede hacer el desplante de no ir, cuando he venido personalmente a darle esta invitación.

-¿No será un problema? Digo, apenas me conoce y…

-Si le estoy invitando es por alguna razón, así que no se cuestione tanto. –Termina sonriendo la chica. –Y como yo sé dónde trabaja, no puede dejar de ir, porque entonces mis demás amigas y yo le haremos la vida miserable, y si recuerda la otra noche verá que no le conviene –El muchacho lanza una carcajada sonora.

-No será necesario, de verdad. –Toma la invitación y la lee. –Claro que no dejaré de ir. Gracias, Mizuno San.

-Solo Ami, entonces le espero.

-Allí estaré…Ami chan-se despide Ace.

Ami se da la vuelta con presteza y en su mirada hay un aire travieso pocas veces visto. Camina tranquila por la calle y busca un taxi, pero llama a Rei primero.

-¿Fénix? Misión Tortuga terminada, no fue tan difícil y se ha comprometido a ir. –Y sin darle tiempo a replicar, Ami corta el celular. –Aún me da tiempo para tomarme un helado. –y Camina feliz por las calles de Tokio.

Casa de Minako Aino

Luego de llegar a casa, lo único que hice fue darme una ducha larga, ponerle el pijama y beber una taza con manzanilla. Estaba agotada, mentalmente más que física; las gestiones con el museo de Odaiba habían sido largas y pesadas, lo peor era que no había solucionado nada, y aunque sabía que mañana sería un día complicado, cerré los ojos al instante. Pero al hacerlo, la mirada verde de cierto hombre apareció en mi cabeza y no puede dejar de pensar que esto era demasiado, inclusive viniendo de mí. No puedo creer que esté teniendo semejante alucinación con alguien que apenas conozco, y eso sí que no está bien. Como repelente, golpeo la almohada con tanta furia, que se salen algunas plumas de un lado de la almohada. Descorazonada, me quedo dormida sin pensarlo.

He despertado con una opresión en mi pecho. Hoy es mi cumpleaños y no estoy feliz. Tengo que trabajar y no tengo ni la determinación de querer levantarme de la cama. Pero lo hago, porque si no quiero ser despedida por la jefa que me ha tocado, pues mejor andar con cuidado. Ni decirle que es mi cumpleaños y que me deje salir antes. Me comería, literalmente hablando.

Una rutina diferente es la de hoy. Una taza de café cargado y una bolsa de galletas es lo que decido comer antes de irme para el museo. No tengo ánimos ni para prepararme un jugo de frutas. Lo más triste es que ni siquiera he recibido la llamada de mi mamá o la de mi hermano. Las chicas, pues espero a que me llamen, porque si no recibo la llamada de personas que son totalmente cercanas a mí este día, me voy a poner a gritar como loca histérica. Creo que en este estado bastante anormal, sería capaz de hacerlo. Porque hasta el agua más mansa termina teniendo sus grandes olas.

Bajo y subo al primer taxi que encuentro en el camino. No importa nada, ni el dinero de lo que me cobre el taxi, ni el cielo gris, porque por alguna razón, el cielo está bastante gris. Diría que va con mi personalidad. ¡Y justo un día como hoy!

No siento el viaje, sigo mirando mi móvil pero ninguna llamada parece entrar. Pero me doy ánimos, es muy temprano y mi mamá puede creer que estaré en casa descansando de lo mejor y que para no molestarme (por si salí con mis amigas) debo estar con una resaca que me impedirá despertarme pasando el medio día. Sí, eso debe de estar creyendo.

Entro al museo, con la misma rutina monótona de siempre. Pero me doy con la sorpresa de que ¡Chikane Yamada está en la oficina! Tiene la puerta abierta y en su mirada hay un sentimiento muy negativo, que lo noto a bastante distancia.

-¿Se puede saber qué son estás horas de llegar? –Al acercarme, ella misma cierra la puerta de la oficina.

-Pues a decir verdad, Yamada San, estoy viniendo más temprano de lo que es mi hora oficial de entrada.

-¡No sea insolente! ¡No le permito que me responda! –Lanza ella un vaso que estaba en mi escritorio. –¡No le permito ni siquiera que me refute! así que llame inmediatamente a quienes tiene que llamar para que la presentación salga de manera impecable, ¡Y NO QUIERO DEMORAS!

Entro a su oficina, tirando un portazo, y yo, con el corazón hecho trisas por el pésimo trato que acabo de recibir, y porque ni tiene la delicadeza de decirme exactamente qué es lo que quiere que haga. Porque hasta donde yo sabía, la presentación estaba casi lista, y eso tenía que verlo la gente de áreas como la producción en el museo.

Me armé de valor y comencé las llamadas, preguntando, sí estaba todo a punto, que Yamada San deseaba urgentemente que confirmara. De las 5 secciones, 4 estaban listas y la otra terminaría de editar unos videos hasta las 4:00 pm. No me atrevía a entrar a su oficina a preguntarle nada, porque se la pasó hablando por teléfono, por momentos subía el volumen de su voz, y en otras no escuchaba nada, hasta que volvía a subir su voz. Fue cuando escuché claramente:

-¡Esas estúpidas explicaciones no me dicen nada de que me dejaras plantada!

Con que era eso, ayer tuvo una cita, que seguramente nunca llegó y por eso el escándalo que estaba haciendo. Como diría Rei, ella estaba con temor de que la dejara el tren y nunca, nunca de los nunca, tener un hombre en su tela de araña y relamerse a gusto por su víctima. Si de ordinario Chikane Yamada era un dictador horrible y desconsiderado en el trabajo, una Chikane Yamada furiosa y despechada era eso a la milésima potencia…¡Maldición!...a andarme con pies de plomo si no quería que…

-¡Aino venga aquí ahora mismo!-muy tarde, había estallado el volcán, dejé el teléfono, tomé la Palm y me presenté en la oficina.

-Diga, Yamada san-hablo yo.

-¿Me puede decir por qué demonios no quedó arreglado lo de las Hakamas de Odaiba?...estoy revisando el catálogo y no han llegado aún-me mira con sus horribles ojos rojos relampagueantes de ira.

-Verá, Yamada san, ayer intenté toda la tarde comunicarme con el director, pero estuvo en una junta hasta las seis y de allí se retiró a su casa, los museos cierran a las cinco y…

-¡Y!...¡Aino no sea estúpida!...si no pudo comunicarse con él en el museo, debió buscarlo en su número privado-estalla furiosa golpeando con sus puños el escritorio.

-Pero…Yamada san…yo no conozco el número privado de Tomoya Mishada…-la miro yo asombrada de lo que me había pedido. Una risa sarcástica de Yamada es la respuesta, se levanta de su silla giratoria y camina hacia mí rodeándome como una pantera a su inocente presa.

-Aino…aclaremos algo, ¿A qué diablos le suena el apelativo "ASISTENTE DE GERENCIA"?-se burla ella jalando un poco mi gafete, yo tartamudeo como tonta sin articular nada-Le explicaré, Usted tiene la misión de asesorarme a mí en todo lo que sea necesario para que este maldito museo trabaje con la exactitud de un reloj suizo, si yo necesito la corona del emperador, Usted se enfrenta a la guardia real y me la trae, si yo quiero un puro cubano, Usted toma un avión a la Habana y me lo consigue, si se me antoja un café italiano, Usted mueve el cielo y la tierra, viaja a Milán y me lo trae, y si necesitamos el teléfono personal del director del museo de Odaiba Usted…Usted…-me pregunta Yamada con ironía.

-Yo…ahora mismo lo averiguo-afirmo molesta y avergonzada de que me trate así, y de que yo se lo permita. Tanta es mi indignación y mi rabia que al salir choco con ella y la piso…¡Maldita sea!-¡Gomen! ¡Gomen Yamada san!-me excuso al verla quejarse del pisotón.

-¡Mejor desaparezca de mi vista, Aino, antes que la despida! ¡Quiero sobre mi escritorio las formas selladas por el museo de que las Hakamas están en bodega a más tardar en dos horas! ¡DOS HORAS AINO!-escucho yo el rugido de mi jefa y salgo corriendo dando un portazo, llegando después a mi escritorio, con una mezcla extraña de sentimientos, respirando agitada, ya no sé si de rabia por dejarme pisotear así de la bruja, o de vergüenza conmigo misma por ser tan estúpidamente nerviosa de haberla pisado…¡Este será el peor cumpleaños de mi vida!...me senté en mi escritorio y comencé a buscar datos en internet para poder descifrar el número móvil del director del museo de Odaiba, al ser este un museo regional menor sería difícil, había teléfonos de las oficinas pero el teléfono personal del hombre…¡Diablos!...miraba el reloj de mi computadora porque parecía que los minutos pasaban muy de prisa y si no estaba listo en dos horas mi jefa me iba a colgar, y no en sentido figurado…

No tenía idea de cómo iba a salir de ese lío, ya llevaba una hora buscando sin resultados, entonces de repente se hizo la luz, recordé a Tomoisha, la hermana de Yusuke, uno de los programadores del museo al cual le había hecho un favor una vez con una nómina y estaba muy agradecido; su hermana trabajaba en Odaiba, era la secretaria del director, ayer que llamé me reconoció porque las chicas y yo fuimos un fin de semana a ese museo y su hermano nos recomendó con ella…¡Cierto!...tomé el teléfono y usando el botón para el micrófono, hago la perfecta voz de chica de supermercado y llamo a Tomoisha Yusuke, del área de informática, el cual no tarda mucho en aparecer en la oficina.

-¿Aino san?...dígame qué pasa, ¿Algún problema con su computadora?

-No precisamente, Yusuke, sino algo más personal. ¿Recuerdas que una vez me dijiste que algún día me pagarías el favor de tu nómina?..-él asiente-es ahora el momento, necesito con urgencia el número de teléfono de Mio, tu hermana que vive en Odaiba-pido yo esperanzada…cuando lo veo tomar su celular y buscar en él el alma me vuelve al cuerpo…

Una hora más tarde, estaba parada frente al escritorio de mi jefa, mirando con una media sonrisa como confirmaba por teléfono las formas que me había enviado por mail Mio, la hermana de Yusuke, luego de haber arreglado todo con el director del museo. Me sentía orgullosa de mi misma y agradecida con el karma por la solución.

-Excelente, Mishada san, desde luego que no repararemos en gastos ni en seguridad, lamento haberlo interrumpido de esa forma en domingo, pero entenderá que es mi responsabilidad asegurarme de que todo marche bien, en una semana es la presentación a mandatarios y autoridades, queremos que sea impecable. Claro, no se preocupe, aquí tenemos buenos restauradores y se ocuparán, tal como le dijo mi asistente, Usted saldrá beneficiado porque las repararán y cuando acabe la exposición le serán devueltas en excelente estado. Arigatou por todo, espero su llamada de confirmación mañana a las once. Sayounara-cuelga ella, y me mira después, yo sonrío, esperando una felicitación o un "buen trabajo, Aino" de su parte, pero nada-¡No se quede allí parada como estatua y vaya por los presupuestos! No vamos a salir de aquí hasta que los hayamos revisado todos a detalle porque mañana que regresen los de contabilidad les pasará las formas autorizadas por mí, y quiero saber qué cosas firmo-seria ella.

¡Maldición!...contabilidad…números…esto no iba a terminar rápido, quizá hasta cerca de las siete.

-Yamada san, ¿No vamos a comer?- insinúo yo.

-Sí, comeremos aquí, llame a la cafetería y pida el plato del día para mí y para Usted lo que le dé la gana, pero no saldremos de esta oficina hasta haber revisado, imprimido y firmado todas las formas para el presupuesto. Mañana quiero que lo liberen para que haga los pagos electrónicos a todas las empresas que elegimos para el evento…¡Váyase ya!-me aplaude ella despectiva, yo salgo de allí molesta y furiosa, me siento en la silla de mi escritorio y miro mi celular…no tengo ni una sola llamada de felicitación…¿Era que nadie se había acordado de mi cumpleaños?...vi dos llamadas perdidas del número de mi madre, dos que ni siquiera escuché por estar solucionando el lio del Odaiba…me dan muchas ganas de llamar a mi mamá pero sé que no puedo, estoy de trabajo hasta el cuello y me llevaría tiempo explicarle, además si mi jefa me descubría en una llamada personal me mataba…¡Tendré que esperar!...escucho la puerta abrirse y veo entrar a Rei con su mandil de trabajo y su cinto de herramientas raras.

-Tigresa, venía a decirte que no comeremos juntas, estoy abrumada de trabajo, la reparación de los hilos descocidos del kimono de la emperatriz Jingū Kōgō va lento y soy la única en el pabellón, no pude hacer venir a los practicantes en Domingo ni con amenazas-se excusa mi amiga.

-No te doy el pésame, Fénix, porque estoy igual, voy a encerrarme con mi jefa a autorizar presupuestos hasta que terminemos. Pediremos la comida aquí-me quejo yo.

-¡Joder!...sí que la hicimos buena, valiente día que estamos pasando-me dice ella-¡Oh! me olvidaba, tengo algo para ti-me dice, yo sonrío, al menos Rei si se había acordado de mi cumpleaños, la veo caminar hacia mi escritorio y llevar su mano al bolso de su mandil, del que extrae un extraño objeto de madera con bolas giratorias-es un masajeador de cuello, con las horas que pasarás tensionada y en la computadora te hará bien, créeme que funciona. Bien te veo después. Suerte-acaba saliendo de allí mi amiga.

Yo me he quedado de piedra. Sin decir una sola palabra, en verdad que mi jefa me tratara como basura era algo normal, patético pero normal, ella no sabía de mi cumpleaños, pero el que mis amigas no lo recordaran, me daba un sentimiento raro en el pecho…unas lágrimas se acumulan traicioneras en mis ojos, y tomo el masajeador de madera dispuesta a lanzarlo contra el piso cuando mi celular suena…conteniendo las lágrimas contesto.

-¿Moshi, moshi?...

-Mina…soy Mako…¡Adivina qué!-limpio las lágrimas de mis ojos y sonrío, Rei no se acuerda de mi cumpleaños porque está metida en el trabajo y sus líos con Nataku, pero Mako si se había acordado.

-Dime-respondo emocionada.

La gran Reina Dragón ha olvidado su chamarra favorita en tu casa!...Fue ayer, yo creo, la dejé secando en tu baño porque estaba muy mojada pero sabes que no puedo pasármela sin ella, ¿Será que puedo pasar por mi chamarra a tu apartamento? Prometo que no hago desorden, tomo las llaves de donde siempre, abro y voy por ella, cierro y la dejo allí-me dice ella ganándome otro suspiro de desaliento.

-Claro…si…si…está bien…¿No tienes nada más que decirme?...¿Nada referente al día de hoy?-le pregunto yo.

A si claro! Cómo me olvidé de eso-respiro mejor-Mis más sinceras condolencias por estar trabajando, tú y el fénix se pierden de la tortilla española de la Tortuga, voy a comer en su casa. ¡Envídiame!...Cuídate mucho, sayounara-corta ella y cuelga. Yo no lo puedo creer…tampoco Makoto…al fin me repongo un poco y sonando mi nariz llamo a la cafetería y hago mi petición, solo la comida de Yamada y para mí un licuado, no creo soportar nada más en mi estómago…de verdad me había dejado muy desanimada todo esto…ni Rei…ni Mako…¿Y Ami?...estoy tomando todos los documentos y cerrando mi laptop para entrar con mi jefa a encerrarme en trabajo y gritos suyos, cuando veo un mensaje del celular de Ami, lo abro

"Cocinando Tortilla Española con Mako, si sales antes de las 6 ven a casa y la recalentamos. Ami"

Nada más, ni un "Feliz Cumpleaños" con el que me habría conformado…¡Ni siquiera mi mejor amiga!

-¡Aino es que espera que vaya por Usted y la traiga de las orejas!-espeta Yamada asomando su horrible rostro por la puerta.

-Gomen…gomen, Yamada san, solo estaba terminando de desconectar mi computadora…aquí tengo todo-me excuso yo guardando mi celular.

-¡Pues apresúrese o saldremos de aquí hasta las doce de la noche!-me apremia ella furiosa. Y realmente lo creo, esto iba a ser muy largo, ¡Gran Kami! ¿Qué hice yo para merecer este revés del Karma?...No le hacía mal a nadie, era trabajadora, buena hija, buena amiga…¿En qué lugar de mi destino estaba que tuviera este horrible cumpleaños? Suspirando hondo entré en la oficina de mi jefa, ¡Ya quería que este maldito día acabara!…

-Ni se le ocurra instalarse en mi escritorio, ponga sus cosas en la mesa de la sala-me indica mi horrible jefa la reducida mesita de la sala en que recibía a su visita-abra el archivo de las empresas de seguridad, será lo primero que revisaremos, deme el presupuesto que nos entregaron y léame las garantías que ofrecen-yo que apenas estoy abriendo la lap y dejando el cerro de recopiladores en el sillón solo miro por la ventana. Afuera aún hay sol…y yo que ya quiero que sea de noche para volver a casa y dormir…

"Al igual que los otros miembros de su género, el tigre tiene la capacidad de rugir. Se considera que el rugido del tigre también cumple una importante función en el momento de iniciar el ataque; tal rugido contiene, además de ondas sonoras de rango perceptible, ondas de infrasonido inaudibles para el humano pero con efectos aterrorizantes y paralizantes…"

Mismo día, siete de la noche.

Cansada y abatida, bajo del taxi que tomé para llegar a mi apartamento, el taxista me tuvo que despertar porque literalmente me quedé dormida. Le pagué casi maquinalmente y subí al elevador del edificio cargando las dos pesadas maletas, en una venía mi laptop, porque, para variar, llevaba trabajo a casa, y en la otra tenía los recopiladores con las formas finalmente aprobadas por Yamada. Me pesaban horriblemente, estaba muy mal, demasiado agotada y lo único que quería era abrir la puerta de mi casa y dejarme caer en mi cama. Llego a mi piso, camino cargando las maletas y busco la llave en mi bolsillo, la tomo y abro la puerta. Dentro todo está oscuro, no tengo muchos ánimos de encender la luz y con la poca que entra del pasillo veo el sillón y dejo caer en él las dos pesadas maletas, camino luego hacia la mesa para encender la lámpara, pero tropiezo con algo, que me da un horrible golpe en la pierna.

-¡Mierda!-maldigo yo en voz alta, ¡Como estaría de mal que no recordaba que entre el sillón y la mesa hubiera algo! no sé con qué me he pegado, era el colmo, ya no conocía ni mi propio apartamento, caminé un poco más a oscuras y alargué la mano para encender la lámpara, pero cuando lo hice una fuerte luz iluminó la sala del lugar…tan fuerte que me encandiló…

-¡!

El grito que pegaron en conjunto muchas personas hizo que las energías volvieran a mi cuerpo. No me lo esperaba, ¡Claro que no! Cuando dejé el aturdimiento de lado, pude vislumbrar a muchos viejos amigos del colegio y la universidad. Por supuesto que estaban ahí Mako, Rei y Ami, todas sonrientes en lugares estratégicos. Luego de eso, apagan las luces y veo salir a Nataku con una torta gigantesca, con velitas chispitas, y se me acerca con la torta.

-Tienes que pedir un deseo, el más grande que se te venga a la mente, pero que sea del corazón-dice el novio de mi amiga.

-Eso es complicado ahora.

-¡Deja de entretener a Minako y cantémosle el cumpleaños feliz, Nataku!-apremia mi amiga de ojos amatista.

Todos ríen de buena gana, cuando en el preciso instante en que todos comenzaban a cantar el clásico cumpleaños feliz, lo vi. Los ojos que tanto había estado alucinando desde el día en que lo vi. Me sonreía, y su cabello brillaba intensamente, porque estaba parado cerca de la lámpara grande de mi sala. En ese momento supe exactamente que quería desear.

Cuando apagué las velas, tuve a muchas personas que se me abalanzaban para saludarme, con abrazos fuertes y sonoros besos. Amigos que veía muy de vez en cuando estando en Tokio, pero que mantenía contacto con ellos por medio de las redes sociales. Amigos de la universidad, que me saludaban con mucho cariño. Nataku me abrazó fuerte y deseo que siempre tuviera los cumpleaños que me merecía. Luego vinieron mis queridas amigas.

-¡Son unas malditas desgraciadas! –Fue lo primero que les dije mientras me abrazaban y besaban las mejillas. –Pensé que efectivamente se habían olvidado de mi cumpleaños, porque pese a que me buscaron en la oficina, en el caso tuyo, Rei, o ustedes, Mako, Ami, con sus llamadas y mensajes de texto… ¡Nada me hacía saber que me preparaban esto tan grandioso!

-Te lo mereces, tigresa, te mereces esto y más, pero Ami nos prohibió el espectáculo triple "X"–Dice en una risa contagiosa Mako. –Así que la gemela malvada y yo tuvimos que conformarnos con hacerte una fiestecita sin tanto sobresalto.

-¡Jajaja! ¡Pero si esto es exactamente lo que quería! Una velada con la gente que quiero.

-Supongo que también querías algo que está sentado cómodamente en ese sillón ¿cierto? –Rei mira con desparpajo en el sillón, donde el oficial Kaitou Ace tomaba un vaso de algo que era color verde.

-¿Cuándo ustedes no haciendo cosas que me mueven el alma? Las amo, por tenerlas siempre a mi lado, gracias, chicas.-Un par de lágrimas bajan de mis ojos, emocionada como estaba de que se hubieran tomado el tiempo para hacerme esto.

-Ami fue la encargada de los invitados…hasta del invitado VIP-responde Rei.

-Y no sabes lo que me costó, pero ya ves, me decidí y lo tienes, sólo falta el moño rojo de regalo.

-Vale, pero igual, no sé ni cómo saludarlo.

-No es necesario, ahí viene. -Mako se abrió un poco, y efectivamente, él se acerca.

-¡Feliz cumpleaños, Minako! -y eso que se corta y no sabe si darme un abrazo o un beso por mi cumpleaños. Yo lo resuelvo le doy un beso en la mejilla parándome de puntillas.

-Gracias por asistir, la verdad es que no me lo esperaba, pero me alegra mucho que te pasaran la voz mis amigas.

-Sí, Ami chan me llevó la invitación, así que… pues… aquí me tienes. -no sé cómo hacer para que no se me note el nerviosismo, pero Mako parece leerme la mente, porque se acerca con un vaso de un trago, esta vez de color rojo.

-Bueno, voy a empezar a pasar algunos bocadillos calientes, Ami, ayúdame por favor.

-Sí, bueno, mi querida Minako, espero que no te molestes con nosotras por no haberte saludado, pero era para darte el ambiente que queríamos.

-¡Tortuga! -Mako jala a mi amiga para llevársela a la cocina.

-Bueno Nataku, quiero revisar los CDs de música que ibas a traer-casi ordena Rei a su novio.

-¿Qué CDs de música?

-Los que te dije que trajeras de tu casa, de música variada. -El pobre Nataku no sabía que decir y Rei pidió disculpas diciendo que traerían unos CDs del auto… Con Nataku, claro. De pronto me quedé a solas con Ace (solos es un decir, en medio de la fiesta que ya era general) y gentilmente lo invité a sentarse en uno de mis sillones.

-¿Así que no te esperabas nada de esto? -Pregunta con cierto brillo en los ojos.

-Pues… no, no me lo esperaba, es más, les pedí a mis amigas que si me organizaban algo, que se olvidaran porque justo el día de hoy he ido a trabajar, así que pensé que saldría, justamente como sucedió, tarde.

-Pero ya viste que te organizaron todo de manera magnifica.

-Es que tengo amigas magnificas, no sé cómo pude creer que se habían olvidado de mí, creí que no les importaba absolutamente nada, pero me da pena, porque pensé eso horrible de mis propias amigas.

-A veces suele pasar que vemos las cosas en un prisma diferente por alguna situación del momento, puede que esto haya pasado contigo. -Me di cuenta que me sentía muy cómoda de tratarlo sin formalidades ni el "Kaitou san", y él debía sentirse igual, porque en ningún momento se enredó. Me sentí en las nubes como no lo había sentido en mucho, mucho tiempo.

No sé de qué tanto hablamos, pero no sé despegó de mi ni un minuto, incluso teníamos gusto por el mismo tipo de música. Amaba determinado estilo de canciones y yo estaba que contabilizaba en mi cabeza los aciertos. Incluso en un momento, cantamos a dúo una canción muy popular en Japón hacía algunos años de Kageyama. Las personas amigas que estaban cerca de nosotros, nos aplaudieron mientras yo me enrojecía como tonta, pero él se divertía de lo lindo.

-No puedo creer que hayas estado en ese mismo concierto hace dos años, en la fila 6 sector C.

-Ya te dije que sí, es más, tengo la entrada en mi habitación para cuando quieras verlo-digo yo y al momento me sonrojo…¡Cómo le podía decir eso! ¡Lo estaba invitando a mí…habitación!

-En algún momento será, no te preocupes, y yo te mostraré la mía, porque aunque te parezca una costumbre poco usada por los hombres, cuando queremos usarlo para vanagloriarnos con quienes no pudieron ir, lo usamos como prueba irrefutable de la verdad.

-¡Eres muy malo! -Dije divertida. –pero es curioso, estuvimos en la misma fila, aunque en tú en el D, pudimos habernos conocido ya.

-A veces el destino quiere que conozcas a las personas en el momento adecuado y menos imaginado.

-Eso es verdad, sí, pero igual, no dejo de cuestionarme…

-No te cuestiones, sólo goza lo que se presenta, es mejor, más excitante y divertido, además que tiene la cuota de que nunca sabrás lo que pasará.

-¡Pero si incluso las cosas planeadas nunca se saben cómo es que terminarán!-refuto yo.

-Es verdad -Me dice jugando con una servilleta. -Pero el problema es que uno se obsesiona tanto en que las cosas deben seguir el guión, que nunca terminas de disfrutar. -Lo miré como si me leyera nuevamente la mente y me estuviera lanzando una lección. -Oye Mina, quien sea que haya cocinado estos enrollados debe de haberse tomado su tiempo, porque aparte de estar perfectamente armados, están en su punto perfecto de sabor y condimento.

-Supongo que esta vez quien ha cocinado es Mako, mi amiga la castaña.

-¡Nunca me voy a olvidar de tus amigas, porque me hicieron pasar una noche muy diferente en la estación de policía esa madrugada! Todos nos divertimos mucho. Ahora son famosas en la estación.

-¡Ese día fue una locura! Nunca creí que llegaríamos en ese estado, de verdad, a esas instancias.

-No te preocupes, fue una manera de poder conocerte. -Enrojecí hasta la punta del cabello. -Y ya que se me da la oportunidad de poder decirte, me encantaría poder volver a verte ¿Podría ser? Justo tengo a partir de hoy tres días libres, podemos… podemos organizar algo y…

-Acepto encantada, pero tendrá que ser cuando salga del trabajo.

-No importa, tú acepta y con eso basta para organizarnos.

-¡Perfecto! –Sonreí. Y me di cuenta que habíamos estado en ese plan cerca de más de una hora. Las chicas pasaban todo tipo de tentempiés y bebidas, y algunos de mis amigos invitados bailaban en alguna parte de la sala, otros conversaban en grupos pequeños. Fue cuando una de las canciones de la película Dirty Dancing comenzó a sonar en el estéreo de mi sala.

-¿Quieres bailar? -Me estiró las manos y se las tomé. Bailamos esa y tres canciones más, mientras la plática seguía. Ya había dejado de contar la cantidad de bebidas con alcohol que estaba bebiendo, y lo mismo él, pero pasaron muchos y diferentes tragos, de distinta presentación y colores. Todos para hacer que mi cabeza diera vueltas.

En momento de la fiesta, veo a Nataku besando a Rei y ella mansa cuál paloma, se le veía disfrutar de lo lindo de esa reconciliación que estaba dando lugar en ese momento. Mako y Ami bailaban, muy graciosa, Ami, porque no tenía una gota de idea de cómo bailar, y Mako enseñándole como moverse. Estaba feliz, porque ellas hicieron todo esto posible, que mi cumpleaños no fuera olvidado y que fuera, hasta el momento, el mejor cumpleaños que estaba teniendo.

En un momento, era un solo de risas, me sentía explosiva y sólo quería sentirme así, no me importó que tuviera que ir al trabajo la mañana siguiente, no me importaba si mi jefa me despedía, solamente quería divertirme, sentir que podía ser arriesgada y sin preocuparme mucho del qué dirán. Alguien que siempre se la pasaba diciendo "No", "No me parece", "¿Es seguro?", pues como que yo misma me restringía por mis miedos, temores, inseguridades y precauciones. Hasta Ami solía ser más arriesgada que yo, nunca se cuestionaba más de una vez las cosas, y por eso era más feliz. Pero ahora quería seguir así, riendo, gozando y dejando de lado tantas presiones, tantos miedos con respecto a mi jefa y a las obligaciones extemporáneas que se presentaban de manera impuesta. No, tenía que aprender a respetarme, a quererme y a no sentir que las cosas se daban bien para algunos y mal para otros.

Varios amigos comenzaron a despedirse. Rei y Nataku eran uno de ellos. Los demás estaban de lo más tranquilos comiendo lo que quedaba de los tentempiés y torta. Mako y Ami se acercaron y abrieron dos botellas de vino. Yo no dije, como cosa rara, que no más, al contrario, indiqué que sacaran las copas. Sin más dilación, empezó a correr vino -Y al algo que no me esperaba, champagne -Por las copas. Ace estaba encantado que no tuviera que trabajar. Yo sólo le dije que en la mañana recibiría a mi jefa -Si es que ella no me recibía a mí. –con una pesada resaca.

-Por lo que veo, tú no sueles ser así ¿O me equivoco?

-¿Te sorprenderías si te digo que hoy me siento más que nunca "YO"?

-Entonces brindemos por eso, si es que te estás redescubriendo. -Y al momento de chocar las copas, terminamos con las copas quebradas. Sólo que por alguna extraña razón, vi algo de sangre caer.

-¡Por el gran Kami! -Fue la voz de Ami la que me sacó del ensimismamiento.

Vi a Ace que se colocó servilleta sobre la herida de la mano, pero mi alerta me despertó.

-Chicas, yo me encargo de esto, no es nada y tengo botiquín en mi baño. Ya regreso.

-No te preocupes, tengo todo lo necesario para curarte, además no creo que sea algo de emergencia.

-Yo tampoco lo creo, así que no te preocupes, con alcohol basta y sobra.

-No, no, ni lo digas, igual puedes tener algo de astillas de cristal, mejor sacarlas.

Entramos a mi habitación y lo hice sentarse en mi cama, mientras, bastante presta a ayudar, saqué de un cajón el botiquín. No me llevó ni dos minutos llevar todo a mi habitación. Le revisé con cuidado de que no hubiera nada de vidrio y le eche agua oxigenada y un par de curitas.

-Listo, ya está, sólo tienes que tener la mano estirada un momento y esperar a que no se abra la herida.

-Eres rápida, yo soy una nulidad para todo eso.

-No lo creo, además, los policías deben estar preparados para situaciones más de cuidado que un simple corte.

-Tienes razón… pero prefiero mil veces que seas tú quien me cure. -El silencio se apoderó un momento cuando, por alguna razón, con mis manos tomé su rostro y le di el beso más feroz que se le puede dar a alguien. Pero lo realmente increíble fue que me correspondió el beso de la manera menos esperada, dulcificó la acción de su beso, aunque no dejó de ser un beso profundo y ansioso que me hizo estremecer de pies a cabeza. Besar a Ace era la sensación más enloquecedora e increíble que había experimentado, y estaba abriendo nuevos horizontes en mi vida, mostrándome que podía tener el coraje de hacer las cosas que quería y alcanzar por mí misma mis propósitos. Y allí, mientras me separaba de los labios de él para tomar algo de aire y lo miraba a los ojos, me di cuenta de algo…¡Me estaba al fin convirtiendo en la tigresa y dejando de ser un gatito!...sin pensarlo más volví a besarlo con renovado fervor. Mi mano se deslizó desde la nuca de Ace hasta el cuello de su camisa y tiré de la tela para atraerlo aún más cerca. El beso se volvía más apasionado por momentos, más profundo, más húmedo, más ansioso, hasta que caemos encima de mi cama, él abajo y yo encima, sin romper el contacto de nuestros labios…y yo estaba segura de que esa noche, las palabras de aquella galleta de la fortuna, serían realidad, yo iba a encargarme de que lo fueran…

"Una tigresa adulta es capaz de dar muerte a un gaur adulto por sí sola, a pesar de tener un peso menor a la sexta parte del peso total del gaur adulto. El tigre usa su tamaño y fuerza para golpear a su posible presa y abatirla, también utiliza sus músculos para sostener y derribar a sus presas, especialmente si es grande, como un gaur. Una vez que el animal está en suelo, el tigre muerde la parte posterior del cuello, generalmente rompiendo la médula espinal, o perforando la tráquea, dándole a su presa una muerte casi inmediata. Los tigres prefieren cazar presas grandes como el sambar, el gaur o el búfalo acuático, ya que proporcionan más carne, por lo que dura varios días, evitando la necesidad de otra caza. En todas sus poblaciones, el tigre es el máximo depredador y no compite con otros carnívoros…"

NOTAS FINALES: Segundo Capítulo que nos ha costado mucho sacar…XD…no por falta de inspiración sino más bien por falta de coincidencia en horarios, de verdad Martis lamentamos mucho la demora pero si que es difícil darnos espacios para la co-escritura y el diálogo para acuerdos (ya lo sabes tú que ya has escrito con 3…XD) pero lo hacemos con muchísimo cariño y lo sabes así que esperamos que te agrade tanto como a nosotros y prometemos, si el karma no se opone, no demorar tanto con el siguiente.

ATTE: Fénix, Tortuga y Dragón.