Aquí traigo la actualización ;)
Me siento orgullosa de mi misma, no he llegado al mes por 2 días xD
Soy consciente de que de momento la historia se desenvuelve un poco lenta y sin nada interesante... Pero os prometo que en un par de capitulos como mucho, aunque mi idea es que sea antes, las cosas comenzarán a ponerse interesantes n_n Estos capitulos son más que nada introductorios, así que son necesarios para entender el desarrollo de la historia.
Antes de que leáis el capi, algunas personas me dijeron por MSN que se hacia algo complicado seguir la historia por los nombres desconocidos de las ciudades y tal. Así que he decidido hacer un mapa de Eideen y otro del mundo en el que se desarrolla la historia hechos por la mano de mi hermanita. Si a alguien le interesa... os informo de que añadiendo en cada actualización las nuevas ciudades, países, etc, que vayan nombrando los personajes, o aquellas en las que se sucedan los hechos más importantes y característicos, así como accidentes geograficos. Lo iré poniendo así, en parte para que a vosotros os sea más fácil ir viendo 2 o 3 ciudades más por capitulo que no verlas todas... Y por otro lado, porque ni yo estoy segura aun de que ciudades saldrán y cuales no xD
Si a alguien le interesa que me lo pida y yo se lo mandaré sin ningún problema, ya que por aquí los enlaces desaparecen como por arte de mágia... xD
Sobre los nombres, de momento solo hay uno de los nombres que tiene un significado especial, Glutklamm, que puede que se descubra durante el desarrollo de la historia, o puede que no, en cual caso no tendría problema en deciros de donde viene y porque, aunque no creo que a nadie le interese XDD
Y por otra banda, estoy super contenta! En el primer fic que publico aquí, me habeis dejado 6 reviews!
Cuando yo pensaba que quizás me dejarían 1 y gracias xD
En serio, no sabeis lo feliz que me habeis hecho cuando he entrado y los he visto T_T Estoy en fase de emoción xD
Geme: Muchas gracias por tu comment mi amor de amores! *_* Si no llega a ser por ti no hubiese podido seguirla eh! Eres la madrina de la historia xD Te adoro muchisimo *_* Compartimos la pasión por los dragones que no? xD Y espero que de una vez por todas vengas a Barcelona para que pueda verte y espachurrarte a abrazos X3 ILD (L)
ZumoLove: Muchiiiiiiiiiiiiiisimas gracias por tu comentario! n.n Me alegro de que te guste la historia, como escribo (n/n) y la pareja (A quien no le gustaría? *w* Son puro amor). Espero que puedas leer el nuevo capi y me digas de nuevo tu opinión ;) Un beso!
animate: Hola linda! Muchas gracias por dejar tu review! n_n Espero que la continuación no te deje indiferente ;) Besos!
Oro Makoto Hayama: Holaa! ^O^ Muchas gracias por dejarme tu review! Comparto 100% lo de las parejas. Son 2 de las primeras parejas que conocí y aparte de amarlos porque se ven tremendamente bien juntos, les guardo un cariño muy especial. Además, dan mucho juego e_e Jojojojojojo!
Puf, las clases me tienen semana sí, semana también con examenes, trabajos, proyectos, deberes, composiciones... Estas 2 últimas semanas me mutó el cerebro para poder meter más información porque te juro que ya no me cabía nada más u_u Espero que ahora que lo tengo casi todo hecho me quede más tiempo y pueda tener el capi listo para mucho antes. Me da una vergüenza tremenda haber tardado un mes entero u/u
No puedo creer que me hayas escrito XD Hace mucho tiempo, cuando ni siquiera tenía cuenta aquí y no sabía ni como se dejaban reviews, yo leía practicamente todos tus fics *_*
Muchos besos! n_n Y espero que te guste la continuación ;)
ReginaNatsu: Uooo! Muchas gracias por tu review! *.* Me alegro mucho mucho mucho de que te guste. El primer capi, como narro (x/x)... A ver que te parece el segundo! n_n Muchos besos!
sol yuki uzumaki: Y el 6º review! *.* Muchas gracias por tu comment! Me alegro de que hayas leído y te haya gustado!
La nota del prisionero se puede leer en este capi, aunque no estoy segura de que sea descifrable... :S O si ._. En realidad no tengo ni idea... u.u
Y respecto al dragón de Kai... Yo tambien espero que lo encuentre T_T Lo va a necesitar mucho X3
Un beso guapa! n_n Espero que te guste la actu y me dejes de nuevo tu opinión.
*_* Ya están todos contestados! En serio que feliz soy! xD Espero de verdad que me dejeis unos bonitos comentarios, tanto vosotras 6 como algún nuevo lector que será bien recibido! Y podéis ser sinceras si algo no os gusta u.u En la crítica está la superación.
Sin más que añadir... Disfrutad del nuevo capi! ;)
La leyenda del dragón
Kanon Hiwatari-Kinomiya
La humedad que cargaba el ambiente de las mazmorras los golpeó con fuerza a ambos en cuanto sus pies pisaron el empedrado suelo irregular lleno de barro. El hedor a humedad, orines y otro sin fin de pestilencias, se mezclaba en el aire, y a sus oídos llegaban los gemidos lastimeros de los prisioneros que temían que la presencia de aquellos dos nuevos integrantes se debiese a una próxima tortura para ellos.
Ambos se dirigieron con mirada neutra hasta una celda completamente vacía cerrada con sus candados, donde un grupo de soldados se arremolinaban nerviosos. Abrieron paso a los dos muchachos, y Rei se posicionó un paso por detrás de Kai, que agarraba uno de los barrotes de la jaula con la mirada encendida de rabia… volteó a ver a los soldados y les gruñó.
- ¿Dónde está? - Los soldados se miraron dubitativos ante la pregunta del futuro monarca, por lo que este volvió a insistir - ¡¿DÓNDE ESTÁ? – Gritó, haciendo que todos a su alrededor, excepto Rei, que permaneció con su pose respetuosa, dieran un respingo.
El felino, a su lado, cerró los ojos con una sonrisa tranquilizadora, para luego mirar a los hombres – Vuestro señor os ha hecho una pregunta, soldados. – Explicó con voz apaciguadora.
Uno de los soldados se armó de valor, y decidió dar la explicación que su señor tanto ansiaba – Le dimos el pan y el agua que ordenasteis, y cuando volvimos había desaparecido… señor… - Explicó nervioso.
Kai se encaró con él - ¿No se ha abierto esta puerta más que para hacerlo entrar en la celda?
El mismo soldado asintió nervioso – No señor, no se ha abierto para nada más.
Kai cruzó la distancia que lo separaban del soldado en dos pasos, y, agarrándolo de la solapa de su armadura, aproximó su rostro enojado al del otro – Y entonces… ¿CÓMO EXPLICAS QUE EL PRISIONERO NO ESTÉ? – Le espetó a la cara.
Los soldados dieron un paso atrás instintivamente, mientras el mismo hombre, que había sido tomado como portavoz por todos sus compañeros, y no parecían dispuestos a quitar la atención de Kai de él, volvía a contestar – Lo desconocemos, señor.
- Lo desconocéis… ¡Lo desconocéis! – Gruñó de nuevo, apretando los puños con fuerza - ¡¿Quién demonios le ha dado la comida?
Un joven soldado de cabellos peliazules dio un paso adelante – Yo señor.
Kai volteó hacia la voz, un soldado del otro extremo del coro de soldados que había congregados a su alrededor, permanecía un paso por delante de los demás, con la mirada fija en él. Soltó al hombre que tenía agarrado, y se aproximó al otro - ¿Qué le diste?
El soldado le sostuvo la mirada algo cohibido – Un mendrugo de pan de cebada, y un bol de agua…
Kai meditó unos segundos - ¿Nada más? ¿Hablaste con él?
El muchacho negó con la cabeza – No señor…
Kai lo fusiló con la mirada - ¿Cómo le diste la comida? Cuenta hasta el más mínimo detalle…
El muchacho dudó un segundo, y enseguida comenzó a relatar lo acontecido – Di un golpe en uno de los barrotes con la guadaña de mi espada para captar su atención sin tener que hablarle… - Tomó una pausa - Luego hice pasar el pan y el bol por el hueco entre los barrotes, y lo dejé en el suelo.
Kai se impacientó - ¿Y entonces?
El muchacho frunció el entrecejo tratando de pensar – Entonces comprobé los candados de la puerta, y lo escuché moverse hasta la comida… No lo miré, pero, mientras me iba, me dijo que no iba a comer…
Kai se cruzó de brazos - ¿Qué te dijo?
El soldado lo miró con un deje de sorpresa, el príncipe acababa de escucharlo – Dijo que no iba a comer…
Kai gruñó como respuesta, los estúpidos soldados le estaban haciendo perder el tiempo – Eso ya lo he oído. Quiero que me digas sus palabras textuales.
El chico miró a la jaula unos segundos, observando el pan y el agua puestos hacia unos minutos en uno de los rincones de la celda por él mismo, y trató de enfocarse en sus recuerdos – "La hospitalidad del reino de fuego me llena de dicha…" – Repitió, haciendo que la mirada de Kai temblase por un breve momento al escuchar el otro nombre de sus tierras… las tierras de fuego – "Pero la gloria aún está por venir… Guardad el pan para cuando sea necesario. No voy a comer"
Kai volvió la mirada a la celda - ¿Qué hiciste entonces?
El chico comenzaba a ponerse nervioso, sentía como si todo hubiese sido culpa suya – Continué mi camino sin mirar atrás…
Kai sonrió cínico - ¿Me estás diciendo que tu le diste la comida y el agua y él estaba dentro, y a los pocos minutos, con la puerta cerrada con llave, y sin haber comido nada desde hace 3 días, el muchacho logró escapar?
El muchacho no contestó, sabía que sonaba ilógico, pero era la pura verdad.
Kai cogió aire tratando de dominar los impulsos asesinos que intentaban apoderarse de su ser. Estaba furioso, pero sabía que el chico no tenía la culpa, las llaves no las tenía él, y sin las llaves él no abría podido ayudar al prisionero a salir en tan poco tiempo - ¡Quiero las llaves en este preciso instante! – Exclamó, tendiendo la mano, y el soldado que las custodiaba se las entregó en una milésima de segundo. – Bien, y ahora… ¡Largo! – Exclamó, y todos los soldados salieron precipitadamente de las mazmorras, pudiendo respirar por fin libertad después de haber sido sometidos a un interrogatorio por parte de Kai.
El mentado, se agachó hasta quedar a la altura de la comida, recogió el pan, y lo examinó con ojo clínico… Nada, no le había dado ni un mísero mordisco. Lo dejó en el mismo sitio, y cogió el bol, este estaba completamente vacío. Volteó a su derecha, donde Rei permanecía en la misma posición de hacía unos segundos - ¿Nadie ha abierto esa puerta después de su desaparición?
Rei negó con la cabeza – Cuando llegué para hablar con el prisionero le pedí al chico que estaba repartiendo la comida que me llevara a la prisión del aislado… - Recordó Rei, el prisionero había sido llevado hasta allí por los guerreros del palacio, y él no tenía ni idea de donde lo habían metido – Me trajo hasta aquí, porque acababa de darle la comida hacía nada y se acordaba perfectamente… y cuando llegamos ya no estaba… - Se acercó a la celda, y puso con delicadeza los dedos índice y anular en uno de los barrotes, deslizándolos con parsimonia hacia abajo, sin quitar la mirada dorada del interior de la misma – No entiendo cómo ha podido escapar. – Frunció el ceño – Para salir de aquí hay que atravesar necesariamente la puerta y el pasillo… y no hay lugar para esconderse… Y mientras yo vine hacia aquí no me lo crucé…
Kai sintió como la mano de Rei se cerraba de golpe sobre el barrote, haciendo presión con enfado – Quizás salió antes de que tu bajaras…
Rei negó con la cabeza – Yo mismo vi al chico entrar a las mazmorras con la comida…
Kai frunció el ceño - ¿Y qué demonios hiciste que no entraste con él?
El pelinegro sintió una gota deslizarse por su nuca – Hiromi… - Dijo simplemente, y el otro soltó una maldición, haciéndose una idea de lo que podría haber pasado. Rei tembló al recordar como la muchacha había gritado su nombre estridentemente, parándolo en mitad del pasillo, e interrogándolo sobre el paradero de Kai.
- El soldado puede estar mintiendo, quizás sí abrió la jaula y el prisionero lo noqueó para huir. – Dedujo el bicolor, cruzándose de brazos.
Rei negó con la cabeza - ¿Qué necesidad podría tener de hacer eso? Además, estaríamos en las mismas, no lo vi salir… Y dudo que haya podido esconderse por aquí…
Kai se irguió, con el bol vacío aun en la mano, miró hacia la jaula, igual que hacía Rei – Es imposible…
Rei lo miró de soslayo – Parece un milagro… Quizás no estaba destinado a estar encerrado, y alguien… - Señaló hacia arriba con un gesto imperceptible de la mano – Decidió sacarlo contra toda lógica.
Kai gruñó – Eso no tiene ni pies ni cabeza… - Comenzó a rodear la jaula – Quizás tiene alguna apertura…
Rei negó con la cabeza, siguiéndolo, mientras este palpaba todos los recovecos del exterior de la prisión – No creo… Recuerda como insistimos con tu padre en que no se escapara… Lo más probable es que escogieran la celda más segura…
Kai suspiró frustrado - ¿Y entonces como ha salido, eminencia?
Rei sonrió mostrando un colmillo – No tengo ni idea… pero… - Señaló con un brazo totalmente extendido hacia el interior de la jaula – Nos ha dejado un mensaje… Quizás haya alguna pista para encontrarlo, y si lo encontramos, podremos preguntarle…
Kai rodó los ojos – Sí claro, y seguro que nos lo explicará encantado… - Luego achicó los ojos, tratando de ver en la oscuridad. Vio algo garabateado en el suelo, pero no lograba distinguir nada - ¿Qué pone?
Rei sonrió – No tengo ni idea. - Kai lo volteó a ver con la mirada cargada de odio – Vamos no te enfades… - Le dijo – Sabía que si entrabamos a la jaula sin ti, te enfadarías, así que prohibí que nadie tocase nada mientras iba a buscarte…
Kai se encaminó decidido a la puerta, buscó entre las llaves la indicada para cada candado, y una vez abiertos todos, empujó la puerta con fuerza. El chirrido de los muelles se escuchó por toda la estancia, cargada del silencio de los prisioneros, que tras los gritos enojados de Kai habían guardado silencio para no provocar de nuevo su ira. Ambos entraron, y se detuvieron junto a la puerta. Rei la ajustó, y ambos observaron los alrededores desde el interior, la celda estaba completa y absolutamente vacía. Se dirigieron hacia el centro, donde pudieron ver con claridad el mensaje que el chico les había dejado.
Había dos flechas, una indicaba hacía arriba, y la otra hacia abajo, con unas líneas firmes y bien delineadas, y al lado, unas letras. "He ido al norte, pero también al sur. Venid a por mí."
Ambos observaron la frase varios segundos, en silencio, sin atreverse a decir nada, y finalmente, Kai estalló, llevándose una mano a los cabellos y frotándolos con fuerza - ¿Qué se supone que significa esto?
Rei frunció el ceño cruzándose de brazos – Huuum… - Observó las letras, como si estas pudieran hablarle y trasmitirle un claro mensaje – Alguna lógica debe tener para él… - Finalmente suspiró, sin lograr llegar a alguna posible solución – Aunque es algo contradictorio…
Kai apretó los dientes con fuerza, mientras cerraba los puños y fruncía el ceño. Estaba enfadado… MUY enfadado – Nos está desafiando… - Dijo al fin – Y vamos a aceptar su osadía…
* / * / * / *
Tres purasangres coceaban el suelo con nerviosismo. Los habían preparado para la montura un poco antes de que despuntase el alba, y llevaban horas en el jardín de la entrada de palacio sin poder moverse, sujetados a un poste, esperando a que sus jinetes decidiesen montarlos y salir campo a través.
El príncipe Kai se despedía de su padre, que no dejaba de advertirle y recordarle que, aunque le hubiese dado su bendición, no se marchaba de palacio solo para buscar al preso fugitivo, sino también para encontrar al dragón de la leyenda que tan bien conocía, y que no debía volver hasta dar con él, solo eso aseguraría el triunfo de Eideen en la guerra que los acechaba. Rei, con una sonrisa gatuna, esperaba pacíficamente tras él, hasta que el rey dio por satisfecha su despedida y ambos muchachos pudieron ponerse en marcha.
El felino desató uno de los caballos, un caballo gitano, negro y blanco, con crin y cola blancas, que parecía bastante manso, y que cargaba con algunas bolsas repletas de artilugios, agua, comida, y dinero suficiente. Ató la cuerda que sobresalía de su cabestro a la correa que llevaba por pura decoración el caballo que él mismo iba a montar, y entonces, desató a su propio caballo del poste. El suyo era un hannover color marrón oscuro, con crin, cola y patas color negro, del cual estaba tremendamente orgulloso. Después de montarlo, lo condujo a la par de Kai, quien ya había montado sobre su lusitano de tono bayo de crines y cola negras. - ¿Listo? – Le preguntó. Kai tan solo miró al frente, y espoleó al animal, que en seguida caminó hacia delante. Rei miró al rey un segundo, y después de hacerle una ligera inclinación de cabeza, hizo que su caballo siguiese el mismo camino que el de Kai, y así, ambos salieron de la seguridad que brindaban las enormes murallas que rodeaban el palacio, y se mezclaron con la plebe del pueblo. La gente dejaba sus tareas en cuanto los veían atravesar sus calles, tan erguidos en sus asientos, con unos caballos tan nobles, tan bien vestidos, tan majestuosos… y todos se preguntaban, ¿A dónde irán?
Pocos minutos después, atravesaron la puerta norte de la ciudad de Glutklamm, dejando atrás el palacio, la ciudad, sus murallas, y los campesinos y mercaderes que entraban y salían por la puerta rumbo a sus negocios. No pararon ni se dirigieron la palabra hasta adentrarse en el bosque y encontrarse solos, momento en el que Rei decidió romper el hielo.
- ¿A dónde vamos?
- Vamos a buscar al preso…
Rei sonrió incómodo, mientras notaba una gota deslizarse por su sien – Lo sé… pero, ¿En qué dirección vamos?
Kai lo miró un segundo – Sur… Vamos a Aachen.
Y Rei parpadeó confuso - ¿Sur? ¿Y qué pasa con el norte?
Kai suspiró – Aunque se nos haya logrado escapar, dudo mucho que pueda dividirse en dos y mandar cada parte a un sitio distinto… Además, si vamos al sur, estaremos cerca del reino de las sombras… y nos será más fácil prevenir un posible ataque y avisar a Glutklamm para que estén preparados…
Rei sabía que no debía sacar el tema a flote si quería continuar con vida, pero ese día se sentía valiente - ¿Y qué hay del dragón? Por lo que tengo entendido nacen en el reino de tu madre, que nos queda al norte… - Kai apretó las riendas con fuerza, aligerando el paso de su caballo sin decir una sola palabra, por lo que Rei decidió continuar tentando su suerte – Además, al muchacho lo atrapamos en Aengzan, que queda al norte… Seguro que vuelve allí pensando que no lo creeremos tan estúpido como para volver…
Kai suspiró – O puede que baje al sur, creyendo que nosotros vamos al norte pensando que él volverá al lugar donde lo atrapamos…
Rei miró al frente con los ojos en punto, debatiendo en su interior, que decir a continuación para conducir la situación por donde él quería – Pero Kai! – Exclamó.
Kai alzó la mano izquierda, mandándolo callar - ¡Vamos al sur! Y no hay opción a réplica…
Rei frunció el ceño, Kai casi nunca usaba su autoridad de príncipe para salirse con la suya, siempre tenía en cuenta las opiniones de los demás, pero las pocas veces que lo hacía siempre tenía un buen motivo. – Está bien… - Accedió, sabiendo que tarde o temprano, descubriría el motivo.
Los caballos continuaron su camino, dejando atrás unos arbustos por los que asomaban unos ojos color rojo que fruncieron el ceño. "Así que sur…" Al ver que se alejaban, se arrastró por el suelo, tratando de hacer el mínimo ruido, y continuar la marcha tras el príncipe y su vasallo, ocultándose tras los arbustos que se abrían a ambos lados del camino.
* / * / * / *
- Rei… Rei… ¡Rei! – Exclamó, sin levantar demasiado la voz, moviendo al pelinegro suavemente por los hombros.
El felino abrió los ojos con cansancio, se frotó uno de ellos soñoliento, y trató de enfocar la vista al frente - ¿Kai? ¿Qué pasa? – Cuestionó.
- Hn… - Se cruzó de brazos, irguiéndose – Nos vamos…
Rei parpadeó confuso. Todavía estaban en el mismo lugar donde decidieron pasar aquella noche, él continuaba apoyado contra el tronco de un enorme roble, pero la fogata que habían preparado, las sobras de la cena, y las mantas que habían usado para cobijarse del frío habían desaparecido. Los caballos estaban cargados con sus cosas, despiertos y meneando las colas con intranquilidad, y el sol brillaba por su ausencia, la luna, las estrellas y la oscuridad todavía gobernaban en el cielo - ¿Nos han robado? – Preguntó.
Kai suspiró, comenzando a montar en su lusitano – Si nos hubiesen robado, se hubiesen llevado los caballos… - El caballo trató de andar al sentir el peso de su amo encima, y Kai, tirando de las riendas, lo detuvo – Los caballos son la cosa más valiosa que tenemos, todos son purasangre…
Rei se levantó de la que había sido su cama parte de aquella noche, y tras quitarse el polvo imaginario y estirarse, subió a su caballo, comprobando que el arnés que la noche anterior le había quitado, estaba perfectamente colocado, y que las mantas y demás cosas estaban ya cargadas en el gitano, que esperaba a su lado - ¿Kai que…?
Kai hizo andar a su caballo, interrumpiendo al otro – No debemos hablar todavía… Cuando salgamos del bosque octogonal, estaremos seguros para hacerlo…
Rei frunció el ceño, pero decidió obedecer guardando silencio.
Caminaron a oscuras, con la única compañía de las pezuñas chocando contra la tierra, los relinchos de los caballos de vez en cuando, y algún que otro animal nocturno corretear y hacer sonidos en la oscuridad de la noche. El frío viento de la madrugada soplaba ligeramente, y sus pieles, ya blanquecinas, lucían todavía más pálidas.
De pronto, Kai suspiró, y lo miró de reojo, y Rei supo que aquel era el permiso que necesitaba para hablar - ¿Qué ha pasado ahí? – Preguntó.
Kai ralentizó su caballo, lo justo para que ambos caminasen al lado del otro, y sonrió - ¿Es que no te has dado cuenta?
Rei parpadeó un par de veces con la confusión pintada en la cara - ¿De qué?
- Hiromi… Nos ha estado siguiendo desde que salimos de Glutklamm…
Rei abrió los ojos con sorpresa, y con un escalofrío miró hacia atrás - ¿Siguiéndonos? – Al comprobar que nadie parecía seguirlos en ese momento, entendió lo que Kai había hecho - ¿Has dejado a Hiromi sola en el bosque?
Kai soltó una risa de autosuficiencia – Sola no, está con su hermano.
Rei le dedicó una mirada de soslayo - ¿Y tu como sabes todo eso?
- ¡Por favor! – Exclamó – Se los escuchaba por todo el bosque! Hiromi no sabe ser discreta…
Rei meneó la cabeza sin creérselo - ¿Has abandonado a tu prometida en el bosque? Tu deber sería asegurarte de que regresase sana y salva a palacio…
Kai le dirigió una mirada furibunda, acompañada de un gruñido – Hrrm… Y su deber es esperar a su prometido hasta que este regrese, ¿Y ves que ella lo cumpla?
Rei frunció el ceño – Kai… ¿Cómo sabes que Kyoujou está con ella?
El bicolor dirigió la mirada rojiza a su acompañante – Nos han estado espiando… Paramos a dormir y fingí que me dormía para que ella se confiase y buscase algún lugar para dormir… Luego fue solo cuestión de tiempo encontrar el lugar para comprobar que no estuviese sola…
Rei sonrió burlón - ¡Ay Kai que romántico eres! – Juntó ambas manos para crear un efecto de emoción, soltando las riendas, y permitiendo que el animal caminase libre - ¡Fuiste a ver a tu prometida dormir bajo la luz de las estrellas! – Se llevó una mano a la boca en gesto cómico - ¿Y dime Kai, olfateaste su pelo? ¿La acariciaste?
Kai desenvainó su espadón y lo dirigió a la garganta del otro – Cierra la boca… - Le espetó sombrío.
Rei puso ambas manos a los laterales de su cabeza, en gesto pacificador y sonrió – Tranquilo Kai… - Esperó a que el príncipe guardase su arma en su funda, y entonces agarró de nuevo las riendas, dirigiendo al animal - ¿Y estás seguro de que no nos van a volver a seguir?
Kai sonrió orgulloso de sí mismo – No, porque cuando hablamos, dejé bien claro que íbamos a Aachen, y ellos nos estuvieron escuchando…
Rei abrió los ojos sorprendido. Así que por eso Kai no había querido continuar discutiendo el tema aquella tarde… – Kai que inteligente has salido… - El peligrisáceo rodó los ojos, pero continuó en silencio – Entonces… ¿A dónde vamos?
Kai lo miró un segundo – Vamos a Aengzan… Lo más seguro es que el prisionero esté dirigiéndose hacia allí en este preciso momento…
- ¿Y cómo sabes que va a Aengzan y no a alguna otra ciudad del norte?
- No estoy seguro… Pero es la ciudad donde lo atrapamos la última vez… - Frunció el ceño – Si ha logrado escapar así del castillo… ¿No te parece extraño que no lo hiciera también en la prisión móvil? – Silenció unos segundos para permitir que Rei pensase en sus palabras – Creo que la pista nos la dejó expresamente para que lo encontrásemos, porque está intentando llevarnos a alguna parte… - Una idea cruzó de repente su mente - Quizás tenga información importante sobre el reino de las sombras…
Rei frunció el ceño – En ese caso, podría habérnoslo dicho en el castillo…
Kai negó con la cabeza – Puede que en el castillo haya algún infiltrado.
Ambos guardaron silencio, sopesando las posibilidades de tener algún espía entre sus hombres, hombres en los que habían confiado con su vida, hombres que habían estado con ellos día y noche, hombres que habían hecho todo cuanto se les había mandado, que habían escuchado todas sus conversaciones y suposiciones… y que este los estuviera traicionando…
Rei retomó la palabra, reponiéndose de sus pensamientos – Podría habérnoslo dicho en la carroza donde lo trajimos prisionero, y después escapar… - Pareció meditar unos segundos – O quizás no hubiese necesitado escapar… A los aliados no se les arresta…
Kai asintió varias veces con la cabeza – Sea lo que sea lo encontraremos, y él resolverá todas las dudas…
* / * / * / *
El sol acababa de despuntar, cuando sus rayos, de picante calor, la despertaron. Se desperezó lentamente, estirando todas las agarrotadas articulaciones del cuerpo, y luego se irguió ligeramente, mirando a su alrededor. Estaba en un claro del bosque octogonal, llamado así porque la totalidad de hectáreas ocupadas por la vegetación hacían una perfecta forma de octágono.
A su izquierda descansaba Kyoujou, su hermano mellizo. Lo observó un escaso segundo y luego negó con la cabeza hastiada. Kyoujou y ella eran hermanos, del mismo padre y la misma madre, pero no se parecían más que en el color del cabello… Y hasta en eso lo hacían con ligereza.
Mientras ella era alta, de cabello castaño oscuro, ojos rojizos muy expresivos, de grandes pestañas, cara alargada, boca pequeña y cuerpo atlético, su hermano era completamente distinto. Era bastante más bajo que ella, de cabello castaño claro, ojos marrones muy pequeños ocultos siempre tras los vidrios de unas monturas redondas con lupa que hacía ver sus ojos aun más pequeños. Tenía la cara ovalada, la boca grande y el cuerpo flojo por la falta de actividad física. Kyoujou Tatibana nunca había sido bueno con todo aquello que requiriese un esfuerzo físico. Prefería pasarse las horas sentado en algún sitio escribiendo en su pequeño cuaderno, o jugando al ajedrez siempre que encontraba un digno oponente.
Alguien podría decir que eran tan diferentes físicamente, porque íntegramente eran idénticos, pero hubiesen fallado catastróficamente. Hiromi era valiente, de actitud retadora, y hasta se podría decir que un poco impertinente. Hacía lo que quería cuando quería y se encaraba con quien hiciese falta, fuese un ganadero o el mismísimo rey. Le encantaba ser el centro de atención, que todos la mirasen, y hablasen de ella. En cambio, Kyoujou era más bien retraído. Odiaba ser el centro de atención y la gente podía llegar a pensar en algún tipo de antisocialismo. Era vergonzoso, fiel, obediente. No sabía negarse a las peticiones de ayuda de la gente, y sobre todo a las de su hermana. Hiromi lo sabía, y había sido así como lo había arrastrado hasta allí. Soltó algunas lágrimas, haciendo ver lo triste y desdichada que era ante los desplantes de Kai, y Kyoujou no supo como negarle la osadía de seguir a su enamorado campo a través.
Hasta en eso eran diferentes. Kyoujou estaba enamorado de la hija pequeña de un pianista. Un pianista, cuyo padre había sido agricultor. Es decir, de familia humilde, y el muy simple de Kyoujou se había enamorado de Ming-Ming. Una niña 2 años menor que ella que cantaba en las fiestas de los pueblos de la zona y ayudaba a su padre en sus conciertos. Su madre había muerto al dar a luz a su hermano pequeño, dejando huérfanos a 5 niños. 3 niñas y 2 niños. No tenían prácticamente ingresos, malvivían en una choza cercana al río, donde podían lavarse y limpiar sus ropas gratis, y donde podían dedicarse en su tiempo libre a la pesca. Kyoujou se había enamorado de un ser inferior y soñaba en comprometerse con la chica, mientras que ella estaba con Kai. Kai, que era de la clase alta, de la aristocracia… de la realeza. Un príncipe. El heredero al trono de todo el reino de Eideen. Su hermano sería el marido de una vulgar pianista, y ella sería la princesa de todo aquello cuanto pisaba… Y después, reina…
Hiromi miró soñadora al cielo. ¡Kai era tan importante! ¡Y era tan guapo! ¡Tan apuesto! ¡Tan galán! Pero… ¡Eran tan recto! ¡Tan frío!
Cuando la comprometieron con él sin haberse visto nunca, puso el grito en el cielo, más accedió a ir a palacio a verlo. Y fue allí, nada más llegar, saludando al rey en la entrada, cuando supo que Kai y ella estaban destinados a estar juntos. Había acabado su práctica diaria de lucha, y estaba todo sudoroso, con la camiseta adherida al torso, marcando unos pronunciados y firmes pectorales que no tardó en imaginar sobre su cuerpo, presionándola entre sábanas de lino y seda al ritmo frenético que él impusiera…
Sí, era cierto que Kai no había hecho más que huir de ella esos 4 años que habían estado comprometidos y que cuando había tenido que tratar con ella, lo había hecho fríamente y a desgana. Pero estaba segura de que era por vergüenza… Vergüenza, o quizá miedo por lo abierta que era… O asco porque no era su tipo… Y esperaba con todo su corazón que no fuese eso último.
También era cierto que su compromiso no era nada más que un compromiso provisional. Los burócratas y consejeros reales habían obligado al rey a comprometer a su hijo con alguna muchacha de buena clase, para asegurar un futuro heredero para Eideen. Sabía que hasta que Kai no cumpliese los 19, no podrían casarse, y sabía que, hasta que no llegase a la edad acordada, Kai podía buscar una muchacha a la que amase, fuese de la clase que fuese, y casarse con ella. Una vez pasada la fecha, si Kai no había encontrado a la persona con quien su corazón quisiese pasar el resto de su vida, debería contraer obligatoriamente matrimonio con Hiromi… Y Hiromi no estaba dispuesta a permitir que ninguna pueblerina sucia le robase lo que había sido suyo durante 4 largos años, y todo aquello con lo que llevaba soñando desde entonces. Kai no la había querido tocar durante este tiempo, pero cuando fueran un matrimonio y Eideen reclamase un nuevo heredero, Kai se vería obligado a cumplir sus obligaciones, y ella estaría más que dispuesta a dejarse hacer.
Tembló de emoción al imaginarse la escena, y notó el calor recorrerla de arriba abajo. La necesidad de Kai estaba haciéndose palpable.
"Necesito ver a Kai" Pensó, levantándose y caminando hacia donde había visto a Kai y a su amigo Rei acampar la noche anterior. Rei no le caía bien, lo había estado observando cuando seguía a Kai, el chico se mostraba alegre y despreocupado, con un carácter tan o más activo que el suyo propio, pero cuando ella estaba presente se comportaba de una manera mucho más formal y distante, como si no la considerara digna de mostrar su verdadero carácter. El estúpido de Kyoujou le había dicho que era probablemente por respeto, ella era la futura princesa del reino de Eideen, y el chico no quería hacerle una falta… Pero ella sabía que no era por eso… Seguramente el chico planeaba matarlos a Kai y a ella y quedarse con el reino… O peor aun… ¡Enamorar a Kai y obtener así el pleno derecho a gobernar! Y ella no permitiría eso!
Apartó con fuerza y rabia las ramas que le impedían el paso, y se detuvo en seco, observando todo el terraplén. Estaba vacío.
Sintió la ira agolparse en su pecho, y dio una patada al tronco del árbol que tenía más cerca, que más que desahogarla, le hizo un daño tremendo. Un escalofrío recorrió su espina dorsal de arriba abajo, y echa una furia, volvió con su hermano.
¡Qué estúpida! Se había dormido y Rei había hecho que Kai se separase de ella y continuasen hacia Aachen. ¡Debían atraparlos cuanto antes!
Dio una patada a su hermano, y comenzó a recogerlo todo mientras este se desperezaba.
- Hiromi, ¿Qué pasa?
Hiromi soltó aire por la nariz con enfado – Se han ido a Aachen y nos han dejado atrás.
Kyoujou enseguida trató de tranquilizarla – No te preocupes Hiromi, los atraparemos antes de que te des cuenta… No deben andar muy lejos.
Hiromi gruñó algo ininteligible en voz baja – Eso espero! – Exclamó mirando a su hermano, subida ya en su caballo – Tengo que estar cerca por si deciden pasar la noche en una posada llena de pueblerinas…
Kyoujou suspiró con cansancio, en ocasiones Hiromi era tan… mala… tan retorcida, que no parecían hermanos.
* / * / * / *
- Kai… Llevamos horas cabalgando… ¿No crees que deberíamos tomarnos un descanso? – Ante el silencio con el que Kai contestó su pregunta, volvió a insistir – Kai, tengo hambre. Y estoy casi seguro de que cuando baje del caballo no seré capaz de caminar sin abrir las piernas. Y tengo sed, y me duele el trasero, y los dedos… Y también me duele la imagen.
Kai alzó una ceja interrogante - ¿La imagen?
Rei asintió rápidamente – Todas las muchachas jóvenes con las que nos hemos cruzado nos han estado mirando, y mi imagen comienza a resentirse, me duele mi belleza…
Kai suspiró, negando con la cabeza – Y como sigas diciendo esas chorradas te dolerá el cerebro… Si es que en realidad tienes algo ahí dentro que piense toda esa multitud de sandeces…
Rei comenzó a reír, y con un gesto de la mano le restó importancia – Quizás exagero un poco… Pero lo que sí es verdad es que estoy muriéndome de hambre… Hace más de 12 horas que cabalgamos y no hemos probado bocado…
Kai frunció el ceño – Eso es mentira… - Murmuró casi ofendido.
Rei rodó los ojos – Oh claro… Que comer un pedazo de pan y otro de queso hace casi más tiempo del que llevamos andando, sacia el apetito considerablemente…
Kai gruñó ligeramente - Debemos almacenar tantos alimentos como nos sea posible… - Contestó con simpleza – Para prevenir…
Rei hizo un gesto de inconformidad con la boca – Al menos podríamos parar en alguna aldea y comer en alguna taberna… - Al ver el gesto de duda en el rostro de Kai, se apresuró a añadir – Por favor… - Rogó – Sabes que no suelo pedir las cosas si no son estrictamente necesarias… ¡Y necesito comida! ¡Por todos los dioses! ¡Creo que voy a morir si no coma algo ya!
Kai accedió al fin a sus súplicas, cansado de oírlo replicar - ¡Está bien! ¡Está bien! ¡Pero por lo que más quieras cállate!
Rei sonrió complacido – Hace poco que pasamos Glutklamm, así que no hay problema si paramos por aquí… A las afueras tu padre no tiene tanta vigilancia. - Ante ellos se abrió una bifurcación, el camino de la izquierda no parecía tener ninguna señal que indicase a donde llevaba, más ellos conocían su desembocadura. Era el camino directo hacia el país del este, el del viento. Rei dirigió el caballo hacia la bifurcación de la derecha, por donde se iba a una serie de poblaciones agrícolas rodeadas por una importante cordillera. La primera de las cuales los recibió sin problemas.
Ataron sus caballos a los postes de una taberna de aspecto rural, y Rei, seguido de un tenso Kai, entró resuelto por la puerta. El dueño, un hombre mayor de aspecto benévolo, los hizo sentarse en unas sillas de madera - ¿Qué desean tomar vuestras mercedes?
Kai dirigió una mirada a todo el local, era pequeño, de piedra, con ventanas, puertas y muebles de madera. Parecía que solo trabajaban dos personas, el hombre que los atendía, y alguien más en las cocinas a quien no lograba ver desde su posición. El sitio contaba con unas 30 mesas, pero solo había 2 más de ellas ocupadas. Una con un cura, vestido con el hábito, y otra con 2 mujeres entradas ya en la madurez.
- Me gustaría un tazón de vino para beber, 2 rebanadas de pan casero y 4 porciones de todo el embutido que tenga. – Exclamó Rei, feliz de poder saciar por fin su apetito.
El hombre asintió, y se dirigió a Kai - ¿Y usted señor?
Kai continuaba mirando las mesas, hasta que sintió un fuerte golpe en la espinilla. Miró al frente, y se encontró con la mirada reprobadora de Rei, luego miró arriba, sabiendo que esa mirada tenía algún sentido, y vio al hombre allí de pie con mirada nerviosa – Uh… Emm… yo quiero… - Carraspeó y continuó – Una copa de vino y un plato de arroz con verduras salteadas.
El hombre asintió con una sonrisa – De acuerdo… En seguida les traeré sus pedidos…
Cuando este se hubo retirado, Rei miró al que tenía delante con el cejo fruncido – Desde que hemos entrado al pueblo vas con esa cara de 'Eh! Miradme! Me pasa algo pero soy demasiado perfecto para compartirlo con nadie!'
Kai se cruzó de brazos – Hm… No me pasa nada…
- Ya… - Sarcásticamente – A otro con ese cuento… Se nota que algo te preocupa… - Suavizó la mirada – Sabes que puedes confiar en mi… - Kai lo miró tranquilo. Ambos se observaron, tratando de hacerle ver al otro su posición, y entonces, el hombre volvió con los 2 platos y las bebidas, hizo una reverencia y se retiró a la cocina.
Ambos comenzaron a comer, Rei no dejaba de observar a Kai, y Kai no dejaba de observar a su alrededor, como si esperase a que las paredes se echasen sobre él de un momento a otro – Kai… - Comenzó Rei.
Kai suspiró – No es nada… Es solo que me siento observado… Pero no hay que preocuparse…
Rei frunció el ceño, pero antes de poder decir nada, la puerta se abrió y entró una chica. Una chica muy rara. Dirigió una rápida mirada por el establecimiento, y al verlos sonrió de lado, y se dirigió hacia ellos con pasos firmes. Se sentó entre los dos y sonrió.
Rei y Kai se miraron, la miraron a ella y fruncieron el ceño en perfecta sincronía. La chica tenía los ojos azules, el cabello rubio a media espalda. Tenía la piel muy blanca, clara señal de que no pasaba demasiado tiempo al sol… Y vestía una ropa muy extraña. Llevaba una tela agarrada a los pechos de color rosa, dejando ver su cintura, y una falda hasta los tobillos del mismo color repleta de flecos dorados. A los brazos llevaba varias pulseras y aros dorados.
- ¿Quién eres tú? – Exclamó Rei, al ver que Kai parecía no querer decir nada.
La chica parpadeó confundida, y luego volvió a sonreír – Oh vaya, lo siento. – Estiró una mano al frente, haciendo que las pulseras chocasen y un leve tintineo se oyese – Soy Turín – Se presentó, estrechando la mano con Rei y luego con Kai – En realidad, no sé si tengo que hablar con vosotros… Pero… - Suspiró – Creo que os han robado vuestros caballos…
Kai levantó una ceja imperceptiblemente, y Rei se levantó de un salto de la silla - ¿En serio? – Ante el asentimiento de la chica gruñó - ¡Mierda!
Kai habló antes de que Rei corriese hasta la puerta - ¿Y cómo sabes que son nuestros y no de otro cliente?
La rubia pareció asustarse durante un breve segundo, y luego sonrió – No lo sé seguro, pero vi a los ladrones merodear por aquí hasta coger esos caballos… Pensé que los caballos debían ser de algún caballero que descansase por aquí, por sus razas y lo bien preparados que se veían… Y vosotros sois los únicos caballeros que hay aquí…
Ante la respuesta, Rei no esperó un segundo más, y atravesó la puerta, seguido por Kai y Turín muy de cerca. Los 3 observaron con expresión funesta el lugar donde los caballos habían estado y donde ahora había un vacío.
Kai miró a la chica con expresión dudosa - ¡Tu! – Le espetó - ¿A dónde han ido con nuestros caballos?
La chica frunció el ceño mosqueada - ¿Qué? ¿A dónde? ¿Y cómo demonios voy a saberlo? - Gruñó de manera hosca. Kai, Rei, y todos los hombres y mujeres que pasaban en aquel momento por allí, la miraron con el ceño fruncido, una señorita jamás debía emplear ese tono - Quiero decir… - Trató de rectificar ella, con expresión vergonzosa y voz teatralmente afeminada – Yo, bueno… - Calló súbitamente, como si en su fuero interno hablase consigo misma, y entonces miró a su alrededor – Por lo que se ve… son unos ladrones profesionales que se dedican a robar siervos, caballos, y otros animales, y a venderlos en la gran ciudad…
Kai frunció el ceño - ¿Te refieres a Glutklamm?
La chica sonrió – Naturalmente que no… En Glutklamm ese negocio está prohibido por nuestro señor… - Aclaró – Me refiero a Edinburg.
Kai suspiró – Edinburg está bajo dominio de un enviado especial del rey… Es imposible que pasen esas cosas sin que lo sepan en Glutklamm. – Finalizó con total confianza.
La gente comenzó a alejarse nerviosa, y la chica sonrió con tristeza – ¿Y de verdad piensas que le es leal? – Kai abrió los ojos sorprendido.
- ¿Qué quieres decir?
Turín suspiró – El embajador de Edinburg tiene tratos con el reino de las sombras…
Kai se quedó en silencio unos segundos - ¿Qué? – Gruñó - ¿Cómo demonios sabes eso?
La chica sonrió tristemente – Todo el mundo en la zona lo sabe… Pero nadie se atreve a decirlo en voz alta…
Kai frunció el ceño - ¿Y tú sí?
La chica sonrió – Tranquilo, aunque quisiera a mi no puede encontrarme… - Se dio la vuelta, y haciendo un gesto con la mano comenzó a alejarse – Corred si queréis atraparlos.
Torció por una esquina, y mientras escuchaba a los dos muchachos correr en busca de algún establo para alquilar un par de caballos, se detuvo en un callejón estrecho sin salida. Miró a ambos lados, asegurándose de que nadie pudiera verla, y suspirando, cerró los ojos.
Su cuerpo comenzó a tornarse azulado, y a derretirse en una masa acuosa que tomó la forma de un águila de pequeño tamaño. Echó a volar con un graznido y se dirigió al bosque, donde la frondosidad de los árboles le daba cobijo. Se dirigió al más alto de ellos, y delicadamente, posó sus patas menudas en el hombro de un muchacho. Lo miró con sus enormes ojos negros y redondos, y después de sacudir sus plumas e hincharse como un globo, comenzó a hablar. - ¿A que ha venido todo esto? – Cuestionó con voz masculina. – Pensaba que la idea era no dejarnos ver hasta que llegasen a Aengzan o atravesasen la frontera.
El muchacho sonrió, acariciando la cabeza del ave que reposaba sobre su hombro. Abrió una bolsa que colgaba de su cintura, agarró un puñado de semillas de su interior, y abrió la palma delante del animal, que comenzó a picotear su alimento. – Tranquilo Max… Mi deber es ayudar a Kai en todo lo que desee… Y su único anhelo ahora mismo es atrapar al traidor que está con el reino oscuro…
Max dejó de comer un segundo y lo miró – Sabes que así no van a poder vencer al reino oscuro… Necesitan al dragón…
El chico asintió comprensivo – Lo sé… Pero Kai no confía en eso, piensa que son leyendas… - Frunció el ceño, sacudiéndose la mano cuando el pájaro acabó de comer – El dragón no puede aparecer si no cree en él…
Max parpadeó, y movió la cola ligeramente – Quizás si nos unimos a ellos puedas ayudarlo… Y a la vez, tratar de hacer cambiar su forma de pensar respecto a la leyenda… - Meneó sus plumas de nuevo – Además, no deberíamos andar volando de un lado a otro, y todo sería mucho más fácil y cómodo…
El chico pareció sopesar la idea durante unos segundos, y finalmente asintió feliz – Tienes razón… - Cerró los ojos, concentrándose, y unas enormes alas blancas de murciélago aparecieron en su espalda. Se lanzó al vacío, con Max todavía sobre su hombro y voló por lo alto de los árboles – Iremos a Edinburg a esperarlos… Y nos uniremos a su grupo.
Continuará...
¿Y bien? *_*
Si hay alguna duda o sugerencia ya sabeis... (L)
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Nos vemos a la próxima!
