CAPITULO 2
En un café con varios sillones de color rojo, mesas redondas y varios jóvenes de todas las edades, y que varias muchachitas de entre 13 y 16 años no dejaban de ver a dos muy apuestos jóvenes rubio y moreno.
-Taichi, tienes que ayudarme – dijo de manera suplicante el rubio Ishida.
Sorbiendo de su bebida - ¿y en qué rayos están urgente para que pidas mi ayuda? – pregunto de manera burlona ya que bien sabía de que trataba su asunto.
-Sobre Sora – dijo el astronauta – quiero que me ayudes a que me recuerde.
Una castaña junto a una pelirroja caminaba alegremente por el centro comercial ya que la primera dentro de poco entraría en labor de parto, es por eso que quería que su mejor amiga la acompañara a comprar ropa para su primogénito/a.
-Oh, Sora no te parece divino – dijo Mimi viendo un mameluco completamente blanco con un pequeño patito amarillo justamente en el pecho.
-Eso has dicho de sobre las últimas 20 tiendas – dijo Takenochi harta de estar en ese dichoso centro comercial además de esta con esa muchachita que apenas reconocía.
Despegando sus ojos mieles de la vitrina – pero está vez juro que es enserio.
-¿Y qué no tienes suficiente con lo que ya has comprado? – reprendió Sor como una madre y señalando cada una de las bolsas que estaban en el suelo.
- Te juro que ahora sí es el último – poniendo ojos de cachorrito.
Mirando los ojos de la castaña, que por alguna razón no se pudo resistir – bien pero me tendrás que recompensar con algo.
Ante lo que dijo la ex portadora del amor, la ex portadora de la inocencia antes de que su amiga cambiara de opinión la jalo de la muñeca para adentrarla a la tienda.
-Míralo Sora no te parece divino – sosteniendo en sus manos el dichoso mameluco – y mira esta también esta muy bonito, que kawai voy a necesitar algo de esto, esto y esto – así decía Tachikawa por cada objeto que veía en la tienda para su próximo hijo.
Después de haber terminado la tortura de las compras para Sora, Mimi termino con más de 100 bolsas a sabiendas que el bebe crecería rápidamente y habría sido un gran gasto de dinero.
Ahora ambas mujeres se adentraban a un café.
-Verás como este lugar te va encantar – la pelirroja le dedico una mirada confundida.
-Este lugar era nuestro espacio favorito cuando éramos adolescentes, además de tener un excelente ambiente – comento la castaña al interpretar la mirada de su amiga.
La paredes estaban llenas de grafitis, las mesas redondas con el logo del café; el cual era una una pequeña taza de café color roja con una pequeña persona pareciendo que la bebía, en el estante donde se pedía la orden se decoraba con varios tipos de granos de café.
Después de pedido sus bebidas de las cuales Sora pidió un moka chino con galleta oreo y Mimi pidió un te chai de limón, se percataron de la presencia de cierto rubio y castaño que conversaban a unas mesas más allá de ellas.
Tachikawa fue decidida a acercarse a ellos sin embargo Takenochi caminaba dudosa sobre si seguir a la castaña o quedarse donde estaba.
El exportador del valor tanto como el exportador de la amistad detallaban el plan para que Yamato pudiera recuperar a Sora.
-¿Eh? – dijo Taichi confundido porque de un momento a otro todo se había vuelto oscuro. Yamato lo miraba de manera divertida intentando no reírse por la "broma" que le hacían a su amigo.
El moreno comenzó a tocar las manos que cubrían sus ojos, eran más chicas y delicadas contaban con unos suaves dedos finos. Yagami con sus brazos fuertes y morenos atrapo a la chica que cubría sus hermosos ojos chocolates para poder ponerla en sus rodillas y besarla con pasión.
Poniendo cara de asco – Diag, voy a vomitar – dijo Yamato observando la escena que hacían sus amigos no muy placentera. – No sería mejor que se fueran a un hotel.
-Vamos Yamato no es para tanto dijo Yagami despegando sus labios de los labios de su esposa – además como si tú y Sora no se pusieran todos acarameladitos.
Al oír esto último el rubio se puso de un color rojo como tomate.
-¿Y qué hacen por aquí? – pregunto Ishida para relajar un poco la tensión que se había producido entre Sora y él.
-Paseábamos por el centro comercial y de paso traje aquí a Sora para que pudiera recordar cual era nuestro lugar favorito de jóvenes – respondió la compañera de Palmon.
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La casa estaba completamente a oscuras hasta que la ex portadora del amor toco el interruptor y la casa se prendió.
En el sofá de la sala donde dormía el ex portador de la amistad, debido a que no era muy grande ambos se encontraban viendo una película.
El rubio la miraba embalsamado y cada sonrisa que formaba la pelirroja era como un bello canto para su corazón.
-Está muy divertida la película, ¿no crees? – pregunto la chica volteando a ver a su esposo.
-Aja – dijo por solo responder el oji azul.
El rubio no podía dejar de mirar a su querida pelirroja, esos ojos rubíes, aquellos ojos que desde adolescente sino es que desde antes lo hipnotizaron y lograron romper esa barrera de hielo que había dentro de su corazón.
Su cuerpo fue acercándose cada vez más a los labios de ella, pero antes de que sus labios tocarán los de ella y pudieran formar un beso lleno de amor, el rubio recordó el plan que llevaría a cabo junto a su mejor amigo así quedándose con las ganas del beso simplemente le dio un pequeño beso en la frente.
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-Sr. Ishida lo buscan – anunció una mujer ya de 40 años piel pálida y unos hermosos ojos verdes - ¿le hago pasar?
Escribiendo en su computadora – dígale que por el momento no puedo atenderlo, que si desea puede volver en unos días para poder atenderlo.
Naoko quien era la secretaria de Ishida se dirigió fuera de la oficina y avisarle al susodicho que estaba fuera de la oficina para indicarle que no podían atenderlo en ese momento.
-Lo siento pero el Señor Ishida no está disponible por el momento, pero si desea…
-Oh no claro que estará disponible para mí – dijo el Señor mientras entraba enojado hacia la oficina del rubio.
-Alto, espere – intentando detenerlo inútilmente.
-¿Cómo es que no tienes tiempo para mí? – pregunto entre indignado y enojado.
-Ta… Tai…Taichi – tartamudeo asustado por la actitud de su amigo.
Imitando a su amigo
-Lo siento no te esperaba por estas horas, ¿qué se te ofrece? – pregunto con su actitud fría.
-Mira – sacando un jumper de mezclilla con una camisa de color roja - ¿qué te parece? – pregunto Yagami con su habitual sonrisa, ya sin rastros de furia.
-Está muy bonito, pero más bien creo que esté es un traje para niño pequeño, Taichi – comento Yamato.
-No es para mí, es para ti – el rubio lo miro con una cara confundida y sorpresa – Sora te tiene que recordar, ¿no es así? – El rubio asintió – bueno empezaremos desde el día en que te conocimos en la primaria cuando teníamos apenas unos tiernos 8 años.
-¿Qué acaso estás loco? Porque no simplemente comenzamos desde el día en que ella se me declaro.
-No, no tiene que ser desde el día en que te conocimos. Así que deja de quejarte y pote esto – entregándole el pequeño traje.
Después de cambiarse - ¿Cómo me veo? – pregunto Yamato
-Pues te ves – intentando decir el moreno algo no tan burlesco y sin dejar que se les escapará una carcajada – como un niño en un cuerpo de adulto.
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Taichi consiguió que su hermana Hikari le prestara el Kínder del cual era directora.
-Taichi esto es un kínder – el aludido hiso cara de ¿y? – nosotros nos conocimos en la primaria.
-Si ya se pero aquí me salía gratis.
-¿cómo vas hacer que Sora sepa que decir?
-Eso déjame lo a mí
-¿Se supone que con eso tengo que tranquilizarme?
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Después de unos cuantos días, en el kínder de Hikari
Yamato estaba sentado bajo un gran árbol de cerezo, de las cuales no había ninguna ya que nos encontramos en época de invierno, el rubio traía esa mirada fría y misteriosa que llevo en toda su infancia desde el día en que sus padres se divorciaron.
Taichi empieza a acercarse al rubio tal y como lo hiso hace más de 10 años.
-Hey niño, ¿quieres jugar? – al parecer Taichi se tomaba demasiado real su papel que hacía que Yamato se quisiera reír de manera escandalosa, pero no tenía que revivir esos momentos tales y como pasaron.
-No molestes
-Pudiste a ver dicho que no – alejándose con su pelota de fútbol soccer.
Ishida solo volteó su cabeza en señal de ignorancia.
Un momento después llego la pelirroja ofreciéndole amablemente un poco de su comida. – Mi nombre es Sora Takenochi – extendiéndole su lonchera - ¿quieres un poco?
-Soy Yamato Ishida – comento aún con su mirada fría pero aunque está vez un poco más suavizada – gracias eres muy amable pero ya comí.
-¿Por qué estás tan triste? – sentándose a lado del chico.
-Eso a ti no te importa – respondió de una manera tajante lo que hiso que se sintiera pésimo con su ahora mujer, era cierto que de esa forma le había contestado hace años solo que ahora sentía un remordimiento.
-Sabes cuando yo estoy triste es porque peleo con mi mamá, ¿tú peleaste con alguno de tus papas? – pregunto tocando con inocencia sin saber que había tocado uno de sus puntos débiles.
-No – contesto de manera apenas audible pero que aún así Sora logró a oír – ellos se acaban de divorciar.
-Realmente lo siento, ven aquí – abriendo sus brazos para poder darle un abrazo, y donde el correspondió el abrazo.
4 años después a eso Yamato no espero que en un campamento de verano fuera el mejor de su vida, donde viajo a un mundo extraño, conoció a su compañero digital, viviendo grandes aventuras y en donde la confianza con la pelirroja se fortalecería hasta tal grado de convertirse en su mejor amiga.
A los 14 años el día de Navidad, Yamato junto a su banda los Teenage – Wolves tocarían en un concurso de bandas.
Taichi le pidió a Sora que cocinará unas galletas con chispas de chocolate y las envolviera en un papel verde con un listón rojo.
Sora lo esperaba en el lugar que le había indicado Tai, junto a su compañera Piyomon
-Sora – exclamo la voz de un chico castaño quien llegaba junto a su compañero Agumon.
-¿Ah?, Tai – volteo su cabeza pelirroja y pudo observar a su amigo - ¿para qué querías las galletas?
-Son para Matt, ¿qué son? – ignorando el comentario de la pelirroja.
-Pues tú me pediste estas galletas – comento confundida.
-No vas a entrar – volviendo a ignorar a su mejor amiga
-A Sora le pena y eso no le permite entrar – dijo la compañera de la pelirroja.
-Piyomon – regaño su compañera. Que por algina razón eso se le hacía un deja vú.
-Valla algo huelo delicioso – dijo otro Digimon con piel blanca y franjas azules, su nombre era Gabumon compañero de Yamato
-Si no quieres ir nosotros no los comeremos – agrego el dinosaurio naranja.
-Pero… está bien – resignada porque nos le haría caso y siguiéndoles la corriente – enseguida regreso.
La pelirroja caminaba por un pasillo junto a su compañera Digimon, Piyomon y delante de ellas caminaba Gabumon, el compañero de Yamato.
-Yamato te espera – anuncio el Digimon azulado, abriendo la puerta del camerino del rubio.
Sora entro al camerino, donde ella hace varis años fue a declarársele al rubio antes del concurso de bandas en un 24 de diciembre. Solo que esta vez no tenía ni l más mínima idea de lo que hacía ahí.
-Sora-chan – viendo que llegaba su "amiga" -¿qué haces aquí?
-eh…bueno yo – intentando decir algo coherente – siendo sincera no estoy muy segura, Taichi me cito afuera de aquí y me alentó a que entrara.
-Eso es para mí – ignorando a la exportadora del amor.
-Oh, sí – extendiendo aquel pequeño paquete verde de listón rojo – Taichi me dijo que te la trajera, que eran tus favoritas, lo que no entendí fue porque quería que te las trajera envueltas de esa manera.
Y era cierto que las galletas con chispas de chocolate eran sus favoritas al menos desde que Sora se las regalo en la navidad del 2002 pasaron hacer sus favoritas y el helado de chocolate paso al segundo lugar.
-Bueno creo que ya me voy – menciono la pelirroja dándose la vuelta para retirarse cuando en ese momento una fuerte mano la atrajo hacia sí.
Las caras de ambos estaban a solos unos centímetros las respiraciones de ambos podían sentirse como si la contraria fuera la suya – espera – dijo él pegando su frente a su pelirroja - ¿no vas a quedarte a oírme cantar?
Soltando una pequeña risista – supongo que sí.
-Pues espero verte en primera fila, tú siempre me traes buena suerte – este último comentario hizo enrojecer a la pelirroja.
-YAMATO – pudieron oír una voz chillona a lo lejos – Ya estoy aquí cariño.
-Ay, ¿qué diablos haces aquí? – pregunto Ishida intentando se zafar de la chica con cabello de punta rojo-rosa y ojos color.
-Vine a traerte tú regalo de navidad y desearte buena suerte ¿a que otra cosa pude a haber venido? – contesto como si fuera lo más obvio – Hola Sora-chan – percatándose de la presencia de Takenochi.
-Hola – saludo la pelirroja por cortesía ya que no sabía quién era ella
-Soy Jun Motomiya – extendiendo su mano – supongo que sabes de mi hermano menor, Daisuke Motomiya.
-Un placer.
-Jun, porque no me esperas afuera te tengo una sorpresa – dijo Yamato de manera seductora que hizo que Motomiya saliera del camerino dando saltitos como cuando era una adolescente enamorada del rubio. – Bien ahora si estamos solos quería preguntarte si…
-Yamato debo… Sora – había entrado un muchacho pelinegro de ojos grises con una baquetas en su mano izquierda.
-¿y tú eres? – pregunto Sora
-Soy Haru Yoshida – besando atrevidamente la mano de la pelirroja – Yamato me conto lo sucedido pero no te preocupes ante esto sino lo recuerdas aquí está un hombre de verdad – termino con una sonrisa ¿seductora?
Todo este pequeño discurso hizo que Ishida enfureciera – Haru lárgate –él conocía la furia de su amigo así que como alma que lleva el diablo salió volando del camerino del rubio.
El concierto transcurrió tal y como debía ser incluyendo la interrupción excepto que no fue arruinado por un verdadero Digimon solo fue una persona disfrazada. Yamato también disfrazo a Sora de los derrumbes del escenario haciendo que está se sintiese protegida y segura en los brazos fuertes del rubio.
Los jóvenes caminaban sobre un gran manto cubierto de nieve, durante el camino se volvió un silencio tranquilizador.
…
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Los días pasaban lentamente o al menos eso era lo que pensaba Yamato. Por parte de Sora ya podía recordar a Mimi, Hikari, Miyako y a Takeru mientras que con los otros aún estaba en proceso. Otro punto importante fue que la pelirroja decidió dormir junto al que se hacia llamar su marido.
Unos pequeños rayos de Sol levemente traspasaban las cortinas color durazno.
El rubio Ishida fue en recibir aquellos leves rayos de Sol sobre su piel desnuda.
Después de incorporarse sobre la cama y haber frotado con su mano izquierda sus hermosos ojos azules, volteo unos cuantos grados en donde sus ojos se posaron sobre la bella pelirroja que estaba a su lado.
-Sora – murmuro débilmente, y en donde sus dedos acariciaban delicadamente sus cabellos pelirrojos que con el tiempo seguían cortos tal como en su infancia y adolescencia.
El rubio estaba un poco decepcionado por el plan que había trazado junto a su amigo Taichi, pero como decía su hermano Takeru no debía perder la esperanza y menos en los momentos más difíciles como el que se estaba enfrentando, además debía recordar que todavía faltaban fases del plan.
-Buenos días, preciosa – saludo Yamato al ver abrir los hermosos ojos rubí de su esposa.
-Buenos días, Ishida-kun – Sora aún no tenía la suficiente confianza para hablarle de tú así que le hablaba de usted.- ¿Llevas mucho tiempo despierto?
-Nah! Solo como 10 minutos
-Ya veo.
-¿Quieres algo especial de desayunar? – el rubio ya estaba en la puerta cuando hizo está pregunta.
-Lo que sea está bien
-Bien, haré unos huevos cocidos.
-Oye no prefieres que yo los preparé, digo estos últimos días que he vuelto tú eres el único que ha hecho todas las labores de la casa.
-No así está bien – responde sencillamente – además de que quiero consentirte – término dándole un beso en la sien. La pelirroja lo vio partir a la cocina.
El desayuno fue completamente silencioso pero a delicioso.
-¿Vas a ir está tarde a trabajar? – pregunto el ex portador de la amistad.
-No, me tomaré el resto de la semana libre, ¿por?
-Perfecto – ignorando la pregunta de la pelirroja – yo también pensaba en tomarme el resto de la semana libre. ¿Te parecería ir hoy conmigo a la feria que está cerca de Shibuya? – Yamato se sentía como un completo adolescente que invitaba a su primer amor a una cita, aun que técnicamente Sora era, es y será su primer y único amor.
-Me encantaría.
Bueno hasta aquí les dejo.
Espero que les haya gustado, Espero sus comentarios
GRACIAS
Nos leemos la proxima.
