N/A: Aquí voy yo con el segundo capítulo de esta serie. Karoru Gengar les desea felices fiestas a todos, y que la pasen bien. Estoy algo aburrida y bueno, tenía que publicar el segundo capítulo o me volvería loca XD.
Disclaimer: Five Nights at Freddy's no me pertenece y blah, blah, blah... ya saben a lo que me refiero.
Advertencias: Las mismas que las del capítulo anterior.
PD: Si vienen a joder con que no les gusta este Fic consideren que lanzaré una maldición sobre ustedes y gustosa borraré sus jodidos comentarios, ¿okey?
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Lynda gruñó ligeramente al ver la cara soñadora de Laili. Su prima lucía tan campante, tan feliz que le era imposible no sentir celos de ella. Negó con la cabeza, ocupándose en ver a Jeremi y el como examinaba con curiosidad un cartel de Toy Freddy, Toy Bonnie y Toy Chica que estaba pegado en una de las paredes de The Office.
—¿Cómo pueden estar tan tranquilos?—Preguntó la castaña con enfado, mirando a los dos chicos menores que se encogieron de hombros.
—Lynda, no puedo creer que enserio perdieras la memoria.—Laili le miró con pena y lástima.—Antes éste era tu lugar favorito. Hace dos años, antes de que sufrieras el accidente me llamaste una vez diciéndome que ser guardia nocturno de la pizzería era genial.
—¿Quién querría ser guardia nocturno de una pizzería como esta?
Jeremi saltó en defensa de Laili.—¡Pero si es verdad! ¡Estabas requete encariñada con esos animatrónicos!
Lynda frunció el ceño, molesta por esas cosas que decía y no recordaba.
—¡Mientes! ¡Ustedes dos me mienten!—Gritó la castaña, levantándose de su asiento.—Yo le pregunté a mi madre y me dijo que...
—Tu mamá estaba chiflada, Lynda.—Le respondió Jeremi de manera cortante, enfadándose de un momento a otro.—No quiero ofenderte, ¡pero tu mamá era una mentirosa!
—¡Los que mienten son ustedes!—Murtons no pudo evitarlo, simplemente lo hizo.
Le soltó iracunda un puñetazo en la cara, ignorante de todo. La cabeza le dolía y sentía como si le taladraran el jodido cerebro. Sintió el espacio y tiempo distorsionarse. Lo único que supo fue que momentos después un fuerte agarre le mantenía inmovilizada.
Vio otra imagen pasar como un flash. Era ella, si mal no se equivocaba, al lado de un pirata pelirrojo bailando en Pirate Cove.
—¿Se divierte, marinera?—Musitó el pelirrojo, con una sonrisa dulce y un sonrojo en las mejillas.
—¡Por supuesto, capitán Foxy!—Fue lo que respondió.
Parpadeó una, dos, tres veces con sorpresa, volviendo totalmente en sí. Se sorprendió de verse a sí misma bailar con ese ojiámbar de manera tan confiada. Si mal no se equivocaba, era Foxy.
—¡Tienes que bajarle a tus ataques de ira, Lynda!—Laili le gritaba de manera desesperada.
Miró con cuidado la escena. Jeremi estaba mirándola de manera incrédula, mientras sangre resbalaba de su labio inferior y unas marcas de mano se veían en el cuello. Toy Chica sujetaba al chico, como si él fuese a irse tras ella en cualquier momento. Miró al chico que le inmovilizaba, sorprendiéndose de ver que era el vanidoso Toy Bonnie, que lucía un rostro sereno por primera vez en su vida. Laili estaba entre el espacio de los cuatro, con la mirada envuelta en preocupación.
—¿Eh...?
—¡Y tú, Jeremi! Deberías recordar que Lynda odia que le llames mentirosa tanto a ella como a su madre.—Regañó la menor de los tres, con una mirada llena de nervios.
—¿Ha? ¡Pe-pero si yo...!—Balbuceó él, sorprendido.—¡Lynda casi me mata y tú le estás defendiendo!
—¡No estoy de ningún lado, Jeremi!
Murtons no salió de su mundo. Pensó en la razón de aquélla extraña imaginación que su mente le había entregado. Había sido tan real que... era como si fuese una memoria. Como si realmente hubiera pasado.
Casi podía sentir el contacto del garfio con su cintura.
Cuando volvió de nuevo en sí, notó que estaba en Show Stage, con Toy Freddy mirándole fijamente, de manera casi preocupada y molesta. ¿Cuándo había llegado ahí?
—¿Por qué se peleó con el joven humano?—La voz del Toy sonó seca y severa. Murtons se sintió mal por el daño causado a su único amigo varón. Bajó la vista arrepentida de todo lo ocurrido.
—Lo siento.—Musitó la humana con tono triste y apenas audible.—Llamó mentirosa a mi mamá.
—¿La señorita Lidia Murtons?—Toy Freddy volvió a cuestionar, esta vez con curiosidad.
—Sí. Mi madre falleció hace unas cuantas pocas semanas y por la escasez de dinero he tenido que ir a parar aquí como guardia permanente.
—¿Por qué llamó a tu madre mentirosa?
Lynda permaneció en silencio. El chico castaño se desesperó al no conseguir respuesta de la guardia, sintiéndose algo inútil al presionarla con preguntas realmente directas. Además, estaba seguro de que Lynda no confiaba en él lo suficiente como para...
—Jeremi decía que yo tengo un pasado con los viejos animatrónicos.—Toy Freddy ahogó un grito de indignación que burbujeaba por todo su cuerpo.—No le creí. Mi mamá había negado todo eso.
El ojiazul suspiró aliviado al oír aquello.
—Tú tienes toda mi información en tu base de datos, ¿verdad?—Toy Freddy asintió, confuso ante aquella pregunta.—¿Es verdad lo que Jeremi dice?
El animatrónico quedó en shock. Su silencio era extraño y escalofríante, tanto que Lynda sentía miedo de aquella falta de ruido.
Fazbear 2.0 sabía que si Lynda se enteraba, de alguna manera u otra volvería a los brazos del viejo Freddy tarde o temprano. Él no quería eso. Al ver esos orbes chocolates brillar expectantes se sintió encandilado hacia ellos. Y no pudo controlar su I.A, su voz artificial habló por si sola.
—No es verdad.—Mintió.
Lynda le miró fijamente y luego sonrió de manera dulce y tierna. Asintió ante las palabras del robot, tomando aquellas manos metálicas entre las suyas consiguiendo ruborizar al robot.
—Gracias, Freddy.
El corazón artificial del robot se estremeció violentamente con aquellas palabras. No había un "Toy" ni un "2.0" en la frase con su nombre. Su mayor deseo siempre había sido ser llamado sin la necesidad de ser notado como la copia, el segundo de un maravilloso icóno.
No, una frase en el que sonaba como el primero. Sonrió de manera sincera, la sonrisa más brillante que poseía y que hizo sonrojar a la guardia de vergüenza.
—Eh... voy a regresarme a la oficina.
La castaña salió corriendo de Show Stage, perdiéndose en la oscuridad. Un murmullo le detuvo los pasos justo en la entrada, en donde ya no era visible por la falta de luz. La voz que provenía de Toy Bonnie que le hizo pensar si estaba bien confiar en Toy Freddy.
Un murmullo con cuatro palabras en forma de pregunta.
—¿Por qué le mentiste?
La guardia ahogó sus sollozos, secándose lágrimas que descendían de su rostro. Le parecía increíble que el castaño hubiese decidido mentirle tan rápido. Ella que había confiado en él de inmediato...
La chica se dirigió a Parts and Service a pasos lentos e inseguros, dudosa de entrar. Suspiró profundamente y tocó la puerta con educación.
Un pelirrojo le abrió, sorprendiéndose aparentemente al verla ahí. Ella le reconoció por aquella imagen que la mente le había mostrado hacía minutos atrás.
—¿Marinera Lynda?
—"Sabe mi nombre"—Fue lo que ella pensó, bastante confundida. Se aclaró la voz, dándole entender que quería decir algo.—Necesito hablar contigo, Foxy.
El animatrónico parpadeó con sorpresa.—¿Cómo sabes mi nombre?—Cuestionó, suponiendo que la chica no debería recordar nada de ellos, según Fazbear.
—De eso quiero hablar, ¿puedo pasar?
El pirata le cedió espacio para pasar sin decir palabra alguna. Los otros tres animatrónicos le miraron con sorpresa al verle entrar con una mirada tímida y una sonrisa nerviosa. Fazbear alzó ambas cejas con curiosidad.
—Tengo un pasado con ustedes, ¿verdad?
Nadie se esperó que lo primero que ella preguntaría fuera eso. Bonnie, Chica y Foxy compartieron miradas, miradas que se dirigieron hacia Freddy. Lynda no entendió por qué la atención de los tres recaía sobre el oso, pero decidió no darle importancia.
—Sí.—Respondió el castaño con seriedad.
La chica suspiró.—No los recuerdo, y Toy Freddy me mintió diciéndome que no tenía nada que ver con ustedes.—Lynda se cruzó de brazos.—Quiero respuestas.
—Te escuchamos, Lynda.
—Hoy vi algo dos cosas como un flash.—Murmuró la guardia.—Hace minutos creo que recordé algo, o fue parte de mi imaginación, no lo sé. Vi a Foxy y a mí, bailando en un extraño escenario de piso de madera y cortinas de estrellas.
Foxy se ruborizó de vergüenza al recordarlo e ignoró la aura asesina que emanó el gran oso por aquél relato.
—Él me preguntaba si me divertía y yo le respondía que sí, y después le decía Capitán Foxy.—El mencionado se ruborizó aún más. Si bien y sus sentimientos amorosos por la guardia habían desaparecido hacía meses al ya no verla, aún le apreciaba como amiga. Gracias al cielo ella jamás se había enterado de aquello.—¿Eso pasó?
—Sí.—Respondió, avergonzado.
—¡Dí tus plegarias, zorro!
Fazbear se lanzó contra el zorro pirata, dándole apenas unos cuantos golpes antes de que Lynda reaccionara y separara a ambos, poniendo su propio cuerpo de barrera. Por mucho que Fazbear odiara lo que acababa de oír, era incapaz de lastimar a la guardia, por lo tanto eso no llegó a nada mayor.
—¡¿Hay alguna razón por la que te hayas comportado como un novio celoso?!—Lynda le rugió, haciendo que Freddy resoplara con molestia, llevando ambas manos a su cabello castaño y negar con la cabeza.
—No es nada.
—Eso pensé.—Murtons se cruzó de brazos, con una mirada llena de molestia.—¿Alguno sabe la razón del por qué Toy Freddy me mintió?
Todos se miraron entre sí y negaron con la cabeza.
—Bien.—Dijo la guardia de manera cortante y seca.—Es todo lo que quería saber.
Suspiró cansada y le dio una última mirada a Fazbear, dirigiéndole una pequeña sonrisa. Había algo en él... algo extraño que lo conectaba y le había hecho sonreírle de esa manera.
—Nos vemos, entonces.
Lo que restó de esa noche fue estar con Laili y Jeremi. Dejó el orgullo de lado para disculparse con el chico hipster admitiendo su error y el chico le había perdonado. También ignoró al Toy Fazbear, que parecía insistente en llegar a hablar con ella. Laili terminaba diciéndole que la castaña no estaba de humor para nada.
Y era verdad, Lynda no tenía humor para nada. Cada vez que el castaño le miraba de manera suplicante, la guardia le repondía con el ceño fruncido y con una mirada fiera.
Estaba segura de algunas cosas. Una de ellas era que había tenido un pasado con ellos, y que de alguna manera u otra recaía en el viejo oso castaño. Otra era que Toy Freddy no quería que se enterara de ello por alguna razón. Lynda estaba segura de que todos tenían una razón para comportarse así con ella, lo sabía. Suspiró cuando Laili miraba como una idiota Parts and Service, al pirata pelirrojo con exactitud y Jeremi abrazaba un peluche de Chica -que según él sus padres se lo había regalado por su cumpleañoa número 10 y que conservaba en perfecto estado-.
—Ha, ha, ha...
Aunque la risa de Balloon Boy le enfermaba. El niño robot llegó corriendo del ducto derecho, llegando hacia los tres chicos humanos. Laili gritó de sorpresa y Jeremi le imitó, ambos dejando lo que estaban haciendo para abrazarse a sí mismos. Lynda, sin embargo simplemente alzó una ceja con molestia. Ya lo había visto venir.
—¿Se te ofrece algo, pequeño?
No se esperó que Balloon Boy se lanzara a ella y se abrazara a su cintura, y tampoco que le dijera lo siguiente:
—¡Mamá!
Laili y Jeremi miraron fijamente a la guardia, que se quedó sin palabras ante aquellas palabras. Se encogió simplemente de hombros, incapaz de pensar en que decirle a aquél niño.
¿Cómo que ella era su madre?
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N/A: Bien, esto ha sido todo. Espero y les haya gustado XD. Espero que se diviertan leyendo tanto como yo escribo esto n_n.
ATTE:
Karoru Gengar.
