Disclaimer: Ninguno de los personajes o el mundo ninja me pertenecen, mío tan sólo es la historia y mi pobre imaginación, los cuales les brindo de todo corazón. ¡Espero lo disfruten!

Advertencias: Posible oc, contenido adulto, lenguaje soez.


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MIENTRAS NIEVE.

Capítulo 1:

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Primer contacto: curaciones.


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La sintió venir mucho antes incluso de que estuviera frente a él.

En cuanto la vislumbró a través de los árboles, varios metros a su derecha, Sasuke notó de inmediato las claras señales de huida en su comportamiento: tensión en el cuerpo, brillo asustado en la mirada y la respiración pesada y dificultosa de alguien que lucha contra su propio cansancio.

Se sorprendió un poco al ver que se trataba de una Hyuga; aquellos ojos blancos la delataban. Pero su sorpresa no se debía sólo a eso, también había algo muy familiar en ella. Quizá fue la razón por la que sintió un primer impulso de acercarse y socorrerla. Más no lo hizo, al menos de momento. Tan sólo se quedó en su sitio, analizándola y tratando de descifrar de dónde provenía aquella extraña familiaridad que sentía al verla.

Una de sus finas cejas negras se levantó con expectación en cuanto vio que se detenía, pensando en que al fin se había dado cuenta de que era observada, pero ella no volteó en su dirección.

La observó morderse los labios, con la frustración gravada en sus facciones, mientras observaba de forma insistente un montículo de nieve que él no hubiese volteado a ver dos veces.

Sin darse cuenta, Sasuke también se encontró analizando el sitio. No tenía nada especial a primera vista, pero, observando más a detalle, notó las pequeñas hendiduras irregulares en lo más alto, como si la nieve se estuviese desbordando ligeramente hacia adentro. Entonces comprendió: detrás de aquella masa blanca se ocultaba una entrada, probablemente para acceder a alguna cueva; un lugar perfecto para esconderse.

¿Si la Hyuga estaba tan cerca por qué se detenía?

El ex-vengador pensó que probablemente la Hyuga supo que era inútil esconderse ahí tras el claro rastro que dejaba su cojera sobre la nieve. O tal vez, simplemente ya no podía seguir avanzando.

Sasuke interrumpió sus cavilaciones cuando notó otras presencias acercándose.

Instintivamente, se ocultó en cuanto el primero alcanzó su campo de visión. Los demás se replegaron a su alrededor. Decidió actuar con cautela y se dedicó a inhabilitar a los ninjas que había en la periferia de forma eficiente y sigilosa, hasta que sólo hubo el que se encontraba demasiado distraído en atormentar a la Hyuga como para notar que ya no tenía hombres a los que llamar. Entonces lo mató también.

Lo demás pasó en cuestión de segundos, aunque el tiempo pareció ralentizarse de forma dramática. Sus ojos conectaron y Sasuke pudo apreciar el brillo de reconocimiento en su blanquecina mirada antes de que ella comenzara a desplomarse hacia el frente.

Haciendo alarde de sus reflejos, la sostuvo antes de que cayera al suelo y la ayudó para estabilizarse. Parecía una muñeca frágil y sin voluntad cuando pateó sin remordimiento el cadáver del hombre lejos para ayudarla a sentarse, recargándola contra el enorme tronco del árbol que previamente ya usaba como soporte.

Fue ahí, teniéndola a un palmo de distancia, que reparó en sus heridas.

No se molestó en intentar preguntarle sobre lo sucedido, no era de su interés, tan sólo apartó los bordes de la capa y comprobó su estado por si mismo. La mancha oscura en su camisa no tenía buen aspecto. Sin perder tiempo, retiró la faja que rodeaba su cintura y le abrió la blusa buscando mirar la herida, pero no tuvo acceso a ella, pues una marca roja sobre la tela blanca del corpiño denotaba que estaba aún por debajo de este.

Sasuke titubeó un momento ante la idea de tener que desnudarla, pero se reprendió de inmediato. En aquella situación lo último que debería estar haciendo era perder el tiempo con con temas tan estúpidos como el pudor. No era como que a él le incomodara tener que ver a una mujer desnuda, nunca lo había hecho antes y no le interesaba hacerlo ahora, en realidad, así que por ello no comprendió del todo la extraña sensación que experimentó en el estómago al acercar su mano para tomar la prenda con intenciones de apartarla.

Por una fracción de segundo sus dedos hicieron contacto con una piel muy suave, aunque anormalmente fría al momento de tomar el borde del corpiño y empujarlo hacia arriba sin ningún miramiento o delicadeza.

Su ceño se frunció, haciendo una mueca de profundo fastidio con la boca, al ver que la herida aún permanecía fuera de su alcance obstaculizada por el estorboso pecho de ella.

De la garganta del Uchiha emergió un peligroso gruñido cargado de irritación cuando se vio obligado a tomar el abundante seno de la chica con su mano para apartarlo con brusquedad y así poder acceder a la herida de una vez por todas; ante él se presentó un corte redondeado e irregular, situado justo bajo la curvatura del seno izquierdo, se alargaba ligeramente hacia la espalda y emanaba un hilo constante de sangre que descendía por su costado.

Estaba claro que quien fuera que le hizo aquello había fijado su corazón como blanco, pero había fallado a penas por milímetros. Esperaba que no hubiesen tocado el pulmón o la Hyuga podía darse por muerta.

Sin la certeza de que su ayuda no estuviese siendo en vano, cortó las correas de la mochila de la Hyuga y la retiró de debajo de ella para obtener el kit de emergencia. Cuando obtuvo las vendas, colocó entre sus dientes uno de los extremos para sujetarla y respiró hondo por la nariz todo lo que pudo de aquel aire frío que los rodeaba, armándose de paciencia antes de verse nuevamente obligado a quitar de en medio aquel redondo y abundante obstáculo.

Sin más remedio, se inclinó para empujarlo con el rostro y así poder afirmar la venda sobre la herida con su única mano. Ignorando el hecho de que el generoso y suave seno de la chica estaba prácticamente sobre la mitad de su cara, Sasuke comenzó a rodear el delgado torso de la chica con ágiles movimientos, tirando hacia atrás con la boca y consiguiendo que el extremo suelto quedara atrapado por el resto de la venda. Rápidamente dio otra vuelta para que no fuera a soltarse, halando firmeza para asegurarse de detener el sangrado; quizá lo hizo con demasiada brusquedad, porque la escucho soltar un suave quejido. Al menos sabía que aún no estaba del todo inconsciente.

El procedimiento se fue volviendo lento y tedioso, dado que tenía que apoyarse de sujetar entre el cuello y la barbilla el pequeño rollo de venda cada que debía dar una nueva vuelta. Tener una sola mano presentaba alguna desventajas en labores como aquellas y el voluminoso cuerpo de la Hyuga no hacía más que entorpecer sus acciones.

Sasuke en verdad odió que aquella chica tuviera los senos tan grandes, porque se interponían y rozaban su rostro, manos y brazo en cada movimiento que hacía por más cuidadoso que él fuera para evitarlo.

Cuando por fin terminó, el moreno se encontraba totalmente fastidiado. Resopló y clavó su furibunda mirada negra sobre la delicada figura de la chica. Temblaba y parecía estar sufriendo, su frente se encontraba perlada de sudor y ostentaba la clara palidez de alguien que perdió mucha sangre. Tenía muy claro que requería atención medica, y que tenerla congelándose en medio del bosque no era precisamente lo más conveniente, así que le cerró la capa sin molestarse en acomodar antes su ropa y se agachó para tomarla, empujándola contra su pecho mientras la rodeaba con su brazo.

Agradecía que al menos fuera pequeña, eso facilitaba las cosas, aunque de todas formas tuvo que flexionarle las piernas hasta el pecho para poder sujetarla por debajo de las rodillas mientras su antebrazo se metía bajo su axila.

También era muy liviana, pudo notarlo en cuanto se puso de pie.

Sasuke meditó sus posibilidades. El pueblo más cercano se encontraba a dos días de viaje, y dudaba que aquella chica pudiera soportarlo en su condición actual. Tampoco estaba seguro de si en ese pequeño pueblo habría algún medic-nin y los sanadores convencionales podían hacer poco más que lo que él ya había hecho.

Así que, sin otras opciones por el momento, se dirigió hacia la entrada oculta tras aquel montículo de nieve en que la chica pensaba resguardarse.

Después de despejar la entrada de nieve, Sasuke cayó en cuenta que el sitió era prácticamente un agujero. La entrada no medía más de metro y medio de alto y un par de ancho, por lo que tuvo que ponerse casi en cuclillas para entrar, acción incómoda al tener que sostener el cuerpo de la chica al mismo tiempo. Resoplando, la dejó sobre el suelo.

No quedaba otra que esperar a que la Hyuga fuese más fuerte de lo que dejaba ver su apariencia.


El menudo cuerpo se estremecía. Sasuke no sabría definir si era por el frío o la lucha que estaba haciendo por sobrevivir. Aún así, decidió cooperar con el primer punto, prendiendo una fogata para darle calor. Conocía que ante, la perdida de sangre, la temperatura corporal bajaba significativamente. Y justo ahí se encontraban en pleno invierno.

Llevaba ahí dentro poco más de un cuarto de hora, pero el tiempo parecía ir más lento.

Observó sus labios, azulados y temblorosos, y se sintió atado de manos. Nunca se había tomado la molestia de aprender ninjutsu medico; sólo hasta ese momento pensó que podría haberle sido útil.

La chica gemía y se estremecía cada tanto. Él permanecía atento al vendaje, pero había hecho bien su trabajo, pues se conservaba blanco e inmaculado, sin muestra aparente de sangre.

Se preguntó cómo podía seguir viva todavía, y entonces recordó el estado en que encontró la herida; la sangre ya coagulada que parecía haber alrededor de ella y en sus ropas. Sin duda alguna la chica había estado tratando de sanarse, sin éxito. Supuso que al estar huyendo y realizando movimientos bruscos, muy seguramente la herida cada tanto se le volvía a abrir. Tuvo que reconocer que aquello fue bastante inteligente de su parte, ganando tiempo para encontrar algún lugar donde esconderse y poder recuperarse.

Cosa que le hizo preguntarse cómo es que había llegado hasta el punto en el que la encontró.

Un quejido atrajo de nuevo su atención sobre ella y notó que la respiración de la Hyuga, hasta el momento errática, comenzaba a tornarse débil y pausada.

Sasuke estaba planteándose seriamente la posibilidad de meterle un chidori por el pecho si es que su corazón empezaba a fallar, cuando los parpados de la Hyuga se agitaron; unos nacarados iris lo miraron a través de unas espesas pestañas, su mirada se reflejaba infinitamente cansada, pero al menos había recuperado la conciencia.

Activó el sharingan y notó las casi agotadas reservas de chakra. Estaba demostrado que ella misma podía curarse, pero si no lo había hecho, era porque ya no tenía posibilidades para ello. Una idea le vino a la mente y pensó que podría funcionar.

Colocando su mano sobre uno de sus hombros desnudos pulsó su propio chakra dentro del cuerpo de la Hyuga.

Hinata se estremeció, sintiendo como el chakra del Uchiha comenzaba a inundar su interior. No pudo evitar compararlo con aquella vez que tomó la mano de Naruto en medio de la guerra; su chakra había sido cálido y poderoso, casi como un abrazo que la envolvió y calentó por completo su cuerpo; el de Sasuke por otro lado, se sentía abrumador e imponente, extrañamente oscuro y frío, y aún así, podía apreciar cómo un poco de energías le volvían como por arte de magia.

La ex-heredera suspiró con alivio sin poder contenerse y buscó sus ojos para mirarlo con agradecimiento. En aquella mirada negra no pudo encontrar nada de vuelta, pero si él no la había abandonado, si le estaba brindado energías y la había vendado, significaba que a su modo se preocupaba por ella.

—Escúchame bien, Hyuga —urgió Sasuke— necesito que te concentres y hagas un esfuerzo para recuperarte. El ninjustu medico es capaz de regenerar no sólo tejido, también fluidos como la sangre y tú perdiste demasiada. ¿Sabes hacerlo?

Hinata hizo un pequeño movimiento de cabeza para asentir.

—Bien —dijo— entonces hazlo. No me tomé la molestia de salvarte para que vengas y te mueras ahora.

Hinata no supo si Sasuke estaba intentando hacer una broma, pero parecía estar hablando absolutamente en serio.

Cerró los ojos frustrada, era obvio que ella tampoco quería morir, pero su cuerpo estaba tan entumido y había momentos en los que se sentía ir, ¿cómo iba lograr hacerlo si ni siquiera podía subir su mano para colocarla sobre la herida?

"No puedo" quiso decirle, notando como las lágrimas se arremolinaban tras sus párpados.

La mirada de Sasuke se endureció al notarlo y ver la derrota reflejada en sus ojos perla, su gesto se tensó.

—Vas a hacerlo —sentenció, tomando su mano sin ninguna delicadeza para él mismo colocarla contra la herida.

Hinata sintió una punzada de dolor ante el brusco movimiento, gimiendo de forma silenciosa en protesta.

Sasuke la ignoró.

Regresó a sujetar su hombro y apretó sobre la blanca piel, concentrado en crear un flujo contante de chakra para hacerlo circular por el cuerpo de ella al ver que no era capaz de hacerlo por si misma.

—Dejar de lloriquear de una maldita vez y concéntrate —gruñó.

Hinata sintió las duras palabras clavarsele como agujas en el pecho, pero se aferró de ese dolor para impulsarse y dejar de ser débil. Así que hizo lo que le estaba ordenando. Concentró cada célula de su cuerpo en acumular chakra en su mano y transformarlo en nijustsu médico, su cara se contrajo ante el esfuerzo que estaba haciendo.

Una débil luz verde comenzó a parpadear bajo su palma y Sasuke pudo notarlo, apretando su mano en una silenciosa orden que dejaba bien claro que ni siquiera pensara en detenerse.

Hinata comenzaba a respirar con dificultad debido al esfuerzo, pero comenzaba a sentirlo, el ninjutsu estaba haciendo lo propio llenando de vida sus venas.

Sasuke no supo cuánto tiempo estuvieron así, él haciendo fluir su propio chakra dentro de ella mientras se curaba, pero ciertamente aquello empezaba a hacer estragos en él, sin embargo, se mantuvo con el sharingan activado, vigilando minuciosamente el proceso. Hasta que el resplandor verde se esfumó de la pequeña mano de la Hyuga indicándole que se había desmayado. Su respiración era lenta y acompasada, un poco de color había vuelto a su rostro.

Suspirando, Sasuke se dejó caer sentado sobre el duro suelo, notando el entumecimiento provocado por estar en una misma posición por mucho tiempo. Hasta ese momento cayó en cuenta lo tenso que estuvo, retirando su mano del hombro ajeno. Descubrió con sorpresa que sus dedos quedaron marcados sobre la blanquecina piel, demostrando lo fuerte que la estuvo estado sujetando y que muy posiblemente todo el tiempo le estuvo haciendo daño.

Frunció el ceño. Había estado tan concentrado que no reparó en el pequeño detalle que el rostro contorsionado de ella no había sido sólo por el esfuerzo, sino que también era una mueca ante el dolor que le estaba provocando.

Dirigió su atención hacia la mano que no se había movido de su costado y pudo evitar que su mirada vagara un poco más allá de lo que cubrían las vendas. Reparó en su piel erizada por el frío, la curva que formaban los montes de sus senos presionados por la venda. Su ceño se profundizo al caer en cuenta de lo que estaba haciendo y tomó sus ropas para acomodarlas con brusquedad, sin querer reparar en el hecho de haberse tomado tiempo para mirar innecesariamente.

Cerró los ojos resoplando con fastidio y se recargo contra la pared de la cueva, tratando de no pensar en la chica inconsciente y moribunda con la que se veía arrastrado a esa situación. Pero no pudo evitar mirarla una vez más, sus ojos parecieron tener voluntad propia. La Hyuga tiritaba, el clima era helado y sus ropas estaban completamente húmedas debido a la nieve, pero ademas de acercarla al fuego todo lo que era prudente, Sasuke no podía hacer más por ella. Parecía estar bien, durmiendo apaciblemente, incluso ahora tenía un muy ligero rubor en las mejillas lo que le quitaba aquella apariencia moribunda.

Entonces ahí, mirándola y sin sentir sobre él la presión de que se fuera a morir de momento a otro, su mente evocó todo lo que se vio forzado a hacer para curarla. Su mano comenzó a hormiguear al recordar la forma en la que había cubierto su seno para levantarlo, rememorando la sensación de carne blanda y suave contra su rostro. Fue consiente de la descarada cantidad de veces que toco sus pechos, los había rozado con sus labios, nariz y prácticamente todo su rostro; el roce contante e inevitable de sus endurecidos pezones contra su brazo cada que daba una nueva vuelta a la venda, los había sentido aún sobre la tela de su manga y hasta ese momento caía en cuenta de ello.

Algo extraño se agitó en su vientre, provocándole incómodos hormigueos en ciertas zonas.

Gruñó sonoramente, soltando aire lentamente por la nariz para relajarse.

Estaba tan perturbado y molesto por las incomodas sensaciones, que ni siquiera notó cuando dijo la primera cosa completamente estúpida en su diecinueve años de vida:

—Me las vas a pagar caro si te mueres, Hyuga...

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N/A:

Paso de rápidito para dejar este cap. He tenido muy poco tiempo para escribir últimamente, pero el lado amable es que ya tengo el borrador del tercer capítulo, quizá lo esté publicando en estos días.

Muchas gracias por leer y aún más a quienes se toman el tiempo para dejar un review. Siempre es un gusto saber sus opiniones, le llenan a uno de calentito y le meten más ganas de escribir. Sé que mi escritura es aún bastante de principiante y me falta mucho por mejorar, por ello agradezco a quienes están compartiendo conmigo en el proceso. Trataré de mejorar día a día para ustedes.

Nos estaremos leyendo pronto.