Capitulo 2

Sentía los constantes tirones de Shippo para poder sacarme de toda la gente.

Cuando logramos salir afuera del boliche, respire hondo el aire fresco. Sentí como mi piel se erizaba por el frio de la noche.

—Kagome… debemos irnos—Me dice Shippo con voz firme.

—Yo… Si —Le digo con voz pastosa, tratando de mirarlo a la cara, me costaba mantenerle la mirada, me sentía mareada, me daba vuelta la cabeza, empezaba a sentir los efectos de todo el alcohol que había tomado, me sentía que en cualquier momento me iba a desvanecer, no tenia fuerza en los brazos ni en la piernas para seguir caminando. Pero no era doloroso, sentía todo liviano mi cuerpo.

— ¿Podes caminar sola o te ayudo?—Me pregunto preocupado.

—Si… pero vayamos despacio... por favor.

Empezamos a caminar, Shippo me tenía agarrada de la cintura para evitar que perdiera el equilibrio y me tropezara. A medida que avanzábamos con la caminata, mi mente estaba concentrada en lo que había hecho dentro del boliche. No podía evitar pensar en esos peculiares ojos dorados, me sonroje al recordar sus labios… traviesos y a la misma vez siniestros que me habían robado un beso.

Pero luego sentí mi sangre helarse por un instante al acordarme de Kouga que seguramente se habría puesto muy mal. Me sentía la peor, era mi mejor amigo, lo que menos quise que pasara paso… lo había lastimado delante de sus ojos sin pudor, ni consideración alguna a sus sentimientos.

Me empecé a sentir mal. El sentimiento de culpa empezó a nublar mi mente, se me había hecho un nudo en el estomago.

De repente tenia la garganta seca, tosía por que me ardía como el mismo infierno, las arcadas no tardaron en llegar. No me podía tranquilizar. Shippo me empezó a decir algo pero no lograba escucharlo, el me agarro del estomago e inclino mi cabeza y mi torso. Empecé a despedir todo lo que tenía en mi estomago, no me interesaba la gente que me miraba con asco al pasar, podía sentir sus ojos puestos en mi y sus contantes comentarios de asco hacia lo que estaba haciendo, no me importaba hacer el ridículo, ya nada me importaba en ese momento.

Termine de vomitar y Shippo me limpio la boca con un pañuelo que había sacado del bolsillo de su campera.

— ¿Te sientes mejor? —Me pregunto. Aun me sentía mal, el sentimiento de culpa se había hecho más grande que en un principio.

Empecé a llorar… no podía parar de hacerlo, mis lagrimas se resbalaban rápidamente por mis mejillas. Sentí los brazos protectores de Shippo y sus constantes "Ya está","Va a estar todo bien", "no te preocupes". Me refugie en su pecho y luego de unos minutos solo cerré los ojos dejándome llevar por el dolor, llegando a la inconsciencia.

Sentía como me llevaban y me hablaban al oído ,eran palabras dulces, sentí algo suave y me hundí a un pozo oscuro.

Me levante por la luz del sol que daba directamente a mis ojos, cuando mi visión se pudo aclarar un poco mire a mi alrededor y reconocí mi pieza, no me acordaba como había llegado.

—Supongo que Shippo me trajo— Me dije para mí misma.

Me vinieron todos los recuerdos de la noche como un torbellino. Me trate de levantar y sentí un fuerte punzada en la sien y luego un terrible dolor de cabeza.

—Auch—Me agarre la cabeza con las dos manos tratando de mitigar el dolor. Luego de estar unos par de minutos sentada en la cama y agarrándome la cabeza, logro recomponerme.

Apenas me paro miro mi reflejo en el espejo de mi armario. Tenía los rastro del maquillaje todo corrido y no solamente por la almohada también por las lágrimas, tenias unas ojeras terribles.

—Podría entrar a una fiesta de disfraces y decir que me disfrace de zombie — Me digo a mi misma sonriendo y generando una pequeña sonrisa.

Me dirijo al baño, abro el grifo para que se vaya llenando la tina mientras me iba sacando la ropa de a poco. Una vez llena la tina , fui entrando y el agua caliente empezó a tener efectos en mi cuerpo, me sentía pesada, pero luego de varios minutos me sentía muy ligera.

Empecé a frotar los brazos con el jabón, luego lo paso por mis pechos, tenía todos los músculos y masa de mi cuerpo entumecido, como si hubiera peleado con un luchador de sumo. Me reí mentalmente por la imagen que se me había hecho del sumo arriba mío tratando de que me rindiera en una pelea.

Luego de enjabonarme deje la esponja en la mesita. Empiezo a sacarme el jabon de todo mi cuerpo con el agua.

Estire mi pierna y la acaricie lentamente y luego hice lo mismo con la otra quitando el restante de jabón. Me termine de poner el acondicionar en el cabello. Me quede un rato mas en la tina. Mis pensamientos se nublaron de los recuerdos de la noche.

Me acordaba del mal rato que pase después del boliche.

Me acordaba de esos ojos dorados y esa sonrisa traviesa que me quitaron el aire y que no me dejaron pensar claramente. Me sentía culpable por lo que le había hecho a Kouga pero no podía revertir el tiempo y tampoco quería hacerlo.

Sentí todos los bellos de mi cuerpo erizarse y me di cuenta que el agua estaba casi fría. Salí de la tina y me puse una toalla alrededor de mi cuerpo.

Salí del cuarto de baño y fui a mi armario. Agarre una remera negra larga y me la puse, me llegaba solamente a cubrir mi trasero. Y me puse solamente la parte de debajo de la ropa interior de encaje negra. Busque mi secadora de pelo en toda mi pieza y al no encontrarlo pensé en Kikyo.

Salí de mi habitación y me cruce para la de Kikyo. Abrí la puerta de su habitación y busque principalmente en su armario y su tocador. Me estaba enojando y ya sentía el frio en mi espalda por el cabello húmedo. Tenia frio y todo mi cuerpo se estremeció. Mis bellos de todo el cuerpo se erizaron y mis pezones estaban erectos por el frio.

Pensé en encontrar a Kikyo para preguntarle.

—Debe estar en el comedor— me dije a mi misma.

Empecé a bajar las escaleras para dirigirme al comedor. Escuche la voz de mi hermana, supuse que estaría hablando por teléfono con Naraku.

Entre al comedor sin mirar quienes estaban acompañando a Kikyo.

—Kikyo, necesito… —Me quede muda al darme cuenta que Kikyo tenía compañía. Mi mirada repaso a todos los amigos de Kikyo que estaban sentados pero específicamente, me quede mirando a un peli plateado que me miraba sorprendido.

— ¿Kagome? —Me dijo Kikyo, me puse roja por qué me había quedado mirándolo fijamente mucho tiempo.

—Yo… etto…—Me sonroje más al darme cuenta de mis vestimentas. Salí casi corriendo del comedor por la vergüenza que tenia.

Lo había visto de vuelta pero no de la forma que esperaba, y menos casi desnuda. Cuando entre a mi pieza, sentía mi respiración acelerada, mire mi reflejo en el espejo y me di cuenta que mis pezones estaban erectos. Me sonroje aun mas, mi cara era del color de un tomate.

—Ay Kagome…—Me dije.

Continuara…

Gracias por los comentarios tarde un poco en actualizar por que tenia mucho trabajo, espero que les guste el capitulo. Actualizare pronto ya tengo la mitad del otro jajaja.