Disclaimer: Harry Potter y sus personajes no me pertenecen, si fuera asi Harry y Draco estarian juntos.

Aviso: Este fic es SLASH, o sea que contiene relaciones hombre/hombre. Si no te gusta sal de aqui ahora mismo porque no admitiré quejas. Si te gusta sigue adelante.

Aviso 2: En este momento el rating es T pero posiblemente dentro de un par de capitulos lo pase a M porque contendra un poco de violencia (por algo estan en guerra) y mucho sexo.

2. La decisión

- Te quiero a ti.

Las palabras habían sido claras y Harry las había oído a la perfección ¿Qué clase de broma era esa? Y sin embargo, la mirada del ojigris dejaba claro que no bromeaba.

- ¿A que te refieres Malfoy?

- Bueno, creo que he sido lo suficientemente claro. Seré tu maldito espía, aceptaré la jodida marca y arriesgare mi vida… pero a cambio te quiero a ti.

Harry se tensó… de todas las cosas que el rubio le pudo haber pedido esa era una que nunca hubiera imaginado.

- ¿A mi…? Malfoy… no se si te entiendo bien… ¿tu quieres… acostarte conmigo?

- Mm… yo no lo diría así, pero sí, quiero acostarme contigo.

Harry no sabia como reaccionar, había acudido allí preparado para oír cualquier cosa, estaba preparado para cualquier cosa que Malfoy pudiera pedir, cualquiera… menos esa. Y es que aun no podía creer lo que había oído ¿Malfoy quería que se acostase con él? No le hubiera extrañado de cualquier otra persona, pero ¿Malfoy? No podía ser solo eso… tenia que haber algo más...

- Entonces… - Cuestionó Harry. - ¿Si me acuesto contigo aceptaras ser mi espía?

- No. – El rubio sonrió irónicamente, sin embargo a su acompañante no le hizo mucha gracia su respuesta.

- ¿Pero no habías dicho…?

- Potter, Potter, Potter… - Harry se tuvo que resistir para no hechizarle, allí estaba de nuevo el Malfoy que tanto odiaba, estúpido e irónico. – Lo que yo he dicho es una cosa… y lo que tú has entendido es otra.

- ¿No habías dicho que me querías a mí? – El moreno empezaba a cabrearse enormemente.

- Exacto. He dicho que te quiero a ti, no que quiera acostarme contigo. Perdona que sea sincero Potter, pero no arriesgaría mi vida por un simple polvo.

- Vale… lo admito Malfoy, estoy completamente perdido.

- Bien, voy a ser claro. Solo aceptaré ser tu espía si te tengo a ti. – Malfoy le señaló para enfatizar sus palabras. – Y no me refiero a un simple polvo, Potter. Estas son mis condiciones: No quiero SOLO acostarme contigo, quiero ser tu amante, quiero ser tu pareja… y quiero ser tu marido.

Bien, ahora era oficial; Harry Potter se había perdido, no entendía nada de nada.

- ¿Tu amante?

- Potter, se que nunca has sido muy listo, pero no me hagas creer que no me has entendido. Bueno, esas son mis condiciones, sin cambios y sin negociaciones ¿Aceptas o no? – Harry no era capaz de responder nada en esos instantes. – Bien, piensatelo y ya me avisas. Al fin y al cabo eres tu quien me necesita.

Y con estas palabras Draco Malfoy dio media vuelta y elegantemente abandonó la torre de astronomía dejando tras de si a un confuso Harry Potter.

Harry se quedó un rato inmóvil en la torre, hasta que lentamente empezó a bajar, no se encontró a nadie mientras bajaba, tampoco había mucha gente en el castillo… se dirigía a la torre de Gryffindor (donde dormía) cuando una voz le llamó.

- Harry, Harry…

El moreno salió de su ensimismamiento para girarse rápidamente hacia el chico que corría hacia él, el pelirrojo se detuvo a su lado.

- ¿Qué sucede Ron?

El pelirrojo tragó saliva y fijo sus ojos azules en los de su mejor amigo, Harry supo que eran malas noticias.

- Un ataque… mortífagos.

Harry se disponía a ir corriendo pero Ron le detuvo.

- ¡¡NO!! Ya se han ido, no ha habido tiempo, nos acabamos de enterar, el ministerio ha hecho lo que ha podido pero nos ha pillado a todos por sorpresa.

Harry miró de nuevo a su amigo. Ron seguía siendo más alto que él, siempre había sido muy alto… no había cambiado demasiado, pero aunque físicamente seguía siendo el mismo muchacho pecoso y desgarbado el pelirrojo había madurado mucho, las circunstancias le habían obligado a ello. Los días de bromas y risas habían quedado atrás y su amigo había sustituido el tablero de ajedrez por las estrategias de batalla.

- ¿Ha habido bajas?

Ron bajó la cabeza incapaz de sostener su mirada y Harry supo de inmediato que eso era malo. Ron solo evitaba mirarle cuando sabia que la noticia le dolería.

- ¿Ha habido bajas? – Repitió.

- Hay muchos… heridos… los medimagos se están ocupando… fue en un lugar concurrido.

- Sabes que no me refiero a eso ¡Ron¿Hay muertos?

- Diez personas… tres de ellos muggles.

Harry calló de inmediato… diez bajas… siete magos… les estaban aniquilando lentamente, a cada ataque moría más gente.

- ¿Algún… algún conocido? – Aquella era la parte más dura, el momento de repasar el parte de bajas y ver los nombres que nunca quisiste que estuvieran allí… Harry ya tenia experiencia sobre eso y esa era la pregunta que cada vez Harry deseaba no tener que hacer, pero era necesaria. Ron le miró fijamente.

- Parvati y Padma Patil… estaban allí con sus padres. Todos han muerto.

Harry se congeló al recordar a sus compañeras… habían ido a su mismo curso, Patil iba a su propia casa… él había ido con ella al baile de cuarto curso. Podía recordar a las gemelas como si las viera en ese momento, las recordaba leyendo "Corazón de bruja", recordaba a Parvati hablando con Lavander y alabando a la profesora Trelawney…

Pasaban los años y aun no se acostumbraba a las malas noticias… aun notaba un dolor en el pecho cada vez que le notificaban una de esas muertes… pero de alguna manera ese dolor le indicaba que aun estaba vivo y que seguiría luchando mientras le quedara un aliento de vida. El día que esas muertes ya no le dolieran seria cuando debería empezar a preocuparse.

- ¿Los demás lo saben ya?

- Solo unos pocos… al resto les notificaremos mañana todas las bajas, como hacemos siempre.

Harry asintió.

- Bien, habla con Remus y organizad una reunión mañana temprano.

El pelirrojo asintió pero cuando iba a retirarse en busca de su antiguo profesor el moreno le detuvo.

- Ron… ¿y los mortífagos?

- Nada… ni una miserable baja, ni una captura. – Ambos chicos estaban afligidos y Ron no pudo evitar dejar salir su frustración. – Malditos sean Harry… ¡¡Ni siquiera hemos podido luchar¡¡No lo hemos sabido hasta que se han marchado!! Siempre nos pillan por sorpresa y así es imposible hacer algo… si al menos tuviéramos algún modo de saber cuando atacarán. Nunca creí que diría esto ¡¡pero es en estos momentos cuando añoro a Snape!!

- Tranquilízate Ron… - Harry sabia a lo que se refería Ron él llevaba tiempo sintiéndose igual, impotente, inútil… Ron era un gran estratega y en la orden había grandes magos, pero no podían hacer nada si no sabían cuando ni donde iban a ser los ataques. – Esto no volverá a suceder… la próxima vez estaremos avisados.

- ¿Com…?

Pero Harry no le dejó acabar su pregunta, dio media vuelta y se encaminó al retrato de la dama gorda.

- Avisa a Remus, yo necesito descansar.

Una vez en su habitación (la misma que un día compartió con cuatro chicos y que ahora ocupaba él solo) Harry se dejó caer en la cama exhausto y permitió que miles de pensamientos invadieran su mente. Ron le había confirmado lo que él sabia hacia mucho, necesitaban información urgentemente ¿de que servia tener un buen equipo si no podías usarlo nunca? Él sabía como conseguir la información necesaria. Recordó las palabras de Malfoy "Solo aceptaré ser tu espía si te tengo a ti. Y no me refiero a un simple polvo, Potter. Estas son mis condiciones: NO quiero SOLO acostarme contigo, quiero ser tu amante, quiero ser tu pareja… y quiero ser tu marido." No entendía el capricho del rubio, y la palabra "marido" no dejaba de retumbar en su mente, sabia que el rubio no bromeaba, sin embargo su petición no tenia sentido para él ¿casarse con Malfoy? Había estado dispuesto a concederle cualquier cosa que deseara, pero… ¿incluía eso su propia vida?

Su sueño fue ligero e intranquilo. Se levantó temprano para acudir a la reunión, fue un encuentro privado entre los principales miembros de la orden y no fue demasiado larga, pero los distintos informes de la situación no eran muy favorecedores. Los miembros de la orden no descansaban. Hagrid seguía con los gigantes y no puedo asistir, Remus informó que sus negociaciones con los hombres lobo no avanzaban, y al parecer en el ministerio no tenían ninguna pista del escondite de los mortífagos. Vamos, lo mismo que todas las semanas. Tras la reunión se dio el parte de bajas a todos los habitantes del castillo.

Harry salía de la reunión cuando su mirada chocó con la de unos ojos plateados que le observaban, con un gesto apenas perceptible para los demás le indicó que se reunirían en la torre. La mirada del rubio le indicó que lo había entendido.

Diez minutos después Harry Potter llegaba a lo alto de la torre de astronomía donde Draco ya lo estaba esperando.

- ¿Has tomado una decisión Potter?

Harry le miró de arriba abajo antes de volver a perderse en el mar de plata de sus ojos intentando averiguar que pasaba por la mente de su compañero. No entendía a Draco Malfoy… nunca le había entendido, cada vez que creía que le conocía, que sabia como iba a actuar… él hacia lo contrario. A Harry se le daba bien conocer a las personas, sabia como iban a reaccionar. Ron, Hermione, Remus… incluso Ojoloco… era capaz de prever sus reacciones y entender sus actos. Pero con Malfoy era diferente… con él nada tenia sentido, no era capaz de entenderle. Esa descabellada idea de ser su marido solo era otra prueba de que Draco Malfoy nunca dejaría de sorprenderle. Ni siquiera sabía porque el rubio deseaba eso… de entre todas las cosas que le podía haber pedido, le había pedido a él.

- Acepto el trato.

Esa decisión estaba tomada incluso antes de que el rubio pusiera sus condiciones, estaba tomada desde que decidió que le daría cualquier cosa a cambio… y cualquier cosa era cualquier cosa.

No es muy largo pero bueno... espero que os guste.