Disclamer: ningún personaje de la saga me pretenece (ya quisiera yo), todos son de la doña inglesa que es harto famosa.
Lo que aparece entre comillas son los diálogos, y lo que está en cursiva los pensamientos de los personajes.
Capítulo 2.
El chico tomó la palabra, y solemnemente dijo: "Se trata de recoger el cuerpo de Severus Snape".
Bloom los miró a los dos un poco sorprendida, había sido alumna del siniestro profesor en su último año en Hogwarts, el primer año en el que Snape se desenvolvía como docente. Si bien no lo había visto desde que dejó el colegio le tenía estima, no sólo había sido su profesor de pociones, también había sido jefe de la casa Slytherin, al parecer él era el único profesor que había pertenecido a la ilustre casa de Salazar Slytherin y estaba en disposición de tomar el cargo de jefe de su antigua casa cuando el viejo Slurghon había renunciado. La sorpresa de la mujer se debía no tanto a la muerte del profesor, sino a que en su percepción, habían dejado esa tarea al último, como si se tratara de algo sumamente desagradable casi un castigo y estuvieran esperando a quien imponérselo. Ella era la castigada.
"Y supongo que el Sr. Potter me acompañará al lugar donde yace el Profesor Snape" dijo la chica con un poco de amargura en la voz, dirigiendo su mirada escrutadora al joven parado junto a ella, quien a su vez miraba a la Profesora McGonagall incómodamente y esta le regresaba una mirada igual.
"No Señorita, me temo que yo no podré acompañarla, tengo otros asuntos que atender aquí en el castillo" Por fin el chico rompió el silencio incómodo que se había formado entre los tres, "Pero enseguida vendrá alguien para acompañarla" terminó con un poco de vergüenza mirándose la punta de los zapatos y rascándose la nuca.
Cómo si hubiese estado esperando una señal para su aparición se aproximó a ellos Arthur Weasley, poniendo una pesada mano sobre el hombro del muchacho "Bueno, heme aquí Harry, Minerva, ¿qué necesitan?"
"Arthur, ella es la Srta. Sophia Bloom, es medimaga y ha venido a brindarnos su ayuda en estos momentos tan difíciles; Srta. Bloom, él es Arthur Weasley, miembro de la Orden del Fénix y un gran amigo" los presento la profesora, ambos se dieron la mano cortésmente y se dedicaron una leve sonrisa.
"Señor Weasley, esperamos que no sea mucha molestia que acompañe a la Señorita a la casa de los gritos" intervino Harry, "ella nos ayudara a traer el cuerpo de Snape". La expresión en el rostro del señor Weasley se congeló, mostrando un claro disgusto al escuchar lo que el chico le estaba pidiendo. "Por favor, señor Weasley, es muy importante para mí, cuando regrese le explicaré todo lo que necesite saber, no sólo a usted sino a todos, por el momento no puedo permitir que su cuerpo siga en ese lugar" continuo el chico en una súplica muy sutil y mirando intensamente al hombre, quien volteo a ver a Sophia como esperando que ella también protestara de alguna manera, porque para Sophia no había duda de que lo que ese hombre hacía era eso, protestar, el hombre pronuncio un forzado "No será ninguna molestia, Harry". Y con un ademán de su mano indico a la joven que salieran del gran comedor.
La chica comenzaba a dar un paso para girar hacia la puerta de salida y se detuvo, levanto una mano en señal de que había recordado algo y se dirigió de nuevo hacia la profesora Mc Gonagall
"Disculpe profesora, me preguntaba si en algún momento podré ver al Profesor Dumbledore, en todo el tiempo que he estado aquí no he tenido la oportunidad, y me gustaría conversar con el sobre algunos asuntos" para cuando la joven terminó de hablar se percató de la cara de confusión de la profesora, de Harry y del señor Weasley.
"Oh, muchacha, me temo que eso no será posible, el profesor Dumbledore murió hace un año" su voz sonaba tan sorprendida como se veía su rostro. La joven se cubrió la boca con ambas manos cuando se percató de que la tenía abierta y había dejado escapar un gritito. Eso sí que no se lo esperaba, había regresado apenas ese día, y lo primero que quería hacer era visitar a su antiguo director.
"Oh por Dios, no tenía idea" dijo sumamente afligida, con los ojos muy abiertos y sintió como se le secó la boca de golpe, ¿Qué alcances había tenido esa maldita guerra como para que Dumbledore fuese uno de los caídos?, su mente comenzaba a trabajar muy aprisa, intentando sincronizar sus ideas con la extraña sensación que subía por su estomago, de pronto recordó que en donde estaba y que no era el mejor lugar para expresarse con libertad, cualquier tipo de sentimiento era privado, cerró los ojos y recupero la respiración, "Será mejor que nos vayamos" dijo recobrando la compostura e irguiéndose en toda su altura para dar una vuelta y salir de ahí, tanto la profesora como Harry habían podido notar el impacto de la noticia en ella y la vieron alejarse con el señor Weasley detrás de ella.
Sophia caminaba pensativa y callada, siguiendo silenciosamente al señor Weasley, se mordía los labios nerviosamente, intentando alejar todas las preguntas que se agolpaban en su cabeza como estampida de animales salvajes y no perder la concentración en lo que se avecinaba como un trabajo por lo menos impactante. Saber que Dumbledore estaba muerto desde hace más de un año la hizo pensar en todo lo que posiblemente no sabía desde que se había marchado. Veía distraídamente el pasto que pisaba con su caminata, apenas y escuchaba los pasos de su guía y sentía la cara tensa y rígida.
"Veo que la noticia la ha afectado, aun nosotros no podemos hacernos a la idea" le dijo el hombre como tratando de consolarla.
"Sí, no pensé que…bueno… no sé es extraño, es como si ya nada fuera como era cuando me fui" le respondió.
"¿Tenía una buena relación con el buen Dumbledore?"
"Tanto como buena no, era una relación más bien cordial y profesional, el director estaba muy interesado en mi trabajo, y por su puesto eso para mí, como investigadora, significaba mucho. Solíamos conversar acerca de mi trabajo, pero indudablemente había encontrado un gran apoyo moral en él, esperaba poder compartir con él mis andanzas en América".
El hombre detuvo su marcha, la chica en su paso distraído no lo notó y chocó con él. Levantó la vista y lo observó, le ofreció una sonrisa apenada "Lo siento mucho, a veces soy un poco torpe para caminar…"
"No se preocupe" la miraba como un padre mira a su hija, con ternura y comprensión, "quizá si le dice eso a Minerva ella pueda ayudarla".
En un primer momento Sophia no lo entendió, pero solo necesito un segundo para que una alarma sonara en su cabeza, "El retrato, claro… sí, quizá después de todo si pueda hablar con él" dándose al mismo tiempo un pequeño golpe en la frente y rodando los ojos como reprendiéndose mentalmente. El señor Weasley le sonrió con complicidad y volteando hacia enfrente agregó "Bueno, hemos llegado" y le señaló el sauce boxeador con el brazo extendido.
Sophia iba detrás del hombre, ambos sobre sus rodillas para poder pasar por el angosto pasadizo, sus ropas y manos llenándose de tierra, misma que se colaba por su nariz y boca, dejándoles un sabor y una textura desagradable.
"Vaya, no sabía que el sauce condujera a la casa de los gritos, yo pensé que saldríamos de los terrenos del colegio para aparecernos en Hogsmade, lo que hubiese hecho de saber esto en mis años de estudiante" dijo la joven un tanto divertida.
"Este pasadizo tiene una historia detrás, quizá en algún momento se lo podamos contar, lo hemos hecho de esta manera porque no estamos seguros de que magia se ha utilizado aquí como protección de Voldemort, podría ser peligroso" Llegaron a la casa, y comenzaron a sacudirse la tierra de las ropas. "Si no le molesta señor Weasley, quizá pueda aclararme algo"
"Adelante, pregúnteme" le dijo el hombre amablemente y un tanto distraído observando el interior de la casa.
"¿Por qué tengo la impresión de que nadie quería venir a cumplir esta tarea? ¿Acaso el Profesor Snape no era miembro facultativo del colegio y tiene cierta 'prioridad' en todas estas maniobras de rescate y recuperación?"
"No estoy seguro de ser el más indicado para contestar eso, el profesor bien podría haber sido miembro del colegio pero sus acciones durante esta guerra han dejado mucho que desear" le contesto el hombre evidentemente molesto. La respuesta del hombre sembró en Sophia aún más preguntas en ella, nota mental: este es un tema delicado, cierra la boca y ponte a trabajar, ya después podrás saciar tu curiosidad.
"Está bien, entiendo, no hablaremos de eso… por ahora, creo que será mejor que comencemos a buscar al profe….." pero su frase quedó incompleta, vio en el piso un charco de sangre que parecía venir detrás de un mueble desvencijado que ya lucía más como un montón de madera inservible, mierda! Si esa es la sangre del profesor, la escena no debe ser nada agradable. "Señor Weasley, por aquí" le indicó al hombre y escucho como él se aproximaba a ella y la seguía. La copiosa mancha se hacía más grande y cuando llegó a donde debía estar el cuerpo que había perdido tanta sangre, sólo se encontró con un rastro de sangre que le indicaba que el cuerpo había sido arrastrado, siguió el rastro sólo para encontrarse con el cuerpo inerte del profesor tendido en el piso, boca abajo con los brazos extendido sobre su cabeza como si el mismo se hubiese arrastrado por el piso y hubiese sucumbido en el intento. Se inclinó sobre el cuerpo y quitó con su mano la cortina de cabello que cubría la cara de su antiguo profesor, le miró extrañada, tenía aún grabada en el rostro una expresión de dolor y sufrimiento que calaba en los huesos, ella frunció el ceño y dejo caer de nuevo el cabello sobre el rostro pálido para esconderlo, estiró sus manos y las aproximó a las de él sosteniéndolas en las suyas "Esto es raro", dijo casi en un susurro que no evito que el señor Weasley la escuchara. "¿Algo está mal?" preguntó alarmado. "Pues la verdad que sí, el cuerpo no está rígido, no ha pasado suficiente tiempo para que el rigor mortis desaparezca… ayúdeme a voltearlo ¿quiere?" solicito levantando la cabeza y viéndolo como si le estuviera pidiendo la hora.
"Pues la verdad que no quiero, pero si es necesario", Sophia volvió a fruncir el ceño "Es absolutamente necesario" le dijo cortante y volvió a bajar la cabeza después de mirarlo con reproche, el hombre no tuvo más opción que ayudarle este bastardo pesa como el carajo y tan raquítico que se ve, pensó para sí el hombre mientras sostenía las piernas del cadáver. Cuando Snape estuvo boca arriba, Sophia volvió a quitar los cabellos que caían sobre su rostro, su piel estaba fría y mortalmente pálida, de alguna manera sus facciones se veían increíblemente endurecidas y las arrugas que surcaban su rostro se marcaban dramáticamente, sus labios comenzaban a verse violáceos y ella dirigió su mirada a la fea herida que tenía en el cuello, acercó sus dedos cautelosamente y toco el líquido aterciopelado que emanaba de la herida ¡Wow! Espera un momento, de esta herida aun emana sangre se dijo alarmada y acercó su rostro al del hombre que yacía en el piso, puso su oído muy cerca de su nariz, para después posarlo sobre su pecho, sacó su varita y dirigió un movimiento a lo largo del cuerpo del hombre, volteó sobresaltada en dirección al señor Weasley que miraba la escena atento y le dijo con voz fuerte:
"Rápido, vaya de regreso al castillo y traiga a la profesora McGonagall aquí, y a todo aquel que pueda ser de ayuda, este hombre sigue con vida"
Bueeennnooo! Hasta aquí lo dejo hoy, si bueno, no puedo dejar morir a Severus así como así, aunque a veces me digo a mi misma que Rowling tenía sus motivos para hacer lo que hizo no dejo de repetirme que Harry es el protagonista pero el verdadero héroe de la historia es el siniestro profesor.
Espero que la historia les este gustando, si es así y tmabíen si no es el caso, todos los comentarios son bien recibidos ;).
Gracias por leer y hasta pronto.
