Siii! He vuelto con el segundo capítulo del Puzzle9. Espero les guste. Agradeciendo siempre a los que leen, y especialmente a los que se dan el tiempo de dejarme un lindo comentario. I love read comments.

Por cierto, creo que debo decir que Gabriel es algo diferente al adicto a las bromas de la seria. Es algo… un poquito más serio y "profesional" en eso de ser ángel y hermano, XD.

Y las respuetas, como siempre, abajo :D

Javoss18: primero, gracias por leer & por postear. Me alegra que te haya gustado. Y Dean tiene el corazoncito roto, pero habrá que ver qué sucede más adelante. Por cierto lamento la tardanza. Ahora si intentare actualizar todos los jueves :p

II: Confessions.

"Hacerme feliz"

Se repetía aquellas palabras una y otra vez, pero era que, simplemente, le sacaban de quicio. Nada podía hacerle volver a la normalidad.

Excepto…

Miró a un lado, y a través del vidrio polarizado de la ducha pudo ver la silueta del ángel, que le observaba ladeando la cabeza.

— ¿Cass? —

—Te noté algo extraño—confesó.

—Sal de aquí—

Volteó para suspirar, y luego volvió a mirar a través del vidrio, pero su silueta ya no se veía.

Por otro lado, Dean tenía que admitir que aún antes de la muerte de Sam, tenía un vacío que no había conseguido llenar. Pero que cuando su hermanito estaba cerca, hacía que se desvaneciera. Y si no estaba él, el ángel, con sus ocurrencias, le hacía olvidar aquel dolor.

Y ahora recién comenzaba a comprender el porqué.

— ¡No! —Se gritó así mismo, negándose rotundamente cuando pasó por su mente la idea de que, tal vez, sólo tal vez, habían sentimientos más allá del compañerismo con el ángel— ¿No? —

Tenía que admitirse así mismo que cuando estaba con el ángel, la pasaba bien. Se sentía bien. Por mucho que quisiera negarlo… o tener al ángel lejos, no se había dado cuenta que lo que realmente le hacía daño era estar solo en ese mundo, sentir que nadie le comprendiera, que había dejado pasar la oportunidad de amar de su vida…

—No… no quiero perderlo del mismo modo en que perdí a Sammy—susurró.

Sacudió la cabeza y salió de la ducha, abrigándose con una toalla cayendo de sus hombros y cubriendo su espalda, y la otra, alrededor de su cintura. Esperó ver al ángel sentado en el sofá, mirándole expectante, como un perro cuando sale el amo, pero no le vio allí.

— ¿Cass? —

Y tampoco recibió respuesta.

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—La pena me vuelve loco—murmuró Castiel, manteniendo su vista fija en el frente, en la completa oscuridad.

—Dos sentimientos en una misma oración, ya te estás volviendo humano, Cass—

—Tú también sentías estas cosas—

—Pero jamás con un humano—

El menor volteó para ver a Gabriel y mirarle con ojos de "es lo mismo", pero volvió a mirar al solitario cazador que dormía bastante arropado en la cama, siendo iluminado por la luz del alba.

—Repíteme una cosa, Castiel, exactamente, ¿qué es lo que te tiene así? —

—Que de todo lo que hago, para él es como si no existiera. Todos mis esfuerzos son en vano, jamás se va a dar cuenta de lo que siento, y aún así, si lo supiera, no creo que pueda hacer mucho para que a Dean yo le… guste—

— ¿No te has puesto a pensar que es mejor? ¿O que podrías olvidarlo? Esto te lo digo como hermano, no quiero que lo tomes a mal, pero creo que es lo mejor dejarlo—

—No puedo—

—Tienes que intentar olvidar, Cass. Si quieres, hablo con alguien a ver si pueden borrar tu memoria y dejar atrás todo esto. Sabes que a la larga, seguir amando a alguien que sabes jamás te va a tomar en cuenta te va a traer sólo sufrimiento—

—Sabes que nadie puede, sino nuestro Padre, y por cierto, también sabes que no quiero—

Gabriel clavó en el ángel de ojos azules los suyos, dejándolos sobre él por un momento.

—En serio, ¿qué crees lograr al seguir con esto? ¿Sufrir? Lo estás haciendo ahora, y dime lo contrario, atrévete a decirme que el sufrir es un sentimiento agradable—

—No, no lo es. Es despreciable, no lo quiero seguir sintiendo—

—Entonces a olvidar se ha dicho, Castiel—

—Pero eso de olvidar me hace sentir peor—

Gabriel suspiró y dejó su protectora mano sobre el hombro izquierdo de su hermanito.

—Pronto comenzarás a experimentar un sufrimiento peor y te vas a da cuenta que tengo la razón, y vas a querer olvidar todo esto y todo él—

El guardián no le miró; simplemente, seguía con su mirada fija en el vacío de al frente. Ambos espíritus celestes sintieron y vieron el cuerpo de Dean moverse por una contracción involuntaria, y guardaron silencio y quietud por un momento.

—Sigue durmiendo, ¿verdad? —

Castiel se acercó al cazador y le vio. Fue en aquel momento cuando éste susurró el nombre de su hermano, y siguió durmiendo, soñando con aquel que tanto extrañaba. Gabriel se acercó a su hermano y le atrajo nuevamente hacia la puerta, haciendo ademán de irse.

—Entendamos, Cass… ¿sabes lo que significa lo que acaba de decir? —

Él sólo sonrió.

—No exactamente, pero me ha caído algo—

El arcángel suspiró.

—Te veré entonces… cuando quieras olvidarlo—

Y desapareció, dejando a su alrededor la sensación del batir de sus alas.

Ya estaba por amanecer, y supuso que el cazador despertaría luego, así que aprovechó su "inconsciencia" y se acomodó a su lado en la cama, mirándole desde su altura.

Y cerró los ojos por un momento.

Cuando Dean despertó, se encontró en un estado incómodo; volteó la cabeza hacia su espalda, y pudo ver a Castiel durmiendo a su lado, con los labios entreabiertos, casi abrazándole por la cintura y cubierto hasta los hombros con el cubrecama.

El cazador se extrañó y se alejó un poco del cuerpo del ángel, quien al sentir un mayor espacio en la cama, se apropió de éste, sin despertar.

—Vaya, de verdad está durmiendo… supongo—

Comenzó a mover su mano frente a su rostro, pero el ángel no reaccionaba.

—Cass—Le llamó—Despierta, Castiel…—

Se movió un poco, pero sólo pudo ver cómo el cubrecama se movía para cubrirle.

—Castiel, tienes que despertar… ni siquiera sabía que dormías—murmuró. Suspiró al ver que el ángel no reaccionaba, así que se acercó y tomó un poco de aire— ¡Castiel! —

El aludido despertó de golpe, algo atontado por el llamado y viendo borroso a Dean al frente suyo, vistiendo un pantalón y una polera gris.

— No me digas que ahora duermes—murmuró el cazador.

— ¿Estaba durmiendo? —

— ¬¬ — —Como sea, Cass… necesito que salgas de mi cama—

Se dejó caer sobre la cama con ambas manos sobre el rostro y luego desapareció. Dean, en cambio, suspiró, pero ya no quería seguir durmiendo.

Le encontró sobre el sofá, inmuto y de ojos cerrados. Se acercó y le miró por el respaldo del sofá. Sonrió divertido y tomó una foto a lo lejos.

— ¿Desde cuándo que duermes? Aparte… desde la última vez que "perdiste tus baterías" —

—Creo que de esa vez que no duermo… pero no me siento tan humano como para hacerlo ahora—

Dean se sonrió.

—Me pesan los párpados y me duelen los ojos cuando los abro, ¿eso es malo? —

—No, no lo es. Sólo tienes sueño. Quédate aquí durmiendo un par de horas más—

Caminó hacia su cuarto y volvió con una frazada con la que cubrió al ángel, que sólo siguió durmiendo.

—Es un angelito cuando duerme—susurró, acuclillado frente a él.

Cuando Dean se levantó, Castiel abrió los ojos y se quedó observándole, sin que el otro se diera cuenta. Sonrió y se abrigó con la frazada que había sobre él, cubriéndose hasta sobre la nariz, cerrando los ojos.

Dean necesitaba salir un momento; no importaba si dejaba solo a Castiel, era un ángel, sabría defenderse en el caso de que sucediera algo… y francamente, con él dentro de la casa, dudaba que alguien se atreviera a entrar… o a volver.

Escribió una nota en la que decía "Castiel, soy yo, Dean, escribiéndote esto, no te vuelvas paranoico, por favor. Salí un momento en el auto, volveré pronto. Dean W.", se puso su chaqueta de cuero y salió de la casa, poniendo el cerrojo. Luego, al asiento del conductor de su Impala y a conducir por un momento.

No le gustaba que el ángel se enterara de que aún no superaba lo de Sammy. No quería que le hiciera preguntas, cada vez más y más complicadas sobre sus sentimientos, sabía que no acabaría bien del todo. Así que no había querido decirle adónde se dirigía.

—Por otro lado, si ya despertó, ya lo sabe—suspiró.

Atravesó una oxidada reja de metal que decía "no pasar (no trespassing)", y detuvo el Impala. Se bajó y caminó hasta llegar a una cruz de madera bastante rústica, y se detuvo allí, sentándose en el suelo y mirando la cruz.

—Sammy… te fuiste dejándome tan desvalido, ¿cómo puedo seguir viviendo? —

Se quedó un buen rato al lado de la cruz en el cementerio. Para cuando volvió al Chevrolet, miró con nostalgia aquella cruz y se dispuso a conducir.

— ¿Ya te sientes mejor? —

Detuvo el auto con sorpresa y miró el asiento trasero, Castiel estaba allí, aún algo adormilado, con la misma frazada que Dean le había dejado en el sofá, cayendo de su cabeza.

— ¡¿Qué demonios haces aquí? —

—Pues… vi tu mensaje escrito—

—¡Te dije que volvería pronto! —

—No le encontré nada de malo a venir a verte—susurró.

Dean suspiró.

— ¿Cuánto tiempo llevas en el asiento trasero? —

—No lo sé, acabo de despertar. Cuando llegué seguí durmiendo— —Por cierto, ya me siento mejor, gracias—

De un momento a otro, apareció adelante.

—Está helado, ¿no crees? —murmuró, acomodándose en el asiento del copiloto, abrigándose con la frazada, cubriendo sus manos y la boca con ella.

Dean le miraba serio; estiró la mano y le sacudió el cabello al ángel, sonriendo.

—Sí, está algo helado. Vamos a casa—

La hora y algo más que había estado sentado frente a aquella cruz, que sólo le dejaba una profunda pena y arrepentimiento, se había logrado sincerar, y había decidido cambiar su actitud con el ángel. A forma de agradecimiento, como no lo había hecho. Después de todo, había sido Castiel quien había ido al Infierno y le había sacado de un lugar tan horrible como lo era aquél. Como vio que su compañero seguía con algo que, al menos los humanos llaman frío, encendió la calefacción, escuchando el ruido de los legos, lo que le hizo sonreír.

—Malditos legos—susurró, sonriendo.

Castiel le escuchó y le miró, pero no quiso decir nada.

Gabriel volvió a aparecerse aquella noche;

— ¿Y? ¿Qué tal las cosas entre tú y Dean? —

—Mejores, ¿A qué vienes? —

—A verte, ¿No puedo hacerlo? —

El ángel le miró un minuto.

—Como quieras, pero la verdad, quiero dormir—

— ¿Dormir? ¡Qué barbaridades dices! Anda, levántate. Allá arriba quieren hablar con tigo, es sobre… tu pequeño negocio—

Aquellas tres últimas palabras despertaron el interés del ángel, quien desapareció junto a su hermano.

(Por razones obvias, no se mencionará cuál es el "pequeño negocio" de Castiel, eso es algo que se sabrá más adelante. Si alguien quiere adivinar… sus versiones son bienvenidas :D)

Castiel volvió unas cuantas horas después, sin la compañía de su hermano Gabriel. Amanecía. Vio a Dean durmiendo y se acercó a sentarse a su lado. Dean, en cambio, al sentirle cerca, sólo se acomodó y se abrazó a su cintura, apoyando la cabeza del cazador en su vientre. Cass, bastante extrañado (pero encantado XD) por su actitud, dejó su mano sobre su cabeza y la dejó acariciando y revolviendo sus mechones castaños.

—No me dejes solo, Cass… ayúdame a olvidar a Sam—murmuró.

Se acomodó nuevamente y el ángel le cubrió con el cubrecama. Aunque estaba lo bastante desconcertado como para entender lo que Dean quería decirle en verdad.

—Sabes que te quiero, Cass, no me dejes solo—

Quedó cubierto por las frazadas, al menos, hasta la mitad de la cabeza, pero parecía que el cazador se encontraba bastante a gusto abrazado al cuerpo del ángel.

Dieron alrededor de las 09:00, y Dean, como siempre, puntual en la mañana. Si bien no había mucho que hacer en aquella casita tan acogedora, quería despertarse temprano, tomar un buen desayuno y salir a ver algún trabajo.

Pero al verse abrazando a un dormido Castiel, se extrañó tanto, incluso más, que la noche anterior.

¿Habrían bebido? Recordó que a su compañero le gustaba bastante el trago, había sido capaz de beberse una licorería completa en tiempos de angustia, pero no le había encontrado razón para beber.

Y él tampoco tenía el recuerdo… algún rastro… o algo de aliento, de haber bebido.

— ¿Por qué me miras tanto? —preguntó el ángel, sin abrir los ojos, aún con la cabeza ladeada.

—Pues…—No sabía cómo decirlo; o qué decir.

—No preguntes porqué dormimos juntos—

—Pues eso es exactamente lo que quiero saber, ¿tan sensible tienes el sueño o no estabas durmiendo? —

—No, tengo un sueño sensible. Sentí que te movías y desperté. Y repito, no te va a gustar la respuesta—

Castiel se puso de pie y se alejó, se veía bastante serio.

—Supongo que puedo usar tu ducha, ¿verdad? —

—Claro—murmuró Dean, aún apoyado en la cama, mirando todo a su alrededor con desconcierto—Por Dios, Castiel, sólo dime que no hicimos nada malo—

— ¿Qué es "malo", para ti? —

— ¡Cualquier cosa! —

—Algún día lo sabrás—

El hecho de que no le quisieran responder, le ponía cada vez más tenso.

— ¿No nos acostamos, verdad? —preguntó, apareciendo por su espalda, mientras abría la puerta del baño.

—Oh, no, claro que no. Calma, Dean, no es algo tan malo—

—Sólo quiero saber porqué despertamos abrazados, es sólo eso—

Castiel le miró un momento.

—Tenías frío y me abrazaste… supongo—murmuró.

Perplejidad total; eso era la mente del cazador, aunque sólo se dignó a volver a su cama a pensar más tranquilamente, para luego ir a darse una ducha.

Saliendo, Castiel ya no estaba.

Gracias por leer… y no se olviden de dejar un comentario, yaay!

Nos vemos el próximo jueves :D

(Por cierto, no se olviden de ver SPN hoy XD)