En una pequeña habitación que era únicamente iluminada por las luces de la calle, se encontraba un hombre recostado en la cama que estaba directamente en el techo. Aquella habitación podía ser simplemente definida como cuatro paredes que tenía una pequeña cocina, un baño, una nevera, un sofá y…un colchón en el suelo.

El hombre se despertó como un niño que acaba de tener un mal sueño. Este hambre debía rondar los veinte años y tenía una fuerte cabellera larga y castaña. A pesar de su aspecto robusto, las marcas de su rostro le hacían ver un poco más mayor. El pelilargo sudaba y parecía como si todo el trayecto hasta ahí lo hubieran tenido en un refrigerador. Oh espera, lo habían hecho.

-Ya empezaba a pensar que no te despertarías nunca.-Dijo una voz masculina que provenía de la oscuridad de la casa.

El castaño se alarmó al instante y se fue para atrás hasta tener su espalda contra el sofá. ¿Quién era ese hombre? ¿Dónde estaba él? ¿Qué estaba pasando?

-Yo…Yo…estaba en Wakanda…Mi brazo…-El castaño notó que su brazo biónico ya no estaba.-Yo…me congelé. No debería de estar aquí. ¡NO TENGO QUE ESTAR AQUÍ!-Comenzó a gritar.

-Bucky, tranquilízate. No voy a hacerte daño. –Un hombre con traje y con aspecto de tener ya los cuarenta años salió de las sombras para poder ser visible al castaño. -Bucky.

Era él. Era Bucky. Pero no era el héroe de guerra que nos relataba la historia . El problema era que tampoco era el cruel asesino del que todos hablaban. Era alguien completamente distinto. Tenía una mirada que reflejaba todos los abusos que había recibido a lo largo de siete longevas décadas. A primera vista podía parecer un simple hombre. Pobres de los que pensaban eso. Todo lo que le habían hecho le había convertido en la fusión perfecta entre hombre y arma. Él era la muerte más perfecta que pudiera tener una persona. Pero a pesar de todo eso… él era un hombre atormentado.

-Seguramente te preguntarás dónde estás. Pues verás…-Empezó a hablar el hombre con traje.

-Estoy en Rumanía. Budapest. Creo que soy lo bastante listo como para saber reconocer mi propia casa. Veo que habéis hecho bien la limpieza.- Bucky notó el desconcierto del hombre y decidió seguir hablando.-Eres de SHIELD. Puedo ver la Walter-P38 que tienes en la chaqueta. Los de HYDRA suelen preferir algo más fuerte.-Dijo el asesinó mientras se incorporaba y se sentaba en el sofá.

-¿Sabes acaso quién soy yo?

-Eres…Phil Coulson. Agente y tercera cabeza de SHIELD. Deberías estar muerto… un asgardiano de acuchilló en el corazón.

-Y tú te caíste de un tren o por lo menos tener unos cien años.

A medida que las palabras fluyeron, el soldado se fue tranquilizando y asimilando la situación.

-¿Qué estoy haciendo yo aquí?

Phil sacó de su traje una especie de botón rojo que poseía una luz roja y se la tiró al castaño para que la viera de cerca.

-Es una micro-mina. La encontraron dentro de lo que quedaba de tu implante. Si hubiera explotado te hubiese volado el otro brazo y lo que hay entre medias de ambos. El gobierno de Wakanda no poseía los planos mecánicos de tu brazo. Pero por suerte para ti, mensajero del miedo, nosotros sí. De nada.

-Genial, muchas gracias, ¿puedo volver ya a mi sueño helado?-Preguntó Bucky con indiferencia.

-No creo que eso sea lo mejor para usted, sargento Barnes.-Dijo Coulson mientras le mostraba unos informes.-Al parecer alguien vio cómo le sacábamos del país por lo que todas las fronteras con Wakanda están cerradas. Y por si eso no fuera poco, durante el transporte sus ritmos cardíacos se aceleraron y por poco muere de un infarto.-Sentenció el agente de SHIELD.

El pelilargo sintió como todo su mundo se venía abajo. No había podido esconderse, tampoco redimirse y ahora tampoco podía dormirse. Bucky pensaba en esos momentos que si ahí arriba existía algún dios…él no le caía muy bien.

-¿Puedo hacerle una pregunta sargento Barnes?-Preguntó de forma atenta Coulson.-¿Porqué hacerlo? ¿Porqué ocultarse del mundo de esa forma?

-Por…Porque es lo correcto. He matado a gente, he tenido a un nazi en el cerebro durante décadas. Ni siquiera puedo fiarme de mí mismo por lo que ahora solo me queda una opción. Morir.

-Sargento, con todo el permiso del mundo es usted un idiota. Usted fue parte de HYDRA pero también fue parte de SHIELD. Hemos visto cómo te convertías en un poderoso guerrero y hemos estado con usted a lo largo de todos los sucesos de su vida, pero ya no podíamos mirar sin más. Te ayudaremos a acabar con HYDRA. La muerte es una forma de escapar, Bucky. Es un soldado, no un cobarde. Tan solo un cobarde acepta la muerte.

-Yo...no soy un cobarde.

-En ese caso puede que esto le interese.-El agente dejó caer sobre el soldado una carpeta de archivos donde ponía NUEVOS VENGADORES.

Frank la había fastidiado de una manera horrible. Y pensar que la compra-venta de armas era en realidad una tapadera de SHIELD para atraparle.

El vigilante abrió los ojos y se encontró en una sala de monitores y enfrente de él estaba un hombre afroamericano que tenía un parche en el ojo. Fran sabía perfectamente quién era, auque…¿Quién no conocería al director de SHIELD?

-Co que al fin despiertas. ¿Qué tal una taza de café caliente?-Preguntó el del parche sin obtener ninguna respuesta del vigilante.-¿Qué te pasa, Frank? Antes solías ser mucho más sonriente y hablador.

El pelinegro desvió la mirada y mantuvo su semblante serio.

-Sí…hace un millón de años.-Habló sarcásticamente Fury. Mira en lo que te has convertido. Eres un juez, jurado y un ejecutor autoproclamado. Punisher, te llaman. Crees que estás por encima de la ley, tú y ese maldito cráneo.-Dijo el director mientras miraba al símbolo que tenía Frank en su pechera.-Sin duda eres efectivo pero hay reglas que debemos seguir, allá afuera no es el lejano oeste. Ni siquiera para ti.

-Sé que no soy John Wayne pero también sé que tú aquí o eres el alcalde del pueblo.-Dijo Frank devolviéndole la mirada a Nick.

-Mientras atacabas a ampones de poca monta no tenía problemas con tus métodos y te actuar libremente. Pero esta vez no puedo mirar para el otro lado. Te metiste en mi territorio.

-Yo hago lo que tengo que hacer. Eso es todo, Nick.

-¡Por favor! Esta es una operación mucho más grande de lo que podrías imaginar. Por eso te tengo esposado, Frank. ¡No puedo dejar que te entrometas y lo eches a perder! Nos cuesta tiempo y dinero.

-¿Es tu operación? ¿Cuánta gente crees que murió mientras que tú desperdiciabas todo ese tiempo y dinero? Más allá de eso, ¿cuántas vidas inocentes dejarás que arruinen mientras hablamos y actúas según las reglas?

El director de SHIELD se quedó durante un tiempo en silencio.

-Sé que no eres estúpido, Frank. Así que no seas tan estrecho. Tú quieres ganar una batalla, yo quiero ganar la guerra.

-Ustedes están tan preocupados por la guerra que olvidan a toda la gente que queda atrapada en el medio. ¿A quién le importa si ganas sino queda nadie con vida para celebrarlo?

-¡Nos importa detener a los malos! Estamos del mismo lado en ese punto. Pero para hacer eso…te necesito a ti también.-El director le dio a Frank el mismo tipo de archivos que le dieron al soldado.-Te necesito en este equipo. Había pensado en traer a tu antiguo abogado, el señor Murdock.

-No te estoy diciendo que no. ¿Pero qué pasara si el soldado vuelve a perder el control? ¿Qué harás con él?

-Por más que me cueste admitirlo…Eso te lo tendré que dejar a ti.