Candy es una Dama

Candy Candy: ( Segun Wikipedia) Es un manga creado por la escritora Kyōko Mizuki (uno de los seudónimos de Keiko Nagita) y la mangaka Yumiko Igarashi publicado en Japón por Kōdansha Ltd. de 1975 a 1979. Por lo tanto todos los derechos son reservados para la autora y escritora de la Manga, esta solo es una vercion que se le ocurrio a una aficionada la cual no pretende obtener ningun Beneficio o Lucro atravez de este escrito, solo entretener y Pasar el tiempo, les agradezco a cada un por leer.

El Viaje fue corto, su alma se encontraba anestesiada de tanto dolor ya no podía sentir por más aun que quisiera, necesitaba ayuda, su alma pedía ayuda, pero nadie es capaz de salvar nuestras almas más que nosotros mismos, si no decidimos hacer algo, el vacío seguirá pero eso era algo que Candy White no podía comprender a un no, lo sabia pero no se sentía Capaz de lograrlo y solo se podía aferrar a lo que tenía en ese momento a lo que sentía verdadero a lo que sentía que no la lastimaría, tenía tanta necesidad de volverse a sentir segura y querida, su autoestima estaba baja, su corazón adolorido y ya no podía mas.

La chica se encontraba perdida viendo hacia el océano Amplio, el viento soplaba y aun así no le daba paz a su alma, su vista se perdía en lo azul de aquella inmensidad y ella no sentía no pensaba su mente estaba en blanco y añoraba tiempos pasado donde todo era mas sencillo y no se sentía tan sola, cuando de repente sintió una presencia cerca de ella y volvió el rostro asía su Izquierda. Dylan!

Candy, dijo el joven de ojos color miel mientras le brindaba una sonrisa llena de amor, que haces acá tan solita?

No me sentía bien así que Salí a tomar aire fresco, decía mientras su mirada se perdía en el azul del océano.

Si pudiera recuperar la sonrisa de tu ser, dijo con voz melancólica el joven gallardo.

Qué?

Tu sonrisa, apuesto que era bellísima, es que… te ves tan triste.

Y lo estoy, pero sonreiré por ti, dijo mientras le brindaba una sonrisa.

Esa no es tu sonrisa, esa es la que conozco mas no es la tuya.

Que… que estás diciendo no te comprendo.

Es que esa sonrisa… Esa sonrisa está llena de dolor, quisiera conocer tu sonrisa pero la verdadera una que esta llena de felicidad, decía el joven a un triste por su amiga.

Gracias, Dylan, por ser tan bueno con migo pero creo que esa sonrisa ya no volverá, se perdió en Chicago, dijo casi en susurros.

Veraz que la recobraras y ese Día estaré presente y me sentiré tan Feliz por ti Candy - dijo con voz animada – ahora prepárate que ya estamos casi por llegar y tu Tía te anda Buscando.

Tía Abuela! Es cierto ya la había olvidado quede en tomar el desayuno con ella.

Pues pequeña, te pasaste de hora.

Debe estar furiosa.

No tanto, la note más preocupada, que furiosa.

Mejor voy a darle mis disculpas.

Si creo que sería lo mejor, dijo tocándole la Naricita.

La joven salió a paso apresurado hacia el camarote de Elroy Andrew.

Tía Abuela! Dijo mientras entraba al elegante camarote de la señora Elroy.

Candy White Andrew! Que son estas horas de llegar, tienes una hora de retraso, dijo la anciana con vos algo ronca y a manera de regaño.

Discúlpeme Tía, es que me sentía un poco perturbada, fui a cubierta a tomar aire y se me olvido que debía venir a Desayunar con usted.

Hay Candy, Cuando Cambiaras, no es correcto que una señorita de tu Nivel llegue tarde a donde Va, pero está bien quedas disculpada, Dijo Elroy con la voz un poco más suave, la verdad es que nadie conocía la historia de esta dama pero ella conocía muy bien la ansiedad de Candy y ese Vacío que es tan difícil cargar con el por lo que no la reto por la tardanza.

Por la Tarde llegaron a Tierra y ya anocheciendo a la Villa de Elroy Andrew.

Candy! Mañana tienes el Día Libre, haz lo que tengas que hacer porque a partir de el día siguiente tu vida Cambiara y con ella tu también, has comprendido?

Si, Tía! Dijo asiendo una pequeña reverencia con la cabeza en señal de que había comprendido.

Cada quien descanso en una cama muy mullida en habitaciones bellamente decoradas, Dylan era Invitado de Elroy, Candy se lo había pedido y ella no se negó, el joven era de buna Familia y era el único amigo que Candy tenía y a lo mejor era la salvación de aquella Chica para no llegar a ser tan solitaria como lo era ella ahora.

La mañana siguiente Candy despertó y abrió las puertas del balcón y respiro el aire fresco de la mañana Escocia era tan linda, serró sus ojos y sus recuerdos la traicionaron recordó a su príncipe de la colina tocando la gaita en aquella colina donde lo vio por primera vez, Después abrió sus ojos y se dijo YA NO MAS. Serró las Puertas y se dispuso a darse un largo baño, se puso un vestido Blanco muy fresco y fue a desayunar, en el desayuno le pidió a Dylan que la acompañara pero este se negó le dijo que disfrutara ese único día que era para ella, para que se despidiera de todo aquello que la agobiaba y que regresara con fuerzas, con fuerzas para enfrentar el mundo y a las personas que la habían lastimado y Tía Abuela compartió la idea, por lo que Candy salió sola a cabalgar.

Sin darse cuenta llego a un lago y mientras observaba se acordó de un verano con Archie, Annie, Paty, Stear y Terry, siguió galopando y vio la villa de Terry y le trajo tantos recuerdos bellos, le dio nostalgia por lo que decidió no entrar a ver. Después se acostó en el césped y vio asía el cielo, lloro y lloro viendo la inmensidad del cielo, recordando mejores tiempo, lo Feliz que había sido, el daño que le habían ocasionado y preguntándose cómo estará Terry, será Feliz? Ya tendrá Hijos? Espero que haya cumplido su promesa.

Después regreso a la Villa cuando ya estaba anocheciendo a paso lento mientras su alma desolada permanecía en silencio como que su cuerpo estaba ahí pero en cierta forma no estaba ese sentimiento de que has muerto, ese sentimiento de verte desde la distancia y saber que no eres tú, mirarte como un muñeco vacio y sin esperanzas, Candy ya no sentía nada, estaba anestesiada por dentro.

La mañana siguiente desde temprano inicio su Nueva vida y ella estaba dispuesta enfrentarla, tocaron a su puerta y tres mucamas entraron como rayo le prepararon el baño los atuendos que utilizaría en el día, la peinaron y por primera vez fue maquillada, el maquillaje era tan sutil que casi no se notaba pero la hacía lucir bellísima con un vestido color lavanda y un peinado en moña con unos pequeños risos cayendo en sus hombros, bella, delicada y elegante, bajo a desayunar y dejo asombrado a Dylan: Era tan bella, pensó el Joven Londence.

Poco después del desayuno fue presentada a Nobles británicos que estarían para enseñarle protocolo, idioma, Comportamiento, Forma de Caminar de Hablar, de proceder, de Planear, de organizar, los nombres más prestigiados y a quienes debía de conocer, con quien tenía que Charlar, con quien no, Como vestir, como calzar, como maquillarse, como Peinarse, como mandar, como manipular, a ser firme, a tomar decisiones, a tocar piano y arpa a cocinar, Baile, a conocer de vinos de entremeses, decoración, Colores, materiales, el manejo de la casa y de la familia.

Ella solo quedaba asombrada tantos tutores, ningún tiempo libre todo estaba planeado, hasta que horas dormiría y a qué hora despertaría, y le enseñarían a cómo hacer esto a organizar cada espacio de su vida, para sus adentros pensaba con razón a Tía Abuela se le hace tan fácil dirigir las vidas de los integrantes de la familia, después recordó que esto ya no era su labor a hora era de Karen, esto la puso muy triste y le dio más coraje para aprender, el profesor que le daba etiqueta noto el semblante triste por lo que recomendó a otro profesor para que le enseñara a ocultar sus sentimientos de los presentes y fue si otro profesor se agrego a la lista.

Dos años habían Pasado desde su llegada a Escocia, e increíblemente y en tiempo record Candy White Andrew, había aprendido a la perfección cada Clase que se le había sido impartida, ya no era más ella a hora era otra. Esa noche sería presentada a la sociedad Escocesa y todo se veía espléndidamente elegante, ella lucia un bello vestido color amatista de corte princesa y estraple con un escote insinuador pero elegante, joyas acordes, zapatos altos y guantes se comporto excepcionalmente pero los únicos que conocían un poco a Candy sabían que esa ya no era ella, ella misma sabia que esa ya no era ella, se veía maravillosa pero no era la misma Candy de hace unos años.

Dylan, bestia traje de etiqueta en color gris, con cortes finísimos en estilo italiano, observaba cada movimiento de Candy, el había estado con ella todo este tiempo, esa noche se veía DIVINA, pero algo le decía que ella se sentía bacía y esto a él le daba mucho dolor y tristeza, solo esperaba que cuando todo eso acabara ella se pudiera reencontrar con lo que era y encontrara un balance en su vida, ese día el sería Feliz y ella también y entonces podría ver esa sonrisa que tanto tiempo ah esperado conocer.

La sonrisa de Candy se había congelado y ahora lo que se veía en su rostro era mera cortesía y las pocas veces que sonreía era una risa bacía, una sonrisa que en vez de transmitir alegría transmitía tristeza, es que su alma estaba triste.

Después de ese evento social, ella era la que dictaba quien entraba a los círculos sociales, muchas veces había sido cruel con algunas chicas por no cumplir con los protocolos adecuados, oh por no vestir adecuadamente o alguna otra situación, se había tomado muy apecho su papel, más que ser instruida como una noble fue instruida como una Matriarca, como la líder de la sociedad en la que estaba viviendo, lo que era magnifico para la Familia Andrew, es más si Albert Andrew, no estuviese casado ella seria la indicada, pero su comportamiento era tan frio, no demostraba ningún sentimiento, solo ante aquellos dos que habían estado con ella todo este tiempo, había noches en las que se derrumbaba a los pies de Elroy Andrew, al recordar su pasado y verse así, esa no era ella pero necesitaba serlo por lo menos hasta enfrentar a todos aquellos que la lastimaron, pero odiaba ser así, pero no podía parar, de cierta forma se sentía como una espectadora mas, como si su ser verdadero, la Candy de antes estuviese esperando ah que tocara fondo oh a que decidiera volver a ser como antes, pero esto no era algo que iba a pasar no, por lo menos hasta que sanaran sus heridas, otras veces su consuelo era Dylan, que la escuchaba y la abrasaba, el la acompañaba en su soledad, si no hubiese sido por ellos dos Candy se hubiese quebrado en mil pedacitos.

Por lo que decidió ser dos, Candy para ellos dos que la Acompañaron en su soledad, así le daba paso a lo que antes era, disfrutaba las tardes con ellos dos y se veía a una Candy relajada y deseosa por ser Feliz y ante los demás Era la Señorita Andrew no podía ser tratada de otra forma, Señorita Candice Andrew y su temperamento era frio y controlador.

Ya han pasado tres años y medio, Hija, creo que ya es tiempo de volver a chicago, me parece que estas más que lista.

Usted lo cree? No me siento preparada a un.

La Tía Abuela Elroy Tiene Razón Candy, ya es hora de volver, no le sigamos dando largas, es mejor que partamos para que puedas encontrar la paz que tanto ansias.

Candy, tenía miedo, a un no sentía lista, pero accedió – Esta bien, regresaremos en mayo cuando las dulce Candy estén el Flor, por lo menos así sentiré que Anthony esta apoyándome.

El y nosotros. Hija, aquí nos tienes.

Siempre junto a Ti Candy, no te dejaremos, decía el joven mientras agarraba su mano con un fuerte apretón para que ella sintiera su apoyo.

Candy suspiro profundo. Regresaremos entonces, en un mes.

Candy organizó, una fiesta de despedida, no era la primera Vez que organizaba un fiesta de alta magnitud, es más las jovencitas le pedían que organizará sus fiestas y también las Damas de Sociedad, porque cada Fiesta que preparaba Candy era inolvidable, hasta los mas mínimos detalles eran perfectos porque ella cuidaba que así fueran, era tan minuciosa en los detalles, tanto que a los del servicio no les agradaba porque ella se fijaba hasta el mas mínimo detalle y si no estaba como ella quería, les mandaba ah hacerlo nuevamente hasta que quedara tal cual había sido planeado.

La velada fue un despliegue de elegancia y buen gusto, cada detalle en decoración, comida, música fue perfecto, las damas, señoritas y caballeros escoceses se despedían de la Señorita Candice con gran pesar, cualquiera de esas Familias hubiesen querido Casar a la Joven con uno de sus hijos, aun que había la sospecha de que Dylan sería Pronto su Esposo, cosa que a los padres de él no les disgustaba es mas estaban ansiosos que esto sucediese.

Ese Primero de Mayo de 1947 Partieron hacia América, Candy pronto cumpliría 23, Dylan tenía 27 y Elroy rondaba los 80.

Albert, estaba en Lakewood, viendo a través del ventanal de su despacho que daba a los Rosales que una Vez fueron de Pauna su hermana y después de su Sobrino Anthony, estaba asombrado, hacía años que las Dulce Candy no Florecían, por más que el Jardinero trataba no las hacia Florecer, que extraño Pensó, una Dulce Candy, salió del cuarto dirigiéndose hacia los rosales, se agacho un poco y tomo entre sus manos la rosa Blanca, y pensó: Desde que Candy se fue de aquí eso ya más de seis años creo, no lo recuerdo bien, pero desde entonces no habían Florecido, que significara esto? De pronto sus pensamientos fueron interrumpidos por una voz femenina.

Que haces acá Williams!

Oh nada mi amor, solo apreciaba esta Rosa.

Y… Me imaginó que ya habrás terminado con los negocios del Día, no es así.

No, pues a un no Salí a tomar un poco de aire fresco.

Williams, porque dejas lo importante por lo que no tiene importancia.

Que no tiene Importancia? Oh vamos Karen no seas así.

Williams, dijo la Dama con voz más melosa, Recuerda mi amor tu eres la cabeza de la familia y tienes que ver por los intereses de la familia, si no lo haces tú quien lo hará? Yo trato de apoyarte y ayudarte, encargándome de los asuntos menores, pero si tu no le prestas más importancia como lo lográremos?

Si tienes Razón Karen, disculpa, en realidad no se que vine hacer acá.

Está bien, solo vuelve a lo tuyo, ve mi vida, ve. Decía con una sonrisa falsa mientras lo empujaba hacia dentro de la casa.

Una Vez hubo entrado, llamo al Jardinero, Quite eso de ahí.

Pero señora.

Le eh dicho que quite esa rosa, arránquela, no la quiero ver, acaso no ve que a Williams lo perturba, quítela es una orden.

Como usted diga, señora, dijo el anciano con sumo pesar, el a un se acordaba como el Joven Anthony la había sembrado con tanto amor para la señorita Candy.

En un Café de Chicago.

Hay, ya no lo soporto, ya son casi siete años de soportarlo, no lo soporto.

Tranquilízate, mi amada, recuerda el motivo.

Hay, es que… Tú no sabes que es soportar un hombre como ese, sin aspiraciones, sin ambiciones y tener que arreglar sus problemitas, por ejemplo la semana pasada tuve que enfrentarme de nuevo con ese altanero de George, parece no comprender quien es la que manda, quisiera despedirlo, pero no puedo por que el Señor le tiene aprecio igual que aquella chiquilla zarrapastrosa, pero a esa por suerte la elimine del camino, pero no se qué hacer con ese infeliz, aguanta todo, no eh podido sacarle del camino.

Y que te parece, si lo inculpamos de Fraude, que está robando en las empresas y veraz como nos libramos de él.

Y porque no se te había ocurrido antes, dijo la chica pegándole con el pañuelo que sostenía entre sus manos.

Si, se me había ocurrido pero el Tío no te tenía la confianza que te tiene hoy, así que debía esperar, además, me gusta ver como necesitas de mí.

Eres terrible, Neal, decía la mujer mientras se entregaba al os brazos de él para recibir un beso.

Señor Cornwell, su señora lo busca.

Déjela pasar Melanie

Hola mi amor, como te ha ido?

Bien Annie, bien.

Qué te pasa Archie.

Tú sabes que para estas Fechas me da nostalgia.

Por Candy! Dijo la morena un tanto descontenta.

Si, por Candy, ya se acerca su cumpleaños y yo tengo años de no saber nada de ella, no sé si está bien oh si está viva y si murió como Stear, decía el joven con melancolía y tristeza en su voz.

Ya que quisiera yo que se hubiese muerto, dijo la morena entre dientes.

Que dijiste Annie.

No, nada que es una lástima que se haya ido sin decir nada, y que no mande cartas ni nada, para aliviar nuestra preocupación.

Y si le ah pasado algo, Annie, yo nunca me lo perdonaría.

Porque tenemos que hablar de los mismo todos los años para esta fecha, mejor mira los lindos sombreros que me acabo de comprar.

Annie! Candy te quería como a una hermana y tú de lo único que quieres hablar es de los sombreros de moda.

Archie, no te enfades, es que no veo por qué preocuparnos, vamos hablamos de Candy, ella siempre sale adelante, donde va encuentra quien la quiera y es fuerte así que no veo por qué te preocupas, más bien piensa en que esta noche te tengo una sorpresa.

No estoy de ánimos para sorpresas.

Archie! No seas así, vamos anímate.

No estoy de ánimos Annie, más bien porque no te retiras y me dejas seguir con mi trabajo, que estoy demasiado atrasado.

Oh está bien, pero cuando llegues a casa quiero que estés más animado, ya verás que mi sorpresa te gustara.

Esta, bien Annie, nos vemos por la noche ahora déjame trabajar.

Albert! Albert!

Ah!

No ha escuchado nada de lo que te eh dicho, verdad.

Lo siento Archie, es que hoy por más que trato no me puedo concentrar.

Es porque ya se acerca el cumpleaños de Candy, verdad.

Tu como lo sabes.

Porque yo tampoco puedo dejar de pensar en ella, no se pero este año estoy más inquieto que los anteriores, ella me ha hecho mucha falta pero este año , no se hay algo que no me deja tranquilo.

Ni a mí tampoco, sabes que las Dulce Candy parece que este año Florecerán.

No cuentes con eso, hace años que no florecen.

Si, lo sé pero esta mañana, vi que una ya había florecido y las otras están a punto de hacerlo.

Y esto que significara?

Pues no lo sé Archie, pero algo dentro de mí, me dice que lo sabremos muy pronto, no sé que es pero algo va a pasar muy pronto.

No pensaras…

Qué cosa?

Que ella… que ella abra muerto.

No, digas eso, dijo el rubio levantándose estrepitosamente de su asiento, ella no puede morir.

Tenemos años de no saber nada de ella.

Ella no puede morir, no al menos antes que yo le ofrezca disculpas.

Disculpas, que le has hecho Albert, acaso tu eres el responsable de que ella se haya ido?

Pues de cierta forma sí.

Explícate.

Yo… yo la trate muy mal, hace unos años, estaba furioso y no la deje que me explicara por qué se había comportado así.

Comportarse de qué forma?

Es una historia muy larga, Archie, pero me arrepiento, de no haberla dejado que me explicara y haberla corrido de la casa y lanzado fuera.

Tu hiciste que? Dijo Archie empuñando sus manos y casi dispuesto a golpear a su tío. Luego lo soltó. Como pudiste? La alejaste de mi, de su amigos, eres un imbécil Albert.

Lo sé, cada día que me despierto me digo exactamente lo mismo, me deje llevar por la ira.

Por lo menos dime cual es el motivo por el cual la eh perdido.

Karen… Karen dice que ella fue a ver a Candy al internado, tu sabes cómo Karen quiere a Candy y cuando lego allá se encontró que ella estaba saliendo con un muchacho y la relación no era tan decorosa y al ver que Karen la encontró en un momento tan bochornoso, la amenazo, Karen volvió desolada y lloro por muchas noches, después de unos días Candy llego a la mansión y yo la arroje de mi presencia y le dije que nunca más volviese – decía el joven Rubio con una mirada triste mientras empuñaba sus manos – no solo estaba rabioso por como trato a Karen, también me sentía herido por que ella, mi Candy, mi Pequeña estaba en una relación como esa, la trate tan mal, después fui buscarla a Florida al internado y me dijeron que había huido con su novio y ya no pude ofrecerle mis disculpas.

Candy! Candy no pudo haber hecho eso, eso es una equivocación, eso no es cierto, Candy no es capaz de hacer algo como eso.

Eso mismo pensé yo, pero Karen la vio, hace más de tres años Tía Elroy me pidió la custodia de Candy, me dijo que la había encontrado, le pregunte donde estaba pero me dijo que Candy le había pedido no ser molestada, entonces le di la Custodia, Candy… Candy no me quiere ver y tiene toda la razón la trate muy mal.

Esta con Tía Elroy?

Imaginó que sí.

Por lo menos eso me alivia un poco, pero… pero es tu culpa… es tu culpa que ella nos haya dejado, deberías avergonzarte, ahí te dejo los papeles, no estoy de ánimos para seguir trabajando me voy a casa, dijo tirando los documentos al escritorio del Rubio.

Albert, solo veía con tristeza a través de su ventana, porque no la dejo que le explicara, tal vez había una explicación muy buena para su comportamiento, tal vez necesitaba ayuda y el la dejo en el momento que más lo necesitaba, se sentía tan culpable, ahora quizás nunca la volvería a ver, pero que significaba que las rosas volvieran a Florecer, le habrá pasado algo a ella?

Ya era el día Siete del mes de mayo, ese día llegarían a Tierra, ella lucia un bello vestido verde oscuro con zapatos que hacían juego y un bello sombrero, elegante a la última moda de parís aretes coquetos al igual que su escote y veía en dirección a su destino.

Estas preparada Candy?

Si, si lo estoy, dijo con determinación.

Llego la hora, hija.

Lo se tía.

Estamos aquí Candy, le dijo el joven mientras tomaba su mano para darle un apretón de apoyo.

Gracias, Dylan, Gracias Tía.

Recuerda: Mantener tu cabeza siempre en alto y nunca mirar hacia atrás pequeña.

Lo sé Tía, para eso me prepararon, pero… pero tengo algo de miedo.

Eso es natural Candy, pero yo estoy aquí para ti y siempre que necesites fuerzas yo estaré aquí sosteniéndote de la mano, a tu lado, siempre junto a ti.

Oh gracias Dylan, dijo la chica en un sollozó tirándose a los brazos del joven.

Ánimos Candy, dijo el chico mientras la abrazaba tan fuerte para que ella supiera que no estaba sola, mientras disfrutaba de su suave aroma a Rosas que conocía tan bien y que le hacía sentir tanta cosas, el la amaba y solo esperaba que ella fuese libre de las ataduras de su dolor para decírselo. La amaba tanto que soportaba hasta cuando ella tenía que actuar para la sociedad y era demasiado prepotente a un en esos momentos la amaba, amaba cada peca, cada gesto, cada movimiento, cada pequeña parte del ser de aquella rubia y esperaba silencioso el momento para decírselo.

El Buque llego a Puerto y anclo en New York, Candy aspiro el aire profundamente y bajo, su cabeza permanecía altiva y su cuerpo recto, se veía soberbia, todo el que la veía, decía: ESA ES UNA DAMA.

De pronto se acercó un chiquillo y tropezó con una de sus maletas.

Niño! Ten cuidado!

Lo siento señorita.

Haber que andas ahí? Dijo un joven muy elegante.

El periódico del día. dijo el pequeño

Dame uno, le dijo entregándole el pago correspondiente mas una propina bastante sustancial.

Gracias, señor. Con permiso señorita, señora. Dijo levantándose el sombrero mientras salía corriendo.

Candy lo vio risueña, pero después recordó su postura y como le habían enseñado a ocultar sus emociones, nadie se percato, acepto Dylan, que conocía muy bien cada gesto de ella. Entonces el sonrió por que supo que ahí Candy recobraría la alegría perdida.

Y bien qué dice? Dylan.

Que habrá una obra de teatro Muy buena, Cleopatra, que les parece si antes de partir hacia chicago vemos la obra?

Y quien es el protagonista? Pregunto Elroy.

Dice… que… oh aquí esta Terruce Gran chéster.

Candy se sorprendió pero solo Dylan se percataba de cada gesto. Terruce?

Si, lo conoces Candy?

Por supuesto, es un gran Actor que joven en América no le conoce.

Elroy volvió a ver a la chica, ella sabía qué hubo algo en el pasado entre ellos y ahora hablaba así tan diplomática y sin ninguna demostración de sentimientos, entonces entendió que la chica había aprendido demasiado bien y se vio en sus ojos un dejo de arrepentimiento. Quieres ver la obra Candy?

Si ustedes Gustan, la veremos, pero en lo personal, no me agradan las presentaciones de ese actor. La verdad es que ella mentía se moría por ver que había sido de la vida de Terry y si al fin había alcanzado obtener la felicidad.

Dylan, la veía con tristeza, por más que supiese ocultar sus sentimientos él conocía cada movimiento de ella, le habían enseñado a ocultar sus sentimientos pero él estuvo con ella en medio de todo su aprendizaje por lo que a él, a el no lo podía engañar - Me gustaría verla y a usted Tía?

Me parece una estupenda idea, descansemos unos días antes de ir a la guerra, dijo sonriendo Elroy.

Que dices Candy?

Oh está bien, como ustedes prefieran, saben que no me puedo negar a una petición de ustedes dos dijo guarandoles entre sus brazos para estrecharles, por unos instantes se le olvido el protocolo, después lo recordó y los soltó volviendo a su postura y a su frialdad.

Entonces ya esta decidido, Mañana iremos al teatro y dentro de tres días partiremos a Chicago, Dijo el joven apuesto ajís miel.

Era ocho de mayo, Candy despertaba de su sueño no hace mucho y sus mucamas la peinaban, tocaron a la puerta.

Pase!

Feliz cumpleaños Candy, dijo Dylan mientras le daba una pequeña tortita.

Feliz cumpleaños Hija! Dijo Elroy con una sonrisa.

Salgan! Las mucamas salieron al momento que ella dio la orden - OH gracias, gracias por acordarse, no sé qué aria sin ustedes dos, son tan buenos con migo, gracias Tía, Gracias Dylan, Gracias, dijo mientras les abrazaba.

Es un placer Candy, siempre me alegra felicitarte en tu cumpleaños por esta eufórica reacción, es la única vez en el año que puedo verla – dijo sonriendo - te queremos Candy.

Si, es la única vez en el año que se te ve esa vista, esa que tenias antes, dijo Elroy mientras le brindaba una sonrisa.

Entonces a Candy se le congelo la sonrisa y dijo: Gracias.

Vamos, Candy, sonríe, por lo menos solo con nosotros pero sonríe, hoy es tu cumpleaños y te tengo una sorpresa.

Una sorpresa, cual!

El saca un pequeño cofrecito y lo abrió y dijo: lo compre especialmente para ti, hace mucho cuando lo vi en un aparador de una joyería en Londres pero te lo quería dar hasta que viniéramos a América para que supieras que yo estoy contigo aquí junto a ti apoyándote, dándote Fuerzas, yo estaré contigo mientras pasas por estos momentos, es para que recuerdes eso.

Oh es hermoso Dylan, le dijo mientras recogía su cabello para que él le colocara la gargantilla, Gracias, sé que puedo contar contigo.

Yo tengo otro obsequio para ti- dijo mientras abría otro cofrecito - Este broche era de mi madre, después mío y ahora quiero que sea tuyo, Candy.

Oh no, no puedo aceptarlo Tía.

Claro que si puedes y lo harás, tú eres lo más cercano a una hija, así que si tú no lo aceptas, este legado quedara en el olvido, además quiero que tengas algo que te recuerde que yo también te apoyo.

Gracias, Tía, gracias, lo cuidare mucho y si alguna Vez llego a tener Hijos se lo pasare a ella y le hablare de usted.

Gracias Candy.

Dylan la vio con un dejo de melancolía, si ella se lo permitiese, si los hijos de ella fuesen los de él, como anhelaba eso pero no lo dijo, solo observaba pero después se decidió a hablar: Bueno tenemos hoy mucho que hacer así que termine de arreglarse señorita y baje al lobby ahí la esperaremos.

Está bien ya bajo.

Feliz cumpleaños Candy.

Los tres habían pasado un día Estupendo, ya estaba anocheciendo y era hora de regresar al hotel a vestirse adecuadamente para ir al teatro.

Candy, se puso un Vestido verde olivo estraple y de corte princesa, diseñado por uno de los mejores diseñadores de Londres, en los cortes del vestido se podía notar el detalle y los perfectos acabados sobre las telas finas, se encrespo a un mas los Rizos y se coloco una pequeña diadema en plata con pequeñas piedras verdes, se coloco la gargantilla que le había obsequiado Dylan que tenía una piedra de Jade que iba perfecto con el vestido y con los ojos de la Dama y se coloco el Broche que le regalo Tía Elroy que tenía el emblema de la familia y graciosamente pequeños trozos de Jade alrededor del emblema como decoración, zapatos altos a juego, guantes y un pequeño bolso de noche, parecía una Ninfa salida de algún Poema, el vestido de noche resaltaba su voluptuoso busto y su cintura estrecha, sin duda era una Musa de Odas al amor, el joven vio descender a la Dama al lobby elegantemente decorado y quedo extasiado ante tal belleza, ella era bella pero esa noche, esa noche lucia espectacular, El llevaba un traje azul marino con corte Europeo, diseñado al detalle por un alto diseñador de moda y como era alto, blanco de cabello ondulado y oscuro se veía muy guapo, esa fue la primera Vez que Candy lo noto, Elroy lucía un traje Londence sobrio y fino, se dirigieron al Teatro.

Como le habían enseñado a Candy, llego a la hora exacta, desde que se lo enseñaron nunca más volvió a llegar tarde, llegaba en el momento exacto.

Ya iba a comenzar la Función cuando escucho la voz de un Caballero que la llamaba.

Candy? Eres tú? Candy?

Continuara…..

Notas de la Escritora

Espero no ir muy rápido con los acontecimientos de la historia se que eh hecho pasar siete años y medio en dos capítulos, pero es que necesito llegar al encuentro con Albert, que es donde comienza la trama. Espero que la historia les guste :D Tratare de subir un capitulo cada semana pero les prometo nada

Anahis, Gracias por leer el mismo día que subí el capitulo, es muy alegador. Espero que te guste el capitulo.

Nelly, Jajaja ya veremos qué pasa, espero que te guste el capitulo, Gracias Nelly por leer mi historias :)

Camila Andley, Jajaja, pues gracias, siempre me emocionan tus comentarios, espero que te guste este capítulo así vemos qué onda con mi historia.

MILI, Gracias por tu comentario :)

anjim, Hola que gusto saber quien es una de mis lectoras Jajaja, y pues sin tu consentimiento ya te consideraba mi amiga pues desde el momento que me escriben ya son una parte muy especial en mi vida, cada uno de sus comentarios son de muchísima importancia para mi, les agradezco cada uno de sus comentarios y su apoyo, Gracias, Gracias..

CAROLINA, Gracias por leer, tratare de subirles uno por semana pero no les prometo nada, es que tengo demasiadas actividades en inicio de año.

Gracias amigas, a todas Gracias, aprecio sus comentarios y les agradezco que lean mi historia, gracias a todas las que pusieron alarma para leer el Fic, Gracias a Todas.