Disclaimer: Los personajes pertenecen a Stephanie Meyer... yo sólo juego con ellos con mucha ilusión y sin ánimo de lucro... mi único pago son vuestros comentarios

Summary: Emily escribe una guía para ayudar los nuevos miembros de la manada, sus parejas de imprimación y las futuras generaciones. Historia paralela a Eclipse, pero contada desde el punto de vista de Emily en forma de diario.


~ Emily ~

{ Eclipse }

Capítulo 2: Tensa espera

Cuando volvimos a casa pude apreciar una arruga de preocupación en la frente de Sam. No me hacía falta preguntarle para saber de qué se trataba: algo acechaba y los nervios por no saber nada estaban minando la confianza en sí mismo de Sam. Se preguntaba si realmente se merecía liderar a los demás lobos. Para mí y para todos los demás no cabía ninguna duda, pero el peso de la responsabilidad a veces era muy grande. Incluso Jacob, el Lobo Alfa legítimo por derecho de nacimiento, reconocía la gran capacidad de liderazgo de Sam. Cuando Jacob se unió a la manada, Sam le ofreció el liderazgo pues reconocía su legitimidad. Éste lo rechazó pues no deseaba tanta responsabilidad y reconocía el gran trabajo que Sam estaba realizando ayudando a todos los chicos en su introducción en la manada. Dada la falta de intimidad mental en la manada, todas estas preocupaciones deberían haberse disipado ya de la mente de Sam, pero la actual situación estaba pasando factura para todos.

Por mi parte, no quería que Sam se diese cuenta de lo preocupada que estaba. No quería ser una carga más sobre sus hombros. Ser su apoyo y el de los demás componentes de la manada, incluyendo las parejas de imprimación, era mi forma de hacerle la vida más fácil al amor de mi vida. Las continuas guardias y el constante estado de alerta no dejaban descansar a nadie. Por una parte teníamos la amenaza de Victoria, una peligrosa vampira empeñada en vengarse de Edward matando a Bella. Por otra estaba la situación de Seattle, donde algo muy peligroso se había puesto en marcha. Estaba lo suficientemente cerca como para suponer una amenaza directa. Además, la inminente conversión de Bella en vampiro ponía en la cuerda floja la solidez del Tratado con los Cullen. Jacob aun estaba intentado que Bella cambiara de parecer y decidiera escoger una vida mortal a su lado, por lo que no podíamos considerar nada como definitivo. El tratado especifica que ellos no podían morder a ningún humano, sin excepciones, pero hasta que eso pasase ambos grupos colaboraban en la vigilancia de la zona.

Egoístamente venía muy bien que entraran nuevos miembros en la manada, porque así podían repartirse mejor las guardias entre todos. Las relaciones con los Cullen también estaban en un momento tranquilo y la colaboración entre todos para proteger a Bella facilitaba las cosas. ¡Así que esta noche tenía a Sam para mí sola! Aunque todo lo que hubiera entre nosotros mañana lo compartiría con todos los demás lobos, incluyendo Leah. ¡Es como para pensárselo! Pero por otra parte, todo lo que había habido entre nosotros ya estaba en conocimiento de todos. Si tenía que pensar en ellos cada vez que quería estar con Sam nos habría sido imposible continuar. Los chicos se portaban bien en general. Respetaban la intimidad de los demás en lo posible, pero a veces sorprendía alguna miradita que prefería ignorar para mantener la paz en la manada. Sabía que Leah iba a complicar las cosas para todos, pero precisamente ella necesitaba de todo el apoyo del mundo. Era especial dentro de un grupo ya de por si muy exclusivo: la única mujer dentro de una manada de hombre-lobo adolescentes. Si a eso le añadimos la complicación de tener que desnudarse delante de ellos frecuentemente, el resultado podía ser realmente explosivo. La verdad es que no envidiaba su situación para nada.

Sam no confiaba en los fríos y recelaba del trato que Jacob había hecho con ellos para proteger a Bella. Dado que dicho trato no se había hecho con la manada sino sólo con Jacob, éste se encargaba prácticamente a solas de la protección de Bella, duplicando para ello sus guardias para así incluir los alrededores de la casa de Bella turnándose con los Cullen. El resto de los lobos se limitaban a vigilar las fronteras entre el territorio de La Push y el resto de Forks, donde los vampiros tenían libertad de movimientos dentro de los términos del Tratado, es decir, mientras no mordieran a los humanos. El único que se saltaba esos límites era el cabezota de Jacob, emperrado en proteger a Bella incluso de sí misma y sus erróneas decisiones.

Había decidido que Bella era para él, independientemente de que en algún momento apareciera su pareja de imprimación o no, independientemente de que ella tuviera un novio, vampiro para más detalles. Si hubiera podido forzar la imprimación con ella, ya lo habría hecho a estas alturas. Jacob intentaba por todos los medios convencerse de que 'ella' era Bella, pero no surgía esa magia entre ellos. Al contar con la experiencia de Sam conmigo y la de Jared con Kim, Jacob no podía llevarse a engaño: lo que sentía por Bella era solamente un enamoramiento humano normal, no una imprimación sobrenatural. Y en algún momento del futuro, Jacob podría verse imprimado con otra persona que no fuera Bella, pero aun así él no cedía en sus expectativas respecto a ella.

Bella intentaba compaginar su amistad con los lobos y su próxima entrada en la familia Cullen, todo a la vez, y la desconfianza mutua no ayudaba en lo más mínimo. Lo estaba llevando mejor de lo que se podía esperar de una situación tan tensa, pero toda ayuda era poca. Yo ponía todo lo posible de mi parte para facilitarle las cosas, ya fuera dándole un lugar donde estar mientras todos hacían sus rondas, ya fuera proporcionándole un punto de encuentro con Jacob o simplemente ofreciéndole un remanso de paz donde intercambiar novedades y preocupaciones. La desconfianza mutua entre los lobos, a excepción de Jacob, y los Cullen podía dar al traste en cualquier momento con este temporal pacto de no agresión, que se debía a un objetivo común: proteger a Bella. Para los Cullen era un miembro más de la familia desde el principio, incluso antes de que se decidiera su conversión. Para Sam y los lobos era un ser humano en peligro a quién tenían la obligación de proteger. Para Jacob era algo más: su futuro elegido.

Teniendo en cuenta las compañías que ésta frecuentaba, no era de extrañar que Bella necesitará protección. Jamás había visto otra persona que llamara al peligro tanto como ella. Su vida se había visto envuelta entre vampiros (su novio y su futura familia política) y hombres-lobo (su mejor amigo y los amigos de éste), entre amenazas desconocidas (la sospechosa actividad en Seattle) y enemigos declarados (Victoria ahora, James y Laurent antes). Al menos ambos bandos habían establecido una tregua por su bien, por lo que yo le estaba muy agradecida. A Jacob le facilitaba mucho las cosas cuando ella venía a visitarnos a La Push, por lo que yo estaba encantada de que me hiciera compañía.

Era una muchacha tranquila y agradable, siempre dispuesta a echar una mano, muy comprensiva con los sentimientos y las necesidades de los demás. Más de una vez nos había dado una cierta intimidad a Sam y a mí, cuando esté volvía cansado de una ronda con los chicos. Yo había podido compartir buenos momentos con ella y había descubierto el decidido carácter, escondido detrás de su aparente fragilidad. Aquel que piense que las mujeres son frágiles, fijándose tan solo en las apariencias, se llevará más de una sorpresa en su vida. Hay que tener mucho valor para dejar ir a la lucha a tus seres queridos sin saber si volverán o no a tu lado. Cada día era un nuevo reto para mí en ese sentido. Mi familia seguía creciendo con nuevas incorporaciones a la manada y los peligros a los que se enfrentaban al salir a patrullar llenaban mi mente de temores.

Poco tiempo después de la noche de la fogata tuvimos noticias de los Cullen: Habían relacionado los incidentes de Seattle con Victoria y sus deseos de venganza para con Edward y Bella. Pensaban que Victoria estaba detrás de los ataques en Seattle. La amenaza combinada era más de lo que podían enfrentar por separado los lobos o los Cullen, por lo que para tener alguna posibilidad debían trabajar juntos. Ni que decir tiene que Sam no estaba nada contento con la situación. Los Cullen habían invitado a la manada a unirse a ellos para presenciar, y participar si así lo deseaban, en los entrenamientos que Jasper Cullen dirigiría para el resto de su familia. Al parecer él tenía más experiencia en enfrentamientos con neófitos, como ellos llamaban a los vampiros recién convertidos. Estaban preocupados porque los vampiros son más fuertes al inicio de su existencia y eso les daba mucha ventaja y, aunque no contaran con experiencia en la lucha, podían suponer un grave problema como grupo por su elevado número.

Podía oír hablar a los chicos que estaban reunidos en el salón mientras yo terminaba de prepararles la comida. No tenían claro si debían ir o no, si se podía confiar en los Cullen o hasta que punto. Por la cara que ponía Sam, éste no quería dejar nada al azar. Aceptarían la sugerencia de los Cullen, aunque sólo fuera para conocer mejor su estilo de lucha y saber cómo vencerles llegado el caso. Pero no podían ir desprotegidos, así que irían todos y además en forma de lobos para estar preparados por si tenían que defenderse. Jacob estaba incluso algo molesto con esto, puesto que él tenía bastante confianza en ellos. El que estuviera dispuesto a destrozar a Edward por causa de Bella no quería decir que no pensara que la oferta de colaboración no fuera legítima. Los días previos pasados vigilando la casa de Bella en compañía de los Cullen lo habían ablandado ligeramente, lo suficiente como para distanciar su postura de la de sus hermanos.

Mi corazón se llenó de temor cuando la manada al completo se dispuso para ir a la zona delimitada para los entrenamientos. Todos estaban muy capacitados para defenderse en caso de ataque, incluso Seth y Leah, que hacía unos días que se habían incorporado a la manada. Aun así no podía evitar preocuparme por ellos: son mi familia, me sentía muy protectora hacia todos ellos. Se dirigían hacia un claro a las fueras de Forks, lo suficientemente lejos como para que ningún humano se acercara por error y lo suficientemente cerca como para percibir cualquier amenaza que se dirigiera a la población. Estarían a tan solo una carrera de casa, pero esta noche se me iba a hacer muy larga. Decidí entretenerme preparando una opípara comida para cuando regresaran, puesto que estaba claro que esta noche no iba a ser capaz de dormir sin Sam a mi lado.


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Espero que os haya gustado este capítulo… Nos vemos el Jueves por aquí con el Capítulo 3: "Entrenamientos" Muchos besos a todos