Capítulo 2: Escape.

Después de dos días de estar viviendo bajo el mismo techo con un hombre, Rin comenzaba a agradarle demasiado Sesshomaru, le gustaba hablar con él todo el tiempo y contarle cualquier historia que se le ocurría, pero siempre se quedaba con las ansias de saber de Sesshomaru ya que vivían los dos junto al menos quería saber algo pero dada su condición le era imposible. Antes de dejarlo quedar en su casa Rin le presta ropa de su padre para llevarlo a un hospital, para luego recibir que tenía algo demasiado extraño que una persona normal nunca tendría, aquellos estudios dejaron confundido al doctor, lo bueno era que muy pronto Sesshomaru recuperaría la memoria.

En una mañana cualquiera Rin despertaba con vagancia, usualmente despertaba por los rayos del sol que le daban justo en su cara, pero esta vez era diferente, escuchando varios ruidos provenientes de la parte de afuera de su habitación. Levantándose al escuchar algo como un fuerte golpe en la pared alertándose sale de la habitación teniendo miedo de que fuera un ladrón, pasando frente de la puerta del cuarto de Sesshomaru, se detiene mirando la puerta.

-creo que los ruidos eran mi imaginación

Soltando un largo suspiro Rin se tranquiliza que no fuera nada grabe, en eso la puerta de la habitación de Sesshomaru se abre asustándola un poco, él estaba apoyado en el umbral del puerto con su torso desnudo, haciendo que Rin desviara la mirada rápidamente.

-¡me asustaste!

-haces demasiado ruido. ¿Qué haces despierta? Por lo general despiertas tarde –tratando de no verlo Rin miraba hacia otro lado, dándole igual a él.

-que acaso ¿no escuchaste los ruidos?

-los escuche, fui yo –Rin lo mira sorprendida, esos ruidos parecían como si lo estuvieran atacando en su propia habitación, mirándolo a los ojos notaba un tanto de dolor, seguramente eran sus recuerdos que regresaban a él.

-no importa…. Volveré a dormir. ¡Estoy cansada!

-de acuerdo –dándose vuelta le cierra la puerta rápidamente, Rin notaba que siempre era de ese modo y la gran mayoría de las veces la ignoraba por completo, empezando a molestarle que todas las veces sucediera, quería ayudarlo para que recuperara otra vez sus recuerdos.

-buenas noches (¿Por qué siempre es lo mismo? Quiero que me hable, y que no me ignoré, quiero ayudarlo) ¡te ayudare Sesshomaru!

-esto no te incumbe

-¡claro que sí! ¡Idiota no quieras hacer todo tu solo!

-la idiota aquí, eres tu

-Sesshomaru idiota –caminando nuevamente a su habitación, cerrando fuertemente la puerta, no estaba contenta con esa actitud pero le hacía mal estar de esa manera con él, después de todo quería ayudarlo, no le importaba que.


En aquella porisión que dirigía ese hombre llamado Naraku, en la parte de las instalaciones subterráneas de aquel lugar donde se encontraban los demonios, en una puerta ahora nuevamente restaurada se encontraba el nombre de "inu" que significaba perro, que era una de las más aseguradas por ser unos demonios más poderosos. En ese lugar caminaban los guardias asegurándose de aquel lugar, ya que solo quedaba uno que era Inuyasha.

Una mujer con una bata de laboratorio caminaba con unas cuantas carpetas con su cabeza baja, los hermosos cabellos de aquella eran azulados, y unos hermosos ojos marrones que destacaban en una hermosa piel blanca. Entrando sin problema por aquella puerta, llega a un lugar donde el vapor de su respiración se veía, caminando por un pasillo de aquel lugar pasa por delante de un inmenso cuarto todo destruido, lleno de cadenas rotas y un gran vidrio de igual forma.

-(¿Kagome?)

-¡Inuyasha! –al lado de aquel cuarto estaba otro vidrio de alta seguridad, dentro de este se encontraba un joven que sostenían sus manos con cadenas, sus manos cubiertas con metal para evitar que sus garras lo liberaran, con su torso desnudo y completamente sangrando, llevando puesto un bozal.- ¡¿Qué te hicieron?! –tocando un botón al lado de la celda, abre aquel vidrio dejándola entrar.

-(tonta)

-Inuyasha, te sacare esto –sacando unas llaves sacaba las cadenas que tenia, llorando de verlo en ese estado tan lastimado, era doloroso ver a la persona que te gustaba lastimada de esa forma tan cruel, anqué fuera un demonio ella lo amaba.

Sacando lo último de sus cadenas le quita por ultimo aquel bozal que le impedía hablar, abrazándolo tan fuerte que lo dejaba sin aire, pero no podía negarse aquel abrazo porque él igualmente la amaba hacia años. Separándose apenas unos centímetros Kagome tenía un poco de sangre en su bata blanca, dándole su bata le cubre el torso desnudo, Naraku utilizaba esa baja temperatura para que ellos perdieran fuerzas.

-te sacare de este lugar

-Inuyasha es peligroso

-¡no importa! Son solo unos cuantos guardias, mi hermano logro escapar ¿Por qué no? –El joven de tan solo veintiséis años, de largos cabellos plateados con unas adorables orejas de perro y unos hermoso ojos dorados.- de acuerdo vámonos

-¡¿Qué?! No estoy muy segura, ¡si te atrapan podrían matarte! –llorando nuevamente de lo duro que había sido verlo y no poder estar con él, varios años atrás Kagome ingreso a ese horrible lugar por tener poderes espirituales, pero nunca espero enamorarse de un demonio al cual tenía que matar, por alguna razón ella fingió todo y nunca mató a ningún demonio.

-quieres ver como los derroto, solo observa

-¡de acuerdo confió en ti!

-si salimos me debes un beso –Kagome se sonrojo pero de igual forma nunca se negaría, Inuyasha subiéndola a su espalda, sale corriendo del lugar destruyendo completamente la puerta con sus garras.


Al caer la tarde Rin quería arreglar su error de molestar a Sesshomaru en la mañana, la única forma que podría arreglar algo era preparando un postre que le agradara, al no saber sus gustos no tenía idea de cómo hacer algo bien. Preparando un delicioso pastel con frutos rojos, crema y chocolate, dejándola orgullosa de su trabajo pero un gran desorden al prepararlo ya que no era experta en hacerlo una cosa de ese modo.

-¡listo! Supongo que me cambiare de ropa –toda su cara y cabello estaban cubiertas por harina, pero disfrutaba de hacer algo para Sesshomaru, después de todo quería animarlo.

-¿Qué haces?

-¡¿Sesshomaru?! ¿Qué haces aquí? Se suponía que estabas caminando afuera y volverías dentro de una hora

-es aburrido, ¿Qué haces? –dándole un poco de pena, Rin toma aquel pastel mostrándoselo.

-perdóname por llamarte idiota, sé que no confías en mi pero no quiero que te enojes conmigo

-eres una molestia, no tenías que hacer eso me basta con que me digas que lo sientes

-¡Gracias! –feliz con su respuesta se le acerca abrazándolo, siendo la primera vez que lo abrazaba ya que no se conocían mucho no existía confianza entre ellos, pero Rin no podía evitar quererlo, desde hacía mucho no abrazaba a nadie.

-aléjate

-¿puedo, quedarme así un poco más?

-no

-hacia mucho que no abrazaba a nadie, por eso no te escuchare

-qué extraña –separándose lentamente suelta un largo suspiro, dándose vuelta rápidamente Rin le muestra le pastel que ella misma había preparado como su disculpa por aquella mañana, no quería que le guardara rencor por una tontería.

-lo siento mucho

-¿Por qué te disculpas? No tienes que….

-¡¿no estás enojado conmigo?! –En su rostro se dibuja una gran sonrisa alegándose de oírlo.- al menos acéptalo, lo hice para ti

Sesshomaru no la entendía porque solo sonreía por esa tontería, aceptando su disculpas toma el pastel que ella misma le preparo, en eso el junto con aquel postre tomas las manos de Rin levantando la mirada, observando como ella imitaba esa acción. Por aquel instante ambos se habían perdido en la mirada del otro conservando sus manos unidas por tan solo una cosa, Rin al darse cuenta de lo que pasaba baja sus manos rápidamente empezando a caminar hacia otro lugar.

-Rin

-¡t-tengo mucho que hacer! ¿Q-quieres ayudarme? ¡No, mejor no! –notando el nerviosismo en su voz mientras buscaba unas cosas para limpiar la cocina, acercándose a Rin se coloca a su lado.

-dime ¿el porqué de eso?

-¡¿d-de que hablas?! No sé de qué hablas…. Mejor arreglo este desastre, puedes irte si quieres –en ese momento ella se detiene apretando sus puños, volviendo a verlo Sesshomaru seguía en ese mismo lugar haciendo que se sonrojara fuertemente.

-te ves linda sonrojada

-¡no digas eso tonto! ¡Que no sabes que no tienes que hacer eso! No lo vuelvas a decir nunca –tomando un par de cosas empieza a limpiar su desorden en la cocina, Sesshomaru seguía mirándola incomodándola aun más de lo que estaba, nunca antes la alagaron de esa forma y no quería confundir la situación.

-Rin te agradezco que me dieras ese pastel

-no soy buena haciendo este tipo de cosas

-no interesa

-¡gracias!

-mejor me retiro

-de acuerdo –escuchando los paso en el suelo mirando hacia atrás, él no se encontraba, soltando un gran suspiro continuando con la limpieza.

Espero que lo disfruten, un saludo