Bueno, este es el capítulo dos. Gracias por los comentarios. Quiero aclarar algunas cosas: este fic está inspirado en la telenovela "Valientes", pero eso no significa que será cómo "Valientes", no podría escribir detalladamente toda la novela porque se narrarían muchas historias, sólo rescate una en particular que es la de Segundo e Isabel en versión Brittana. Por lo tanto quiere decir que habrá angustia (perdón Claire, pero me gusta la angustia. Sí, soy una masoquista :D). También quiero aclarar que este capítulo es un poco tedioso, pero es para que se entienda mejor la historia, prometo que los siguientes serán más fluidos. Ojalá les guste :D

GLEE NO ME PERTENECE NI SUS PERSONAJES TAMPOCO. PERTENECEN A FOX Y A RYAN MURPHY. SI FUERA MÍO BRITTANA YA HUBIESE TENIDO SU PRIMERA VEZ Y FINN SERÍA ELIMINADO DE LA FAZ DE LA TIERRA :).


Allí estaban, saliendo hacia la ruta. Sam era el encargado de manejar, mientras Brittany estaba estática en el asiento del copiloto. Sin dudas, era un momento lleno de tensión.

Sam y Brittany iban en la camioneta mirando fijamente al camino, no se dirigían palabra alguna y se había instalado entre ellos un silencio sepulcrar y al parecer no había esperanzas de que se rompiera ese incómodo momento.

Sam quería hablar, quería preguntarle a su hermana cómo había sido su vida. Él sabía que la vida de Brittany no había sido fácil, sabía y era conciente que la rubia era una esclava dentro de esa granja y que Steven no era más que un viejo maligno y vil.

Decidió no hablar pues temía que su hermana se asustase más de lo que ya estaba. Y, sin dudas, estaba en lo correcto. Brittany estaba petrificada, temía hacer algún tipo de movimiento, lo único que hacía era respirar muy sigilosamente y su respiración era casi imperceptible para Sam. Tenía miedo de que si emitía algún sonido o hacía algún movimiento, Sam perdiera los estribos como Steven. No podían culparla, la única persona que había conocido era a ese viejo pervertido, por lo tanto no era ilógico imaginar que las demás personas fuesen igual a él.

-Al parecer eres de pocas palabras- dijo Sam con una sonrisa tratando de suavisar la tensión en el ambiente que se había creado desde que subieron a la camioneta.

-Brittany, no temas. No te haré daño.-dijo tratando de inspirarle confianza a la rubia mientras mantenía la vista en la ruta.

Brittany lo miraba esporádicamente de reojo, pero no emitió palabra alguna, no quería hacerlo. Steven le había dicho muchas veces esa frase, le había dicho que no la lastimaría tantas veces que ya no las podía contar...si supiese contar. Tantas veces había escuchado las mismas palabras, así que decidió no arriesgarse y callar.

Sam pudo ver el temor en los ojos de su hermana desde un principio, sabía que lo había seguido como cualquier otro ser racional lo hubiera hecho. Simplemente era mejor un desconocido que el viejo Steven, de eso no había duda. Pero además de ver temor pudo detectar un muy pequeño brillo de esperanza y confianza, así que sabía que la rubia se iría soltando de a poco, sin presiones.

-Entiendo...-dijo Sam un poco decepcionado-...habla cuando tu quieras. Sé que no has tenido la mejor de las suertes, pero debes saber que yo sólo quiero cuidarte, Britt.-dijo con una sonrisa.

Britt...ese pequeño rótulo que utilizó el rubio fue el dotonante que le dio a Brittany una leve familiaridad y confianza. Nadie jamás se había referido a ella de esa manera tan cariñosa. Brittany no vaciló y, casi instintivamente, se dignó a decir algo.

-¿Y Noah?-esa pregunta hizo que Sam alzara sus cejas y quedara con la boca abierta de la sorpresa. Estaba estupefacto, jamás pensó que Brittany se acordara de alguno de sus dos hermanos, habían pasado años y los habían separado desde muy chicos. Fue algo simplemente inesperado para él.

Volvió a reinar el silencio. Sam aún no salía de su retardo y en Brittany habían desaparecido todos esos sentimientos de confianza que se habían creado segundos antes. Volvió el miedo porque pensó que había dicho algo que no debía, tal vez había mencionado algo que haría que, en cualquier momento, Sam perdiera los estribos.

-¿Tu...tu recuerdas a Noah?-dijo Sam mientras Brittany asentía.-¿Y a mí?-la rubia volvió a asentir viendo por el rellano del ojo que una sonrisa se formaba en los labios del rubio lo que hizo que un sentimiento de relajación inundara su cuerpo y su mente.

-Pronto nos escontraremos con él.-dijo Sam regalandole una sonrisa haciendo que Brittany desviara su vista fija en la ruta hacia él. Ella le sonrió en respuesta. A partir de ese momento, desapareció toda tensión existente, ya ninguno de los dos se sentía incómodo ni con miedo, ya era simplemente un ambiente familiar.

Brittany sintió que, por primera vez en su vida, no estaba tan sola...

Ya había amanecido cuando Brittany pudo divisar que ingresaban a un lugar nuevo, no tenía idea dónde estaban sólo vio un cartel que decía "Bienvenidos a Lima". Por supuesto que ese cartel no ayudó de mucho, ya que Brittany no lo pudo leer, pero en su interior sabía que nada malo le pasaría. La sonrisa de Sam la había convencido de que estaba en buenas manos.

-Llegamos-dijo Sam estacionando la camioneta en frente de un gran portón de acero.-Aquí es nuestra casa.-dijo abriendo una puerta que se encontraba al lado del gigantesco portón e invitando a pasar a Brittany.

La fachada era simple, era una edificación cuadrada que no decía nada y que en su frente se encontraba el, ya mencionado, portón y la puerta a su derecha. Por arriba del portón había un cartel que decía "Taller mecánico: controles, arreglos, repuestos". Algo que tampoco pudo leer Brittany al ingresar al interior.

Brittany se adentró en la osuridad de la casa mientras Sam encendía la luz. Al ver todo con más claridad, la rubia observó con detenimiento el lugar ya que no logró distinguir bien lo que era-no podían culparla, había vivido toda su vida rodeada de vacas y gallinas-así que su curiosidad no tardó en llegar al ver una gran cantidad de herramientas y un pozo rectángular en el suelo.

-¿Dónde é' que estamo'?-dijo con clara confusión en su rostro. Sam sonrió al notar el lunfardo de Brittany, era típico de gente de campo, por lo tanto no le resultaba extraño, pero sí enternecedor.

-Este un taller mecánico.

-¿Qué é' lo qué é'?-dijo Brittany aumentando su confunsión y fruciendo sus cejas con más claridad.

-Un taller mecánico, un lugar dónde se arreglan autos...-dijo Sam aún con su sonrisa provocada por la ternura de Brittany. Sam sabía que Brittany no conocería nada, se dio cuenta cuando llegaron a la ciudad y Brittany veía con asombro los cartéles de neón, los semáforos, los perros atados. Todo para ella era nuevo, incluso lo más simple y típico.

-¿Y qué é' eso?-dijo Brittany señalando el pozo que se encontraba en el suelo.

-Es una fosa, ahí nos metemos para arreglar los autos desde abajo o hacer algún cambio de líquidos.

-Ah...-dijo Brittany como si hubiese entendido algo de lo que acababa de decir su hermano. Sam se dio cuenta de que Brittany no continuo haciendo más preguntas porque no quería dejar en evidencia su ignorancia frente a los conocimientos más comunes del mundo.

Sam y Brittany ingresaron por una puerta que se encontraba en el fondo del taller. Se adentraron a una habitación que daba lugar a una casa. No era una casa muy lujusa, tenía lo básico y necesario: un baño, una cocina, un comedor con una pequeña televisión y un sillón, un patio con algunas plantas y una habitación con tres camas. Sam guió a Brittany hasta la habitación y ahí la rubia pudo divisar sobre una cama a otra persona.

-¡NOAH!¡LEVANTATE!-gritó con vehemencia Sam haciendo que la persona que estaba en la cama saltara del susto al igual que Brittany. La rubia vio como un hombre de cabello extraño se reponía en la cama y se sentaba sobre el filo de la cama para levantarse mientras mantenía los ojos cerrados. Sin dudas, ese grito lo había descolocado (como a cualquier otra persona con un poco de oído).

-¿Qué rayos te pasa?-dijo Noah con los ojos cerrados aún y tomándose la cabeza-Estaba soñando con Angelina Jolie y...-se detuvo al abrir los ojos y ver que su hermano no estaba solo. Sabía que era Brittany, pero no lograba reconocer su estado actual, su hermana ya no era más esa niñita rubia de la que se había separado a los 10 años. Era todo una mujer, y muy hermosa sobre todo. Noah vio la mueca de confusión que mostraba la rubia en su rotro. Sabía que era por su cabello, después de todo siempre lo miraban así por la calle, así que ni le dio importancia.

-¿Es ella?-dijo Noah dirigiendose a Sam que sólo asintió con una sonrisa. Noah estaba entusiasmado y feliz de volver a su pequeña hermana. Quería correr a abrazarla, pero tenía miedo de asustarla, ya que no sabía si Brittany aún lo recordaría, así que optó por acercarse y extenderle la mano.

-Noah Pierce, tu hermano mayor-dijo con una sonrisa arrogante. Brittany lo saludó con una sonrisa también. Recordaba a Noah, él la había defendido frente a Josh Rommers cuando niños. Aún vivían en su memoria todas la noches que ella y Noah habían pasado junto a la radio escuchando a la transmisión de su programa radial preferido: "Las aventuras del Sr. Tombolini". Sam no lo escuchaba porque ya era un poco mayor para eso, mientras Brittany y Noah tenían 8 y 10 respectivamente, Sam ya estaba en los 14 años.

-Bueno, siento arruinar este conmovedor momento-dijo Sam con sarcasmo-pero debemos ir a trabajar, ya son las 8 de la mañana y el taller no se abre sólo, así que a desayunar y les contaré porqué los he traido-dijo Sam dirigiendose hacia la cocina a preparar café.

Noah estaba igual de confundido que Brittany, no había tenido contacto con su hermano mayor hace años, no sabía porqué después de tanto tiempo quería volver a contactarse con él ni porqué quería encontrar a Brittany. Sabía que, luego de lo que había hecho Sam por él, perdiría algo a cambio...

Flashback

1 mes atrás.

En un lugar desierto de la interestatal 71 que se unía a Columbus y Mansfield, Noah Pierce se dirigía hacia la salida de la seccional acompañado de un oficial. Su rostro no expresaba la satisfacción que sentía por dentro al saber que, luego de 5 años, se iría de ese horrible lugar y esta vez para no regresar jamás, esta vez no cometería los mismos errores y sería como cualquier otro civil. Pero, al igual que crecía su satisfacción, crecía su duda ¿por qué Sam había pagado su fianza? No tenía una respuesta para ello, pero sabía que al cruzar esa puerta de hierro sus dudas se extingurían.

Divisó a lo lejos a Sam apoyado sobre su camioneta y decidió acercarse a aclarar todas sus inquietudes.

-¿Por qué?-preguntó tajente y con inexpresividad. Sus ojos estaban entrecerrados porque el sol de la mañana era muy molesto.

-Hola, yo también te extrañe.-dijo Sam con la misma inexpresión facial de su hermano-no puedes seguir aquí, ya fue demasiado ¿no crees?

-¿Por qué ahora?-dijo sin inmutarse.

-Quiero vengar el honor de nuestro padre y hacer pagar a Sylvester todo el dolor que nos hizo pasar a ti, a Brittany y a mí-dijo con el mismo rostro de inexpresividad.

-¿Y Brittany?

-Está viviendo en una granja al norte de Caledonia, pero debo buscar el momento preciso para irla a buscar. Su amo no es de las personas más agradables en el mundo, pero pronto estará con nosotros.-dicho esto, ambos subieron a la camioneta y emprendieron el camino hacia Lima.

Fin del flashback

-¿En algún momento nos dirás cuál es tu plan de "vengar el honor de nuestro padre"?-dijo Noah sentándose en una silla y haciendo comillas con los dedos al mencionar las últimas palabras. Brittany emuló el gesto de Noah sentándose frente a él en la mesa mirando con confusión a su hermano una vez que dijo eso.

-Primero le debo explicar a Brittany por qué está aquí, ella aún no sabe la verdad-dijo Sam tomando asiento al lado de Brittany-Britt, ¿tu recuerdas algo de papá?-Brittany asintió-¿recuerdas por qué murió?-frente a esta pregunta Brittany miró con gran asombro a su hermano. Su 'tata' Steven había dicho que su padre había muerto porque era un ebrio que no le importaban sus hijos y que peleaba con cuanto hombre se le posaba en frente y que Steven fue el único que veló y cuidó de ella, entonces ella en modo de agradecimiento debía hacer todo lo que al viejo le pasara por la cabeza.

Frente a la pregunta de su hermano, la rubia no sabía que responder, no sabía si decir lo que Steven le había contado o simplemente callar y no decir nada. Optó por negar con la cabeza, a lo que Sam respondió con un gran suspiro.

-Murió de angustia...-dijo Sam mirando fijamente a Brittany-...un hombre, Esteban Sylvester, le prometió algo y nunca lo cumplió y cuando mamá se fue, papá simplemente no lo pudo soportar-dijo Sam con un halo de tristeza en sus ojos, pues aún no podía creer que se madre los había abandonado. Brittany no compredía muy bien ¿quién se muere de angustia por una promesa rota? Incluso para ella que era demasiado inocente, la idea de morir porque alguien no cumplió su palabra le parecía ¿patética tal vez?

-Pero ¿qué é' lo que le prometió pa' que se muera po' eso?-preguntó Brittany con un gran tono de confusión.

-Le prometió tierras.-dijo Sam mirando a la nada y concentrado en un punto particular mostrando en su cara que un recuerdo asaltaba su mente y así era. En su mente revivía cómo su padre se fue consumiendo poco a poco por la angustia y la tristeza, pero aún así seguía trabajando para sus tres hijos.-Syvester era el patrón de una estancia y papá era un peón. Syvester le dijo que le vendería un par de tierras a mitad de precio para que pueda trabajarla, pero eso nunca pasó y papá no soportaba la idea de no poder legarnos nada una vez que muriese y cuando mamá se marchó, eso terminó por destruirlo y sumirlo en una gran depresión-dijo Sam apretando sus puños y con evidente bronca en su voz-es por eso que nosotros tres debemos hacerle lo mismo a Sylvester. Debemos ir despojandolo de sus logros, de sus cosas, de su familia...

-¿Y cómo haremos eso, genio?-preguntó Noah con sarcasmo, ya que su hermano había perdido totalmente la cabeza.

-Debemos meternos en su vida, en sus planes, en sus negocios y, sobre todo, en su familia.-dijo Sam mirando fijamente a los ojos de Noah-Syvester tiene dos hijas, Rachel y Santana Sylvester. Debemos ingresar a través de ellas, por eso tú, Noah, te encargarás de Santana y yo de Rachel. Debemos conquistarlas para ganarnos la confianza de Sylvester.

Entre Noah y Brittany se miraron y en ambas cabezas se formó la misma duda...¿qué haría Brittany, entonces?

-¿Y yo pa' qué sirvo?-dijo Brittany con inocencia.

-Te necesitamos, Britt. Tú eres parte de esta familia y eres tan importante como nosotros en este plan, necesitamos de tí.-dijo Sam con sinceridad.

Al escuchar que ella era "parte de esta familia" su corazón se paralizó por unos segundos para luego latir con más frecuencia. La sonrisa que esbozo podría ser capaz de iluminar al mundo. Jamás había sido parte de nada y mucho menos de una familia, así que fue muy grande su felicidad al escuchar eso. No se podía negar a tal proposición, pero por otra parte sentía que estaba traicionando al único hombre que le había dado todo en su vida, su "tata" Steven. Sí, él había sido un viejo vil y depravado con ella, pero era la única familia que ella conocía y tenía y, para ser sincera, Sam y Noah eran dos completos desconocidos, no los había visto por años y, aunque le inspiraban confianza, su sentimiento de pertenencia no era tan grande, pero sus hermanos habían sido tan buenos con ella que no dudó en su repuesta.

-'Ta bien-dijo Brittany con una sonrisa, pero se notaba en su voz la duda-pero ¿cómo haremo' pa' qué confíe en nosotros'?

-De eso quería hablarles, ya me encargue de que sepa de nuestra existencia. No por nada compré este taller.-dijo Sam-¿Ven la casa de enfrente?-dijo Sam señalando por la ventana a una gran mansión que parecía digna de un rey o un duque. Noah y Brittany asintieron.-Allí vive Sylvester con su familia. Se le ha averiado el auto y me lo ha traído, he hablado un poco con él y a partir de ahora no somos más Pierce, seremos Sam, Noah y Brittany Evans-dijo Sam sacando de su bolsillo unos documentos de identidad-hice todos los trámites de documentación y para el gobierno estadounidense no existen los hermanos Pierce.

-¿Y cómo lograste eso?-dijo Noah con gran confusión y presionando a que Sam responda.

-Eso ahora no importa, lo que importa es que Sylvester vendrá en cualquier momento a retirar su auto y hay que probarlo antes de entregárselo a ver si hay algún desperfecto, así que Brittany encárgate de eso-dijo Sam señalando que vaya hacia el taller. Brittany sabía manejar, alguna vez su 'tata' se había dignado a enseñarle algo más que cosas campestres, ya que ni siquiera la había mandado a la escuela.

Brittany se levantó y se dirigió hacia el taller. Subió al único auto que se encontraba en el taller y no pudo ocultar su asombro al ver un auto tan elegante y exhuberante. Para cualquier persona ese auto denotaba un gran estándar de vida, pero no es que era algo de otro mundo, era un Honda Civic no era algo llamativo como un Ferrari. Pero Brittany no era cualquier persona, por lo tanto todo lo extravagante la asombraba e intrigaba por el simple hecho de que la rubia no era igual que todos y eso lo descubriría la siguiente persona que la conocería.

-Hola ¿hay alguien?-preguntó una voz femenina ingresando al taller por el gran portón que se encontraba abierto. Brittany bajó del auto al escuchar esa voz y al hacerlo se topó con la imágen más hermosa que sus celestes ojos habían visto en toda su vida. Una morena hermosa, de ojos color café y un cuerpo que le quitaba el sueño a cualquiera estaba en frente de ella y al verla, la morena esbozó una sonrisa.

-Hola, soy Santana-dijo la morena sonriendole. Brittany sonrió aún más aunque se sentía un poco nerviosa por los ojos chocolate que la miraban-vengo por el auto de mi padre ¿trabajas aquí?

-Hola-salió Brittany de su shock al ver una persona tan hermosa-yo soy Brittany, la hermana de mi hermano-dicho esto Santana soltó una pequeña risa e hizo un ademán de obviedad manteniendo su sonrisa, lo que hizo que Brittany sonriera también. Así quedaron un par de segundos viéndose mutuamente hasta que de atrás de Santana se escuchó una voz.

-Pero si es nuestra hermosa vecina, veo que conociste a mi hermana-dijo Noah con una sonrisa arrogate y a la vez seductora mientras Santana se daba vuelta para posar su mirada en él-Y veo que le estás coqueteando, espero que no juegues para ambos equipos-inquirió manteniendo su molesta sonrisa. La sonrisa de Santana se borró al instante y su mirada iba de Brittany a Noah, era una mirada de fastido.

-No puedo creer lo que acabas de decir, eres un idiota-dijo Santana refiriéndose a Noah-¿Ya me puedo llevar el auto?-dijo la morena mirando a Brittany con un evidente tono de molestia.

-¿Este auto?-dijo Brittany con inocecia, pero pasó desapercibida para Santana que se encotraba bastante furiosa y molesta.

-Sí, este auto, córrete, por favor que quiero subir-dijo Santana empujando a Brittany y sacando el auto del taller casi atropellado a Noah que se encontraba apoyado en el auto.

-¿Acaso pretendes matarme?-gritó Noah a Santana con una sonrisa.

-Sí-respondió firmemente Santana alejándose con el auto para estacionarlo en la vereda de en frente dónde se encontraba su casa.

-Se enojó-le dijo Brittany a Noah, aunque eso ya era evidente. Noah la miró con confusión para luego desaparecer dentro del taller mientras Brittany veía como Santana ingresaba a su casa. No lo sabía aún, pero Santana sería toda una revolución en su vida.

Ese mismo día a la noche, Brittany estaba limpiando algunas cosas en el taller y en un momento oyó cómo golpeaban la puerta frontal del taller. Al abrir, no pudo evitar esbozar una sonrisa al ver que era Santana la que tocaba la puerta.

-Hola, que bueno que te encuentro a tí-dijo Santana mientras saludaba a Brittany con un beso en el cachete. Brittany respondió a ese saludo muy torpemente, ya que no era frecuente en su vida algún tipo de saludo-¿Brittany, cierto?-dijo Santana entrecerrando sus ojos, Brittany asintió.

-Tu ere' Santana ¿no?-dijo la rubia haciendo notar a la morena su lunfardo, lo que hizo que se enterneciera.

-Sí, veo que me recuerdas-dijo Santana con una sonrisa-Escucha, venía a disculparme por lo de hoy a la mañana. Tu no tuviste la culpa de nada, fue tu hermano el que se desubicó y yo me enojé contigo, así que lo siento-dijo Santana logrando una sonrisa en Brittany-Para que veas que lo siento, los vengo a invitar al culpleaños de mi padre el sábado-dijo Santana extendiendo una tarjeta.-Mi padre me ha hablado muy bien de tu hermano Sam y del buen gesto que tuvo al no cobrar la reparación del auto, así que en modo de agradecimiento los invita a su fiesta. Espero que puedas venir-dijo Santana con una sonrisa mientras Brittany tomaba la tarjeta.

-Gracia'-dijo la rubia con una sonrisa mientras veía el sobre elegante en el que se encontraba la tarjeta.

-Creo que su apellido está mal escrito, no sabía si Evans iba con 'b' o con 'v'. Fijate a ver si lo escribí bien-dijo Santana viendo cómo la cara de Brittany se tensaba y su mirada iba dirigida al piso como un niño que estaba ocultando algo.

-¿Te ocurre algo?-dijo Santana con un tono de preocupación en su voz al ver el cambio de actitud de Brittany.

-É' que...-dijo la ojiazul nerviosamente-...yo...yo no sé leer-dijo Brittany mientras mantenía su mirada gacha mostrando cierta vergüenza, no quería quedar como una tonta frente a esa chica.

-Ah...-dijo Santana entre medio asombrada y medio desconcertada-No, no te pongas así, no pasa nada, seguro que está bien escrito-dijo la morena tratando de no incomodar a la rubia. Notó que Brittany estaba avergonzada porque no quería crear en la morena un sentimiento de lástima, pero lo que no supo Brittany fue que otro sentimiento se formó dentro de la latina, un sentimiento de ternura y de protección. No sabía por qué, pero la morena sintió la necesidad de querer proteger a esa hermosa rubia que despertaba en ella ternura.

En ese momento hubo una gran conexión entre ambas chicas, reinó el silencio, pero no había tensión en el ambiente. Todo estaba bastante relajado y Santana sentía que esa rubia en frente de ella jamás podría lastimar a nadie, mientras que Brittany vio en la morena a una persona que siempre la comprendería.

No lo sabían aún, pero algo entre ellas algo se había encendido...


Sí, fue un poco largo y con mucha información y poco Brittana, pero prometo que en los siguientes habrá más, ahora es el inicio y recién se conocen, pero conforme pasen los capítulos su relación será más frecuente (tiene que serlo)

Por último, recomiendo ver la novela en la que me inspiré. Tuvo mucho éxito y fue una historia muy bien contada.