Disclaimer: Nada de esto me pertenece, que quede claro. Todo esto es de S. Meyer y su imaginación, excepto algunos personajes y el argumento. Y parte pertenece a la película de Troya, es decir a W. Bross.

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Parte II

Alejandría

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Creta (Grecia)

Las piedras dirigían de nuevo a aquella nave, todos los soldados romanos de distintos puntos se acababan de reunir en Creta, la isla donde partirían a Alejandría sin problema alguno, y sin ninguna otra parada. Aro estaba parado en aquella construcción, esperando a uno de sus invitados más importantes, a su luchador más importante.

- Pero quien tenemos aquí- dijo Aro sonriente-, mi más preciado guerrero, el héroe de Roma.

Emmett sonrió ante los elogios, pero era bien sabido que uno de los hijos de Aro tenía infinita envidia a Emmett. Marco contemplaba la escena asqueado, su padre recibía a ese mal nacido entre sus brazos, solo era un soldado más, que podía morir en combate. Ese estúpido no iba a dirigir un imperio, él en cambio si lo iba a hacer y nadie le hacia caso.

Aro se acerco a su guerrero predilecto, acogiéndolo entre su brazos, con pocos solía hacer eso, y los Cullen eran la debilidad de aquel gobernador. Muchas eran la veces que le había pedido a Emmett y a Edward que se unieran a sus filas, siempre rechazaban su oferta; pero aún así nunca se rendía. Abrazó a la joven Alice, asombrado de que aquella muchacha se encontrase allí.

- Bueno chicos, aun que se la respuesta- dijo el sonriendo-. ¿Me harías el enorme favor de uniros a mi ejercito personal?

Los primos rieron, y al mismo tiempo negaron con la cabeza. Aro suspiro abatido, cuando le dirían que sí. Se los llevo dentro del barco, quería repasar con Emmett los últimos detalles del plan, de cual todos estaban muy orgullosos.

- Haber aquí están los planos- dijo Aro sacando un bloque de papeles-. El plan es sencillo, la estructura de Alejandría esta deteriorada, con un poco de fuego estará abajo en seguida, había pensado en infiltrar a algún romano en palacio, y así tener más puntos para entrar- comentaba Aro con una sonrisa-. Al llegar a palacio todo estaría resuelto.

Edward sonrió, Emmett todavía estaba pensativo. Todos sabían que el joven le veía un punto negro al plan. Se acercó a Aro y miro el mapa de Alejandría. Se dio cuenta de un detalle importante, sonrió y miró a Aro y a Edward. Con la pluma rodeo el templo de Isis.

- Ese será el primer lugar que atacaremos- afirmó.

Aro se acercó a contemplarlo. Sin duda se le había escapado el pequeño detalle del templo, pero estaba curioso de escuchar el plan de Emmett. Aro asintió, y Emmett hizo ademán de empezar a relatar.

- Es simple majestad. El templo de Isis está en el exterior de la muralla, y por lo tanto sin guardias. Allí arrasaremos, meteremos miedo a los egipcios. No daremos tiempo a nada- dijo Emmett entusiasmado-. Como bien ha dicho usted, infiltraremos a alguien en palacio. Y después, Egipto será nuestro.

Aro sonrió y empezó a aplaudir orgulloso. Edward hizo lo mismo.

- Bravísimo, inmejorable.

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Alice caminaba por las calles de Creta, miraba todo tipo de tiendas de modistas. Suspiró, si se hubiese acordado de llevar monedas, podía haber comprado alguno de esos hermosos vestidos. Los ojos de Alice se abrieron completamente.

Aquel hombre rubio cada vez se acercaba más a ella, el miedo recorría cada uno de sus poros, pero ella no se movía de allí. Cada vez estaban más cerca.

- ¿No tienes miedo?- pregunto asombrado-. Deberías salir corriendo.

- Nunca he huido, y no voy a empezar ahora.

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Alejandría (Egipto)

Dos días después...

La chocas colisionaban contra el barco, haciendo que este se moviese más de la cuenta. Emmett se encontraba en la cubierta contemplando el mar; si pudiese hablar ¿cuántas historias podría contar? ¿cuántas batallas tuvieron lugar en esta aguas? Unos delfines correteaban alrededor del barco, protegiendo de que nada malo pudiese pasar a los tripulantes de aquel barco.

- Llegaremos al atardecer- le informó Edward.

Emmett seguía mirando el horizonte, tan hermoso era aquel paisaje que era difícil apartar su vista de allí, su primo dudo que le hubiese escuchado.

- Bueno nada más llegar un grupo de cien hombres tomará la playa- contó Edward-. Tus los dirigirás. Podrás coger lo que quieras.

Emmett sonrió. Lo que él quería no se encontraba allí, se había acostado con centenares de mujeres, y ninguna era ella. ¿Dónde encontraría su bien más preciado?

- Sabes, creo que este viaje va a ser distinto a los demás- aseguró Edward con una sonrisa-. Tanya me dejo, se fue de mi casa un día- Emmett se sorprendió-. Pero lo más gracioso es que volvió al día siguiente arrepentida. No la perdone, sabía que había una mujer hecha para mí, y esa no era Tanya. Esa mujer no esta muy lejos.

- Me alegro de que acabases con Tanya- dijo Emmett.

Un legionario apareció detrás suya, y con un leve carraspeo llamo la atención de los presentes. Emmett y Edward se giraron.

- El César les llama- comenzó-. Quiere retocar algunas cosas de los planes actualizados hace dos día, sus hijos Marco y Cayo estarán allí.

Se dirigieron al camarote sin ninguna emoción reflejada en sus rostros. Al entrar Marco miró a Emmett con profundo odio, pero fue una mirada recíproca. Todos podían notar esa tensión en el ambiente, incluso podían tocarla con los dedos.

- Se podría saber el por qué de cambiar los planes- preguntó Marco de manera autoritaria-. Mi padre es el César y decide como se hacen las cosas.

Emmett se acercó a Marco de manera amenazante, haciendo que una sonrisa apareciera en los labios de Cayo, y al igual en los labios finos de Edward.

- Mi simpático agradable y amigo Marco- dijo Emmett-, he cambiado el plan de tu papá porque tenía algunos desperfectos, y ya que tu no te diste cuenta, futuro emperador de Roma, pues tuve que hacerlo yo.

- Estoy de acuerdo- hablo Cayo-. Atacar el templo es mucho más productivo.

Marco lanzó a su hermano una mirada cargada de rencor. El chico abandonó el camarote con paso fuerte y cerrando la puerta con fuerza. Cayo rompió a reír.

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El sol se escondía dejando solo unos pocos rayos de luz, se podía divisar tierra firme. Egipto se encontraba a poco de ellos, Alejandría esta antes sus pies. La guerra no había empezado aún, pero Roma ya se preparaba para lo que estaba apunto de comenzar.

Emmett Cullen suspiró, la guerra estaba ante sus ojos, y la sangre volvería a llenar sus manos. Como muchos dicen, está en la naturaleza de un Cullen.

Los barcos se situaron en la tierra firme y cientos de romanos salían en masas de aquellas naves. Todos sonreían. Emmett bajo del barco con su traje de legionario colocado, sin sonrisa, sin expresión en su rostro. La cruel realidad estaba frente a él.

- Emmett tu y un grupo de soldados asaltaran el templo- dijo Aro-. Están bajo tus ordenes, y te aviso que el templo no tiene guardias.

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Los soldados estaban preparados para lanzarse al ataque, solo un grito de su capitán los pondría en camino. Emmett mira las enormes paredes del templo. A sí mismo se preparaba para lo que pudiese venir. La guerra había comenzado.

- ¡ARRASAR!- gritó el capitán.

Todos los soldados empezaron a entrar en el templo. Emmett entre ellos, todo estaba muy tranquilo, clavo su espada detrás de una columna y cayó un cuerpo inerte, con una pequeña daga en su mano. Emmett rió. Se empezaron a oír gritos de hombres cayendo. Se oyeron ruido de jinetes, caballos relinchando. Los egipcios venían a salvar a sus sacerdotes. También se oyeron mas ruidos, más romanos venían en su ayuda. Otro egipcio cayó al suelo. Que tenía la muerte, quien podía desear eso a alguien. Otro hombre que se unía con sus compañeros.

Emmett salió a las escaleras del templo, desde allí contemplaba el desenlace de el primer ataque. Egipto iba a arder, solo era cuestión de tiempo.

- Emmett- le llamó un de sus soldados-. No crees que los dioses nos castiguen, es su templo.

Emmett se rió ante el comentario. Y se giró dispuesto a irse. Se giró bruscamente cortando con su espada la estatua de todos los dioses egipcios.

- Dejame que te diga una cosa Benjamin- le advirtió Emmett-, los Dioses están de parte de los fuertes.

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La batalla acabo, cientos de cuerpos tirados por los suelos, marcando en ellos su sangre, las playas se encontraban bajo la influencia romana; Egipto estaba más cerca de su final. Emmett se dirigía a su tienda, pero Benjamin lo interrumpió.

- Mi señor tenemos un presente encontrado en el templo- dijo el soldado con una sonrisa.

Emmett entró a su tienda, atada al mástil de madera se encontraba una joven sacerdotisa, de cabellos rubios, y ojos dorados; las lágrimas enjuagaban su rostro, el miedo que espiraba cada uno de sus poros. El capitán se acercó a ella, e hizo una seña con la mano para que Benjamin desapareciera de allí.

Emmett se acercó a la joven, mojo un poco de trapo en agua e hizo ademán de limpiarle las heridas, ella apartó su mano de forma brusca, él lo volvió a intentar; pero volvió a pasar lo mismo, excepto que ella le devolvió el trapo con mala gana. Emmett se cansó y se alejo de ella. Entonces ella si se limpió las heridas.

- ¿Cómo te llamas?- preguntó él.

No hubo respuesta, el chico se esperaba aquello. Le pasó un plato con frutas, la chica lo rechazó. Tarde o temprano pasaría hambre.

- He conocido mucho hombres como tú- habló ella por primera vez.

Emmett rió y negó con la cabeza.

- Imposible.

- Te crees muy diferente a ellos- dijo la rubia con altivez-. Solo sabéis de guerra y muerte, matáis por puro placer, no sentís. La paz os aturde y amáis pisar a otros.

- Y tu los odias- le interrumpió Emmett.

Ella lo miró a los ojos, haciendo que algo recorriera sus cuerpos.

- Me dan lástima.

- Estás diciendo que sientes lástima por aquellos que han muerto por salvar tu vida- dijo-, merecen algo más que tu lástima.

Hubo un incomodó silencio, ninguno hablaba, tampoco tenían mucho que decirse. Ella carraspeó, y el le paso la fruta.

- ¿Por qué elegiste esta vida? Digo por qué ser el Gran Guerrero- dijo interesada

Emmett calló y pensó la respuesta.

- Yo no elegí nada- ella lo miró sorprendida-, el la vida que me toca, los Dioses deciden que hace cada uno. Y tú, ¿por qué elegiste amar a los Dioses?- preguntó-. No creo que te correspondan alguna vez.

- Disfrutas provocándome, riéndote de mí.

Emmett se acercó a ella, poniéndose a su lado, situándose a su altura. Puso sus labios en la oreja de ella, susurrando, pasando sus labios por aquella zona.

- Te voy a contar un pequeño secreto, tan grande como las estrellas- espero una respuesta que no llegó-. Los Dioses nos envidian, nos envidian por ser mortales; por qué cada instante nuestro podría ser el último. Todo es más hermoso porque hay un final. Nunca serás más bella de lo que eres ahora. Nunca volveremos a estar aquí.

- Te creía torpe, bruto y estúpido- dijo metiéndose una uva en la boca-. Rosalie.

Benjamin entró aprisa en la tienda de su capitán.

- Capitán los mayores le buscan.

Emmett asintió, miró a Rosalie por última vez. Salió de su tienda y Benjamin lo siguió. Fue guiado a la tienda de los superiores. Todos reían y veneraban a su emperador, y a los hijos de este. Cayo se levantó y se puso a su lado, pasando su mano por la espalda del capitán.

- Y aquí esta nuestro héroe- dijo Cayo elevando la voz.

- No es para tanto- dijo Marco-, solo era un pequeño ataque. Nos hubieras decepcionado si hubieras fallado.

Todos se fueron dejando a Emmett y a Marco solos, un encuentro muy deseado para ambos. Si no fuera por el respeto que le tenía a Aro, Marco estaría muerto a manos de Emmett, todos sabían eso. Marco empezó a girar al rededor del moreno.

- Sigues con tu sueño de pasar a la historia- decía Marco riéndose-. Los soldados no pasan a la historia por muy buenos que sean, lo que pasa a la historia son los reyes, los emperadores, los soberanos. No tú.

Emmett apretó los puños, pero no dijo nada.

- No dices nada- rió Marco-. Traedla.

Unos guardas entraron agarrando a Rosalie, que intentaba escapar de los brazos de aquellos hombres. La rabia crecía por el cuerpo de Emmett, subiendo cada vez más.

- Soltarla- gritó.

Ninguno hizo caso a es orden. Marco lo desafiaba con la mirada, y Emmett se la devolvía. El capitán desenvainó su espada. Y diez soldados más entraron a la sala.

- ¡No!- todos se giraron hacia la mujer-. Ya ha muerto demasiada gente hoy- miró a Emmett-. Lo único que sabes hacer es matar. No quiero que nadie mura por mí.

Todos callaron y Emmett guardo su espada, provocando risas por parte de Marco.

- El gran Emmett silenciado por una mujer, por una misera esclava- dijo Marco mientras se acercaba a ella-. Hoy será ella quien me baile en la cena, y después, quien sabe.

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Isabella se arrodillo frente a la estatua de Anubis, el Dios de los muertos. Alguien tenía que velar por ellos. La joven reina lloraba lágrimas amargas, dolorosas lágrimas. El templo de Isis estaba siendo consumido por las llamas. Inclino su cabeza para mirar al cielo, para rezar. Pequeños pasos se oyeron a su espalda.

- Rosalie no está allí- dijo su primo.

Isabella volvió a agachar su cabeza. Dónde estaban sus Dioses ahora, su prima le había dedicado su vida, era una elegida, y ahora estaba muerta.

- Jasper- le llamó la reina-. Dile a toda nuestra gente que se prepare, la guerra acaba de comenzar. Y la vamos a ganar.

- Bella- dijo Jasper mientras la abrazaba-, somos fuertes y Rosalie también lo era. Esta victoria irá por ella.

Los dos familiares se abrazaron, sin saber lo que ocurría en sus playas, sin saber que aquellos que anhelaban se encontraba allí cautiva. Un hombre apareció tras ellos, iba vestido con el uniforme militar.

- Majestad, capitán- les llamó-. Un joven que protegía el templo está vivo, un poco herido pero sin riesgo de muerte.

El joven entró, y pudo contemplar la sorpresa en el rostro de lo jóvenes.

- Jacob- Bella se tiró al cuello del chico.

- Alteza- dijo arrodillándose-. Rosalie no está muerta, fue secuestrada por los romanos.

Jasper suspiró aliviado, y Bella recuperó aquella esperanza que había perdido hace un momento. El presentimiento de Rosalie se cumplió, aquello iba a ser peor que veces anteriores. Egipto estaba en guerra con Roma.

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Nota de la autora: Bueno que les pareció. Como se habrán dado cuenta es una historia basada en Troya, no va a ser igual, pero habrá cosas que salen en la película. Tengo otro fic llamado Pretty Woman por si le interesa a alguien. Este capítulo ha sido, y es Rosalie/Emmett. Más adelante saldrán Bella/Edward y Jasper/Alice. Hay me encanta escribir esta historia. No solo es de amor si no también de pelea, por lo que irá variando. Alguno de los personajes principales morirá al final, pero no se a cual matar. Así que el que menos les guste. ¡Besitosss a todos! :)