RWBY relationship week

DAY 2: Velvet Scarlatina & Cinder Fall


Poor little rabbit…


Decir que aquel bar era el lugar menos adecuado para ella sería un eufemismo. El local era oscuro y lúgubre, casi siniestro. La música que se escuchaba no estaba del todo mal, pero el grupo que la tocaba tenía un aspecto que sólo se podía cualificar como sospechoso. Aunque eso mismo podía aplicarse a toda la gente que había en el lugar, desde el camarero hasta el borracho que medio dormitaba en una de las mesas del rincón.

Todo allí era oscuro, lúgubre, siniestro y sospechoso.

Todo, menos ella.

No era la única chica joven que había allí, pero su aspecto decía a voces que aquel no era el sitio al que pertenecía. Su ropa de combate no encajaba con la vestimenta oscura y casi andrajosa del resto de clientes. Su cabello largo se notaba claramente bien cuidado, a diferencia del de los demás. Y, a pesar de intentar esconderlo, sus ojos mostraban nerviosismo.

Aún así, se armó de valor y cruzó la estancia hasta la barra del bar, donde pidió una copa mientras se sentaba en un taburete que había visto mejores tiempos. Tamborileó con los dedos en la madera gastada. Notaba algunas miradas en ella, pero sabía que, por muy fuera de lugar que pareciese, la gente no haría preguntas.

El camarero dejó su copa en frente a ella con más fuerza de la necesaria y parte del contenido se derramó por la barra. Buscar una servilleta por ahí no era una opción, así que agarró el vaso, resignada a mojarse las manos con la bebida.

Con el primer sorbo, tuvo que aguantar una mueca ante el sabor y supo que no pegaría un segundo trago de eso. Movió el vaso para ver bailar el líquido en su interior. Esperaba no tener que pasarse mucho rato más en aquel antro.

De nuevo, se preguntó si lo que estaba haciendo era lo correcto. De hecho, aquella pregunta se la había estado repitiendo cada vez con mayor frecuencia desde que llegó a Beacon. Se pasó la mano por la cabeza, echándose para atrás el flequillo y el par de orejas de conejo que sobresalían de entre su pelo.

- Pareces completamente fuera de lugar.

Una voz aterciopelada la sobresaltó y, cuando miró a su lado, se encontró con unos ojos dorados observándola. No sabía en qué momento se había sentado en el taburete a su lado, pero un escalofrío recorrió su espalda al ver la sonrisa de la mujer.

- Buenas tardes, señora Fall.

- Ah, Velvet, tan formal como siempre.- Alargó la mano para hacerse con la copa de la Faunus y pegó un pequeño sorbo.- Puedes llamarme Cinder, encanto, ya lo sabes.

Velvet asintió con la cabeza mientras miraba de reojo la marca de pintalabios que había quedado en el vaso. A diferencia de ella, Cinder Fall no desencajaba en aquel lugar. Su apariencia era sensual y provocativa, pero había algo que le daba un aire tan mortífero y peligroso que te hacía plantearte dos veces el querer dirigirte a ella.

- No puedo quedarme mucho.- Murmuró la Faunus; aquella mujer la ponía nerviosa.- Mi equipo sospechará si no regreso antes del toque de queda.

La morena asintió ligeramente, aunque parecía desinteresada en lo que pudiera decirle la chica. Casi parecía aburrida por tener que estar ahí. Sus ojos dorados vagaron por las bebidas que había en la estantería de delante, pese a que Velvet estaba segura de que lo que en realidad hacían era comprobar el espejo de detrás de las botellas, vigilando a cada uno de los clientes el local.

- Tan sólo dime lo que tengas que decir y nos iremos.

- Por supuesto. Todo…

Sin embargo, se calló de golpe. Un hombre de mediana edad se acercó hasta la barra para pedir un par de jarras para su mesa. La Faunus se obligó a guardar silencio; sabía que si decía algo mientras un extraño estaba cerca, Cinder se enfurecería. Y, desde luego, eso era algo que no quería ver.

En esos segundos en silencio, su cabeza volvió a preguntarle si estaba segura de lo que estaba haciendo. Tragó saliva. A pesar de ser una maga más que cualificada, su personalidad nerviosa y tímida la habían marcado como un miembro débil dentro del nuevo White Fang. Cuando el cabecilla de su grupo le mandó ir a Vale para infiltrarse en la Academia Beacon, aceptó su misión sin rechistar.

Cinder repiqueteó las uñas en la barra con gesto nervioso. El camarero se estaba demorando más de lo necesario con las bebidas de ese hombre y, sin saberlo, estaba acabando con la poca paciencia de la mujer.

Ese nuevo White Fang, con esos nuevos aliados, no le acababa de gustar a Velvet. La discriminación de los humanos hacia los Faunus había llevado a éstos a organizarse para protestar. Cuando esas protestas pasaron a la violencia, Velvet las justificó como necesarias. Demasiado tiempo siendo víctima de los humanos, tratada como poco más que un perro callejero, insultada y maltratada de todas las formas posibles.

Pero desde que había entrado a Beacon…

Al principio todo era igual que siempre. Sus largas orejas de conejo eran difíciles de disimular, así que ocultar que era un Faunus era imposible. Desde que puso el pie en Vale, había sufrido miradas de desprecio por parte de los humanos. Esa gente egocéntrica y engreída siempre se creía superior al resto. Un grupo de estudiantes la había marcado como su diana personal desde el primer día en Beacon. Cardin y el resto de su equipo no eran muy diferentes a los humanos a los que estaba acostumbrada. Sólo por ser distintos, los Faunus eran considerados escoria, sin importar que las cosas que los hacían similares eran más que aquellas que los distinguían.

Pero con el paso de los días, Velvet se empezaba a dar cuenta de que, en Beacon, no todo el mundo era como Cardin.

Hasta entonces, nunca se había topado con ningún humano que le dirigiese la palabra como a un igual, pero en aquel lugar había gente que parecía tratarla como a uno más. Incluso, tal vez, como a una amiga. Los profesores eran amables, los estudiantes charlaban con ella y su equipo parecía que empezaba a tomarle cariño. Sí, aún había veces en los que algún humano se metía con ella, pero aquellos ataques cada vez eran menos frecuentes. A veces, incluso, algunos de sus compañeros habían salido en su defensa.

Y todo aquello la confundía. Su vida había sido marcada por la discriminación, su personalidad asustadiza era consecuencia directa de ello, pero empezaba a pensar que no todos los fines justifican los medios.

Una bola de fuego a su lado la sobresaltó y por poco se cayó del taburete del susto. El bar se quedó en silencio un segundo, todos con la atención fija en Cinder, que miraba al camarero con frialdad mientras el fuego bailaba sobre su mano.

- Como no le des las malditas jarras de una vez, te incendio este antro de mala muerte al que llamas bar.

- ¡E-Enseguida!

El hombre no necesitó pensárselo dos veces antes de servir las jarras al cliente, que se fue corriendo de ahí. Desde el momento en que conoció a Cinder Fall, Velvet supo que tenía que tener cuidado con sus acciones. Aquella mujer era fría y despiadada y no permitiría que nada se interpusiera en sus "grandes planes". A la Faunus seguía sin gustarle que el White Fang se hubiera asociado con ella.

Soltó un pequeño grito cuando notó unos dedos en su oreja izquierda. Miró de reojo a Cinder, nerviosa, mientras la mano acariciaba con sorprendente suavidad el pelaje de su larga oreja.

- Pobre pequeña conejita.- Murmuró la mujer, con un brillo siniestro en sus ojos dorados.- Parece que no estás acostumbrada a que traten tus orejas con amabilidad. Me pregunto si has recibido muchos tirones en este tiempo que llevas en Beacon.

El rostro de Velvet se volvió completamente serio. Aquella frase le había recordado cada una de las veces en las que algún humano la había agarrado de sus orejas de conejo para tirar de ellas.

Ahora no era momento de dudar, tenía una misión que cumplir.


Notitas varias:

¡Por poco consigo terminar este a tiempo! Segundo día, segundo drabble. Velvet y Cinder me tocaron como dos veces cuando hice las parejas con el generador, así que me resigné a hacerla sí o sí. Es una pareja complicada porque se conoce muy poco de ambos personajes, y ni siquiera se sabe si se conocen entre sí, por lo que me he tomado la libertad de crear sus historias. He intentando que sus personalidades no fueran muy distintas a lo que hemos visto en la serie, espero haberlo conseguido.

¿Os ha gustado? Me daba algo de reparo poner a Velvet como una espía del White Fang, pero espero que no haya quedado del todo mal. Siempre podéis dejar un review quejándoos o con una crítica constructiva ;D jeje

Como en el caso anterior, este drabble también tiene dibujillo que lo acompaña, así que pasaos por mi tumblr para verlo: sikayurigoggles.