Capítulo 2
Lo logró.
Estaba a unos minutos de entrar en escena y debutar en el escenario de sus sueños. Aun después de haber fallado en hacer la audición, y causar un accidente tras bastidores, ahí se encontraba en frente de un espejo en los camerinos.
– Debo estar soñando─ fue lo único que dijo mientras se veía ausente en el espejo.
– Eijun-kun, ¿ya estás listo? – pregunto Haruichi al entrar.
– ¡S-si! – Eijun exclamó, poniéndose de pie, sin poder evitar tensar todo su cuerpo que portaba el adorable disfraz de una ardilla.
– ¿Te sientes bien? ¿Estás nervioso? – preguntó su amigo el cual lo veía con curiosidad y a la vez un deje de preocupación.
– ¡Para nada! ¡Estoy muy bien, muy feliz jajajajaja! – Eijun empezó a reír con obvio nerviosismo y hasta sudaba un poco.
– Todo estará bien, Eijun-kun. Solo sigue las indicaciones del jefe – dijo su amigo ─ y lo harás muy bien─ finalizo este con una sonrisa, apoyándolo.
Pero era inevitable estar nervioso. Nunca se imaginó que se subiría al escenario tan pronto, y mucho menos después de haber pasado por tantos problemas.
– Tienes que ir a ponerte en posición ahora, asi que vamos – Haruichi le indicó mientras le hacia una seña con su cabeza.
Ambos jóvenes salieron del camerino y se dirigieron a donde los demás acróbatas estaban, cada uno portando también trajes de animales y se encontraban en fila listos para salir a realizar su acto. Eijun solo se colocó al final.
– Escucha niño. Más vale que no vayas a arruinar nuestro acto – Jun le dijo sin mirarlo – Solo asegúrate de coordinarte con los demás y todo saldrá bien─ finalizo mientras veía al frente.
– ¡Si! ¡No los defraudaré! – respondió.
Eijun pudo escuchar como la música cambiaba y si recordaba bien, eso significaba que el acto de los animales iba a comenzar. Respiró profundo y trató de relajarse; solo tenía que confiar en sí mismo y todo saldría bien. No podía arruinar la única oportunidad de ser aceptado en Seidou.
Justamente cuando era el momento de subir al escenario, escuchó una voz llamándolo lo cual hizo que se volteara para ver de quien se trataba.
– Sawamura-kun. Pase lo que pase, nunca dejes de sonreír – Rei le dijo con una pequeña sonrisa.
Kazuya Miyuki caminaba por los pasillos de los bastidores con relajada estancia. Portaba ahora un atuendo de príncipe, color azul oscuro y decorado llamativamente con bordados dorados. Al pasar, escucho a muchos hablar sobre como el jefe decidió usar a un novato para reemplazar a Kawakami que acababa de lesionarse.
Dándole algo de curiosidad, decidió ir a comprobar si todo eso era cierto. Llego a la zona donde la mayoría de los actores hacían sus entradas y salidas.
– Vaya, no esperaba verte aquí. ¿Kataoka te llamo?─ hablo Rei quien tenia su vista fija hacia donde los acróbatas estaban listos para salir.
– Hola Rei-chan. Si, el jefe me pidió que viniera tan pronto llegara a Tokio– Miyuki saludo mientras la veía con una sonrisa.
– Bueno, llegas justo a tiempo para ver algo interesante─ comento la mujer con una pequeña sonrisa y cierto brillo en su mirada.
– Hm, ¿en serio? Había escuchado rumores de un novato participando en la función─ comento este, sin ocultar su interés y curiosidad.
– Así es. Aunque me preocupa que sea demasiado para él– dijo. La verdad es que ni ella se esperaba la tan repentina decisión de Kataoka en hacer a Eijun actuar esa noche.
– Si el jefe lo permitió, es porque el novato ha de tener algo especial ¿no?– dijo Miyuki regresando su vista nuevamente al escenario, donde unos trampolines de gran tamaño se habían instalado.
– Por cierto, ¿Cuál animal iba ser Nori? – pregunto este.
– Una ardilla – respondió ella.
– Con que una ardilla – Miyuki solo pudo sonreír al posar sus ojos en dicho personaje.
Vaya que las cosas se iban a poner interesantes.
Todos estaban en posición. Al momento en que las luces se encendieran, todos tenían que empezar el acto. En cada trampolín había tres acróbatas que se mantenían firmes de pie. Eijun se encontraba en el trampolín de la derecha y por supuesto, estaba tenso y un tanto ansioso. De acuerdo a las instrucciones que el jefe le dio, todo lo que tenía que hacer era saltar de trampolín a trampolín después de dar dos giros en el aire y asegurarse de estar junto con su grupo.
Era un "simple" acto de sincronización.
─"Solo tengo que seguir al mordaz pingüino y al conejito. Todo saldrá bien"─ Eijun respiró profundo una vez más y fijó su mirada al frente.
─"Puedo hacerlo sin du…"─
Pero sus pensamientos fueron interrumpidos en el momento en que las luces se encendieron. De inmediato notó la gran audiencia que estaba frente de él, y sin darse cuenta, se quedó paralizado unos segundos.
– ¿¡Niño, qué esperas!? – Jun gritó haciendo que Eijun se despabilara.
Eijun notó que los demás ya estaban saltando y tomando altura. Rápidamente intentó alcanzar a su grupo pero apenas y podía dar vueltas en el aire y no podía aterrizar correctamente con sus pies. Como pudo, fue capaz de cambiar de trampolín pero era obvio que no estaba sincronizado para nada.
– ¡Oye niño! ¡Salta más fuerte! – Jun le volvió a gritar.
– ¡E-eso intento! – Eijun gritó, tratando de seguirles el paso. Definitivamente la diferencia en experiencia era vasta.
─ "N-no puedo hacerlo"─ Eijun pensó ─"No puedo sincronizar mis saltos con los demás"─ ahora comenzaba a sentir cierta desesperación.
– ¡Ni se te ocurra rendirte! ¡Solo salta con fuerza y mira hacia al frente! – Jun siguió alentándolo.
En ese momento tenían que cambiar de trampolín de nuevo, por lo que Eijun logró poner sus pies firmemente en este y se impulso con la fuerza necesaria para recuperar su equilibrio. Y en ese mismo instante, miro hacia al frente.
Con sorpresa noto a todos los niños, jóvenes, y adultos que lo observaban. Eijun se dio cuenta que su actuación no era digna de ver, era una vergüenza. Entonces recordó el grupo de jóvenes en el quiosco de revistas y los insultos que dijeron.
─"¡No puedo darles una actuación tan mediocre!"─ Eijun dio dos vueltas en el aire y poco a poco fue alcanzando el ritmo de Jun y el conejito. Ya no tenía más problemas en saltar alto, todo lo que necesitaba era poder seguir a su grupo. La tensión que sentía antes se había ido completamente y ahora un sentimiento de euforia lo llenaba.
Ahora era capaz de ver la audiencia claramente y escuchar los aplausos y risas de todos.
– ¡Muy bien niño! ¡Ahora viene el final! – le indicó Jun.
– ¡Si! – dijo Eijun con determinación.
Miyuki y Rei presenciaban el acto atentamente. Rei no pudo evitar sentirse nerviosa por Eijun al ver como tenía dificultades para realizar las acrobacias. Miyuki observaba los movimientos del chico con una cara indescifrable.
Por alguna razón, no podía apartar su vista del torpe chico.
A medida de que el acto avanzaba, ambos vieron que Eijun mejoraba sus saltos, y con tiempo se acostumbró a los trampolines.
– Ese chico… no tiene nada de gracia – Miyuki dijo repentinamente.
– Bueno… admito que aún le falta mucho. Pero tiene potencial– Rei dijo mientras ajustaba sus lentes.
– Aunque me sorprende de que se haya acostumbrado tan rápido. Solo tiene que terminar bien – Miyuki siguió observándolo.
Un gran salto.
Eso era lo que debía hacer, dar un gran salto para extender sus brazos y piernas al mismo tiempo que los otros acróbatas. Se aseguró de ver atentamente a Jun para saber el momento justo, por lo que cuando Jun sintió la mirada de Eijun este asintió con la cabeza. En ese momento, todos ellos pisaron con fuerza la lona dando el culminante salto.
Eijun sintió como la adrenalina recorría todo su cuerpo y como un sentimiento de dicha llenaba su corazón.
– "¡Increíble!"– pensó al escuchar las ovaciones de la audiencia – ¡Jajajaja, lo logre! ¡Pude hacer…─
No pudo decir más, porque en su euforia no se dio cuenta de que el salto lo había impulsado fuera de la zona.
Empezó a caer rápido y si no hacía algo iba a impactar contra el duro suelo del escenario.
– ¡Sawamura-kun! – Rei no pudo evitar gritar al ver como el chico estaba a punto de caer. La audiencia también gritaba al ver como la ardillita no iba a lograr aterrizar.
Eijun cerró sus ojos con fuerza anticipando el terrible impacto que de seguro lo lastimaría. Pero de repente, sintió como unos fuertes brazos lo atrapaban y sin darse cuenta, aferró sus brazos al cuello de la persona que acababa de salvarlo. Y por alguna razón, se preguntaba quién podría hacer.
─"Acaso podría ser…"─
–No te preocupes, ya estas a salvo – escuchó una tersa voz, por lo que abrió los ojos y pudo ver el rostro sonriente de su salvador –Pero vaya que eres torpe─ comento divertido el joven que lo cargaba.
– ¡No me digas así! Espera. ¿Quién eres? – Eijun lo quedo viendo con desconfianza.
– ¿Eh? ¿No sabes quién soy? – Miyuki le dio una mirada de incredulidad. No podía ser que este chico no supiera quién era él.
Miyuki dio un salto con Eijun en brazos y lo soltó bruscamente al lado de los demás acróbatas, causando que Eijun se quejara. Todos ya estaban alineados para poder despedirse de la audiencia y ante la presencia de Miyuki en el escenario, toda la audiencia empezó a gritar su nombre.
Sobre todo las chicas.
– Vamos chico, saluda a la audiencia – dijo Miyuki poniendo su brazo alrededor de los hombros de Eijun quien lo veía con ligera molestia – No se te olvide sonreír – dijo para después sonreír y saludar con su otro brazo al público. Eijun no pudo evitar sonrojarse y fastidiarse ante la familiaridad del sujeto que lo había rescatado ¿Quién demonios era? En fin, una vez que se despidieron se aparto rápidamente de él para asi retirarse con los demás acróbatas.
En un pasillo de los bastidores, Kataoka observó por medio de una pantalla, el acto de Eijun. Estaba consciente de que el chico era un novato sin experiencia alguna y que cometería errores. Pero quería comprobar algo al hacerlo actuar en el escenario.
– ¿Podría decirme por qué permitió que ese chico actuara? – preguntó Chris acercándose al jefe – Llego tarde a la audición y causo un accidente, la verdad no entiendo porque le permitió participar ─ en su tono se podía notar cierta molestia.
Kataoka quien ahora tenia la vista fija al frente se quedo en silencio por unos momentos.
– Algún día─ hablo mientras volteaba su rostro para ver a Chris fijamente ─ muchos vendrán para ver actuar a ese chico. Solo es cuestión de tiempo – finalizo para después retirarse del lugar dejando a un sorprendido Chris que ante esas palabras, no pudo evitar apretar los puños.
La tensión era palpable en el camerino. Podía sentir las fulminantes miradas de todos los acróbatas que hacia un momento actuaron a su lado.
– Oye Haruichi, creo que me odian – Eijun le susurró al chico de cabellera rosada.
– No lo creo. Ellos saben que no tienes malas intenciones– Haruichi dijo mientras ayudaba a quitarle el disfraz a Eijun.
– Entonces ¿Por qué parece que me quieren matar?– Eijun volvió a susurrar por bajo mientras veía de un lugar a otro.
– Oye ¿te encuentras bien? – una voz preguntó. Eijun levantó la mirada para ver que uno de los acróbatas, específicamente el que vestía de conejo aunque este ya no tenia la cabeza puesta, le estaba hablando.
– ¡Ah el conejito! ¡Si estoy bien! – Eijun respondió ruidosamente.
– ¡Deja de gritar tanto, niño! ¡Oh Tetsu, hasta que al fin hablas! – Jun, que ya se había quitado el ridículo disfraz de pingüino decidió ir a donde estaban – Desde que te pusiste ese traje de conejo no has dicho absolutamente nada─ comento este mientras se cruzaba de brazos y veía al mencionado con exasperación.
– Pero Jun, los conejos no hablan – dijo Tetsu con mucha naturalidad. Ante esto, Jun solo se fastidió más de lo que ya estaba mientras el resto de los acróbatas solo suspiraron y menearon la cabeza, ahí estaba nuevamente la gran logica de Tetsuya.
Eijun miraba detenidamente al joven que había hecho de conejo y fue cuando de repente se dio cuenta de quien se trataba.
– ¡Tú eres el famoso Tetsuya Yuki!– Eijun señaló con su dedo índice al acróbata. Tetsuya Yuki era uno de los acróbatas más populares, no solo por no temerle a nada, sino también por hacer todo tipo de actos atrevidos y complicados… aunque ahora que lo veía con el disfraz de conejo…pues era difícil de creer.
Sin embargo, para Eijun eso era lo de menos porque con una gran sonrisa y un brillo renovado en su mirada, este hizo una reverencia en un perfecto ángulo de 90 grados.
– ¡Fue un honor haber compartido el escenario con usted! – exclamo con fuerza haciendo que el resto de los acróbatas hicieran una mueca de fastidio ante el escándalo pero Tetsu solo asintió.
– Eijun-kun no hagas tanto ruido– dijo Haruichi un tanto nervioso al notar como los demás artistas no ocultaba su fastidio por el escándalo de este.
– Tuviste mucha suerte de que Miyuki te haya atrapado– dijo Tetsu dirigiéndose a Eijun nuevamente.
– Oh si, por cierto ¿Quién es él? – preguntó recordando como el otro había invadido su espacio personal y había puesto loco al público.
Ante su pregunta, todo el camerino quedo en silencio.
– Eijun-kun…─ hablo Haruichi sin creerse lo que habia escuchado.
– Tienes que estar bromeando. Niño, ¿acaso has vivido bajo una roca toda tu vida? No solo eres torpe también eres idiota – Jun no podía creer que este chico fuera tan ignorante.
– ¡Hey! ¡No me insulte! – se quejó Eijun mientras hacia un mohín. De verdad que todas las personas que habia conocido hasta ahora eran muy rudas, a excepción del buen Haruichi.
– Miyuki es uno de los acróbatas más talentosos en todo Japón y miembro esencial en nuestro elenco– explicó Tetsu – Ven, su acto está a punto de comenzar─ le indico este.
Tetsu llevó a Eijun hacia una pantalla instalada en el camerino donde se transmitía el espectáculo. En esos momentos el acto principal de los trapecios iba a llevarse a cabo. Se podía escuchar la emoción del público que esperaba con ansias el acto que destacaba a las funciones de Seidou. Los repiques de los tambores señalaban la gran entrada del trapecista y Eijun sabía muy bien que cuando los tambores dejaran de sonar, la gran estrella del escenario empezaría su acto.
Él sabía muy bien que eso significaba que el prodigioso Chris ejecutaría su acto, pero cuando los tambores se detuvieron Eijun no vio a su ídolo balancearse en el trapecio, en su lugar, el sujeto que lo había salvado esa noche estaba realizando varias técnicas dejando a la audiencia encantada.
– Es increíble – comentó Haruichi quien no apartaba la vista de la pantalla.
– Es un presumido – espetó Jun cruzado sus brazos – Aunque admito que tiene talento─ dijo después mientras observaba detenidamente el acto de Miyuki.
– Acaba de regresar de un festival en Francia. Me sorprende que no esté cansado – dijo Tetsu mientras veía la ejecución perfecta del trapecista el cual parecía ser una persona completamente diferente en el escenario.
Todos habían guardado silencio, observando con deleite al genio trapecista.
– No me agrada – espetó Eijun de repente haciendo que todos lo volteasen a ver, mientras este fruncía el cejo. Simplemente habia algo que no le agradaba, su acto era espectacular y perfecto pero…habia algo, o mejor dicho, faltaba algo.
– Oigan, ¿Dónde está el joven Chris? ¿Él no actuara esta noche? – preguntó Eijun con curiosidad ya que ahora que lo veía y pensaba bien, le extrañaba que su ídolo no estuviese en el escenario.
Todos guardaron silencio por unos minutos, hasta que Tetsu decidió hablar.
– Veras, Chris n…─
Unos toques a la puerta los interrumpieron, seguidos por la voz de alguien preguntando si se podía pasar. Haruichi fue a abrir la puerta, ya ellos se habían cambiado de ropa, así que dejo pasar a la persona que resultó ser Rei.
– Buen trabajo chicos, pueden dedicarse a descansar ahora – dijo Rei al entrar – Sawamura-kun ven conmigo. Hay algunos asuntos que atender – con eso dicho, Eijun salió del camerino al lado de ella, dirigiéndose a la oficina del jefe.
─ "¿Me pregunto qué querrá? Sera que… ¡¿Me van a echar?!" ─ ese era el mortificante pensamiento en la mente del castaño. Después de todo había cometido muchos errores en el escenario y hasta lesionó a un acróbata.
– No estés tan nervioso. Todo estará bien – dijo Rei tratando de calmarlo un poco.
Llegaron al frente de una puerta doble. Rei tocó avisando que ya estaban ahí por lo que Kataoka les dijo que pasaran. Al entrar, Eijun vio al jefe del escenario sentado en frente de un escritorio, con varios papeles en este. Una ventana con vista a la ciudad se encontraba detrás de él, y varios asientos para visitas estaban situados en frente del escritorio. Rei tomó asiento mientras que Eijun se quedó parado en el medio de la gran oficina.
– El acto que presentaste esta noche fue un desastre – dijo Kataoka. Sus palabras hicieron que Eijun bajara la cabeza.
– Se nota que no tienes nada de experiencia no te rendiste y te esmeraste en continuar y eso es lo más importante en todo espectáculo – continuó – Dime. ¿Estás decidido a ser parte del escenario sin importar las dificultades que vengan? – al escuchar sus palabras Eijun levanto el rostro y se encontró con los ojos desafiantes de Kataoka.
– Si. Estoy seguro de ello. No me arrepiento y nunca me arrepentiré de mi decisión– Eijun dio su respuesta sin duda alguna.
Haruichi se encontraba afuera del escenario. Decidió esperar por Eijun, esperando que el jefe lo haya aceptado como parte del elenco, para que ambos pudieran instalarse en los dormitorios.
– ¿No deberías estar solicitando una habitación? – una voz lo llamó de repente haciendo que este se sobresaltara.
– Hermano – Haruichi vio cómo su hermano mayor, Ryosuke Kominato, caminaba en su dirección. Igual que Haruichi, él también poseía ese distintivo cabello rosado, y sus ojos se mantenían casi siempre cerrados.
– Me has seguido hasta Seidou pero ¿podrás seguir el ritmo de este lugar? No creas que te será tan fácil – dijo Ryosuke para después retirarse, dejando a su hermano solo. Haruichi solo observaba la espalda de su hermano alejándose poco a poco de él.
─Ya verás que lo haré─ susurro este con determinación.
– ¡Haruichi! – Eijun salió del escenario, corriendo hacia él– ¡Lo hice! ¡Soy parte del escenario Seidou! – continuaba gritando con alegría mientras sacudía los brazos enérgicamente.
– Me alegra Eijun-kun. Sabía que podías lograrlo─ le dijo su amigo con una sonrisa.
– Haruichi─ dijo Eijun quien ahora veía a su amigo seriamente.
– ¿Si?─ respondió este con curiosidad al ver el repentino cambio en el otro.
– ¡Muchas gracias! Por haberme llevado dentro del escenario, pude encontrar otra oportunidad, sinceramente, muchas gracias – Eijun se inclinó en forma de agradecimiento.
–N-no tienes que agradecerme nada – dijo Haruichi un poco avergonzado por la gran muestra de gratitud por parte de Eijun.
– Bueno ahora es tiempo de conseguir habitaciones y descansar. ¡Mañana será un nuevo día en Seidou! – exclamó con entusiasmo empezando a caminar en dirección al edificio donde los artistas residían. Haruichi caminaba a su lado con una sonrisa ante el repentino cambio de actitud nuevamente.
Tuvieron suerte de llegar a tiempo para ser asignados números de habitación. Por cuestiones del destino la habitación de Haruichi estaba justamente al lado de la habitación de Eijun de la cual estaba al final de pasillo. Se despidió de su nuevo amigo y entro a su nueva morada. Todas las habitaciones tenían una pequeña cocina, un baño, y una pequeña terraza.
– Debería ducharme– musitó Eijun, dejando su maleta sobre la cama. Pero cuando iba en camino a la ducha, alguien tocó a su puerta – ¿Quién podrá ser…Haruichi? – se encaminó a la puerta y la abrió sin esperarse que del otro lado un rostro terrorífico y sombrío estaba esperándolo.
– ¡AAAAHHHHHHH! ¡UN FANTASMA! – su gritó vibró por todo el lugar.
– ¡Kyahaha! No puedo creer que hayas caído por esa – el supuesto fantasma dijo – Vaya que los rumores sobre el torpe y tonto novato son ciertos─ dijo divertido mientras veía a Eijun de pies a cabeza.
– ¡¿Cómo te atreves a asustarme?! ¡Pudiste darme un infarto! – se quejó Eijun mientras trataba de calmarse y respiraba profundamente.
– Ya, ya, no es para tanto. Solo quería darle la bienvenida al novato que el jefe dejo actuar esta noche – dijo el otro.
– Espera, tú eres… ¡El temerario Yoichi Kuramochi! – dijo Eijun con admiración.
– Oh entonces sabes sobre mí. Nada mal chico. – dijo Kuramochi complacido al ver el reconocimiento que le daba Eijun.
– ¡Es un placer conocerlo!─
– Si, si. Oye, ¿No te gustaría tener una partida de juegos conmigo? Como gesto de bienvenida a uno de mis fans – Kuramochi le ofreció su mano para saludarlo. Eijun la tomó de inmediato.
– ¡Claro que me gustaría! – Eijun dijo felizmente. Pensando que jugar unas cuantas partidas de video juegos no le haría daño.
No podía creer que en solo su primer día en Tokio le pasarían tantas cosas y que conocería a tanta gente. Aunque por un momento creyó haber fracasado, ahora se encontraba residiendo al lado de todo tipo de gente increíble.
Mañana definitivamente comenzaría con su nueva vida.
A/N Bueno aquí está el capitulo dos espero que lo hayan disfrustado.
