Un viaje al sur

La pequeña Sato no lograba entender que sucedía a su alrededor, un momento había estado riendo con su madre en el mercado mientras compraban un peluche de Appa, la mascota del fallecido Avatar Aang, habían pasado una tarde espectacular porque su madre le había comprado también su dulce favorito. Su momento fue interrumpido cuando la policía las retuvo en la plaza por seguridad.

Los ojos de la menor del linaje Sato observaba como uno de los oficiales le comunicaba algo a su madre y como esta se cubría la boca con sus manos en un signo de sorpresa para luego mirar a su hija y abrazarla. Asami sabía que algo andaba mal pero se negó a preguntar qué era lo que sucedía pues su madre ya se veía de por sí muy preocupada.

Cuando la policía les escolto a la mansión, la pequeña se encontró con su padre ahí y sin dudarlo se echó a correr hacia sus brazos. Hiroshi la alzó sin ningún esfuerzo y la abrazó como si no hubiera un mañana.

-Mi pequeña Asami, que alegría que me da que no hubieras estado aquí- Le dijo de una manera protectora como todos los padres con sus hijos. Hiroshi fijo su mirada en Yasuko y la abrazo con Asami aún en sus brazos.

-Me alegro que ustedes dos estén bien- Un hilo de voz fue todo lo que se escuchó provenir de los labios del empresario.

El resto del día fue un gran movimiento que Asami solo logró captar fragmentos como "robo a la mansión", "se robaron prototipos de Industrias Futuros" pero la que más resonaba era la frase "se ha quemado un 20% de la mansión". Sin embargo sus padres se encontraban aliviados de que ningún empleado o alguno de los Sato resultará herido.

Asami se encontraba en su habitación donde nada había cambiado, no como la habitación de sus padres que estaba desecha y tenía un feo olor a humo. La pequeña jugaba con sus pequeños autos de Industrias Futuro, un golpe en la puerta la hizo voltear para ver a sus padres en la puerta.

-Hola pequeña ¿qué haces?- Le preguntó su padre quien sostenía fuertemente la mano de Yasuko.

-Jugando con los Satomoviles que me regalaste papi- La dulce niña le dedico una tierna sonrisa que podía alegrar el pesado ambiente que se sentía en ese momento. Los corazones de sus padres saltaron con alegría al darse cuenta que lo material se marchó pero lo más importante que era cada miembro de su familia seguía ahí.

-Hija, queremos hablarte de algo, ven- La incentivo Yasuko a lo que se sentaban sobre la cama de la pequeña. Yasuko agradeció que los bastardos que robaron la mansión respetaran la habitación de una niña para no tocarlo. Asami se acercó a sus padres con una curiosa mirada, la pequeña era perspicaz y sabía que algo iba a suceder.

-Pequeña, la mansión va a estar bajo construcción pues hubo un incendio- Le explico su madre no queriendo entrar en detalles- Por lo que ahora que estas de vacaciones, decidimos enviarte a la Tribu del Sur.

La pequeña solo los miro completamente en shock hasta luego empezar a saltar con alegría por todas partes, no lo podía creer. Siempre ha querido conocer la nieve y sobre todo pasear en la moto de nieve que su padre ha empezado a enviar allá.

-¡La pasaremos genial! ¡Haremos muñecos de nieve, jugaremos en la nieve!- Rio la pequeña mientras continuaba brincando de un lado al otro, fuera de si por tanta alegría. Se calmó minutos después al observar como sus padres se miraban de manera culpable.

-No iremos contigo pequeña, debemos quedarnos para supervisar que la reconstrucción de la mansión se lleve a cabo y tu padre no puede dejar Industrias Futuro- Yasuko le explico. La verdad es que sus padres querían proteger a la pequeña, no sabían si estos delincuentes habían hecho todo lo que tenían que hacer y temían que regresaran. Temían que lastimen a la pequeña Asami o la usen como medio de extorsión. Por lo que decidieron enviarla a la Tribu del Agua Sur donde se quedaría por dos meses.

El concejal Tenzin al escuchar lo que había pasado con los Sato, les ofreció ayuda con la pequeña, al menos hasta que los responsables del daño se encuentren tras las rejas, les ofreció mandar a la pequeña donde su madre Katara que encantada se ofrecia ayudar a esta buena familia por un tiempo. Además de que después de mucho hablar con la Orden del Loto Blanco, se decidió que la nueva Avatar necesitaba a una amiga de su edad para ayudarla a crecer.

Esto les pareció una buena idea a todos menos a una persona, Asami.

-Pero yo quiero ir con ustedes- Susurro la pequeña, sus ojos clavados en sus manitas.

-Iremos allá pronto cuando tengamos que recogerte y nos quedaremos algunas semanas para pasar el tiempo perdido- Se lo ofreció su padre logrando que la alegría regrese a los ojos de Asami.

-¿Es una promesa irrompible de mecánicos?- Le pregunto a su padre mientras le extendía la mano, su padre rio y estrecho la mano de su pequeña hija.

-Es una promesa de mecánicos- Le susurro a lo que Asami dejo ver su sonrisa.

-Además no vas a estar sola, allá conocerás a una chica llamada Korra, es unos años menor a ti pero estoy segura que se llevarán bien- Su madre trato de hacer todo aún mejor.

-¿En serio? ¡Ya la quiero conocer!- Grito la pequeña- ¿Es una maestra agua? Quiero ver como controla su elemento desde cerca- El lado curioso de Asami salió a la superficie, la pequeña se percató como sus padres se miraban de manera cómplice y se sonreía.

-¿Qué sucede?- Asami se cruzó de brazos. Odiaba que le ocultasen las cosas o se burlaran de lo que no sabía.

-Querida, Korra es el Avatar- Su padre le explicó a lo que Asami lo miró atónita antes de reír y saltar.

-¡Conoceré al Avatar!- La pequeña se sentía muy emocionada.

Los mayores de los Satos solo se sonrieron al ver que su hija ya no veía la idea tan molesta después de todo-

A/N: Holaaa chicos, disculpen la ausencia! Me he mudado a Argentina y estoy estudiando en la Universidad por lo que tiempo es lo que menos tengo! Espero sepan comprender! Disculpen lo corto del capítulo pero debo seguir estudiando (estoy en exámenes) Sin embargo, dejen sus reviews y follows! Eso me motiva a continuar! Y muchas gracias a todos los que ya han dejado reviews y follows! Nos vemos!