La preguntona, Bonnibel
Una noche fría estaba yo en mi casa, tocando un solo de bajo en semicorcheas que era perfecto, al que nombraría como mi obra maestra, pero algo me interrumpió, un grito estremecedor que me dejó paralizada, por culpa de eso no puede continuar mi solo. Comúnmente hubiera pasado de el pero algo me empujó a escucharlo y a seguirlo.
Salí rápidamente de mi casa hacía el origen del grito, el bosque, me adentré en el y llegué a una llanura iluminada por la luz de la luna. En esa llanura tres hug wolfs estaban al rededor de una niña rosa de no más de 4 años que no paraba de llorar , intentando abrazarla, me extrañó no hacer como de costumbre, es decir sentarme y disfrutar del espectáculo, esta vez salté a la escena, pateé a los hug wolfs y cogí a la niña, rápidamente salí de allí con ella y la llevé a mi casa.
En mi casa la llevé a mi cuarto, pues mi sofá de piedra no le parecería nada cómodo, la senté en mi cama, dejó de llorar , y tras eso decidí hablarle para tranquilizarla, aunque no sabía si serviría para mucho, pues llevaba mucho tiempo sin hablar con nadie.
Marceline: Tranquilízate, pequeña, esos hug wolfs no te volverán a atacar y menos después de la tunda que les he , una chica tan bonita tiene que tener un nombre, ¿Cómo te llamas?
¿?: Mi nombre es Bonnibel, pero me dicen Princesa Chicle. ¿Y tú cómo te llamas?
Al escuchar eso de Princesa Chicle caí en que había salvado a la hija de quien me desterró.
Marceline: ¿Yo? Me llamo Marceline y mis amigos, si los tuviese, me llamarían Marcy.
Bonnibel: ¿Si los tuviese? alguien tan guapa y valiente como tú tiene que tener muchos amigos, los tienes , ¿no?
Esa pregunta me pareció algo insolente, por lo que decidí ignorarla y cambiar de tema.
Marceline: Bueno, ¿Por qué intentaban abrazarte esos hug wolfs?
Bonnibel: Por que empecé a perseguir a uno para cogerle un pelo y conseguir información de su código genético, ah, no me gusta que esquiven mis preguntas.
La chica además de insolente era inteligente, y me sorprendió para alguien tan joven, la verdad, me gustaría haber seguido hablando con ella, pero siendo quien era su padre, más me valía llevarla a casa y que nadie se enterase de lo ocurrido.
Marceline: Bonnibel, voy a llevarte a casa antes de que tus padres te echen de menos, por eso mismo vamos rápido.
Sin dejarla contestar la agarré y comencé a volar hacia su casa, la dejé en su balcón y cuando intenté irme me sujeto del brazo.
Bonnibel: Adiós, Marcy.
Esa chica me había llamado como nadie lo había hecho en años.
Cuando llegué a mi casa me metí en la cama para descansar pero había dos cosas que rondaban mi mente y no me dejaban dormir tranquila, y estas dos eran cosas que había dicho esa niña: "alguien tan valiente y tan guapa como tú tiene que tener muchos amigos" y "adiós Marcy". Esas frases rondaron mi cabeza el resto del dia.
