De camino a casa una serie de preguntas se repetían en la cabeza del joven modelo.

¿Cómo no lo note antes?

¡Si tiene los mismos ojos!

¿Realmente soy tan ciego?

¡Ese peinado!

Y es que le parecía completamente absurdo su situación ahora que sabía que la chica de quien estaba enamorado, era Marinette.

Lo primero que hizo al llegar a su habitación fue prender la computadora de escritorio, abrir algunas de las fotografías de la heroína de Paris que guardaba en su disco duro y algunas otras de Marinette que había obtenido en algunas salidas con sus amigos.

Acomodándolas a lo largo de las tres pantallas del ordenador, intentando entender cómo era que no se había enterado antes.

La chica era talentosa: había visto sus diseños, probado su comida, pasado tardes enteras jugando videojuegos y hasta bailado con ella.

Era una persona de armas tomar, incapaz de callarse cuando creía que se estaba haciendo algo incorrecto, fuera como la chica que se sentaba detrás de él en clases o como la súper heroína de París.

Ella era increíblemente testaruda; ya fuera en una disputa con Chloé o contra algún akuma, defendiendo con uñas y dientes su punto de vista.

Era muy imaginativa; capaz de encontrar el uso correcto de los objetos que su amuleto encantado le brindaba, con tan solo escanear con la mirada su alrededor por tan solo unos segundos. Y ni hablar de sus diseños, cada uno tenían un toque especial, difícil de ignorar.

Las piezas del rompecabezas estuvieron siempre frente a él y no había sido capaz de organizarlas.

Ironizó sus recuerdos de Alya mostrando el libro de historia de la chica, imaginando que podía ser alumna de la escuela y que quizás la conocía. Pensando en cómo pasaba sus ratos libres preguntándose cómo sería la chica detrás del antifaz.

Sin imaginar que solo tenía que girarse para observarla.

Recordando el poema que le había escrito en San Valentín, imaginando a Marinette tomando su prosa de la basura para contestar. Ahora que sabía que eran la misma chica, le era imposible pensar que la tarjeta en forma de corazón había sido escrito por alguien diferente a Ladybug... a Marinette.

Aun así, había algo que no le cuadraba.

Ladybug actuaba reacia a sus coqueteos, molestándose con sus chistes y pidiéndole una y otra vez que dejara de jugar para concentrarse en la batalla.

Mientras que Marinette, tan dulce como era parecía no incomodarle su cercanía, esto al menos hasta que lograba controlar sus tartamudeos.

¿Es que acaso le era incomoda su presencia?

Había piezas del rompecabezas que todavía no lograba poner en su lugar, pero sí estaba seguro de algo. Lucharía todo lo que fuera necesario por ella, en especial ahora que sabía quién era detrás de la máscara.

Después de todo, no podía ser ninguna otra persona.

Gracias por leer, votar y comentar.

Espero que disfrutaran estos dos pequeños drabbles... o cómo sea que se escriba. xD

Ya vieron el último capítulo?

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