Capítulo 2: Enfrentar a la vida y al destino. Sufrimientos...

- No puede ser...- susurró el menor.

- ¡Oka-san! Despierta, por favor- imploraba la pelirrosa moviendo el cuerpo de su madre que yacía en el piso inmóvil sobre un charco de sangre. No reaccionaba a ninguna de las suplicas de su hija, sus ojos estaban cerrados y por su boca corría un hilillo de sangre. Tenía unos cuantos shuriken incrustados en su espalda y un kunai bastante profundo sobre su corazón.

Sasuke no movía ni un músculo. Estaba petrificado viendo aquella escena. No podía ser... Oka-san estaba... Despertó de su trance y corrió buscando en el resto de las habitaciones para ver si es que estaba Otto-san. Había que hacer algo, había que encontrar al responsable de esto. No sabía porqué, pero tenía ya sus dudas sobre quien pudo tener algo que ver con esto. Si encontraba a su padre se lo comunicaría en seguida.

El baño, su habitación y la de ellos, el armario, el jardín, la habitación de las visitas. No había nadie. Lo único que faltaba, el único lugar sin ser revisado y que había pasado por alto era la sala de estar en donde Otto-san siempre por las tardes se ponía a leer alguno de sus libros. Con pasos lentos y temblorosos avanzó por el pasillo aún sintiendo los sollozos de Sakura desde la cocina que no se detenían y aumentaban cada minutos a más desgarradores por su sufrimiento.

Llegó a la sala de estar y desde la espalda del sofá se podía ver perfectamente la cabeza de su padre. Esto alivió en seguida a Sasuke y corrió en su dirección al instante.

- Otto-san -dijo casi gritando al estar frente de él.- Eh... ¿Otto-san?- susurró, casi ni se escuchó a sí mismo, su expresión era inescrutable. Frente suyo, sí, efectivamente estaba su padre, pero con los ojos cerrados y una expresión de dolor plantada en su rostro, con un kunai en su corazón, con la camisa llena de sangre. Muerto.- ¡Otto-san!- se le acercó y vió su rostro pálido, sus manos estaban frías al igual que todo su cuerpo.- No, no, no, no- repetía una y otra vez negando con la cabeza y con lágrimas corriendo a ríos por sus ojos.

Los vecinos comenzaron a oír gritos desde sus camas. Eran los hijos de los vecinos y parecían por la intensidad de sus voces que estaban desesperados, asustados y no dudaron ni un segundo en ir a ver qué era lo que estaba pasando. Conocían muy bien a la familia, a los pequeños y les tenían cariño, por eso les preocupó el oírlos sobre todo a esas horas. Corrieron hasta cruzar las puertas de la siguiente casa y se dividieron llegando uno a la cocina y el otro a la sala de estar. No creían nada de lo que estaban viendo, todo era como si fuese un mal sueño, una horrible pesadilla. El padre reposaba sobre el sofá con un arma en su corazón y se le veía claramente muerto por su color pálido y aquel característico líquido rojizo, con su hijo llorando desesperado en su regazo. Y la hija, arrodillada en el piso e igualmente derramando un mar de lágrimas sobre su madre tirada en el piso sobre un charco de sangre y con varias armas incrustadas en su espalda y corazón. Quien fuera que haya sido el mal nacido que hiciera esto, devió de haber echo todo con suma presición y rapidez, a la vez de rabia para no haber dejado ni un solo segundo para defenderse a las víctimas.

La policía llegó a los pocos minutos a la escena del crimen y se confirmó la hora de la muerte de ambas personas hacia unas cuatro horas.Los cuerpos fueron retirados y llevados a la morgue. Ya no había nada más que hacer, solo esperar a que los investigadores tuvieran más pistas para encontar al culpable. Debieron de interrogar a toda la gente de los alrededores, incluyendo a los niños. Después se retiraron sin nada más que decir.

La única familia que les quedaba a los pequeños, ahora se había esfumado e Itachi no estaba en la Aldea y no se sabía su ubicación para contactarle ni nada. Completamente solos... Lo único que faltaba ahora sería llevar a un orfanato a los niños, no quedaba de otra, pero los vecinos se negaron, ofreciendo su casa y criar ellos mismos a los niños. Éstos tenían el suficiente dinero en la cuenta Uchiha para vivir sin mayores problemas por lo que en dinero respectaba no habría inconveniente. De lo único que carecerían ahora sería del amor paternal, el que más nesecitaban en estos instantes.

Sasuke y Sakura agradecieron el gesto de las personas pero querían quedarse en su hogar, no querían causar grandes molestias. Como antes dijeron, dinero n les faltaría... La anciana quien ofrecía su casa entendió este gesto de apego a su hogar que tenían los pequeños y decidió que si querían, les prepararía la cena en su casa y los visitaría para que no se sintieran tan solos. Ellos no pusieron problema alguno y estuvieron felices ante la comprensión de la señora. Desde hoy sería como su cuidadora junto con su marido.

Por ahora todo marcharía bien para Sasuke y Sakura pero no todo estaba del todo bien en este asunto. Todavía quedaban unos cuantos cabos sueltos por resolver.

- Sakura - le dijo Sasuke a la pelirrosa una vez que todos se hubieron marchado y estaban solos en casa- ¿estas pensando lo mismo que yo?

Sakura asintió en seguida- Por supuesto. Pero tengo sospechas todavía Nii-san. ¿En verdad crees que haya sido él?

- De eso no hay duda- respondió convencido. Su mirada reflejaba ira sin control- Yin- musitó.

- Esto no se quedará asi... ya fue demasiado lejos.- le siguió.

Dejaron pasar la noche para descansar y relajar aquel tenso momento, debían de ser fuertes como les había dicho montónes de veces su padre para cuando tuvieran misiones más adelante. La resistencia sicológica era lo que más reforzamiento debía tener un ninja para las pérdidas que se pudieran tener en misiones complicadas.

Pasaron el cuarto de sus padres, que estaba al lado de su habitación por el pasillo, entraron en ella y se quedaron viendo la cama vacía. Estuvieron un buen tiempo apreciándola y pensando en que nunca más les verían dormir allí, ni tampoco hacer ruidos raros por las noches. Esta noche sería dolorosamente silenciosa. Llegaron a su habitación y por más que lo intentaron, no pudieron conciliar el sueño del todo.

- Nii-san - susurró Sakura bajito. Sasuke estaba entrando a quedarse dormido cuando le escuchó.- ¿estas despierto?

- Casi...- respondió somnoliento.- ¿Qué ocurre?

- Es que no puedo dormir...- se abrazó a su osito de peluche, su fiel compañero nocturno.- ¿Te molestaría mucho si te acompaño?

Sasuke no respondió a su pregunta, se corrió hacia un rincón de su cama indicándole a Sakura para que viniese. Ésta sonrió al instante y con su osito se levantó de la cama y corrió al lado de su hermano tapándose bajo las sábanas y abrazándose a él al mismo tiempo.- Oyasumi...- dió un largo bostezo- Nii-san...- se quedó dormida en seguida. Con tan solo sentir el calor de alguien más a su lado, no tenía problema alguno para conciliar el sueño. Venía como por arte de magia y Sasuke era cálido. Él también cayó presa del sueño a los pocos minutos. Mañana sería un largo día.

Deberían de pensar tantas cosas, y se preguntaban cómo sería el día siguiente, qué sería de ellos en el futuro, lograrían seguir adelante...A tan corta edad, tan solo sieno niños y estaban ya completamente solos. Lo único que les confortaba era el saber que se teían el uno al otro. De no ser así, hubiese sido imposible aguantar siquiera la primera parte de toda esta pesadilla. Los sueños fueron calmados a pesar de la presión del día y la noche, nada que saliera de la rutina.

La mañana del día siguiente fue dura. Sakura se había levantado de buen humor y corrió hacia la habitación en donde todavía suponía, sus padres seguirían durmiendo. Al abrir la puerta y verla vacía le dejó desilucionada. Recordó lo que había pasado el día anterior y comenzó a llorar deseando con todas sus fuerzas que todo fuese solo un mal sueño.

Sasuke se despertó con los llantos y corrió donde Sakura hacia la habitación contigua, estaba a un costado de la cama con las manos tapándole el rostro y conteniendo lágrimas. Se le abrazó fuertemente cuando sintió su mano sobre su hombro. Seguía sin aceptar nada de lo que pasaba.

- Sakura...- le dijo en un susurro el menor a la pelirrosa- ¿Recuerdas lo que me dijiste dos días atrás?- Sakura negó con la cabeza- La charla de Iruka-sensei.- la pequeña le escuchó atentamente- La justicia llegará tarde o temprano. Pero en este caso...- su mirada se tornó fiera- ...llegará hoy.

- ¡Niños!- se escuchó desde la entrada del recinto. Sasuke y Sakura estuvieron atentos a esta voz y se calmaron al reconocerla en cuanto la vieron asomarse por el pasillo- Ara, ¿ya estan despiertos tan temprano? Vamos a la cocina, les haré desayuno.- dijo dulcemente.

- Gracias, Oba-san...- le respondió Sakura en un hilillo de voz.

- Ay mi niña, no llores. Ven aquí.- le dijo la anciana cariñosamente y estrechando a la pequeña entre sus brazos- No llores. Eres tan jóven y pasas por estas cosas. Se hará justicia, créeme- le secó las lágrimas con un pañuelo que sacó de su bolsillo.

Sakura asintió y trató de sonreír pero forzadamente para calmar a la señora quien estuvo contenta de verle por lo menos intentar sentirse mejor.

Se les preparó a los pequeños un delicioso desayuno que pronto se acabó dejando solo los trastos sucios. No habían comido nada en todo el día de ayer y estaban en verdad hambrientos. La anciana lavó todo, hizo un poco de aseo con la ayuda de los niños y estaba próxima a salir de compras cuando recordó algo.- Sasuke, Sakura, hoy no irán a la escuela, ¿cierto?- los pequeños asintieron- Muy bien. No hagan desorden. Iré a comprar unas cuantas cosas para mi casa y volveré.- finalmente salió por la puerta.

- Que amable es con nosotros Oba-san...

- Cierto Nii-san.

- Pero a su edad debería de estar descansando en vez de ayudar. Entiendo su buena voluntad pero, su salud es primero.

- Pero... si quieres que mejor se quede en su casa a descansar, debemos demostrarle que podemos cuidarnos nosotros mismos. Sino, nada valdría la pena. Nos moriríamos ahogados intentando lavar la ropa...- soltó en broma recordando la última vez que quiso ayudar a Oka-san con la ropa sucia y el cuarto con la lavadora habían quedado sumergidos. Todo fue aún peor cuando Otto-san abrió la puerta y la casa quedó en las mismas condiciones.

- En ese caso, hagamos algo ahora mientras no hay nadie.- comenzando a caminar hacia la cocina.

- Nii-san, ¿qué vas a hacer?

- ¿No es obvio?- apuntando a la estufa y tomando unas sartenes- Hay que aprender a cocinar.

- Wii- apaudiendo contenta. Siempre había querido aprender, sobre todo al ver a mamá tomar con tanta agilidad las sartenes y echarle los alimentos para mezclar distintos sabores.

- Sakura, ¿para qué es esta cosa?- apuntando con su dedito a una olla a presión.

- Mmm, no sé... es rara. No la había visto antes.

- Bueno, se cocina en ella, ¿no?

- Mmm - dudó unos segundos- Hai...- respondió algo dudosa.- Pero creo que primero...- se acercó a Sasuke y tomó del mueble que estaba a su lado una olla normal.- deberíamos usar esta e intentar hacer arroz.

- Tienes razón. ¿Y cómo se hace el arroz?

- Ni idea.

- Y, ¿no había un libro de recetas que Oka-san que te había echo?... ¿uno rosado si no mal recuerdo?

- Ah, es verdad.- exclamó acordándose de aquel libro que le había pedido especialmente para cocinar igual que ella. Desde los platos más básicos hasta los más complicados y más deliciosos del clan Uchiha.- Busquémoslo.

Se acercó a una de las repisas que estaban por sobre su cabeza e intento escalar por el. Estiró sus manos lo que más pudo pero no tenía la fuerza suficiente para subirlo. Habían muchas probabilidades de que estuviese en algunos de estos muebles.

Sasuke le miraba raro por no entender lo que quería hacer, hasta que captó que Sakura quería escalar el mueble para dar a la repisa que estaba por encima de su cabeza. Se puso por debajo de ella y le impulsó por los pies hasta que aterrizó un tanto brusco sobre su rostro por el impulso sobre el mesón.

- Gracias Nii-san, pero podrías no ser tan brusco para la próxima...- sobándose la naríz y con una pequeña gotita asomada en su ojos por el dolor.

- No llores y búscalo de una vez...- le reprochó para que buscase pronto el libro en vez de quejarse.

Sakura buscó por mucho tiempo en todas las repisas que estaban a su alcance, pero no encontró nada más que libros de recetas que solo entendían los adultos por sus explicaciones tan complicadas.- No logró encontrarlo por ni una parte Nii-san...- se quejaba rebuscando una vez más, dejando el revoltijo tras de sí.

- Tiene que estar ahí...- le respondió Sasuke desde abajo, con expresión impaciente- Busca de nuevo. Recuerdo muy bien a Oka-san guardarlo por ahí...

- Demo...- su voz ya denotaba un claro deje de enfado mezclado con la desesperación por no encontrar aquel libro. Llegó hasta la última gaveta que había revisado de cabo a rabo y se dió cuenta de que había una carpeta que no había revisado. "Para Sakura", se leía en un costado de esta. La susodicha la abrió y encontró en ella varias hojas con innumerables recetas pero todas complicadas, que no estaban a su alcance. Siguió leyendo y leyendo hasta que se rindió sin haber encontrado nada útil. Estuvo a punto de comenzar a guardar cuando la carpeta que tenía entre manos se le cayó, dando de lleno sobre la cabeza de Sasuke.

- Itte...- se quejaba sobándose. Miró hacia la carpeta que tuvo un aterrizaje forzoso y todos sus contenidos estaban esparramados por el piso, pero solo una cosa había quedado dentro del archivador... y era colo rosa. - ¡Sakura! - le llamó en seguida Sasuke, tomando el libro entre sus manos para mostrárselo- Lo encontré.

- ¿En serio? ¡Que bueno!- exclamó feliz la pelirrosa. Guardó todas las cosas que había tirado de las repisas y se apresuró a tener un aterrizaje forzoso sobre su hermano, quien estaba guardando los papeles que Sakura había tirado sobre su cabeza.

- Sakura...- dijo notoriamente irritado- ¿Quieres matarme? Porque a este paso vas de maravilla...- incriminándole y mirándole de reojo.

- Gomen, gomen, gomen- se disculpó innumerables veces antes de que Sasuke decidiera pasarle el libro rosa.

Después de leer unas cuantas veces la misma página con las instrucciones previas a cocinar como lavarse las manos tener la olla lista y esas cosas, comenzaron por: el arroz.

- Iosh. Primero hay que encender el fuego. Para eso hay que abrir el paso de gas del galón.

- ¿Qué paso de gas? ¿qué galón?- preguntó confundido Sasuke.

- Mira,- le indicó a Sasuke que mirara una cierta página con un dibujo por si no entendían bien lo que se escribía.- esto es el galón... y el paso de gas se abre aqui.

- Ah, ahora si.- siguiendo las instrucciones.- Y, ¿ahora qué?

- Prender el fuego.

- ¿Y con qué?

- No sé. Oka-san no lo puso.- ojea las siguientes páginas, pero ahí decían las indicaciones para comenzar a cocinar arroz.- Diablos...

- Sakura. No digas esa palabra.- haciéndole callar.

- Gomen.

- Veamos... entonces...- se voltea de nuevo a la estufa- se gira esta perilla para que salga el gas...- posa su mano en la perilla y la gira dejando salir una cantidad de gas alarmante- y la prenderé de esta forma...

Sasuke comienza a formar sellos con sus manos y Sakura en cuanto ve lo que su Nii-san estaba a punto de hacer intenta detenerle- ¡Nii-san, aguarda! ¡No hagas ese...!

- ¡Katon Gokakyu no jutsu!- una gran llama inunda la cocina.

Muy tarde.

- ...jutsu.- terminó diciendo toda chamuscada.- ¡Nii-san! ¡¿Acaso quieres quemar toda la casa?!- le gritó.

- Mira Sakura, lo prendí.- dijo feliz y orgulloso por su logro.

- ¿Are?- observa lo que le indicaban- Cierto, por lo menos es un progreso...

La cocina estaba toda negra, pero solo tenía hollín encima, por lo que nada sufrió grandes daños. Continuaron con las instrucciones del libro. El agua, la sal, y finalmente el arroz en el agua hirviendo. Sasuke y Sakura se emocionaban con cada paso que iban progresando y siguiendo todo al pie de la letra, el olor que desprendía el arroz con la especia especial de su madre daba un aroma tentador. El día pasó rápidamente. Se acercaba el crepúsculo y con ello el final de la receta.

- Terminamos- retirando la tapa de la olla y dejando salir abundante vapor- Ya me dió hambre.

- No hemos almorzado, es natural que tengamos tanto apetito.- se apresuró a sacar unos dos platos y cubiertos- Comamos antes de que me desmaye...

Terminaron comiéndose casi toda la olla de arroz ellos solos.

La anciana quien había partido en la mañana, regresó por la hora del crepúsculo a su casa con lo que necesitaba y voló en direción de los vecinos, en donde los niños deberían de estar hambrientos por haberle esperado tanto. Cruzó la puerta y sintió en seguida un olor a quemado fuerte.- ¿Qué será ese olor tan raro?

Avanzó hasta llegar a la cocina, el olor se hacía cada vez más fuerte. Al llegar, todo, absolutamente todo estaba cubierto de hollín, nada se había salvado. Los niños, pensó inmediatamente la anciana. Los buscó con la mirada y allí los encontró en la mesa comiendo tranquilos, como si nada hubiese pasado. La anciana se calmó en seguida al comprobar que estaban bien y dió un largo suspiro. Sasuke y Sakura le sintieron y se giraron al instante para ver quien era. Una vez más era la anciana.

- Oba-san. ¿Cómo está?- le preguntó cortésmente Sakura.- ¿Le pasa algo para que tenga esa cara?- se le veía algo agitada a la señora.

- No mi niña. No me pasa nada. Es solo que...- le pasó el dedo a la superficie de la estufa- ¿Qué pasó aqui? Ni que hubiera hecho erupción un volcán en la habitación..- bromeando.

- Jeje- dijo Sasuke algo nervioso- Es gracioso que lo pregunte...

- Niños...- en tono de advertencia- ¿Qué pasó aqui?- puso sus brazos como jarra.

Sasuke no se atrevió a decir nada. Su orgullo a que haya hecho un pequeño desastre solo para prender la estufa se lo impidió.

Sakura prefirió hablar, ya que la participación del tema por parte de su hermano era nula cuando se cruzaba de brazos y desviaba la mirada hacia otro lado. La anciana le escuchó atentamente, también las razones por las cuales estaban tratando de aprender cosas básicas del hogar como el cocinar.

- Pero me hubieran preguntado y con gusto les habría enseñado unas cuantas cosas...

La mujer mayor entendió a la perfección el que se preocuparan por ella, ya había olvidado la cantidad de años que tenía encima aunque le daba dolor de estómago con tan solo acordarse de los dígitos. Por más que lo quisiera, no podía esforzarse mucho. Si ese era el deseo de los niños, entonces les ayudaría con gusto para las cosas básicas del cuidado del hogar. Así tendrían más independencia y de seguro les haría bien en el futuro, aunque no estaba muy segura de cómo. A pesar de las enseñanzas y de que se manejen a la perfección, les seguiría visitando, sólo por si acaso, hasta que ya fueran mayorcitos.

La noche ya estaba en su punto máximo. Ya era tarde y había que acostarse. La anciana dejó a los niños en sus camas y se marchó a su casa para descansar. Mañana sería otro día.

Los menores aún no tenían el suficiente sueño como para cerrar los ojos por lo que hablaron un buen rato para pasar el tiempo. Se divertían con la charla, rieron unas cuantas veces y otras estaban en sumo silencio al recordar el incidente reciente y con ella dos muertes sumamente importantes y que cambiarían sus vidas. El silencio que había fue el que les permitió escuchar el ruido de la puerta principal, unos pasos fuertes tratando de ser silenciosos pero no le resultaba tan fácil. Su voz no pudo acallar y habló en voz alta, buscando a dos personas en particular... aquella voz de hombre...

- Niños- era Yin quien volvía una vez más. Revisaba cada cuarto que estuviese cerca suyo.-¿Están aqui? Tío Yin los llevará a casa. Salgan de donde quiera que estén.- abrió una puerta No hay por qué esconderse, sé que están ahí- lo último dicho fue en un tono de amenaza. Iba en serio.

- Nii-san...- susurró muy bajo Sakura al oír aquella voz, le daba miedo volver a oírla.

- Shh - poniendo un dedo frente a sus labios. Si eran escuchados estarían perdidos.- Sakura, escóndete.

Sasuke se levantó de su cama rápidamente, tratando de hacer el menor ruido posible y sacó a la pelirrosa de la cama para que se escondieran debajo de ella, en donde había unas puertas pequeñas como pasadiso secreto en las que solo entreban ellos y no un adulto. Cuando estuvieron cerrando las puertas se escuchó la de su habitación abrirse lentamente. Él estaba dentro y revisando todo. Se escuchaba como tiraba las cosas por todas partes, desesperado buscándoles.

- ¡Salgan!- les ordenó a gritos- ¡No se escondan! ¡Los encontraré, lo juro!- su tono de voz cambió radicalmente a uno calmado, pacífico.- Pobrecitos, extrañan a sus padres, ¿verdad? Pero ahora no tendrán que preocuparse más de ellos. Los encaminé a un lugar mejor. Descansan y ya no tienen que preocuparse más por cuidarlos cuando estoy yo aqui. Eso les pasa por tratar de arrebatarmelos a ustedes. Yo sé que ellos los trajeron de nuevo a casa. Ya nadie confía en mí, pero yo los amo niños. ¡¿No pueden entender eso?!... ¡¿Tan difícil es entender los sentimientos de alguien más?!... Como hiere en el alma que te quiten aquello que tanto adoras...

Sasuke y Sakura seguían ocultos, y no podían creer aquello que habían escuchado. En verdad había sido él quien... y por su culpa sus padres estaban... y ellos estaban... La llama de la ira por primera vez se encendió en cada uno, una ira y rabia ciega. Esot era más de o que alguien normal podía aguantar. Se había pasado de la raya, pagaría con algo igual de valioso como lo eran sus padres para ellos.

Yin salió ofuscado del recinto, dejando el revoltijo en toda la casa, y sin haber encontrado nada de nada. Casi rompió la puerta de tan fuerte que cerró. Se marchó a casa y buscaría de nuevo. Los niños simpre huyen donde sus padres, a su refugio, a lo que era el calor de hogar, su madriguera. Volvería cuantas veces fuera necesario hasta encontrar algo o alguien.

Sasuke y Sakura salieron en silencio de su escondite unos diez minutos después de que se marchó Yin. Fueron al armario de su padre y se fueron directo a donde estaban guardadas sus armas. Las miraron por bastante tiempo. ¿Estaría bien fuera lo que iban a hacer? Sí, era lo mejor. Sus rostros no reflejaban ni el más mínimo atisbo de angustia, de pena, de rabia, nada. Era una expresión vacía, sin sentimientos.

Salieron de casa importándoles un bledo la hora, quien se les cruzara, ahora solo había un único camino que seguir, una sola ruta y sería la última vez que la utilizarían.

--OOOoooOOO--

Yin entró en su apartamento cerrando fuertemente de la puerta, se quitó la camiseta y la lanzó sin importar donde fuese a caer, quedando solamente en pantalones. El día de hoy había sido una completa mierda. Buscando todo el día para tener de resultado cero, sin la más mínima opción de nada, para hacer nada. El trabajo manual parecía ser la única opción que le iría quedando si no encontraba a esos mocosos. Se recostó sobre el sofá que había en medio de la sala, con la mirada fija hacia el techo. No supo cuanto tiempo se había quedado dormido, una, dos, tres, cuatro horas tal vez, hasta que alguien hubo golpeado la puerta, despertándolo. Tardó un tiempo en abrir, se sobó los ojos varias veces hasta que estuvieran completamente despiertos. Los golpeteos eran suaves pero insistentes.

- Ya voy...- dijo con pocos ánimos.

Al momento de abrir la puerta no se esperó nada, pero dos visitas le sorprendieron, tanto que al verlos dió un respingo. Eran Sasuke y Sakura, sonriéndoles con la característica inocencia de un niño. Aquel que desconoce todo, que es curioso y quiere saber todo hasta el más pequeño e ínfimo detalle.

- Sasuke-chan, Sakura-chan pero que sorpresa verlos por aquí.- sonreía tontamente.

- Tío, sentimos el habernos ido sin avisar.- dijo Sasuke sonriente.

- Pero teníamos ganas de un helado así que salimos.- continuó Sakura.

- Pero, ¿por qué no me dijeron nada?- preguntó extrañado y recordando cuando en la mañana que huyeron no se encontraban y la puerta cerrada con cautela.

- Porque no queríamos molestarte. Volveríamos pronto pero nos desvíamos tanto del camino que nos perdimos, y en todo este tiempo hemos estado buscando la casa.- dijo Sasuke con su sonrisa inborrable.

- ¿O sea que no han pasado por su casa?- preguntó esperanzándose.

- Ni siquiera se nos pasó por la cabeza ir si estábamos contigo Tío Yin- Sakura.

Yin dió un suspiro aliviado. Ellos aún no sabían nada de lo que había hecho. Todavía tendría una oportunidad de ser feliz por otro tiempo más.

- Mis sobrinos... mis queridos sobrinos- con voz entre emocionado y a punto de llorar se arrodilló extendiéndo ambos brazos- Vengan con su tío.

Tanto Sasuke como Sakura se abalanzaron cariñosos a los brazos de aquel hombre, ambos aferrándose a su cuello con fuerza, casi estrangulandole. Si no es porque fueran niños, cualquiera pensaría que querían ahorcarle, pero Yin solo pensó que era una forma típica de los niños para expresar cariño, con fuerza. Se sentía confiado y feliz, no tenía que preocuparse de que los niños se enterasen de la catástrofe que había cometido por haberse salido de sus cabales. Desde ahora estaría para siempre con los niños que tanto quería, por lo menos hasta que dejaran de ser niños y entrasen en pubertad y ya no sería lo mismo. Se confió demasiado en esos instantes y recordó que la heladería quedaba en la esquina, a penas se salía del recinto se le podía apreciar, ¿cómo pudieron haberse perdido en un trayecto tan sencillo?. Abrió los ojos sorprendido, pero ya era tarde. Para él.

Sasuke cambió su mirada en cuanto ya era tiempo de actuar, la señal era el despiste y la confianza del hombre. Su mirada tierna, inocente y sencilla, cambió bruscamente a una fría, calculadora, seria, igual que Sakura cuando sintió que era el momento. Sacaron con cautela algo que tenían bajo sus ropas y lo utilizaron contra el adulto. Sobre el corazón por delante y en la espalda.

El afectado abrió los ojos como platos, sus pupilas se dilataron y soltaron unas pequeñas lágrimas a causa del dolor, el que se fue en cosa de segundos al ya no sentir ni una sola parte de su cuerpo, y su mente se volvió incontrolable.Todo se volvió negro, sus sentidos no respondían. Cayó al piso de espaldas, clavándose aún más el kunai y soltando un último gemido de dolor antes de escuchar atento las últimas palabras que oiría.

- Lo único que sentimos...- comenzó Sakura.

- Es el haberte dejado con vida en cuanto nos fuimos...

- ... el haberte dejado que nos hicieras todas esas cosas... y que entraras en nuestra casa...

- Ahora estas pagando por haberte metido con nuestros padres...

- ... lo único que teníamos...

- Ustedes...- dijo con la voz entrecortada Yin, con sangre en la boca- sabían...

- Por supuesto.

- Viejo depravado...- soltó la pelirrosa despectivamente, viéndole con asco.

- No dejaré...- Yin intentó levantarse, les mataría, pero el pie de Sasuke se apoyó veloz sobre el kunai de su pecho.

- Muérete de una vez...- otro pequeño empujón y el cuerpo de Yin dejó de moverse al instante. Cayendo muerto sobre el piso en un charco de sangre.


Ese fue el segundo capi!! Gracias por leerlo. Recomiendenme para que todos sepan de la existencia de una historia más allá de el amor de familia y todas esas cosas.

Actualicé rapidito porque tenía de antes hecho el capi...

Me hacen feliz sus comentarios... lo juro... TT.TT hacía siglos que no escribía y creo estar reviviendo asíi como el ave esa Fénix, yeah, es genial.

Cuidense tooooooooodos. Los quiero montón.

Matané