Mi tía me había inscripto allí, solo fue y volvió, con la boleta de horarios. Ella me cuidaba ahora, y lo mejor era eso, bueno, debía hacerlo, ella era como mi madre ahora , en realidad, siempre lo fue, porque ella junto con mi padre me habían cuidado.
Era mi primer día, estaba aterrada, ja! Que gracioso, un vampiro aterrado de un humano. Sin duda es algo que me hacía sonreír ese día. Entré, y todos se fijaron en mi, me sentía muy avergonzada, yo no soy pálida, ni tengo sangre por mis venas, eso significa que no puedo sonrojarme. Y eso creo que es algo bueno, así parezco con más confianza. Miré a todos los alumnos, todos sus rostros coloreados, y sus pensamientos, ¡sus pensamientos!, eran insoportables, una chica, que se llamaba Aixa, pensaba en mi atuendo, era un atuendo normal, bueno, para mí, yo siempre visto de blanco y negro,, igual que la mayoría de los vampiros.
Escuchaba cada pensamiento, cada recuerdo, cada sonido que había en sus mentes, me asustaba, hasta que pensé: Laya, no te rindas, son solo un par de pensamientos, no les des importancia; bueno, en realidad debería darles importancia, así hallaría a los vampiros. Un chico pelirrojo se me acercó. - ¿tú eres la nueva? – Lo miré a los ojos, eran negros, leí sus pensamientos, él pensaba, guau, que chica, si nos hacemos amigos tal vez un día podamos ser más que eso. Hice un sonrisa burlona y dije – Me llamo Laya – tomé aire y luego dije – Hola - . El chico me miró y me sonrió, - y. y tu … tú tienes novio? – Me preguntó, yo lo vi con cara rara, me quedé pensando, intentando saber cómo le diría – No te parece muy pronto para preguntar eso? – Le dije, me sentía orgullosa por lo que le acababa de decir, el hizo una mueca, y antes de que pudiera decir algo, se acercó una chica, sus pensamientos eran bajos, su voz era de bajo volumen, se llamaba Olivia, me daba risa saber su nombre antes de que ella lo dijera, le lancé una sonrisa de oreja a oreja. – Hola! Me gritó – Olivia miró a aquel chico pelirrojo, que se llamaba Sean. Olivia me miró y después cambió su mirada hacia Sean, y al final dijo – Sean! Pobre chica, déjala en paz! – Lo que quería decirle en ese momento, era gracias, lo iva a decir justo cuando Olivia dijo – De Nada – Me quedé en shok, no sabía que decir, ¿acaso ella leía el pensamiento como yo? – Se lo iva a preguntar cuando ella dijo – Algo así - . Mi boca se abrió, y me quede así por más de 30 segundos, entonces, pude hablar – Di…di disculpa ¿qué? - .
Resultó gracioso para ella, y para Sean, por que empezaron a reírse sin parar, Olivia, me arrastró hacia el baño, yo la vi, tocó sus ojos, y con mucho cuidado, se sacó uno de sus lentes de contacto. Lo podía creer, la verdad no era difícil de predecir que habría otros vampiros en un lugar tan frio y nublado como Forks. – A qué edad te convirtieron? – Le pregunté esperando con ansia su respuesta, ella se puso las lentillas de nuevo y dijo – Hace tres años – Dijo – Te contaré la historia, yo era una humana como cualquier otra, tenía una vida normal, hasta que de repente, me empecé a transformar, no estaba en la realidad, mi cuerpo, no lo sentía, hice mi transformación, duró un par de días, y luego, estaba sola, mi familia se había ido, solo estaban sus cadáveres, no fue fácil, pero lo conocí a él, y nos hicimos amigos, empecé a crecer, y él también – Hizo una pausa y agregó – Jamás nos separamos, ¿y tú? – Sentí una especie de cosquilleo que atravesó todo mi cuerpo, tragué saliva y dije – Yo fui mordida a los 9 años, mi transformación duró un año entero, pero fue porque fui maldita con un don extraordinario, mi padre murió defendiéndome de los Vulturis, querían llevarme , por mi don, y hui, mi tía me trajo, para mezclarme y estar a salvo - .
Casi desprendo una lagrima, de no ser por que tocó la campana, Olivia me susurro - Nos vemos a la salida y seguimos hablando – No me dio opción de responder, me fui a mi clase, ansiosa por que terminara el instituto.
